Uriel Antuna aterrizó en la Ciudad de México sin hacer declaraciones, rodeado de un fuerte tumulto de aficionados y medios, y con un solo destino en la mira: las instalaciones de Cantera, donde Pumas lo espera para cerrar los últimos detalles de su fichaje de cara al Clausura 2026 de la Liga MX. Su abrupta salida de Tigres de la UANL lo ha colocado a un paso de convertirse en nuevo refuerzo del conjunto universitario.
El extremo mexicano ya se encuentra en la capital del país con la misión de finiquitar su acuerdo con el club del Pedregal. Aunque el movimiento se venía manejando como rumor en días recientes, su presencia en la Ciudad de México confirma que las negociaciones con Pumas están muy avanzadas y que solo restan detalles para hacer oficial la operación.
En Cantera lo esperan directivos y cuerpo técnico, encabezados por Antonio Sancho y el entrenador Efraín Juárez, para sostener una reunión definitiva. En ese encuentro se buscará cerrar cláusulas de contrato, duración del vínculo y el rol que Antuna tendrá dentro del esquema táctico de los universitarios. La intención de ambas partes es que todo quede resuelto a la brevedad para que el jugador se ponga cuanto antes bajo las órdenes de Juárez.
Para el técnico de Pumas, la llegada de Antuna representa un refuerzo clave en un torneo en el que el club se ha propuesto dar un golpe sobre la mesa en la Liga MX. Juárez, quien se ha ganado el respeto de la afición universitaria, sabe que disponer de un extremo con velocidad, desborde y experiencia en selección nacional puede ser determinante para impulsar el proyecto que la nueva directiva ha diseñado para este Clausura 2026.
El contexto, sin embargo, no es sencillo. Aunque Efraín Juárez ha consolidado su imagen positiva en el Estadio Olímpico Universitario, ha tenido que convivir con constantes rumores sobre su posible salida. La dirigencia encabezada por Antonio Sancho, no obstante, le ha reiterado su respaldo, apostando por la continuidad del estratega y reforzándolo con piezas como Antuna para sostener y potenciar el resurgir del equipo.
Juárez no es un desconocido en el futbol mexicano: es recordado por haber sido parte del histórico campeonato mundial Sub-17 con la Selección Mexicana. Hoy, desde el banquillo de Pumas, busca traducir esa experiencia de éxito formativo en un proyecto sólido que devuelva a los universitarios a los primeros planos del balompié nacional en este Clausura 2026.
Tras su llegada a la Ciudad de México, el plan es que Antuna se reúna con Sancho y Juárez a lo largo de este jueves 29 de enero de 2026. Se espera que durante estas horas en el Pedregal se definan por completo las condiciones del traspaso, dejando atrás su desafortunado paso por Tigres de la UANL, donde no logró consolidarse como el futbolista determinante que se esperaba.
En caso de que la firma se concrete en tiempo y forma, el siguiente paso será su incorporación inmediata a los entrenamientos en Cantera. El cuerpo técnico ya contempla la posibilidad de integrarlo a las sesiones tácticas y físicas para evaluar su estado de forma y comenzar a adaptarlo a la idea de juego de Pumas, que busca un futbol dinámico por las bandas y transiciones rápidas al ataque.
Uno de los puntos que genera mayor expectativa es la fecha en la que Antuna podría debutar con la camiseta auriazul. El calendario aprieta y la Jornada 4 del Clausura 2026 se encuentra muy cerca. Todo dependerá de la rapidez con la que se cierren los trámites contractuales y de registro ante la Liga MX. Si el papeleo se resuelve sin contratiempos y el extremo recibe el alta física, no se descarta que pueda aparecer en la convocatoria y tener sus primeros minutos como jugador universitario.
La apuesta deportiva de Pumas va más allá de un solo fichaje. El club atraviesa un periodo en el que busca romper, de una vez por todas, con más de una década de resultados irregulares y frustraciones. La última vez que levantaron el título de Liga MX fue en el Clausura 2011, y desde entonces la afición ha tenido que conformarse con chispazos y campañas que se han quedado cortas en momentos clave.
Esta larga sequía ha elevado el nivel de exigencia en el entorno del club. Los seguidores piden un equipo protagonista, competitivo y con ambición de campeonar, especialmente ahora que Pumas cuenta con nombres de peso como el del portero Keylor Navas, quien aporta jerarquía, experiencia internacional y liderazgo desde el fondo en el Estadio Olímpico Universitario México 1968.
La llegada de Antuna se interpreta como una pieza más en el intento de armar una columna vertebral sólida: un guardameta de élite como Navas, una defensa en proceso de consolidación, un mediocampo con mayor equilibrio y un ataque que necesita profundidad y desequilibrio. El extremo podría aportar precisamente eso: velocidad por los costados, diagonales al área y generación de ocasiones de gol, atributos que han faltado en algunos tramos de torneos anteriores.
Desde la perspectiva táctica, Juárez podría utilizar a Antuna tanto por derecha como por izquierda, aprovechando su capacidad para encarar en el uno contra uno y su facilidad para aparecer en zonas de remate. También podría convertirse en un recurso importante al contragolpe, en partidos donde Pumas ceda la posesión y apueste por salidas rápidas desde su propio campo.
Más allá de lo futbolístico, el fichaje de Antuna también carga con un componente simbólico. Para el jugador, supone la oportunidad de reivindicarse tras un paso gris por Tigres y relanzar su carrera en un equipo que le ofrecería un rol protagónico. Para Pumas, es una muestra de que el club está dispuesto a moverse con decisión en el mercado para rodear a su entrenador de las herramientas necesarias y responder a la inconformidad de una afición que se ha cansado de los pretextos.
En lo interno, el vestuario universitario entiende que la llegada de un jugador de estas características incrementa la competencia por un lugar en el once titular. Esto suele elevar el nivel de todos los futbolistas, al no poder relajarse ni sentirse dueños del puesto. Juárez deberá gestionar bien estos equilibrios para que la mayor competencia se traduzca en rendimiento colectivo y no en tensiones innecesarias.
Si Antuna se adapta rápido, puede convertirse en un socio ideal para los hombres de área de Pumas, alimentándolos con centros, pases filtrados y jugadas de desborde. Además, su capacidad para provocar faltas en zona peligrosa podría potenciar el trabajo a balón parado, otra vía que el cuerpo técnico pretende aprovechar para marcar diferencias en partidos cerrados.
La presión, sin embargo, será inmediata. La hinchada universitaria no solo exige entrega y compromiso, sino resultados concretos en el corto plazo. Tanto Antuna como el resto del plantel son conscientes de que el objetivo no es simplemente clasificar a la fase final, sino competir seriamente por el campeonato en este Clausura 2026 y acabar con los 15 años de espera.
En ese sentido, Efraín Juárez y sus jugadores asumen la responsabilidad de ofrecer una versión mucho más sólida que en campañas anteriores. La directiva ya hizo movimientos importantes, el cuerpo técnico mantiene una línea de trabajo clara y el entorno demanda que ese esfuerzo se refleje en la tabla de posiciones y, eventualmente, en un nuevo título para las vitrinas del club.
Mientras tanto, el foco permanece puesto en las próximas horas en el Pedregal. El arribo en silencio de Uriel Antuna, rodeado de un ambiente de expectativa, marca el inicio de una etapa que Pumas espera convertir en un punto de inflexión. Si todo sale según lo previsto, el extremo podría convertirse pronto en uno de los rostros más visibles de un proyecto que sueña con devolver a los universitarios al lugar que históricamente han ocupado en la Liga MX: el de candidatos naturales al campeonato.