Patología específica del codo y la muñeca en el tenis

Atlante afina su puesta a punto en el ajusco con miguel herrera

7 минут чтения

Atlante pule su puesta a punto con Miguel Herrera en las alturas del Ajusco

El Atlante vive días intensos de trabajo físico y táctico bajo la dirección de Miguel «Piojo» Herrera, quien ha elegido la zona del Ajusco como cuartel general para preparar al equipo de cara al próximo torneo. La altitud, el clima cambiante y las canchas rodeadas de bosque se han convertido en el escenario ideal para que el técnico imprima su sello y exprima al máximo a un plantel que aspira a ser protagonista.

Lejos del ruido de la ciudad y de las distracciones habituales, el conjunto azulgrana realiza dobles sesiones con una combinación de cargas físicas exigentes y ensayos futbolísticos, buscando que el grupo asimile rápidamente las ideas de Herrera. La prioridad en estos días es ajustar detalles: recorridos defensivos, salida de balón limpia, reacción tras pérdida y movilidad constante en ataque.

El sello del «Piojo» comienza a notarse

Desde los primeros entrenamientos, Miguel Herrera ha dejado claro que quiere un Atlante agresivo, intenso y dinámico. El cuerpo técnico ha trabajado en bloques cortos de ejercicios de alta intensidad, simulando las exigencias reales de partido. Se insiste especialmente en la presión inmediata, la recuperación en campo rival y la velocidad para pasar de defender a atacar.

Los jugadores han tenido que adaptarse a un estilo de entrenamiento con muchas correcciones en tiempo real. Herrera detiene las prácticas cada vez que es necesario, corrige perfiles, líneas de pase y posiciones corporales, y exige máxima concentración en cada acción. El objetivo es que, cuando arranque la competencia, los automatismos ya estén totalmente integrados.

Trabajo específico por líneas

En el Ajusco no sólo se entrena lo colectivo. El cuerpo técnico ha diseñado sesiones separadas para defensas, mediocampistas y delanteros, con tareas muy puntuales para cada grupo.

– A los zagueros se les exige ordenar la línea, mantener una distancia adecuada entre compañeros y mejorar la salida desde el fondo, tanto en corto como en largo.
– En el medio campo se trabaja la circulación rápida, la ocupación racional de espacios y la presión tras pérdida.
– Los atacantes, por su parte, se enfocan en desmarques, definición en el área y toma de decisiones en los últimos metros.

Los porteros también cumplen con un plan específico, con énfasis en juego con los pies, achiques a alta velocidad y coordinación con la defensa en balones largos a la espalda.

Beneficio extra: la altitud del Ajusco

La elección del Ajusco no es casual. Entrenar a mayor altitud supone un esfuerzo adicional para el organismo, lo que, bien planificado, se traduce en un beneficio físico importante cuando el equipo juega a niveles más bajos. El cuerpo se acostumbra a trabajar con menos oxígeno y, una vez superado el periodo de adaptación, los futbolistas suelen mostrar mayor resistencia y capacidad aeróbica.

Además del tema físico, el entorno favorece la concentración. Con el equipo prácticamente aislado, el grupo convive más tiempo junto, se fortalecen los lazos en el vestidor y se construye una identidad colectiva, aspectos que Herrera considera fundamentales para cualquier proyecto exitoso.

Competencia interna por un lugar

Uno de los aspectos que más ha impulsado Miguel Herrera en esta etapa es la competencia interna. Nadie tiene el puesto garantizado. Los entrenamientos se plantean con mucha intensidad precisamente para que cada jugador demuestre que está listo para ser titular.

Los recién llegados se esfuerzan por ganar la confianza del técnico, mientras que los futbolistas con más tiempo en el club buscan ratificar su jerarquía. Herrera observa, toma notas, intercambia impresiones con su cuerpo técnico y va perfilando una base de once iniciales, pero también quiere contar con un banquillo capaz de mantener el nivel competitivo.

Ajustes tácticos y variedad de esquemas

En estos días en el Ajusco se han probado distintas variantes tácticas. Aunque el «Piojo» se ha caracterizado a lo largo de su carrera por utilizar líneas de cuatro defensores y un dibujo ofensivo, también ha ensayado modificaciones según las características de sus jugadores actuales.

