Patología específica del codo y la muñeca en el tenis

How string tension influences wrist pain in tennis players

Por qué la tensión del encordado puede acabar en dolor de muñeca

En tenis mucha gente mira la raqueta, el peso o el grip, pero pasa por alto algo decisivo: la tensión del encordado. Cuando está mal ajustada, el impacto de la bola se transmite casi directo a la articulación radiocarpiana y a los tendones extensores y flexores del antebrazo. Ahí aparece el clásico dolor de muñeca por tensión del encordado tenis, que muchas veces se confunde con “mala técnica” o simplemente con sobrecarga por jugar demasiado. Entender qué está pasando te permite corregir antes de que el problema se vuelva crónico o termine en una baja larga.

La biomecánica sencilla: cómo viaja la vibración hasta tu muñeca

Cada golpe genera una vibración que nace en la zona de impacto, viaja por el patrón de cuerdas, se transmite al marco y acaba llegando al brazo. Si el encordado está muy tenso, el tiempo de contacto bola-cuerda se reduce, la rigidez efectiva del plano de golpe aumenta y el pico de fuerza sobre la muñeca se dispara en milisegundos. Ese “latigazo” lo recibe sobre todo la musculatura estabilizadora del carpo y, si no está preparada o ya viene fatigada, aparece inflamación en los tendones y dolor a la extensión o desviación radial al terminar el swing, especialmente en derechas liftadas.

Bloque técnico: rigidez dinámica y frecuencia de vibración

En laboratorio se habla de rigidez dinámica del encordado, medida en N/mm. A mayor tensión, mayor rigidez y mayor frecuencia de vibración del sistema raqueta-encordado. Con tensiones altas, la frecuencia dominante puede situarse por encima de 180–200 Hz, lo que se asocia a un pico de aceleración más agresivo para la muñeca. Cuando se baja la tensión unos kilos, la frecuencia baja, el tiempo de contacto se alarga unas milésimas y la carga se distribuye mejor a lo largo del antebrazo. No es magia; son menos microtraumas repetidos por impacto, algo crucial si ya tienes molestias.

Lo que vemos en pista: ejemplos reales de jugadores

En consulta es muy típico el caso de jugador aficionado que pasa de polivalente a agresivo de fondo y sube la tensión “para tener más control”. Un ejemplo: hombre de 38 años, 3 días de juego por semana, poliéster a 26 kg en raqueta rígida. En dos meses empieza con pinchazos en la muñeca al golpear de revés a una mano y al sacar. Sin cambiar nada más que bajar a 22 kg y pasar a un híbrido (poliéster + multifilamento), el dolor baja más del 50 % en tres semanas, manteniendo volumen de juego. Solo después se afinó técnica y se reforzó musculatura, pero el detonante estaba claro en el encordado excesivamente duro.

Bloque técnico: poliéster vs multifilamento

Los cordajes de poliéster tienen módulo elástico más alto, pierden menos tensión a corto plazo y generan una cama de cuerdas muy firme. Eso da control y spin, pero también aumenta la carga sobre articulaciones distales, especialmente en jugadores que no aceleran la cabeza de la raqueta como un profesional. El multifilamento y el natural, con su estructura de fibras y mayor elasticidad, absorben mejor el impacto y filtran vibraciones. Por eso, si se buscan cordajes de tenis para reducir dolor de muñeca, los multifilamentos o híbridos suelen ser la primera opción recomendada, sobre todo en amateurs y veteranos.

Relación entre kilos de tensión y carga sobre la muñeca

En términos prácticos, cada 2 kg que subes la tensión aumentas la rigidez del plano de cuerdas en un rango que muchos jugadores sienten al primer golpe. No es lineal para todos los modelos de raqueta, pero clínicamente se ve un patrón claro: sobre los 25–26 kg en poliéster, la incidencia de molestias en codo y muñeca sube de forma notable en jugadores recreativos. En cambio, trabajando en 21–23 kg con multifilamento o híbridos, la mayoría tolera mejor el volumen sin cambios radicales de técnica. Esto no significa que “baja tensión igual cero lesiones”, pero sí que reduce el estrés mecánico repetitivo en cada golpe.

