Patología específica del codo y la muñeca en el tenis

Injury prevention programs for tennis schools: teaching safe technique from basics

Por qué hablar de prevención de lesiones desde la escuela de tenis

Imagínate una escuela llena de niños pegando fuerte a la pelota, pero sin saber frenar, caer o girar bien. Durante años se pensó que, si eran pequeños, “no pasaba nada”. Hoy sabemos que muchos problemas crónicos de hombro, codo o rodilla empiezan justo ahí. Los programas de prevención de lesiones en tenis para escuelas nacen para cortar este círculo: no se trata de asustar a nadie, sino de enseñar desde el primer día una técnica segura, hábitos de calentamiento y una relación sana con el esfuerzo. Al final, el objetivo es que los chicos jueguen más años, con mejor nivel y menos visitas al fisio.

Breve mirada histórica: de “aguanta el dolor” a “cuida tu cuerpo”

De la cultura del sacrificio a la ciencia del movimiento

Hasta los años 80–90, la mayoría de academias vivían con la idea de que el buen jugador “aguanta el dolor”. Se repetían saque tras saque con una mecánica dudosa, nadie hablaba de carga de entrenamiento ni de desarrollo madurativo, y el calentamiento era un par de pelotitas suaves y listo. Con la llegada de la fisioterapia deportiva y de los primeros estudios específicos en tenis, empezó a verse claro que el codo de tenista en adolescentes, las lumbalgias recurrentes y las tendinopatías de hombro tenían un patrón muy similar: técnica pobre, exceso de volumen y cero planificación.

Cómo entró la prevención en las escuelas de tenis

La gran revolución llegó cuando las federaciones comenzaron a incluir módulos obligatorios de salud y prevención en los cursos de formación. De ahí nace el típico curso para entrenadores de tenis sobre prevención de lesiones, que muchos técnicos hicieron casi “por obligación” y luego agradecieron. Además, el auge del alto rendimiento desde edades tempranas forzó a revisar métodos. Empezó a hablarse de ratio de servicios por sesión, límites de volumen de golpes por semana y de introducir el plan de preparación física y prevención de lesiones tenis base como pilar y no como “extra”. Hoy, las escuelas que quieren prestigio incluyen estos contenidos en su filosofía, no solo en un papel colgado en la oficina.

Principios básicos de una técnica segura desde la base

Priorizar la mecánica antes que la potencia

En el entrenamiento de técnica segura en tenis para niños el error clásico es querer que la bola vuele fuerte desde el primer mes. El resultado suele ser un gesto improvisado: hombro que se adelanta, muñeca bloqueada, espalda rígida. La regla simple es: primero control y alineación, luego velocidad. Se trabaja con raquetas ligeras, empuñaduras adaptadas y distancias más cortas para que el niño pueda completar el gesto sin forzar. El entrenador corrige apoyos, tronco y agarre antes de pedir más potencia. Esa paciencia al principio evita muchas sobrecargas de hombro y codo a los 13–14 años, justo cuando llegan los torneos serios.

Respeto a la edad biológica y a los “periodos sensibles”

Otro principio clave es aceptar que no todos los chicos de 10 años tienen el mismo cuerpo. Unos ya pegan como adultos en miniatura; otros siguen coordinando brazos y piernas. Los programas de prevención de lesiones en tenis para escuelas más serios ajustan el volumen y la complejidad del gesto al momento de crecimiento: se modulan los saltos, los cambios de dirección y el trabajo de saque según la maduración ósea y muscular. En las etapas de “estirón” se reduce lo explosivo y se enfatiza la estabilidad, el core y la movilidad de caderas y columna. No se trata de frenar el progreso, sino de acompañar el desarrollo natural sin adelantarse al cuerpo.

Calentamiento y regreso a la calma como ritual innegociable

Durante mucho tiempo el calentamiento fue el “hermano pobre” del entrenamiento: si había tiempo, se hacía; si no, se cortaba. Hoy se sabe que unos buenos ejercicios de calentamiento y estiramiento para evitar lesiones en tenis marcan la diferencia, sobre todo en jóvenes que vienen de estar sentados en el cole. Una secuencia simple de movilidad articular, activación de glúteos y core, más un trabajo específico de hombros con gomas, prepara al cuerpo para los cambios de ritmo y los golpes por encima de la cabeza. Al final de la sesión, unos minutos de estiramientos suaves y respiración baja el nivel de tensión y facilita la recuperación, aunque los chicos se quieran ir corriendo a casa.

