Por qué la edad y el nivel de juego cambian el tipo de lesión
La edad y el nivel de juego no solo influyen en cuánto te duele el codo o la muñeca, sino en *qué* estructura se lesiona primero, cuánto tarda en sanar y qué tipo de tratamiento necesitas en 2026. Hoy no hablamos solo de “codo de tenista” o “muñeca sobrecargada”: con el boom del pádel, el tenis recreativo tardío, los wearables y las pistas cubiertas, el mapa de lesiones ha cambiado. Un jugador joven con mucho volumen de entrenamiento suele lesionarse por exceso de carga y mala técnica; en cambio, un aficionado de 45–50 años que vuelve al deporte tras años de oficina mezcla sobrepeso, rigidez articular y tendones envejecidos. Esa combinación da lugar a lesiones más crónicas, rebeldes y con riesgo de recaída si no se planifica bien la vuelta a la pista ni se adapta el material.
En deportistas novatos, el cuerpo todavía es bastante “elástico”, pero el control motor es pobre. Eso significa que el codo y la muñeca pagan los errores técnicos: empuñaduras extremas, golpes tardíos, raquetas pesadas o con cordajes muy tensos. A medida que sube el nivel de juego, la técnica mejora, pero entra en escena otro enemigo: el volumen invisible de golpes. Entre entrenos, partidos, partidos amistosos y clases, los miles de impactos semanales generan microlesiones que, con los años, se convierten en tendinopatías, pinzamientos y artrosis precoz. Por eso, entender en qué “franja” estás —edad y nivel— es clave para anticipar qué lesión es más probable y, sobre todo, cómo modificar tu forma de entrenar antes de terminar en la camilla.
Lesiones de codo: de los 15 a los 60, no se lesionan igual
Adolescentes competitivos: sobrecarga precoz en un cuerpo que aún crece
Entre los 13 y los 18 años, la combinación típica es mucha pista, poco descanso y cambios de material cada temporada. En esta etapa aparecen dolor en la cara interna del codo por estrés repetido en el servicio, irritación de cartílago en jugadores que sirven muy fuerte y, sobre todo, molestias difusas alrededor del codo tras torneos largos. Aquí la rehabilitación de muñeca y codo para deportistas jóvenes se centra más en educar el gesto, en enseñar a dosificar las cargas semanales y en detectar a tiempo las señales de alarma: dolor que dura más de 48 horas, pérdida de fuerza de agarre, sensación de chasquido o bloqueo. Cuanto antes se detectan estas señales, más sencillo es frenar la lesión sin parar por completo.
Adultos de 25–40 con nivel medio-alto: el reino de la tendinopatía
En jugadores adultos bien entrenados, el clásico “codo de tenista” sigue vivo, pero ahora lo vemos con matices. Personas que trabajan con ordenador todo el día y luego entrenan fuerte por la tarde combinan dos fuentes de estrés para los extensores del antebrazo. Si además se juega tenis, pádel y a veces incluso pickleball, el número de gestos de golpeo se dispara. Aquí dominan las tendinopatías laterales (epicondilitis) en el revés y las tendinopatías mediales en los jugadores que abusan del liftado. El tratamiento moderno combina carga progresiva en gimnasio, terapia manual selectiva y, en casos elegidos, técnicas como EPI o electrólisis guiadas por ecografía, evitando la vieja costumbre de encadenar infiltraciones sin plan de fuerza detrás.
Mayores de 45: cuando el tendón ya llega “tocado” a la pista
En mayores de 45–50 años aparecen menos lesiones agudas, pero más problemas degenerativos. El tendón ya no responde igual al estrés, la recuperación es más lenta y la biomecánica está condicionada por la rigidez de hombros y columna. En este grupo son frecuentes las roturas parciales del tendón común extensor, los picos de dolor tras torneos de fin de semana y la combinación de dolor de codo con hormigueos por irritación del nervio cubital. La fisioterapia para lesiones de codo y muñeca por edad ha cambiado: ya no se limita a “poner frío y reposo”, sino que mezcla fuerza específica, trabajo de movilidad global, educación sobre cargas y, en muchos casos, revisión del calendario competitivo para respetar semanas reales de descarga.
Muñeca y nivel de juego: técnica fina, errores caros
Principiantes: muñecas rígidas, agarres erróneos
En jugadores que empiezan, la muñeca sufre sobre todo por mala técnica y por un material poco adaptado. Raquetas muy pesadas, empuñaduras demasiado pequeñas o golpeos “de muñeca” para levantar la bola generan dolor en la cara dorsal, sensación de pinchazo al flexionar y, a veces, inflamación de los extensores. La buena noticia es que este tipo de problemas responde muy bien a ajustes tempranos: clases técnicas para fijar la muñeca en el golpe, cambios de grip, uso de cordajes más elásticos y, sobre todo, reducción temporal del número de partidos seguidos. Si se sigue jugando igual a pesar del dolor, la lesión pasa de irritación puntual a tenosinovitis que ya pide reposo y trabajo guiado.