Bloque técnico: ventana de tensión segura orientativa

Los estudios de campo y la experiencia de encordadores profesionales convergen en una franja relativamente amistosa para la muñeca: entre 20 y 24 kg para la mayoría de aficionados, adaptando según tipo de cordaje y rigidez del marco. Raquetas rígidas (RA alto, por encima de 68) suman estrés, por lo que con ellas conviene mantenerse más cerca del rango bajo. Cuando se habla de mejor tensión de encordado para evitar lesiones en la muñeca, no es una cifra mágica única, sino una ventana donde el sistema raqueta-brazo trabaja con menos picos de carga nocivos.

Cómo saber si tu dolor está relacionado con la tensión del encordado

No todo dolor de muñeca viene del encordado, pero hay pistas claras. Si el dolor aparece o se intensifica tras cambiar de cordaje o subir varios kilos, y mejora parcialmente al calentar o usar una raqueta prestada con tensión más baja, el encordado es sospechoso principal. Otra señal clásica es notar molestias especialmente cuando golpeas descentrado o en bolas pesadas, porque con tensiones altas el punto dulce se reduce y cada impacto fuera del centro genera un momento de torsión mayor que castiga la muñeca. Si además notas vibración “seca” en la mano después del impacto, vale la pena revisar tu setup.

Bloque técnico: patrones de dolor típicos

Cuando la tensión no está adaptada, el cuadro más común es dolor en el dorso de la muñeca al extender, con sensibilidad al presionar los extensores comunes cerca de la inserción. En jugadores de revés a una mano se ve también dolor en la parte cubital, sobre todo al hacer pronación rápida. Diferente es el dolor puramente ligamentoso tras una torcedura; ahí hay un gesto puntual claro. En problemas por sobrecarga de encordado, el historial suele hablar de cambios de cuerda, acumulación de horas y fatiga progresiva, más que de un único gesto traumático en un partido.

Ajustar la tensión del encordado cuando ya te duele la muñeca

Si ya estás con molestias, la primera medida es conservadora: ajustar tensión del encordado para dolor de muñeca bajando entre 2 y 4 kg respecto a lo que usas habitualmente. No tiene sentido hacer un cambio extremo de golpe; lo ideal es una transición progresiva y observar respuesta en 2–3 sesiones. Cambiar a un multifilamento o a un híbrido con poliéster solo en verticales o solo en horizontales también ayuda, porque suaviza el impacto sin que pierdas todo el control. Paralelamente conviene reducir un poco la carga de entrenamiento y revisar el gesto, sobre todo en golpes liftados con mucha muñeca.

Bloque técnico: cuándo el cambio de tensión no basta

Si con un ajuste de 3–4 kg menos, cambio de tipo de cuerda y reducción moderada de volumen sigues con dolor intenso después de una o dos semanas, hay que sospechar lesión estructural: tendinitis, tenosinovitis o incluso lesión del complejo fibrocartílago triangular. En esos casos, seguir solo “jugando más blando” no soluciona. Hace falta valoración médica, ecografía o resonancia según criterio clínico, y pauta de fisioterapia específica. El encordado es un factor modificable, pero no reemplaza el tratamiento cuando ya existe lesión bien establecida.

Recomendaciones de expertos sobre tensiones y prevención

Encordadores del circuito y fisioterapeutas coinciden en que muchos amateurs juegan con tensiones “de profesional” sin tener ni la técnica ni la condición física de un profesional. La recomendación frecuente es empezar por abajo: probar tensiones de 21–22 kg con cordajes intermedios y solo subir si realmente sientes falta de control. Además, cambiar el encordado a tiempo es clave; poliéster muerto, aunque no se rompa, se vuelve aún más duro a nivel sensaciones. Un error típico es encordar una vez y jugar con las mismas cuerdas 6 meses, acumulando microtraumas en la muñeca por pérdida irregular de elasticidad.

