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Leagues cup: crece el llamado desde la liga Mx a boicotear los cuartos en Eua

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«No se presenten a jugar»: crece el llamado a que la Liga MX boicotee la Leagues Cup

La Leagues Cup, el torneo binacional entre clubes de la Liga MX y la MLS, vuelve a estar en el centro de la polémica. La razón no es nueva, pero sí cada vez más explosiva: la sede de los partidos decisivos y la sensación de que los equipos mexicanos compiten en condiciones de clara desventaja frente a los estadounidenses.

Para esta edición de 2026, los Cuartos de Final se disputarán íntegramente en Estados Unidos. Ningún encuentro se jugará en territorio mexicano, a pesar de que clubes como América y Toluca se ganaron en la cancha el derecho de cerrar sus series como locales. En la práctica, esa «localía» se convierte en un partido en sede neutral… pero siempre del lado estadounidense de la frontera.

Aunque en esta edición hubo cuatro duelos de Leagues Cup celebrados en México, los resultados de esos encuentros alimentaron la discusión sobre la justicia deportiva del formato. Los equipos de la Liga MX lograron tres victorias y un empate jugando en casa, demostrando que el factor local sí pesa y que el panorama cambia radicalmente cuando no todo se concentra en estadios norteamericanos.

Desde la mesa de debate del programa Cuadro Titular de Fox, varios analistas fueron especialmente duros con la postura de los clubes mexicanos y de la propia Liga MX. Más allá de las quejas públicas, pidieron acciones concretas. Su mensaje fue directo: si realmente creen que el formato es injusto, que el desgaste de viajes es excesivo y que afecta la salud y el rendimiento de los futbolistas, entonces deberían dar un golpe sobre la mesa y no presentarse a jugar los partidos de Cuartos de Final.

Los comentaristas señalaron que de poco sirve lamentarse en conferencias de prensa si, al final, los clubes y la liga aceptan una y otra vez las mismas condiciones contractuales. Según su postura, el reclamo debe dirigirse puertas adentro: a los presidentes, a los directivos y a la estructura de la Liga MX, que es la que ha firmado los acuerdos que concentran la sede del torneo en Estados Unidos.

La propuesta fue tan provocadora como tajante: o se exige disputar los encuentros en casa cuando corresponde por posición en la tabla, o al menos se garantiza una sede realmente neutral, donde ambos equipos tengan que viajar y no solo los mexicanos. Si eso no ocurre, plantean, la única forma de mandar un mensaje contundente sería negarse a jugar bajo reglas que consideran desequilibradas.

En la práctica, los cuatro representantes de la Liga MX -León, América, Toluca y Monterrey- tendrán que ir a buscar su pase a las Semifinales lejos de su gente, en diferentes ciudades de Estados Unidos. Los Cuartos de Final están programados para disputarse el martes 25 y miércoles 26 de agosto, siempre con clubes de la MLS como «anfitriones» administrativos o en supuestos recintos neutrales que, de todos modos, se ubican en el mismo país.

La inconformidad no solo pasa por el apoyo en las gradas. También tiene que ver con la logística: viajes más largos, cambios de clima, husos horarios, desgaste físico y menos tiempo de recuperación para encarar el torneo local. Mientras los equipos de la MLS suelen moverse dentro de su propio territorio, los de la Liga MX deben cruzar la frontera en repetidas ocasiones, alterar su calendario y ajustar entrenamientos y rotaciones.

En el fondo, la discusión sobre la Leagues Cup expone un conflicto entre lo deportivo y lo comercial. Para las ligas y los organizadores, concentrar el torneo en Estados Unidos es extremadamente atractivo: estadios modernos, alto poder adquisitivo del público, enormes contratos de televisión y patrocinios, además de la gran afición mexicana residiendo allá. Sin embargo, para muchos aficionados y jugadores mexicanos, ese modelo convierte el certamen en una especie de gira constante, donde el negocio parece imponerse sobre la equidad competitiva.

La afición de la Liga MX también se ve perjudicada. Quienes viven en México deben conformarse con ver a sus equipos por televisión en fases clave del torneo, aun cuando su club haya hecho méritos deportivos para recibir esos partidos en su estadio. La atmósfera de los recintos mexicanos, la fidelidad de las barras locales y la conexión entre hinchada y futbolistas se pierden en partidos que, aunque llenos de aficionados hispanos en Estados Unidos, no dejan de ser terreno ajeno.

Otro punto que preocupa a jugadores y técnicos es el impacto en el calendario. La Leagues Cup se cruza con periodos de alta exigencia en la Liga MX, y el acumulado de viajes y minutos puede pasar factura con lesiones o bajones de rendimiento. En una temporada donde cada punto cuenta, verse forzado a dividir energías entre el torneo local y una competencia donde, de entrada, se parte con desventaja logística, genera un dilema deportivo.

Desde la perspectiva de la Liga MX, el reto es doble: por un lado, aprovechar la vitrina internacional y el mercado estadounidense; por el otro, mantener la competitividad y cuidar a sus planteles. Algunos especialistas consideran que la solución no es abandonar la Leagues Cup, sino renegociar sus bases: rotación de sedes, criterios deportivos claros para asignar la localía y un reparto más equilibrado de ingresos y beneficios.

A futuro, la pregunta que se instala es si veremos unos Cuartos de Final de la Leagues Cup completamente en México o, al menos, un formato mixto que garantice reciprocidad. Una posibilidad que se ha planteado en el debate es que, a partir de cierta ronda, la sede se defina estrictamente por rendimiento previo: quien sumó más puntos o terminó mejor posicionado en su liga, recibe el partido en casa, sin importar de qué país sea. Esto obligaría a la MLS a viajar igualmente y equilibraría el desgaste.

También se ha sugerido que los clubes mexicanos adopten una postura unificada. Si América, Monterrey, León, Toluca y el resto de equipos de la Liga MX se plantaran ante la organización y exigieran condiciones más parejas, tendrían más fuerza negociadora. El problema, señalan algunos analistas, es que los intereses no siempre están alineados: mientras algunos equipos ven la Leagues Cup como una vitrina invaluable, otros la perciben como una carga que estorba en sus objetivos principales.

El llamado a «no presentarse a jugar» es, en gran medida, un mensaje simbólico de protesta extrema. De llevarse a cabo, implicaría sanciones deportivas, posibles castigos económicos y un choque frontal con los organizadores. Sin embargo, su sola mención deja claro el nivel de descontento que existe en parte del entorno del futbol mexicano y abre la puerta a una discusión más profunda sobre qué tipo de torneos quiere jugar la Liga MX y bajo qué términos.

En última instancia, la Leagues Cup se ha convertido en un laboratorio del futbol de Norteamérica: combina intereses de televisión, negocio, expansión de marcas y rivalidad deportiva. El desafío será transformar ese experimento en un torneo que no solo genere ingresos, sino que también sea percibido como justo por jugadores, técnicos y aficionados de ambos lados de la frontera. Mientras eso no ocurra, cada nueva edición seguirá acompañada por la misma pregunta: ¿vale la pena competir si el tablero está inclinado desde el inicio?