Patología específica del codo y la muñeca en el tenis

Tournament calendar overload and chronic elbow and wrist injuries in Atp and Wta

De maratón a sprint continuo: cómo el calendario exprime codos y muñecas

Si miras hoy el circuito profesional, el tenis se parece menos a una temporada deportiva y más a una cinta de correr sin botón de stop. Desde enero en Australia hasta noviembre en las ATP Finals y las WTA Finals, con Juegos Olímpicos, circuitos asiáticos y giras sobre varias superficies, la sobrecarga por calendario de torneos tenis ATP WTA se ha convertido en un factor de riesgo tan real como una mala biomecánica.

En ese contexto, no sorprende que las lesiones de codo y muñeca en tenistas profesionales hayan pasado de ser “gajes del oficio” a auténticos problemas crónicos que condicionan carreras, rankings y hasta decisiones de retirada anticipada.

Un poco de historia: del “tenis de club” al “tenis 11 meses al año”

Los años 70–90: cuando aún existía la “off-season”

En los años 70 y 80 el circuito era exigente, pero quedaban ventanas relativamente claras de descanso. Menos viajes intercontinentales, menos torneos obligatorios y menor velocidad de pista y bolas. Las lesiones de codo existían —el famoso “codo de tenista” clásico—, pero muchas eran agudas o subagudas, con cierto tiempo para cicatrizar.

En los 90, con la profesionalización masiva, el aumento de premios y la expansión televisiva, el número de torneos creció y se consolidó la idea de jugar casi todo el año para mantener puntos y contratos. Aun así, había más margen para programar un bloque de pretemporada de 6–8 semanas sin competencia.

2000–2020: más potencia, más torneos, más repeticiones

Con la llegada de raquetas más rígidas, cordajes de poliéster y un tenis basado en la potencia desde el fondo, la carga sobre codo y muñeca se disparó. El auge del saque y del revés a dos manos aumentó el volumen de golpes con altos niveles de torsión y vibración.

En paralelo, las giras se densificaron. Masters 1000 prácticamente obligatorios en ATP, Premier y Mandatory en WTA, más Copa Davis/Fed Cup, exhibiciones, giras asiáticas… El resultado: menos semanas de descanso real y más exposición a microtraumas que, con el tiempo, derivan en tendinopatías crónicas, inestabilidades de muñeca y problemas cartilaginosos.

Desde 2020 hasta 2026: burbujas, reajustes y nuevas tensiones

La pandemia obligó a compactar calendarios en 2020–2021: menos torneos, pero más densos, con periodos donde se jugaban semanas consecutivas sin apenas margen de recuperación. Eso dejó una herencia incómoda: muchos jugadores volvieron con descompensaciones físicas y adaptaciones musculares alteradas.

Entre 2022 y 2026 se ha intentado equilibrar el calendario, pero la realidad comercial pesa. Más torneos 250 y 500, nuevos eventos combinados ATP/WTA, y la presión por mantener ranking hacen que muchos tenistas sigan encadenando 4–6 semanas seguidas de competición, especialmente los que están entre el 30 y el 150 del mundo, que no pueden “elegir tanto” dónde jugar.

¿Por qué el calendario castiga tanto el codo y la muñeca?

Microtrauma repetitivo sin ventana de reparación

Cada servicio, cada revés liftado y cada derecha a la carrera genera fuerzas de tracción y torsión en los tendones de codo y en los estabilizadores de muñeca. A lo largo de un año, esto significa cientos de miles de impactos.

En teoría, el cuerpo se adapta. En la práctica, si no hay bloques claros de descarga, las estructuras nunca terminan de reparar el daño microscópico, y se entra en una espiral de inflamación baja pero constante, degeneración tendinosa y pérdida de calidad del tejido.

Factores que amplifican la sobrecarga

1. Cambios de superficie rápidos: pasar de cemento duro a tierra batida y luego a hierba en pocas semanas altera patrones de apoyo y de golpeo, afectando diferentes zonas del antebrazo.
2. Viajes y jet lag: empeoran el sueño y la capacidad de recuperación, justo cuando la carga de golpes se mantiene alta.
3. Presión por defender puntos: muchos jugadores compiten incluso con dolor moderado, alargando el tiempo hasta el diagnóstico y empeorando lesiones incipientes.
4. Entrenamientos “invisibles”: además de los partidos, hay sesiones extra de servicio, ajustes técnicos, prácticas promocionales, que suman carga sin aparecer en las estadísticas oficiales.

Diferentes enfoques frente al mismo problema

Enfoque 1: “Jugar menos” — gestión estratégica del calendario

Este es el enfoque de las grandes estrellas consolidadas. Seleccionan 15–18 torneos clave al año, priorizan Grand Slams y Masters 1000, y renuncian a eventos menores para proteger su cuerpo.

Ventaja: permite planificar bloques de trabajo físico, técnica y recuperación, con menos riesgo de lesiones crónicas de codo y muñeca.
Riesgo: sólo es viable para quienes tienen suficiente colchón de ranking y económico.

