Cómo piensan hoy los fisios de alto rendimiento: contexto y cambio de mentalidad
Cuando uno habla con un fisioterapeuta deportivo especialista en tenis con más de veinte años de experiencia, lo primero que sorprende es cómo ha cambiado su trabajo desde los tiempos de Borg y McEnroe hasta el circuito de 2026. Los profesionales entrevistados coinciden en que, durante décadas, la fisioterapia se asociaba casi únicamente al “arreglar” al jugador después del daño: hielo, vendajes y vuelta rápida a la pista. Hoy el foco se ha desplazado claramente hacia un enfoque preventivo y de gestión de carga, apoyado en datos de GPS, fuerza isométrica y análisis de vídeo de alta velocidad. Algunos de ellos recuerdan que, en los años 90, casi no existían protocolos sistematizados; el criterio era la intuición del entrenador y la tolerancia al dolor del tenista. El salto llegó cuando los primeros equipos multidisciplinares empezaron a correlacionar tipo de superficie, volumen de saques, patrón de golpeo y aparición de lesiones crónicas, lo que abrió el camino a una prevención mucho más fina y basada en evidencia.
De la camilla al dato: principios básicos que repiten todos los fisioterapeutas
Carga, técnica y recuperación: el triángulo que manda
Los fisios de alto nivel entrevistados repiten casi como un mantra tres conceptos: gestión de la carga, calidad del gesto técnico y recuperación real, no solo descanso pasivo. La prevención de lesiones en el tenis fisioterapia moderna se apoya en medir todo lo medible: número de cambios de dirección, velocidad de desplazamiento, volumen de saques y fuerza máxima y excéntrica de hombro, codo y cadera. Según describen, el problema ya no es solo “juegas demasiado”, sino “juegas más de lo que tus tejidos están preparados para tolerar hoy”. A partir de ahí se construyen escalas internas de fatiga, tests de control diario y pequeñas adaptaciones: reducir un bloque de saques, cambiar la intensidad del trabajo de piernas o modificar el patrón táctico para acortar puntos en semanas de congestión competitiva. Lo que antes era improvisación ahora es microgestión planificada.
La visión por cadenas: del hombro al pie y vuelta
Otro consenso fuerte en la entrevista es la idea de trabajar el cuerpo por cadenas cinéticas, no por piezas sueltas. Los fisioterapeutas señalan que el hombro del sacador no se puede entender sin evaluar la fuerza de glúteo, la estabilidad de core y la movilidad de la columna torácica. Un desequilibrio en la cadera puede aumentar la carga de torsión en rodilla y tobillo, y terminar expresándose como dolor lumbar o incluso como epicondilitis. Este enfoque global se ha ido consolidando con la literatura científica y con la experiencia acumulada en pista: al corregir una rotación deficiente de tronco, disminuye la sobrecarga en la muñeca al golpear el revés liftado. La consecuencia es que cada plan preventivo incluye no solo ejercicios locales, sino patrones completos de movimiento, que se practican en gimnasio y luego se transfieren a tareas técnico-tácticas con la raqueta.
Dentro de la consulta: cómo se traducen los principios en la práctica diaria
De la “camilla pasiva” a la “clínica laboratorio”
Los especialistas describen una transformación profunda de la clínica de fisioterapia para tenistas de alto rendimiento. A la camilla clásica se le han sumado plataformas de fuerza, dinamómetros portátiles, ecógrafos musculoesqueléticos y sistemas de captura de movimiento. El fisio ya no se limita a palpar y movilizar; registra cuánto produce de fuerza un rotador externo de hombro en relación con el interno, observa en tiempo real cómo se desliza un tendón al hacer una sentadilla o cuantifica la asimetría de empuje entre ambas piernas. Estos datos sirven para decidir si un jugador está listo para asumir un bloque de carga intenso o si conviene ajustar el plan. Lo manual sigue muy presente, pero orientado por métricas: masaje profundo donde hay aumento de tono, neuromodulación donde el sistema nervioso está hiperexcitado, y trabajo específico de control motor donde el gesto se descompensa bajo fatiga.
Abordaje integral de las zonas más castigadas
Cuando se habla de tratamiento profesional de lesiones de tenis codo rodilla hombro, los fisioterapeutas coinciden en que la clave está en intervenir antes del dolor incapacitante. Describen protocolos escalonados: primero se identifica una reducción sutil en rango de movimiento o fuerza; luego se introduce un bloque correctivo de ejercicios excéntricos y de estabilidad; solo si la respuesta es insuficiente se pasa a técnicas más invasivas como punción seca o neuromodulación percutánea. En rodilla, por ejemplo, combinan trabajo de fuerza de cuádriceps y glúteo medio con ejercicios pliométricos muy controlados, evitando picos de impacto en días de pista dura. En codo, ajustan el tipo de cordaje, tensión de la raqueta y volumen de golpes liftados, mientras se refuerza el antebrazo con cargas progresivas. El hombro se trata siempre como parte del “complejo hombro-tórax-columna”, incorporando respiración, movilidad torácica y estabilidad escapular.
