Por qué el servicio rompe más codos que derechas: entendiendo la epicondilitis en amateurs
El servicio parece un golpe “sencillo”: lanzar la bola, pegar fuerte y listo. Pero en jugadores amateur es, con diferencia, el movimiento que más contribuye a la epicondilitis, ese dolor punzante en la parte externa del codo que te obliga a parar justo cuando empezabas a mejorar.
La buena noticia: casi siempre es un problema de técnica y de cargas mal gestionadas, no una condena permanente. Si corriges ciertos errores del saque y cuidas un poco tu preparación física, puedes seguir jugando muchos años sin dolor.
—
Errores técnicos de saque que más castigan el codo
1. Agarre tipo “martillo” y empuñadura incorrecta
Muchos amateurs sacan con un grip de derecha muy cerrado, como si usaran un martillo. En vez de una empuñadura continental o ligeramente hacia “eastern” de revés, aprietan demasiado la raqueta y golpean más con el brazo que con el cuerpo.
Esto genera:
1. Sobrecarga brutal en los extensores del antebrazo.
2. Menos pronación del antebrazo y más impacto directo en el codo.
3. Imposibilidad de usar bien el hombro y el tronco.
Recomendación experta:
Entrenadores de alto rendimiento coinciden: “Si tu mano termina mirando hacia la derecha después del impacto, en vez de hacia abajo o ligeramente hacia la izquierda (si eres diestro), tu grip y tu pronación no están bien”. Grábate de frente y mira dónde apunta la cara de la raqueta después del golpe.
—
2. Servir solo con brazo, sin cadena cinética
Otro clásico: piernas casi rectas, tronco rígido, y todo el trabajo recae sobre el hombro y el codo. No hay empuje de piernas, ni rotación de cadera, ni buena flexión–extensión de rodillas.
Cuando el cuerpo no ayuda, el codo paga:
– Aumenta la velocidad relativa de extensión del codo.
– Se repite siempre el mismo patrón de carga en la zona lateral.
– El brazo “llega tarde” a la pelota, obligando a forzar el gesto.
Pista sencilla: si terminas el servicio sin haber despegado mínimamente los talones del suelo, casi seguro estás usando poco las piernas.
—
3. Lanzamiento de bola demasiado atrás o demasiado bajo
Si tiras la pelota demasiado hacia atrás, te “rompes” la espalda y luego aceleras el brazo desde una posición muy forzada.
Si la lanzas muy baja, haces un latigazo final de antebrazo para “salvar” el punto de impacto… y ese latigazo se descarga en el codo.
Ambos errores se asocian a epicondilitis porque obligan a:
– Corregir tarde la trayectoria.
– Apretar de más la empuñadura.
– Repetir cientos de veces un gesto con falta de alineación.
Consejo práctico: apunta a lanzar la bola un poco por delante de ti y ligeramente hacia la derecha (si eres diestro), a una altura que te permita estirar el brazo sin tener que “cazarla” a la carrera.
—
4. Impacto retrasado y falta de pronación
Muchos jugadores golpean “desde atrás” y con la raqueta casi paralela al fondo de la pista. No rotan el antebrazo (pronación), así que el impacto se hace con una posición rígida de muñeca y codo.
¿Qué pasa entonces?
– No distribuyes la fuerza entre hombro, codo y muñeca.
– El codo lateral recibe el pico máximo de tensión.
– Se inflaman los tendones extensores una y otra vez.
Clave técnica: al final del movimiento, el pulgar debería ir algo “hacia abajo” y la palma algo hacia fuera, señal de que se ha producido pronación y no un golpe a bloque.
—
5. Tensión excesiva en la empuñadura
Apretar la raqueta como si fueras a perderla en cada saque es un billete rápido hacia la lesión.
La rigidez de mano y antebrazo impide que las vibraciones se disipen, y cada pelota sólida que golpeas suma microtrauma.
Piensa en una escala del 1 al 10 de fuerza de agarre:
Para el servicio, los técnicos suelen recomendar no pasar de un 6–7 en el momento del impacto, y estar en un 3–4 mientras preparas el golpe.
—
Comparación de enfoques: técnica, fuerza y carga de juego
¿Es solo cuestión de técnica?
Aquí los expertos difieren un poco, pero la visión moderna es más integradora.
1. Enfoque clásico:
– Casi todo se le achaca a la técnica.
– Se insiste en cambiar el gesto del saque y bajar la intensidad.
– Pocas veces se revisa el estado físico o el material.
