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Exjugadores cuestionan a la Fmf por eliminar otra vez el ascenso y descenso

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«Que dejen de mentir»: exjugadores cuestionan a la FMF por eliminar otra vez el ascenso y el descenso

La decisión de mantener suspendidos el ascenso y el descenso entre la Liga MX y la Liga de Expansión MX volvió a provocar una fuerte reacción en el futbol mexicano. Aunque durante años se aseguró que el sistema competitivo sería restablecido, la Federación Mexicana de Futbol optó nuevamente por conservar un modelo cerrado, basado en criterios económicos y administrativos.

El argumento principal para justificar esta medida es que varios clubes de la Liga de Expansión no cuentan con la infraestructura financiera necesaria para competir en la máxima categoría. Bajo este esquema, una institución no puede llegar a la Liga MX únicamente por méritos deportivos, sino que debe cumplir una serie de requisitos y, en algunos casos, adquirir una franquicia.

La determinación generó un intenso debate en el programa deportivo *Cuadro Titular*, donde dos exfutbolistas criticaron abiertamente las políticas de la actual dirigencia de la FMF. Para ellos, la eliminación del ascenso afecta la esencia de la competencia y limita las oportunidades de crecimiento para los equipos que participan en la segunda división.

Alberto García Aspe recordó que la antigua Primera A era un torneo con mayor atractivo deportivo. Según su análisis, aquella categoría contaba con planteles competitivos, salarios adecuados y una estructura que permitía desarrollar futbolistas destinados a jugar en Primera División.

El exmediocampista también destacó que en ese entonces existían restricciones para los jugadores extranjeros, lo que favorecía la formación de talento mexicano. Los clubes de la máxima categoría observaban constantemente los partidos de la llamada Liga de Plata para incorporar a futbolistas que sobresalían por su rendimiento.

«Teníamos una Primera A muy competitiva, con equipos bien organizados y apenas dos extranjeros por plantel. De ahí salían jugadores para la Primera División. Era una liga bien pagada y con posibilidades reales de ascender deportivamente», explicó García Aspe.

El exfutbolista cuestionó que, en el modelo actual, el acceso a la Liga MX dependa principalmente de la capacidad económica. Puso como ejemplo el caso del Atlante, club que consiguió su lugar mediante la compra de una franquicia, en lugar de obtenerlo tras ganar una competencia deportiva.

A su juicio, todavía es difícil saber si el nuevo formato ofrecerá beneficios concretos para los jóvenes o si terminará reduciendo aún más la importancia de la Liga de Expansión. La incertidumbre también alcanza a los aficionados, que han visto cómo se modifican las reglas sin que exista un proyecto estable a largo plazo.

Rafael Márquez Lugo centró su crítica en las promesas incumplidas. El exdelantero recordó que la suspensión del ascenso y el descenso se presentó como una medida temporal, con la promesa de que el sistema sería reactivado después de seis años.

«Todo parte de una promesa: se dijo que serían seis años. Este debía ser el momento en que regresaran el ascenso y el descenso», señaló durante el debate. Sin embargo, el regreso no se concretó y, en su lugar, los propietarios de algunos clubes plantearon nuevas objeciones económicas.

Márquez Lugo consideró que la explicación oficial no responde completamente a la realidad del futbol nacional. En su opinión, las decisiones no se toman exclusivamente pensando en el desarrollo deportivo, sino en los intereses financieros de los grupos que controlan los equipos.

«Aquí se atienden intereses particulares. Que no sigan diciendo que todo se hace por el bien del futbol mexicano, porque estamos hablando de un negocio privado», afirmó.

Un golpe para la competitividad

La ausencia de ascenso y descenso modifica por completo los incentivos de la Liga de Expansión. Un club puede terminar la temporada como campeón y, aun así, no tener garantizada la posibilidad de competir en la Liga MX. Esta situación reduce el valor deportivo de los resultados y puede provocar que algunos equipos pierdan motivación.

En otras ligas, el ascenso representa el principal objetivo de las instituciones que compiten en categorías inferiores. La posibilidad de alcanzar la máxima división impulsa la inversión, fortalece las canteras y genera una conexión más intensa con los aficionados. En México, ese estímulo desapareció con el cierre del sistema.

También se afecta la planificación deportiva. Los clubes de Expansión tienen menos razones para construir proyectos sostenidos, contratar entrenadores de prestigio o invertir en fuerzas básicas si el éxito en la cancha no garantiza una recompensa deportiva.

Consecuencias para los jóvenes mexicanos

La antigua Primera A funcionaba como un espacio de transición para futbolistas que aún no estaban preparados para la presión de la Liga MX. Los jugadores podían sumar minutos, ganar experiencia y demostrar su nivel antes de dar el salto a la máxima categoría.

Con el formato vigente, ese camino se ha vuelto más incierto. Los jóvenes siguen compitiendo, pero no existe una ruta directa hacia la Primera División. La promoción depende de decisiones administrativas, disponibilidad de plazas y condiciones financieras, no solo del desempeño individual o colectivo.

El problema puede agravarse si los clubes de la Liga MX reducen sus inversiones en la formación de talento nacional. Sin una segunda división con objetivos claros y competitivos, algunos futbolistas podrían quedar relegados o buscar oportunidades en el extranjero.

La discusión sobre el dinero

La FMF sostiene que la reapertura del ascenso requiere clubes financieramente sólidos, estadios adecuados, instalaciones modernas y garantías de estabilidad económica. El objetivo es evitar que una institución llegue a la Liga MX sin contar con los recursos necesarios para mantenerse.

No obstante, los críticos consideran que la solución no debería consistir en eliminar la competencia. Una alternativa sería establecer un proceso gradual de certificación, con plazos definidos y apoyo económico para que los clubes cumplan los requisitos.

También se ha planteado la posibilidad de crear fondos de desarrollo, mejorar la distribución de ingresos y diseñar reglas transparentes para que los equipos sepan exactamente qué deben hacer para ascender. Sin criterios claros, la incertidumbre alimenta la percepción de que el acceso a la Liga MX está reservado para quienes pueden comprar una franquicia.

Un modelo que necesita claridad

La principal demanda de los exjugadores y de buena parte de la afición es que la FMF presente un proyecto coherente. Si el ascenso y el descenso permanecerán suspendidos por tiempo indefinido, la federación debería explicarlo de manera directa y dejar de presentar su posible regreso como una promesa cercana.

El futbol mexicano necesita reglas estables, calendarios definidos y mecanismos que premien el rendimiento deportivo. Mantener una división sin ascenso, con cambios constantes y objetivos poco claros, puede debilitar su relevancia.

Mientras no exista una respuesta concreta, la controversia continuará. La discusión ya no gira únicamente en torno a cuándo volverá el ascenso, sino a si realmente existe voluntad para recuperar un sistema abierto y competitivo en el futbol mexicano.