Historias desde la pista: ejemplos concretos de prevención bien aplicada
El caso del junior que dejó de encadenar tendinitis
Uno de los fisioterapeutas entrevistados cuenta el caso de un jugador junior que, con apenas 16 años, encadenaba tres episodios de tendinopatía rotuliana por temporada. El abordaje clásico se había centrado solo en fortalecer el cuádriceps y en bajar momentáneamente la carga de saltos. Al reevaluarlo con una mirada más actual, detectaron una pobre capacidad excéntrica de isquiosurales, una gran asimetría de fuerza entre pierna derecha e izquierda y una técnica de apoyo muy vertical en los cambios de dirección. Se rediseñó la pretemporada con énfasis en control neuromuscular, pliometría horizontal y trabajo coordinado con el entrenador para modificar la forma de frenar y arrancar en pista. Dos años después, el mismo jugador compite a nivel internacional, con un calendario más denso, pero sin recaídas significativas. El fisio insiste en que no hubo “ejercicio milagro”, sino coherencia entre diagnóstico funcional, progresión de cargas y educación al propio deportista para reconocer señales tempranas.
Reinserción inteligente tras una lesión grave
Otro ejemplo recurrente en la conversación gira en torno a cómo se diseñan hoy los programas de fisioterapia y readaptación para jugadores de tenis que vuelven de una lesión de larga duración, como una rotura de ligamento cruzado o una operación de hombro. Los fisios describen un proceso por fases muy claro, donde la pista aparece relativamente tarde, cuando los test de fuerza, salto, estabilidad y percepción de esfuerzo cumplen criterios predefinidos. Hablan de microciclos de exposición progresiva al saque, al servicio de lado de ventaja y de iguales, al smash y a las voleas altas, controlando cuánto tiempo pasa el hombro en posiciones de máxima abducción y rotación externa. Paralelamente se monitoriza el impacto psicosocial de la vuelta: miedo al contacto, inseguridad al apoyar en la pierna operada o tendencia a evitar ciertos golpes. La prevención, subrayan, también es psicológica, porque muchos recaen no por debilidad física, sino por decisiones tácticas conservadoras que alteran su patrón natural de juego.
Errores que aún se repiten: mitos que señalan los fisios
“Más fuerte” no siempre significa “más protegido”
Un punto que los entrevistados abordaron con cierta preocupación es la simplificación habitual de que todo se resuelve “haciendo más gimnasio”. Según explican, el error está en confundir fuerza absoluta con capacidad de tolerar el gesto específico del tenis. Un jugador puede tener un press de banca excelente y, sin embargo, mostrar un déficit importante de control escapular en la fase de armado del saque. Si la fuerza no se integra en patrones de movimiento parecidos a los del juego, la protección real disminuye. Otro mito frecuente es que el dolor leve se puede ignorar en periodos de buena forma: los fisioterapeutas insisten en que muchas lesiones crónicas comenzaron como una molestia “aceptable” que nunca se registró ni se gestionó. Critican también el abuso de analgésicos y antiinflamatorios como herramienta para llegar “entero” al torneo, porque enmascaran señales valiosas del cuerpo y alteran la percepción de carga y fatiga.
Confundir descanso con inactividad total
Otro malentendido que los fisios intentan desmontar es la idea de que, ante cualquier molestia, la única solución es parar del todo. Distinguen entre descanso relativo —ajustar la carga, cambiar superficies, reducir intensidad de ciertos golpes— y reposo absoluto, que solo consideran imprescindible en pocas situaciones. Señalan que parar completamente a un jugador durante semanas puede provocar pérdidas de fuerza, desajustes de coordinación y mayor riesgo al retorno. Proponen, en cambio, un enfoque de “descanso activo”: se mantiene la forma con trabajos cruzados, se modifica el contenido de las sesiones técnicas y se incorpora educación en autogestión del dolor. Este punto de vista, comentan, requiere cambiar la mentalidad tanto del tenista como del entorno, acostumbrados a la lógica binaria de “estás bien o estás lesionado”, cuando la realidad es un continuo que se puede modular.
Mirando a 2030: hacia dónde va la prevención de lesiones en el tenis
Tecnología, personalización extrema y nuevos perfiles profesionales
Al preguntarles por el futuro, ya situados en 2026, los fisioterapeutas de alto rendimiento hablan de tres tendencias claras para los próximos años. La primera es la integración plena de sensores portátiles en raquetas, plantillas y prendas, que permitirán monitorizar en tiempo real la carga exacta de cada sesión, no solo en cuanto a volumen, sino también en calidad del gesto. Imaginan algoritmos que alerten al staff cuando un jugador se aleja de su “firma motora” habitual, anticipando fatiga o riesgo de lesión. La segunda tendencia es la ultra-personalización: perfiles genéticos, historia lesional, patrón de sueño y respuesta al estrés se combinarán para diseñar planes preventivos casi “a medida”, más allá de los protocolos estándar. La tercera es el cambio en los equipos: junto al médico y al fisioterapeuta aparecerán con más peso figuras híbridas entre data scientist y readaptador, capaces de traducir datos complejos en decisiones prácticas de pista. El propio rol del fisioterapeuta deportivo especialista en tenis seguirá ampliándose, asumiendo tareas de educación, coordinación de cargas y diseño estratégico de calendarios, de modo que la línea entre rendimiento y salud sea cada vez más difusa y, sobre todo, más sostenible para carreras que hoy ya se extienden mucho más allá de los treinta años.