  • Calentamiento general: trote suave, juegos de persecución, saltos coordinados.
  • Activación específica: gomas para rotadores del hombro, skipping lateral, desplazamientos con cambios de dirección.
  • Vuelta a la calma: estiramientos dinámicos de cadera, isquios, gemelos y antebrazo, más 2–3 respiraciones profundas guiadas.

Plan físico y prevención: mucho más que “hacer pesas”

Qué es un plan de preparación física bien pensado en tenis base

Cuando se habla de plan de preparación física y prevención de lesiones tenis base algunos padres imaginan a los niños levantando pesas enormes. La realidad es casi lo contrario: el foco está en control postural, coordinación y fuerza relativa al peso corporal. Se introducen ejercicios con el propio peso, bandas elásticas, balones medicinales ligeros y circuitos lúdicos que mejoran la estabilidad de rodilla y tobillo. Además, se respetan días de descanso y se combinan con otros deportes (fútbol, natación, gimnasia) para desarrollar un cuerpo versátil. Un chico que se mueve bien en general sufre menos cuando el tenis se vuelve exigente.

Contenido práctico que no debería faltar

Un buen plan físico para escuelas de tenis incluye bloques muy concretos. Por ejemplo, trabajo de equilibrio sobre una pierna mientras se realiza un gesto de golpeo simulado, para entrenar la estabilidad al frenar después de correr hacia una bola corta. También se añaden patrones de salto y recepción, enfatizando caer con rodillas flexionadas y control de tronco. En edades más avanzadas se suman pequeñas cargas externas, siempre priorizando la técnica. Este tipo de trabajo no se hace “cuando sobra tiempo”, sino integrado en la planificación semanal, igual de importante que el entrenamiento táctico.

  • Fuerza básica: sentadillas, zancadas, planchas, todos adaptados a la edad.
  • Estabilidad y propiocepción: equilibrio en bosu, saltos a un pie, apoyos inestables controlados.
  • Velocidad y agilidad: cambios de dirección cortos, escaleras de coordinación, sprints suaves con frenadas seguras.

Casos reales: cuando la prevención se nota en la pista

Caso 1: el equipo infantil que dejó de vivir en la camilla

En una escuela mediana de España, el grupo infantil de competición (11–12 años) acumulaba cada temporada varios casos de dolor de rodilla y lumbalgias. El preparador físico propuso un giro: pasar de dos a una sesión semanal de físico intenso, y añadir cada día 15 minutos estructurados de prevención. Se introdujeron rutinas obligatorias de core, glúteo medio y técnica de aterrizaje después de los sprints. En seis meses no desaparecieron todas las molestias, pero bajaron drásticamente. Los mismos chicos comentaban que “acababan menos reventados” y que podían apretar más en torneo sin miedo. El entrenador reconoció que habría querido hacer esos cambios diez años antes.

Caso 2: la niña que cambió su saque y salvó su hombro

Otra historia ilustrativa: una jugadora de 13 años con gran proyección, pero con dolor recurrente en el hombro derecho tras cada bloque de saques. El diagnóstico no fue una lesión grave, sino un gesto técnicamente pobre y un volumen excesivo. En lugar de parar indefinidamente, se rediseñó el entrenamiento de técnica segura en tenis para niños de su grupo: todos revisaron el lanzamiento de la pelota, el uso de las piernas y la rotación del tronco, no solo el brazo. Se limitó el número de saques por sesión y se añadió trabajo con gomas y movilidad torácica. Tres meses después, la jugadora competía sin dolor y, curiosamente, con un saque más potente y regular.

Caso 3: escuela que incorporó formación específica para entrenadores

En una academia latinoamericana con mucha demanda, los entrenadores eran exjugadores con gran experiencia competitiva, pero poca formación en prevención. La dirección decidió financiar un curso para entrenadores de tenis sobre prevención de lesiones impartido por un equipo de fisios y preparadores físicos. Los cambios fueron visibles: los técnicos empezaron a modular cargas por semana, a usar más raquetas y pelotas adaptadas, y a insistir en pausas activas con movilidad ligera. Los padres notaron que los chicos volvían menos doloridos y más alegres. Además, las bajas por lesión bajaron y la academia ganó reputación de “lugar donde se cuida al jugador”, algo que también es marketing, pero con fundamento.