Bloque técnico: frecuencia de cambio de cordaje

La regla empírica clásica dice que deberías cambiar de cordaje tantas veces al año como veces juegas por semana. Si juegas tres veces por semana, unas tres renovaciones anuales como mínimo. Con poliéster, muchos expertos recomiendan no superar las 15–20 horas de juego por encordado, aunque no se haya roto, porque la pérdida de elasticidad y de snapback aumenta el estrés articular. Mantener este control básico, junto con una tensión moderada, reduce de forma apreciable los picos de carga que acaban manifestándose en dolor de muñeca tras temporadas largas.

Qué tensión de encordado usar si ya te duele la muñeca

La pregunta típica en consulta es literal: qué tensión de encordado usar si me duele la muñeca. En alguien con dolor leve y sin lesión grave confirmada, una pauta razonable sería: pasar a multifilamento en torno a 21–23 kg, evitando tensiones por encima de 24 kg al menos durante el proceso de recuperación. Si el jugador viene de poliéster a 26–27 kg, el cambio se nota mucho pero suele ser bien tolerado al cabo de unos entrenamientos. Además, se recomienda usar grip ligeramente más grueso si la mano lo permite, para reducir fuerza de agarre y liberar algo de tensión en los músculos del antebrazo.

Bloque técnico: interacción entre grip, peso y tensión

La tensión no actúa sola. Marco muy rígido, peso en la cabeza y grip demasiado fino obligan a apretar más la empuñadura, generando co-contracción en flexores y extensores. Esta co-contracción, sumada a un encordado duro, dispara la carga en la muñeca. Ajustar la tensión sin tocar el resto del conjunto a veces se queda corto. Por eso, al personalizar, se analiza el swingweight, el balance y el tamaño de grip. Un conjunto más estable y con tensión algo menor permite que la muñeca acompañe el golpe en lugar de bloquearse en cada impacto, lo que a medio plazo protege tendones y ligamentos.

Cómo probar y ajustar sin perder sensaciones

El miedo habitual es: “si bajo tensión, pierdo todo el control”. En la práctica, muchos jugadores se adaptan en 3–4 sesiones. Una estrategia útil es cambiar solo una variable cada vez: primero bajar 2 kg manteniendo mismo cordaje, después, si hace falta, cambiar a multifilamento o híbrido. Llevar un pequeño registro subjetivo de sensaciones y de dolor (por ejemplo, escala de 0 a 10 al final de cada sesión) ayuda a ver si vas en buena dirección. Así encuentras la mejor tensión de encordado para evitar lesiones en la muñeca sin entrar en un caos de cambios constantes que no sabes interpretar.

Bloque técnico: mini-protocolo de prueba

1) Establece tu tensión actual y tipo de cuerda. 2) Baja 2 kg y juega al menos 3 sesiones similares en duración e intensidad. 3) Evalúa dolor de muñeca al terminar y al día siguiente. 4) Si hay mejoría clara pero aún molestias, considera bajar 1–2 kg extra o pasar a multifilamento. 5) Si empeora o no cambia, revisa también técnica y carga semanal. Este enfoque sistemático permite aislar el papel real del encordado y tomar decisiones con datos, no solo con sensaciones del primer día.

Conclusión: la tensión del encordado como herramienta, no como enemigo

La tensión del encordado no es por sí misma “buena” o “mala”; lo problemático es cuando no está alineada con tu cuerpo, tu nivel y tu tipo de juego. La aparición de dolor en la muñeca suele ser la señal de alarma de que algo en ese equilibrio falla. Aprovechar la personalización del encordado, escuchar las recomendaciones de encordadores y fisioterapeutas, y ajustar de forma progresiva te permite seguir pegando fuerte sin castigar la articulación. Al final, la raqueta debería trabajar a tu favor y no al revés; jugar con ello es mucho más inteligente que resignarse a vivir con molestias crónicas.