Se ha visto al equipo alternar entre un 4-2-3-1 y un 4-3-3, e incluso con la posibilidad de mutar a una línea de cinco en momentos puntuales del partido para cerrar espacios o defender una ventaja. La intención es que el Atlante sea un conjunto flexible, capaz de adaptarse al rival y al contexto, pero sin renunciar a su idea central: ir al frente y proponer.

Enfoque en la solidez defensiva

Si bien la imagen tradicional de los equipos de Miguel Herrera es la de cuadros ofensivos y verticales, el propio técnico sabe que para competir por los primeros lugares es imprescindible recibir pocos goles. Por eso, buena parte de los trabajos tácticos en el Ajusco se han orientado a la organización defensiva.

Se entrenan coberturas, marcajes en zona y mixtos, defensa de pelota parada y coordinación entre mediocampistas y zagueros para evitar quedar partidos. Cada balón parado en contra se prepara con detalle, con especial atención a las segundas jugadas y a la concentración en los minutos finales de los partidos, donde suelen decidirse muchos encuentros.

Automatismos en ataque y creatividad

En la faceta ofensiva, el cuerpo técnico trabaja en movimientos repetidos que ayuden a generar sociedades en banda y por dentro. Se pulen jugadas preparadas para romper defensas cerradas: triangulaciones rápidas, cambios de ritmo, centros al área con diferentes perfiles y disparos de media distancia.

Sin embargo, Herrera también concede espacio a la creatividad individual. En varios ejercicios, el último tercio del campo queda liberado para que los jugadores ofensivos tomen decisiones propias, prueben desbordes, regates y combinaciones poco previsibles. La idea es que, sobre una base ordenada, aparezca el talento para marcar diferencias.

Preparación mental y objetivos del torneo

El trabajo en el Ajusco no se limita al césped. El cuerpo técnico ha hecho hincapié en el aspecto mental: manejo de presión, concentración durante los 90 minutos y resiliencia ante la adversidad. Se busca un Atlante con carácter, capaz de reaccionar cuando el marcador es adverso y de mantener la calma cuando va ganando.

En las charlas de grupo se ha insistido en la importancia de pelear por el título y, al mismo tiempo, consolidar un estilo que identifique al club. Se quiere un equipo competitivo desde la primera jornada, que convierta su estadio en una plaza complicada y que demuestre regularidad a lo largo del calendario, evitando altibajos marcados.

Rol de los jóvenes y de los jugadores de experiencia

Otro punto relevante en esta etapa de preparación es el equilibrio entre juventud y experiencia. Varios canteranos han sido integrados al trabajo en el Ajusco con la intención de evaluar su evolución y darles minutos en la pretemporada. Herrera suele apostar por jóvenes que se muestren disciplinados, dinámicos y con personalidad para pedir la pelota.

Al mismo tiempo, los futbolistas de mayor recorrido cumplen una función clave, no sólo dentro del campo, sino también en el vestidor. Su voz pesa en los momentos de máxima exigencia, y son ellos quienes ayudan a los más chicos a entender lo que significa portar la camiseta azulgrana y sostener las expectativas alrededor del club.

La importancia de cerrar bien la pretemporada

Toda esta preparación en las montañas del Ajusco apunta a llegar con ritmo a los partidos amistosos que servirán como termómetro previo al arranque del torneo. Ahí se comprobará qué tan bien han asimilado los jugadores las ideas del cuerpo técnico y qué ajustes finales son necesarios.

Los encuentros de preparación permitirán a Herrera terminar de definir su once base, medir el estado físico del plantel y observar cómo responde el equipo ante rivales con diferentes estilos de juego. Los resultados no son lo más importante en esta fase, pero sí la manera en que Atlante compite, gestiona los tiempos del partido y plasma su propuesta.

Expectativa y presión positiva alrededor del proyecto

La presencia de un técnico con la trayectoria de Miguel Herrera genera inevitablemente mayor atención y presión sobre el equipo. Sin embargo, dentro del grupo se percibe esa exigencia como un motor adicional. Los jugadores saben que estar a las órdenes del «Piojo» implica un estándar alto de compromiso y rendimiento.

El trabajo intenso en el Ajusco es el primer paso de un proyecto que busca colocar a Atlante en la lucha por los primeros planos. Ajustar los pequeños detalles, consolidar una idea clara y construir un equipo sólido en todas sus líneas serán las claves para que el esfuerzo de estas semanas se refleje en la cancha cuando el balón comience a rodar oficialmente.