Nivel alto: gestos explosivos y lesiones “de precisión”
En jugadores avanzados, especialmente en 2026 con el auge de golpes cada vez más agresivos y raquetas más rígidas, la muñeca se convierte en un punto crítico. Aparecen lesiones como la tendinitis de De Quervain en jugadores que abusan del drive liftado, problemas en el fibrocartílago triangular en cambios bruscos de dirección de la pala y microlesiones por impactos descentrados al volear. Aquí no basta con “descansar unos días”. Se trabaja la fuerza específica de pronadores y supinadores, se optimiza el timing del contacto con la bola y se ajusta la tensión del cordaje para reducir vibraciones. La clave es detectar a tiempo el descenso de precisión o de potencia en los golpes como primer síntoma de que la muñeca está fatigada antes de que llegue el dolor intenso.
Cómo influyen las horas de juego y el tipo de entrenamiento
Volumen total: no es solo cuántos días, sino cuántos impactos
Muchos deportistas calculan su carga por “días que juego”, pero lo que castiga al codo y a la muñeca es el número de golpes, la intensidad y el tipo de superficie. Un partido de dobles largo en pista rápida no tiene nada que ver con un entreno técnico de media hora. En 2026 los relojes deportivos y sensores en la empuñadura permiten contar golpes y medir la carga real de cada sesión. Usar esa información para programar semanas fuertes y semanas ligeras es una de las tendencias más efectivas para la prevención de lesiones de codo y muñeca según nivel de juego. En niveles altos se limita el número de sesiones intensas seguidas; en aficionados, se aconseja no encadenar más de dos días de juego intenso si ya hay molestias.
Fuerza y gimnasio: del “opcional” al “imprescindible”
Otro cambio claro es la importancia del trabajo de fuerza. Antes se veía como algo complementario; ahora sabemos que es un pilar del tratamiento de lesiones de codo y muñeca en tenistas adultos y también de la prevención. Ejercicios con mancuernas ligeras y gomas para flexores y extensores de muñeca, prono-supinación con martillo, trabajo de agarre con pelotas duras o grip trainers y, en niveles altos, ejercicios de cadena completa con kettlebells han demostrado reducir recaídas. Lo decisivo no es la variedad, sino la constancia: dos o tres sesiones cortas a la semana, bien dosificadas, protegen más el codo que cualquier coderas milagrosas o cremas analgésicas que solo camuflan la señal de alarma del cuerpo.
Fisioterapia y tecnología en 2026: qué ha cambiado realmente
De tratar el dolor a gestionar la carga
La principal evolución en fisioterapia deportiva no son las máquinas nuevas, sino el enfoque. Una clínica especializada en lesiones de codo y muñeca por sobreuso deportivo ya no se centra únicamente en “quitar el dolor” en la camilla, sino en analizar cómo entrenas, qué raqueta usas, cuántos torneos encadenas y qué haces los días de descanso. La ecografía musculoesquelética en consulta permite ver el estado real del tendón, diferenciar una inflamación aguda de una degeneración crónica y, sobre esa base, ajustar la cantidad de carga que puede tolerar tu codo cada semana. Se diseñan fases claras: descarga relativa, fortalecimiento progresivo, reinicio de golpes controlado y, por último, vuelta a la competición con métricas de referencia.
Herramientas modernas que sí aportan (y las que no tanto)
En 2026 se usan con frecuencia técnicas como ondas de choque focales, neuromodulación, punción seca y electrólisis percutánea guiada por ecografía. Bien indicadas, acortan plazos en tendinopatías resistentes, pero nunca sustituyen al trabajo activo. Lo que más cambia el pronóstico sigue siendo la disciplina en los ejercicios y el respeto a los tiempos de adaptación del tejido. Al mismo tiempo, cada vez más jugadores usan apps de seguimiento de dolor, fuerza de agarre y carga de entrenamiento para compartir datos con su fisio y entrenador. Esa información continua permite ajustar el plan casi en tiempo real, en lugar de esperar a que la lesión “explote” justo antes de un torneo importante, cuando ya es tarde para soluciones rápidas.
Consejos prácticos según tu edad y nivel de juego
Si eres joven y compites a menudo
– Limita las semanas con más de 5 sesiones intensas de raqueta.
– Añade 2 sesiones breves de fuerza de antebrazo y hombro.
– Revisa la técnica de servicio y de revés al menos una vez por temporada.
– Usa wearables para registrar volumen de golpes y no subas más de un 10–15 % por semana.
Si eres adulto con nivel intermedio y trabajas en oficina
– Cambia de postura cada 30–40 minutos y cuida la ergonomía del teclado y ratón.
– Realiza una rutina diaria de 5 minutos de movilidad de muñeca, codo y hombro.
– Ajusta peso, tamaño de grip y tensión de cordaje con ayuda de un profesional.
– Ante dolor que dura más de 7–10 días, reduce carga y consulta antes de que sea crónico.
Si tienes más de 45 y vuelves al deporte
– Empieza con 2 días de juego a la semana y 1–2 de fuerza, aunque sea suave.
– Prioriza clases técnicas al inicio para no “jugar como hace 20 años” con un cuerpo distinto.
– Acepta que la recuperación necesita más horas de sueño y días de descarga real.
– Programa revisiones periódicas con un profesional para ajustar el plan según tu evolución.
Al final, la edad y el nivel de juego no son una condena, sino dos variables que puedes usar a tu favor. Si entiendes qué estructuras están más en riesgo en cada etapa y adaptas tu forma de entrenar, la mayoría de lesiones de codo y muñeca se pueden prevenir o, al menos, controlar sin renunciar a seguir disfrutando en la pista muchos años más.