Patología específica del codo y la muñeca en el tenis

Impact of court surface on upper limb injuries in tennis

Panorama general del impacto de la superficie en el miembro superior

El tipo de pista condiciona la mecánica de golpeo, la velocidad de la pelota y las demandas sobre hombro, codo y muñeca. En datos combinados de estudios de la ITF, ATP y WTA entre 2021 y 2023, alrededor del 55–60 % de las lesiones registradas en tenistas profesionales afectan al miembro superior. Dentro de ese grupo, el hombro supone alrededor del 30–35 %, el codo el 25–30 % y la muñeca-mano el resto. Al comparar superficies, se observa que el riesgo de lesiones en el miembro superior según superficie de pista de tenis varía no tanto por el número total de lesiones, sino por el tipo de patología y su mecanismo: sobrecarga en tierra batida, impacto en dura y exigencia de coordinación fina en hierba.

Paso 1: Entender las características mecánicas de cada superficie

Tierra batida: fricción alta y puntos más largos

La tierra batida genera gran fricción entre calzado y pista, facilitando deslizamientos controlados y reduciendo desaceleraciones bruscas de las extremidades inferiores. Sin embargo, los intercambios tienden a ser más largos y con mayor número de golpes por punto. Entre 2021 y 2023, en circuitos ATP/WTA se han descrito hasta un 15–20 % más de golpes por partido en arcilla frente a pista dura en torneos comparables. Esto incrementa la carga acumulada sobre el manguito rotador, la cápsula glenohumeral y los flexores-pronadores del antebrazo. La prevención de lesiones de hombro en tenis en pista de tierra batida pasa por gestionar volumen de entrenamiento, variar patrones de saque y optimizar la técnica del golpe liftado, frecuente en esta superficie.

Hierba: baja fricción y rebote impredecible

La hierba ofrece menor fricción, menor tiempo de contacto de la pelota con la superficie y un bote más bajo y, a menudo, irregular. Esto acorta los puntos, pero obliga a ajustes rápidos de muñeca y antebrazo, sobre todo en restos, voleas y golpes cortados. Aunque el número global de lesiones en césped suele ser menor por la corta duración de la temporada, en los informes médicos de Grand Slams 2021–2023 se aprecia un ligero aumento relativo de esguinces de muñeca y molestias en el codo en la primera semana, coincidiendo con la adaptación inicial. El componente de deslizamiento involuntario y los cambios de apoyo condicionan compensaciones en la cadena cinética que repercuten en hombro y codo cuando el tren inferior no acompaña adecuadamente el golpe.

Pista dura: rigidez y picos de carga elevados

Las pistas duras (acrílicas o sintéticas) presentan alta rigidez y rebote estable, con puntos de duración intermedia y apoyos muy secos. El impacto se transmite de forma más directa a las estructuras osteoarticulares. Entre 2021 y 2023, varios estudios de vigilancia epidemiológica de la ITF y federaciones nacionales han descrito una mayor tasa de epicondilalgias, tendinopatías del manguito rotador y síndrome de pinzamiento subacromial en torneos prolongados sobre cemento. El estrés repetido en el gesto de saque y resto, combinado con vibraciones en impactos descentrados, dispara la sobrecarga en codo y hombro, sobre todo cuando hay déficit de fuerza escapular o mala selección de cordaje y tensión.

Paso 2: Analizar los patrones lesionales según superficie

Distribución de lesiones en hombro

En tierra batida, el hombro sufre principalmente por volumen: microtraumatismos repetidos en el manguito rotador, sobreuso del supraespinoso y fatiga de los estabilizadores escapulares. En registros de equipos médicos de academias europeas entre 2021 y 2023 se ha descrito un incremento de hasta un 25 % de tendinopatías del manguito durante los bloques largos de torneos en arcilla, en comparación con periodos similares en pista rápida. En hierba, aunque el número de casos es menor, se observan episodios de irritación aguda subacromial asociados a cambios bruscos de altura de impacto por botes bajos. En pista dura, el patrón se desplaza hacia tendinopatía crónica y pinzamiento, con presencia de calcificaciones en jugadores veteranos y profesionales con largos historiales de torneos sobre cemento.

Lesiones de codo y antebrazo

El codo es especialmente sensible a la superficie. En tierra, los golpes liftados y la alta carga de topspin incrementan la actividad de los flexores-pronadores y extensores, favoreciendo tendinopatías medial y lateral, sobre todo si se usa agarre muy cerrado y raquetas rígidas. En césped, los golpes cortados y bloqueos de resto generan picos de tensión en la musculatura extensora, aunque el menor volumen total atenúa el riesgo global. En pista dura, el conjunto de impacto rígido, partidos de alta intensidad y frecuentes servicios a máxima velocidad hace que los consejos para reducir lesiones de codo en pistas duras de tenis incluyan siempre trabajo excéntrico específico, planificación de descansos y ajuste cuidadoso de la tensión del cordaje para amortiguar vibraciones.