Enfoque 2: “Maximizar oportunidades” — jugar más para subir o mantenerse

La mayoría de jugadores entre ITF, Challengers y primeros niveles de WTA/ATP optan por este modelo. Encadenan torneos semana tras semana, a menudo en continentes distintos, para sumar puntos y premios.

Beneficio claro: más oportunidades de entrar en cuadros, ganar confianza y subir en el ranking.
Costo físico: mayor probabilidad de desarrollar lesiones de codo y muñeca en tenistas profesionales, que en ocasiones se arrastran toda la temporada.

Enfoque 3: modelo híbrido del equipo interdisciplinar

Desde mediados de la década de 2020 se ve cada vez más un enfoque intermedio: el calendario se decide de forma conjunta entre jugador, entrenador principal, preparador físico y médico.

Se cruzan datos de carga (GPS, número de servicios, intensidad de fuerza) con marcadores de fatiga (HRV, sueño, dolor autorreportado) y se ajusta la planificación con cierta flexibilidad: se cancelan torneos si aparecen señales tempranas de sobrecarga en codo o muñeca, aunque eso implique sacrificar puntos.

Tecnologías y métodos: luces y sombras

Monitoreo de carga y wearables

Desde sensores en la empuñadura hasta relojes que miden variabilidad de la frecuencia cardiaca, la tecnología promete “avisar” antes de que aparezca la lesión. Ventaja: objetivizar la carga y detectar semanas críticas.

Pero tiene un lado menos glamuroso: datos sin contexto pueden inducir a errores. Un tenis de alto rendimiento no se resume en número de golpes; la calidad técnica y la fatiga mental también importan. Además, el exceso de datos puede abrumar si el equipo no está formado para interpretarlos.

Imagen avanzada y diagnósticos precoces

Resonancias de alta resolución, ecografía musculoesquelética dinámica y análisis 3D del gesto de golpeo permiten identificar tendinopatías y microdesgarros mucho antes de que sean incapacitantes.

Punto fuerte: mejoran la precisión del diagnóstico y permiten diseñar un tratamiento para lesión de codo en jugadores de tenis mucho más dirigido: decidir qué tendones descargar, qué ejercicios excéntricos introducir y cuándo volver a servir al 100%.
Punto débil: no todos los jugadores tienen acceso a estas tecnologías de forma regular, sobre todo fuera del Top 50 o de estructuras federativas fuertes.

Fisioterapia moderna: gran aliada, pero no milagrosa

El auge de la fisioterapia especializada en muñeca y codo para tenistas ha sido clave. Técnicas como la terapia de ondas de choque, la electrólisis percutánea, el trabajo excéntrico y isométrico específico, combinado con ajustes de técnica, han reducido tiempos de baja y mejorado la calidad de la recuperación.

Sin embargo, si el calendario sigue igual de exigente, la mejor fisioterapia del mundo sólo puede “apagar fuegos” de manera temporal. Sin rediseñar las cargas semanales, el riesgo de recaída se mantiene alto.

Prevención vs. resignación: cambiar la mentalidad

De “jugar hasta que duela demasiado” a “leer las señales temprano”

Durante décadas, el patrón fue claro: el jugador aguantaba el dolor hasta que ya no podía competir; ahí aparecía el diagnóstico formal. Hoy se habla mucho más de prevención de lesiones crónicas en tenis de alto rendimiento, pero la mentalidad no ha cambiado del todo.

La clave está en normalizar que el dolor persistente, aunque sea “tolerable”, es información de que algo no está bien calibrado: volumen de servicio, tipo de cordaje, técnica de revés, fuerza del manguito rotador, etc. Detectar esas señales en marzo puede evitar una baja en plena gira de hierba o en el US Open.

Tres pilares prácticos de prevención

1. Planificación anual con semanas “sagradas” de descanso
No se trata de descansar cuando no hay torneos, sino de decidir de antemano qué semanas se van a respetar sí o sí para cortar cadenas de microtrauma.

2. Fuerza y estabilidad específica de antebrazo y hombro
El trabajo de fuerza no puede ser genérico. La estabilidad de la escápula, la fuerza excéntrica del antebrazo y la movilidad del hombro modulan directamente la carga que llega al codo y la muñeca.

3. Ajustes técnicos constantes y personalizados
Pequeños cambios en la empuñadura, el punto de impacto o la secuencia de piernas y tronco pueden reducir significativamente el estrés articular. Aquí, el análisis de vídeo de alta velocidad ha abierto una ventana de correcciones muy finas.

Comparación de enfoques médicos y de rendimiento

Modelo “reactivo” vs. modelo “proactivo”

– En el modelo reactivo, el equipo médico entra en escena cuando ya hay dolor fuerte o limitación funcional. Se centra en tratar la lesión, reducir el dolor y “llegar al siguiente torneo”.
– En el modelo proactivo, el área médica y de rendimiento están integradas desde la planificación: se monitorizan patrones de dolor leves, fuerza asimétrica y fatiga acumulada para modificar la carga antes de que la lesión se consolide.