2. Enfoque actual (más global):
– Se revisa la técnica, pero también la fuerza del manguito rotador, la movilidad de hombro y la estabilidad escapular.
– Se ajusta la carga semanal de servicios y resto de golpes.
– Se toman en cuenta raqueta, cordaje y tensión.
En resumen, corregir el gesto sin tocar nada más funciona, pero muchas veces es insuficiente, sobre todo si ya hay dolor instalado.
—
Qué pesa más: técnica incorrecta o mala planificación
– Técnica mala + carga alta: combinación perfecta para la epicondilitis.
– Técnica decente + carga absurda (torneos cada semana, sin descanso): también acaba mal.
– Buena técnica + fuerzas compensadas + control del volumen: el escenario ideal.
Los médicos deportivos insisten: la mayoría de cuadros de *epicondilitis en tenistas tratamiento y prevención* empiezan tarde, cuando el dolor ya es intenso, y se habrían evitado con pequeños ajustes en volumen de servicios y en higiene de entrenamiento.
—
Pros y contras de las “tecnologías” que usamos para el servicio
Raquetas, cordajes y gadgets: ¿ayudan o estorban?
En 2026 el mercado está lleno de soluciones: apps que analizan tu gesto, raquetas con sensores, cordajes de alta gama, coderas inteligentes, etc. No todas son igual de útiles.
Raquetas ultrarrígidas y cordajes duros
– Ventajas: más potencia, más control para quien tiene técnica depurada.
– Desventajas: transmiten más vibración; en amateurs con mal gesto de saque, aumentan el riesgo de dolor.
Sensores de raqueta y apps de análisis
– Ventajas: permiten ver velocidad de cabeza de raqueta, ángulo de impacto, cantidad de rotación. Útiles para entrenar *cómo corregir el saque en tenis para evitar epicondilitis* con datos reales.
– Desventajas: requieren interpretación. Sin un entrenador que lea esos datos, pueden quedarse en simple “juguete”.
—
Soportes externos: coderas, ortesis y vendajes
El uso de la *mejor coderas y ortesis para epicondilitis en deportistas* es un tema muy debatido.
Puntos a favor:
– Reducen la carga directa sobre el tendón cuando ya hay dolor.
– Dan una sensación de estabilidad que a veces permite seguir entrenando de forma controlada.
– Sirven como recordatorio de que el codo está en “modo cuidado”.
Puntos en contra:
– No corrigen la causa: el mal gesto de servicio.
– Pueden generar dependencia psicológica.
– Algunos modelos mal ajustados alteran la biomecánica y cambian otros patrones de movimiento.
La recomendación habitual de fisioterapeutas y médicos del deporte: útiles como apoyo temporal, siempre acompañados de trabajo técnico y de fuerza, nunca como solución principal.
—
Cómo corregir el saque para proteger el codo: pasos concretos
Enfoque práctico, paso a paso
1. Revisar empuñadura y relajación de mano
– Adopta grip continental.
– Practica series de servicios al 50 % de potencia buscando sentir la raqueta más “suave” en la mano.
2. Trabajar el lanzamiento de bola
– Entrena solo el lanzamiento frente a una línea: bola un poco delante de ti, siempre en el mismo punto.
– No avances a la siguiente fase hasta que el lanzamiento sea consistente.
3. Incorporar piernas y tronco
– Haz servicios sin pelota, centrado en flexionar rodillas y empujar hacia arriba, sintiendo que el brazo acompaña, no lidera.
– El objetivo es que sientas el saque como un movimiento de todo el cuerpo, no un latigazo de brazo.
4. Aprender la pronación
– Practica golpes por encima de la cabeza con una pelota de espuma, concentrándote en que el antebrazo rote y la palma cambie de orientación después del “impacto”.
– Grábate desde atrás: la raqueta debería seguir hacia el lado opuesto de tu cuerpo, no caer recta hacia abajo.
5. Controlar el volumen de servicios
– No pases de 60–80 servicios intensos por sesión si estás en fase de adaptación.
– Si aparece molestia persistente, baja el volumen y sube el trabajo técnico sin impacto fuerte.
Este plan resume en la práctica *cómo corregir el saque en tenis para evitar epicondilitis* según coinciden la mayoría de preparadores físicos y entrenadores de competición.
—
Fisioterapia y ejercicios específicos: el papel clave del trabajo físico
Cuándo acudir a un profesional
En cuanto notes dolor que:
– Dura más de 48 horas después de jugar.