Muñeca y mano

La muñeca responde con especial sensibilidad a cambios repentinos de bote y a ajustes de empuñadura según la superficie. En hierba, los deslizamientos de la pelota y los botes bajos fuerzan extensiones y desviaciones radiales sorprendentes, sobre todo en golpes de emergencia. En tierra batida, el abuso de topspin con empuñaduras extremas (semiwestern o western) produce sobrecarga en flexores y en los estabilizadores de la articulación radiocarpiana. En pista dura, la combinación de rigidez y bolas nuevas y pesadas incrementa claramente las solicitaciones. De 2021 a 2023, series de casos en torneos ITF junior han descrito hasta un 30 % más de tenosinovitis de los extensores de muñeca en giras prolongadas sobre cemento frente a giras mixtas.

Paso 3: Comparar el “mejor” tipo de pista para el miembro superior

Ventajas y desventajas de cada superficie

Determinar el mejor tipo de pista de tenis para evitar lesiones de brazo y hombro exige matizar. La tierra batida disminuye impactos articulares de miembros inferiores, pero aumenta el volumen de golpes y el tiempo total de juego, elevando la carga acumulada en hombro y codo. La hierba ofrece partidos más cortos, pero exige ajustes técnicos finos y rápidas adaptaciones posturales, lo que puede desencadenar lesiones si el jugador llega sin preparación específica. La pista dura, omnipresente en calendario y entrenamientos, concentra gran parte de la carga de impacto, representando un entorno especialmente exigente para articulaciones que ya llegan cargadas desde otras superficies.

Interpretación práctica de los datos 2021–2023

En los últimos tres años con datos consolidados (2021–2023), los informes de Grand Slams y giras ATP/WTA muestran un patrón consistente: la tasa global de lesiones de miembro superior por 1.000 horas jugadas es relativamente similar entre superficies, pero cambia la naturaleza de las lesiones. En arcilla predominan las tendinopatías por sobreuso; en cemento, las degenerativas crónicas y las reagudizaciones de cuadros previos; en césped, las lesiones agudas de adaptación. Para niveles amateur y recreativos, este comportamiento tiende a reproducirse, pero amplificado por errores técnicos y deficientes programas de fuerza.

Paso 4: Estrategias específicas por superficie para el hombro

Tierra batida: gestionar volumen y técnica de spin

Para controlar la carga en hombro en tierra batida conviene limitar la acumulación de sesiones intensas de topspin seguidas. Un error frecuente es encadenar varios días con bloques largos de derecha liftada y saque sin compensar con trabajo de fuerza escapular y rotadores externos. Planificar al menos dos días semanales con énfasis en golpes más planos y trabajo de saque a mitad de intensidad reduce tensión sobre la porción larga del bíceps y el supraespinoso. La monitorización de la sensación de fatiga posterior (dolor profundo, rigidez matutina del hombro) sirve como indicador temprano de sobreentrenamiento en esta superficie.

Hierba: adaptar ángulos de impacto y estabilidad escapular

En hierba, la clave está en anticipar el bote y modificar el plano de golpe. Golpear sistemáticamente por detrás del cuerpo para “levantar” pelotas bajas incrementa claramente el riesgo de pinzamiento subacromial. Conviene entrenar series específicas de restos y golpes de media volea, favoreciendo impactos más adelantados y compactos. La estabilidad de la escápula adquiere protagonismo: si la musculatura periescapular no sostiene el hombro en posiciones bajas y adelantadas, aumentan las fuerzas de cizallamiento en la articulación glenohumeral durante devoluciones forzadas y voleas a destiempo.

Pistas duras: control del saque y del volumen de restos

En cemento, casi la mitad de las molestias crónicas de hombro se asocian al saque, según registros médicos de grandes torneos 2021–2023. El error típico es mantener porcentajes máximos de potencia durante fases de alta densidad competitiva. Incluir periodos de “saque técnico” al 60–70 % de velocidad, enfocados en alineación, rotación troncal y uso de piernas, descarga el manguito rotador. Además, reducir ligeramente el número total de restos a máxima intensidad en entrenamientos previos a torneos ayuda a prevenir irritaciones subacromiales en jugadores con antecedentes de pinzamiento.

Paso 5: Manejo del codo según superficie

Tierra batida: topspin y agarres extremos

En arcilla, la combinación de empuñaduras extremas y búsqueda obsesiva de rotación aumenta la carga sobre los tendones epicondíleos. Muchos jugadores emergentes fuerzan el ángulo de muñeca para conseguir mayor spin sin disponer de fuerza suficiente en antebrazo y hombro, generando microtraumas tendinosos. El ajuste progresivo de la empuñadura y el trabajo excéntrico de extensores y flexores, al menos dos veces por semana, forma parte esencial de cualquier programa para jugadores que compitan prioritariamente en tierra. Ignorar estos aspectos suele desembocar en epicondilalgias persistentes que limitan el entrenamiento.