Cómo se implementan estos programas en las escuelas

Pasar del papel a la pista

Diseñar programas de prevención de lesiones en tenis para escuelas en un documento bonito es fácil; el reto está en que se cumplan con niños llenos de energía y horarios ajustados. La clave suele estar en hacer la prevención parte del juego, no un castigo. Por ejemplo, los ejercicios de calentamiento y estiramiento para evitar lesiones en tenis se integran como mini-competiciones por parejas o relevos divertidos. Los ejercicios de fuerza se disfrazan de retos: “quién mantiene mejor la posición de plancha sin perder la sonrisa” o “equilibrio ninja” sobre una pierna. Cuando el proceso resulta entretenido, el cumplimiento deja de ser un problema y los hábitos se consolidan sin necesidad de discursos moralistas.

Coordinación entre entrenadores, fisios y familias

Otro punto crítico es que todos los adultos que rodean al jugador hablen el mismo idioma. De poco sirve que el preparador físico cuide la carga si luego el entrenador de grupo añade series extra “para que mejore rápido”, o si los padres inscriben al chico en tres torneos seguidos sin descanso. Las escuelas más avanzadas realizan reuniones periódicas donde se revisa la planificación, se comparten señales de alarma (fatiga excesiva, cambios de humor, dolores persistentes) y se ajustan los volúmenes. Además, se educa a las familias en conceptos básicos para que entiendan que un día menos de pista a veces vale por una temporada más de juego sano.

  • Reuniones trimestrales para revisar la salud del grupo y la carga competitiva.
  • Protocolos claros ante dolor: qué hacer, cuándo derivar al médico o fisio.
  • Canales de comunicación sencillos (grupo de correo, app interna) para avisar de molestias o cambios de horario.

Frecuentes malentendidos sobre prevención en tenis base

“Si es niño, no se lesiona en serio”

Todavía se oye que los niños son “de goma” y que se recuperan enseguida de todo. Sí, los cuerpos jóvenes se adaptan mejor, pero también son más vulnerables a ciertas sobrecargas de crecimiento, como las apofisitis o los problemas en placas de crecimiento. Minimizar los dolores con frases tipo “es normal, estás creciendo” puede retrasar una consulta necesaria. La prevención no solo evita lesiones agudas; también reduce el riesgo de que un dolor mal manejado se vuelva crónico. Detectar y ajustar a tiempo es mucho más barato —en todos los sentidos— que parar medio año más tarde por una lesión consolidada.

“Cuanta más pista y más torneos, mejor jugador”

Otra creencia muy extendida es que el éxito depende casi exclusivamente del número de horas de pista y de partidos al año. Esta mentalidad empuja a muchos a sobrecargar el calendario sin respetar descansos, otras actividades o la propia motivación del niño. En realidad, un volumen moderado, bien planificado y con un plan de preparación física y prevención de lesiones tenis base sólido detrás suele producir mejores resultados a medio plazo. El cuerpo rinde mejor cuando tiene tiempo para adaptarse. Además, proteger la ilusión por competir es tan importante como proteger las rodillas: un niño quemado mentalmente a los 14 años rara vez llega lejos.

“La prevención es solo cosa del preparador físico”

El último mito peligroso es pensar que la prevención está “externalizada” al fisio o al profe de físico, mientras el entrenador técnico solo se ocupa de táctica y golpes. Cada vez que un entrenador pide “un saque más” cuando el niño ya no puede levantar el brazo, o ignora una queja de dolor de espalda, está decidiendo sobre la salud del jugador. Por eso, integrar contenidos de prevención en el entrenamiento técnico y en las decisiones diarias es imprescindible. Al final, la suma de muchos pequeños gestos conscientes —ajustar la carga, cuidar el calentamiento, revisar la técnica— es lo que permite que los chicos disfruten del tenis muchos años sin que el cuerpo pase factura antes de tiempo.