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Sebastián abreu cuestiona la ausencia de ascenso y descenso en la liga Mx

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Sebastián Abreu cuestiona la ausencia de ascenso y descenso en la Liga MX: «Genera una zona de confort»

Sebastián Abreu criticó que la Liga MX no cuente con un sistema activo de ascensos y descensos. A su juicio, la falta de consecuencias deportivas para los equipos que terminan en los últimos puestos puede crear una «zona de confort» y reducir la presión competitiva a lo largo del campeonato.

El planteamiento pone sobre la mesa una discusión recurrente en el fútbol mexicano: qué efectos tiene mantener una liga cerrada y qué cambiaría si los clubes volvieran a disputar su permanencia en la máxima categoría. Para Abreu, la posibilidad de perder la categoría funciona como un estímulo para que las instituciones no se conformen y busquen mejorar.

En un torneo con descenso, acabar en los últimos lugares puede tener consecuencias directas para un club. Ese riesgo influye en la planificación deportiva, la elección del entrenador, el rendimiento de los jugadores y la manera en que se afrontan los partidos decisivos. Sin esa amenaza, sostiene la crítica, algunos equipos podrían sentir menos urgencia por corregir una mala campaña.

La expresión «zona de confort» alude precisamente a esa posible relajación. Si el resultado deportivo no puede derivar en la pérdida de la categoría, el incentivo para cambiar una plantilla, reforzar áreas débiles o elevar el nivel de exigencia podría ser menor. No significa necesariamente que todos los clubes actúen de esa manera, pero sí que desaparece una de las presiones más fuertes del fútbol profesional.

El ascenso y el descenso también conectan las distintas divisiones de una liga. Los equipos de categorías inferiores pueden aspirar a llegar a la máxima competición gracias a sus resultados, mientras que los clubes de primera división deben sostener su lugar en la cancha. Para quienes defienden este modelo, esa movilidad aporta objetivos concretos a lo largo de toda la temporada y abre oportunidades para proyectos que progresan desde abajo.

A la vez, restablecer el descenso implica desafíos. Los clubes necesitan conocer de antemano las reglas, contar con criterios estables y disponer de condiciones financieras adecuadas para competir. Una transición mal diseñada podría generar incertidumbre en la administración de las instituciones o afectar la planificación de sus plantillas. Por eso, el debate no se limita a decidir si debe haber descenso, sino también a establecer cómo implementarlo de forma clara y sostenible.

La discusión tiene, además, una dimensión deportiva. Cuando varios equipos luchan por evitar los últimos puestos, los encuentros de la parte baja de la tabla ganan trascendencia y cada punto puede resultar decisivo. Ese tipo de tensión puede mantener el interés de los aficionados incluso cuando sus clubes no pelean por el título o por los primeros lugares.

En cambio, un formato sin ascenso y descenso puede ofrecer mayor estabilidad a los participantes de la máxima categoría. Esa seguridad facilita hacer planes a largo plazo, aunque, según la postura expresada por Abreu, también puede disminuir la presión que obliga a reaccionar ante resultados deficientes. El reto está en equilibrar la estabilidad económica con una competencia que premie el rendimiento y exija respuestas cuando los resultados no acompañan.

La crítica del técnico uruguayo reaviva así una pregunta central para el fútbol mexicano: cómo lograr que todos los equipos tengan motivos deportivos para competir hasta el final. El regreso del ascenso y el descenso es una de las alternativas que suelen aparecer en esa conversación, porque vincula de forma directa el desempeño de cada temporada con el futuro de los clubes.