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Javier aguirre ilusiona a la selección mexicana rumbo al mundial 2026

David Faitelson y buena parte de la televisión deportiva en México han cambiado el tono respecto a Javier Aguirre justo en la antesala del Mundial 2026. El empate de la Selección Mexicana frente a Bélgica, en partido de Fecha FIFA, no solo dejó un marcador 1-1, también abrió una ventana de optimismo que hacía tiempo no se veía alrededor del Tricolor.

El seleccionador nacional, Javier «Vasco» Aguirre, recibió una oleada de elogios por la propuesta mostrada ante los belgas, una de las selecciones europeas con mayor peso en los últimos años. El desempeño del equipo ha sido bien recibido por la afición, pero también por analistas que suelen ser muy críticos, como David Faitelson, y por figuras históricas del banquillo como Ricardo «Tuca» Ferretti.

Este resultado llega en un momento clave: México continúa afinando detalles rumbo a la Copa del Mundo 2026, donde fungirá como cabeza de serie del Grupo A. El Tricolor tendrá como rivales en la fase de grupos a Sudáfrica, Corea del Sur y Chequia (antigua República Checa), selección que se ganó su boleto al torneo a través del repechaje. En ese contexto, cada partido de preparación se ha vuelto un examen minucioso para el «Vasco».

Tras el empate contra Bélgica, Faitelson dejó de lado por un instante su tono más polémico y se volcó en reconocer la mejoría del equipo nacional. En su análisis, destacó particularmente el orden, la intensidad y la personalidad que mostró México, elementos que, según él, no se habían visto de forma tan clara en esta tercera etapa de Aguirre al frente del combinado tricolor.

El comentarista de TUDN escribió en la red social X, antes conocida como Twitter, que se trató de «los mejores minutos de la tercera era de Javier Aguirre». También lamentó que falte tan poco para el inicio del Mundial, pues considera que México comienza a desarrollar un «sentido competitivo muy interesante». Al mismo tiempo, dejó abierta la reflexión sobre la posibilidad de que el equipo esté alcanzando su mejor forma justo en el momento idóneo.

En paralelo, Ricardo «Tuca» Ferretti, ahora analista en televisión, coincidió en la buena impresión que dejó el duelo ante Bélgica. En un análisis posterior al encuentro, el exentrenador afirmó que el enfrentamiento fue «el mejor» que ha visto bajo la gestión del «Vasco» Aguirre. Sus palabras cobran relevancia por venir de un técnico de perfil exigente, poco dado a los halagos gratuitos.

No solo el partido ante Bélgica ha influido en este cambio de percepción. También el desempeño del Tricolor frente a Portugal en esta misma Fecha FIFA ha reforzado la idea de que el equipo de Aguirre comienza a encontrar una identidad más clara. La combinación de resultados, pero sobre todo de sensaciones, ha generado la impresión de que México empieza a competir al nivel que se exige a una selección anfitriona de una Copa del Mundo.

El calendario ya marca en rojo una fecha histórica: el jueves 11 de junio de 2026. Ese día, en la cancha del legendario Estadio Azteca, la Selección Mexicana se enfrentará a Sudáfrica en el partido inaugural de la Copa del Mundo que compartirán México, Canadá y Estados Unidos. No será solo un juego más, sino el arranque de un torneo que podría marcar un antes y un después para el futbol nacional.

Jugar el partido inaugural en casa implica una enorme responsabilidad. La presión de un estadio lleno, la expectativa de todo un país y la atención del planeta futbol se concentrarán en el equipo de Aguirre. Por eso, el cuerpo técnico trabaja no solo en lo táctico, sino en el manejo emocional de un grupo que tendrá que responder en el escaparate más grande del deporte.

El objetivo interno es claro: no conformarse con una participación decorosa. México quiere hacer historia en el Mundial 2026, aprovechando que parte de su recorrido se dará en territorio nacional, con el apoyo directo de su afición. La meta de romper el techo de cristal de las fases de octavos de final -que ha perseguido sin éxito en torneos anteriores- vuelve a ponerse sobre la mesa.

Para intentar dar ese salto, el «Vasco» ha enfocado su trabajo en dos líneas principales. Primero, recuperar la mejor versión de varios jugadores clave que han alternado buenos momentos en club y selección. Segundo, definir un cuadro base sólido, con una columna vertebral bien identificada, que le permita darle continuidad a una misma idea de juego y reducir la improvisación en los momentos decisivos.

Ese «cuadro base» será fundamental para afrontar a rivales tan distintos como Sudáfrica, Corea del Sur y Chequia. Cada selección plantea retos específicos: los africanos suelen destacar por su potencia física y transiciones veloces; los coreanos, por su disciplina táctica y capacidad de presión; los checos, por su orden defensivo y su juego aéreo. Aguirre debe construir un equipo que pueda adaptarse a cada contexto sin perder su propia esencia.

Otro aspecto en el que el seleccionador ha puesto especial atención es el equilibrio entre experiencia y juventud. La presencia de jugadores con recorrido mundialista debe mezclarse con nuevas figuras que aporten frescura, atrevimiento y variantes ofensivas. Lograr esa mezcla sin romper la armonía del vestuario es uno de los desafíos más complejos en esta etapa.

Los elogios desde la televisión mexicana también funcionan como un termómetro anímico. En ciclos anteriores, la Selección frecuentemente llegaba a los grandes torneos bajo una nube de críticas y dudas. Esta vez, si se mantiene la línea de juego mostrada ante Bélgica y Portugal, el equipo podría arribar al Mundial con una narrativa diferente: la de una selección cuestionada, pero en franco crecimiento y con margen para sorprender.

Sin embargo, el propio Faitelson ha dejado entrever que el entusiasmo debe ir acompañado de prudencia. Un par de buenos partidos no garantizan nada en un torneo tan corto y exigente como la Copa del Mundo. La clave estará en convertir estas buenas señales en una tendencia sostenida, con regularidad en el rendimiento, consistencia defensiva y mayor contundencia en el área rival.

El «Vasco» Aguirre no desconoce la magnitud del reto. Es su tercera etapa al frente del combinado nacional y sabe mejor que nadie que el entorno en México juzga con dureza los resultados mundialistas. La diferencia ahora es que, a pesar del escepticismo inicial que generó su nombramiento, empieza a percibirse un respaldo mayor, tanto desde la grada como desde los medios.

En el corto plazo, el plan de trabajo contempla seguir aprovechando cada ventana FIFA para fortalecer automatismos, probar variantes tácticas y afinar la competencia interna por los puestos titulares. Los amistosos previos al Mundial serán vitales para confirmar cuáles jugadores se adaptan mejor a las exigencias de la idea de juego de Aguirre y cuáles aportan ese plus de personalidad en los partidos grandes.

Con el reloj avanzando hacia junio de 2026, la Selección Mexicana se encuentra ante una oportunidad histórica. El apoyo mediático, expresado incluso por voces tradicionalmente críticas como David Faitelson y por técnicos de perfil fuerte como Ricardo Ferretti, es una señal de que algo ha cambiado en la percepción del equipo. Ahora, la responsabilidad del «Vasco» y de sus futbolistas será transformar ese reconocimiento en resultados concretos y, sobre todo, en una participación mundialista que se recuerde por trascender, y no solo por cumplir.