– Aumenta al extender la muñeca o agarrar objetos.
– Empeora al hacer el servicio aunque bajes la intensidad.
Ahí entra en juego la *fisioterapia para epicondilitis lateral en jugadores de tenis amateur*, con varias líneas de actuación:
– Terapia manual para descargar musculatura extensora.
– Técnicas analgésicas (según el caso: EPI, ondas de choque, etc.).
– Programa estructurado de ejercicios de fuerza y control.
Ninguna de estas herramientas sustituye al ajuste técnico, pero acortan mucho los tiempos de recuperación y permiten volver a la pista con mayor seguridad.
—
Ejercicios que sí marcan la diferencia
Los expertos en rehabilitación coinciden en que los *ejercicios para curar la epicondilitis por mal gesto técnico en tenis* deben cumplir tres reglas: progresivos, específicos y constantes.
Ejemplo de progresión simple:
1. Fase inicial (dolor alto):
– Estiramientos suaves de extensores de muñeca.
– Contracciones isométricas (empujar sin mover) de muñeca en extensión durante 30–45 segundos.
2. Fase intermedia (dolor moderado):
– Extensiones de muñeca con mancuerna ligera, lento y controlado.
– Ejercicios excéntricos (bajar lento la mancuerna) 3–4 veces por semana.
3. Fase avanzada (dolor bajo o ausente):
– Lanzamientos de balón medicinal a pared simulando gesto de saque, a baja intensidad.
– Ejercicios de estabilidad de hombro y escápula con gomas, integrando el brazo por encima de la cabeza.
El fisioterapeuta debe adaptar este plan a tu caso concreto, pero la lógica siempre es la misma: construir un antebrazo capaz de soportar el gesto correcto sin inflamarse.
—
Recomendaciones para elegir enfoque y evitar recaídas
Cómo decidir qué priorizar
Si tienes dolor actual o reciente, el orden lógico es:
1. Reducir volumen de juego, especialmente servicios.
2. Consultar con fisio o médico deportivo.
3. Iniciar trabajo de fuerza y movilidad adaptado.
4. Corregir técnica con entrenador (aunque sea un par de sesiones clave).
5. Ajustar material (cordaje, tensión, quizá raqueta).
Si no tienes dolor pero notas sobrecarga frecuente:
– Prioriza la técnica del saque y la carga semanal.
– Introduce ejercicios de fuerza al menos 2 días por semana.
– Usa soportes (coderas, vendajes) solo de forma puntual.
—
Tendencias actuales (y lo que viene) para 2026
Más datos, menos improvisación
En los últimos años se ha impuesto una tendencia clara:
– Uso de sensores en raquetas que miden número de servicios, velocidad y ángulos.
– Apps que alertan de picos de carga que aumentan el riesgo de lesión.
– Plataformas online donde puedes enviar vídeos y recibir análisis técnico de entrenadores especializados.
Verás cada vez más clubes que integran estos sistemas para gestionar *epicondilitis en tenistas tratamiento y prevención* de forma preventiva, antes de que el jugador llegue a la clínica con dolor crónico.
—
Integración real entre entrenador, fisio y médico
Otra tendencia fuerte de cara a 2026 es el trabajo en equipo:
– El entrenador corrige el gesto de saque y ajusta la planificación de entrenos.
– El fisioterapeuta supervisa la carga de fuerza, el estado de los tejidos y la progresión.
– El médico del deporte interviene en los casos más rebeldes y coordina pruebas si hacen falta.
El jugador amateur que se beneficia de este enfoque mixto suele volver antes y, sobre todo, se lesiona menos a medio plazo.
—
En resumen: juega, sirve fuerte… pero con cabeza
La epicondilitis en el servicio no es una “maldición del tenis”, sino el resultado de:
– Errores técnicos repetidos (sobre todo empuñadura, mala cadena cinética y falta de pronación).
– Material poco adaptado a tu nivel.
– Falta de trabajo específico de fuerza y control.
– Cargas de entrenamiento sin medida.
Si tomas en serio la técnica del saque, cuidas el volumen de servicios, trabajas la fuerza del brazo y del hombro, y te apoyas en buenos profesionales cuando aparece el dolor, no solo reducirás el riesgo de lesión: también sacarás mejor, más fácil y con menos esfuerzo.
Y eso, al final, es lo que todo aficionado busca: poder seguir entrando a pista muchos años, competir con amigos y disfrutar… sin que el codo mande más que tú.