El segundo modelo requiere más coordinación y, a corto plazo, puede implicar renunciar a algunos torneos. Pero a medio plazo tiende a alargar carreras y a reducir la cronicidad de las lesiones.

Enfoque “máxima precisión tecnológica” vs. “simplicidad bien aplicada”

Hay equipos que apuestan por toda la tecnología disponible —plataformas de fuerza, sensores inerciales, resonancias seriadas— y otros que se centran en herramientas más simples: buena anamnesis, control del volumen de golpeo, test de fuerza periódicos con dinamómetro y comunicación abierta con el jugador.

Ningún enfoque es perfecto por sí mismo. La tecnología mal interpretada es tan peligrosa como la ausencia de datos. Y una simplicidad mal planteada puede pasar por alto señales críticas. La combinación sensata suele mezclar mediciones básicas constantes con episodios puntuales de evaluación tecnológica avanzada.

Recomendaciones prácticas para elegir enfoques y herramientas

Para jugadores y equipos sin grandes presupuestos

– Priorizar un plan anual escrito, con semanas de descanso marcadas.
– Llevar un diario simple de dolor y carga: número aproximado de horas de juego, sesiones de servicio y molestias en una escala del 1 al 10.
– Invertir primero en una buena valoración técnica y física (aunque sea 1–2 veces al año) antes que en gadgets costosos.

Para jugadores de élite con acceso a más recursos

– Integrar la información de wearables con la percepción subjetiva del jugador, en lugar de sustituirla.
– Usar la imagen avanzada (RMN, eco) como herramienta de control regular en zonas de riesgo (codo/muñeca dominante) si hay historial previo, no sólo cuando el dolor ya es intenso.
– Establecer protocolos claros para ajustar la competición si se superan ciertos umbrales de dolor o de caída de fuerza en tests específicos.

Cómo decidir qué tecnología incorporar

Antes de comprar o añadir una herramienta nueva, conviene hacerse tres preguntas muy concretas:

1. ¿Qué decisión práctica podremos cambiar mañana con estos datos?
2. ¿Quién del equipo tiene la formación para interpretarlos bien?
3. ¿Cómo vamos a integrar esta información en la planificación de torneos sin generar contradicciones internas?

Si no hay respuestas claras a estas tres preguntas, es mejor invertir ese dinero y tiempo en formación del staff o en fisioterapia de calidad.

Tendencias actuales (2026) en el manejo de la sobrecarga

Microtemporadas dentro de la temporada

Cada vez más top players estructuran el año en “microtemporadas”: bloques de 6–8 semanas con un objetivo concreto (subir potencia, afinar en tierra, mejorar el servicio) seguidos de una pausa más generosa. Se intenta que, dentro de cada bloque, el pico de carga no coincida con viajes extremos.

Esta forma de fragmentar el calendario es una respuesta directa al problema de la sobrecarga por calendario de torneos tenis ATP WTA, y busca que codo y muñeca tengan momentos reales de descompresión.

Individualización extrema de la carga de servicio

En 2026 se habla mucho del “volumen inteligente de saque”. Ya no se trata sólo de cuántos servicios se realizan por sesión, sino de:

– qué porcentaje se hace con máxima intensidad,
– en qué días de la semana se concentran,
– cómo se distribuye el trabajo entre primer y segundo saque para reducir vibraciones.

Los jugadores con historial de epicondilalgia o tendinopatía de extensores de muñeca ajustan de forma muy fina este parámetro.

Integración de salud mental y dolor crónico

La relación entre estrés, ansiedad de rendimiento y percepción del dolor crónico se está tomando muy en serio. Un calendario cargado no sólo agota el cuerpo; también agota la mente, lo que puede bajar el umbral de tolerancia al dolor y hacer que molestias manejables se conviertan en problemas incapacitantes.

Cada vez más equipos incluyen psicólogos deportivos en el día a día, no sólo para gestionar presión competitiva, sino también para ayudar al jugador a tomar decisiones difíciles: saltarse un torneo importante para no empeorar una lesión latente.

Conclusión: el calendario no va a aflojar, así que debe cambiar la estrategia

Todo apunta a que el circuito no se hará mucho más corto a corto plazo; las fuerzas comerciales van en sentido contrario. Eso significa que la solución realista no pasa por esperar un “calendario ideal”, sino por aprender a navegar uno imperfecto sin sacrificar articulaciones clave.

Si se combina una planificación estratégica de torneos, una lectura honesta de las señales del cuerpo, un uso crítico de la tecnología y una buena base de trabajo físico y técnico, es posible reducir de forma significativa las lesiones de codo y muñeca en tenistas profesionales, incluso en un entorno tan exigente como el actual.

No se trata de jugar menos por sistema, sino de jugar mejor escogido, mejor preparado y mejor recuperado. Ahí es donde se decide, en 2026 y más allá, quién puede sostener una carrera larga sin que el codo o la muñeca dicten la fecha de retirada.