Hierba: bloqueos y golpes cortados

En césped, el error habitual es “bloquear” restos y voleas con el codo demasiado extendido y el antebrazo rígido. Esta estrategia incrementa los picos de carga sobre los tendones extensores del codo, especialmente cuando el bote sorprende más bajo de lo esperado. Conviene practicar restos con foco en absorción: ligera flexión de codo, participación activa del hombro y del tronco, y menor rigidez de agarre. Reducir la intensidad de golpeo en los primeros días de adaptación a la hierba disminuye el riesgo de reagudizar molestias en jugadores con historial de dolor lateral de codo.

Pista dura: amortiguar impacto y gestionar el calendario

En cemento, los consejos para reducir lesiones de codo en pistas duras de tenis pasan por tres ejes: fortalecimiento específico, modificación del material y planificación adecuada. El trabajo excéntrico de extensores, tres sesiones semanales, ha demostrado eficacia en la reducción de dolor y mejora de tolerancia al impacto. Ajustar la tensión del cordaje a valores moderados y evitar raquetas excesivamente rígidas o pesadas para el nivel real del jugador disminuye vibraciones. Finalmente, comprimir excesivamente el calendario de torneos en pista dura, sin semanas de descarga, es uno de los errores de planificación más ligados a tendinopatía crónica de codo.

Paso 6: Muñeca y mano: adaptación fina al bote

Tierra batida: control de la desviación ulnar

El uso intensivo de topspin en arcilla incrementa los movimientos de desviación ulnar y flexión palmar de muñeca. Cuando el tenista no dispone de fuerza suficiente en los músculos estabilizadores del carpo, aparecen tenosinovitis y dolores difusos en el dorso de la mano. Reducir ligeramente la amplitud del acompañamiento de muñeca y transferir más la producción de efecto al juego de piernas y tronco ayuda a descargar estructuras distales. La introducción progresiva de nuevos patrones técnicos (por ejemplo, pasar de empuñadura eastern a semiwestern) es preferible a cambios bruscos en plena temporada de torneos en tierra.

Hierba: estabilidad en impactos inesperados

En hierba, el bote bajo y ocasionalmente irregular obliga a ajustes rápidos de ángulo de la cara de la raqueta. Si el agarre es excesivamente laxo, se producen microtraumas por golpes descentrados; si es muy rígido, aumentan las fuerzas de cizalla sobre muñeca. El trabajo previo con bolas lanzadas a distintas alturas y velocidades, centrado en estabilizar la muñeca en posición neutra o ligeramente extendida, reduce el número de impactos traumáticos. Para jugadores con historial de dolor de muñeca, resulta prudente limitar al inicio los golpes de media volea agresivos en césped.

Pista dura: vibraciones y cargas repetitivas

En pistas duras, cada impacto genera mayor vibración que en superficies más blandas. Si a ello se suma uso de cordajes monofilamento muy tensos y raquetas rígidas, la muñeca actúa como filtro principal del impacto. El incremento de casos de tenosinovitis y dolor dorsal de muñeca en giras prolongadas sobre cemento descrito entre 2021 y 2023 se correlaciona con este perfil de material. Ajustar a cordajes más elásticos, disminuir un par de kilos de tensión y priorizar raquetas con mejor capacidad de absorción de vibraciones se muestra eficaz para reducir la incidencia de molestias en jugadores jóvenes en desarrollo.

Paso 7: Protecciones, equipamiento y errores de material

Elección racional de raqueta y cordaje

La selección de raqueta y cordaje modula de forma decisiva cómo se transmite la carga a hombro, codo y muñeca. Un marco demasiado pesado para la fuerza del jugador, un balance excesivamente en la cabeza o un cordaje rígido con alta tensión multiplican las fuerzas pico en cada golpe. Las protecciones y equipamiento para prevenir lesiones de brazo en tenis profesional incluyen raquetas con perfiles intermedios, cordajes híbridos o multifilamento en jugadores con antecedentes de tendinopatía y el uso de sobregrips para adaptar el grosor al tamaño de la mano, evitando agarres forzados que aumentan stress sobre antebrazo.

Soportes externos y su uso correcto

Coderas, muñequeras y vendajes funcionales pueden ayudar a redistribuir fuerzas o aportar sensación de estabilidad, pero su uso indiscriminado lleva a errores. Confiar en una codera para seguir jugando pese a un dolor intenso de epicóndilo retrasa el diagnóstico y cronifica el cuadro. Estos soportes deben utilizarse como complemento temporal dentro de un plan de readaptación que incluya carga física progresiva y mejoras técnicas, nunca como sustituto de la corrección de la causa mecánica de la lesión. En superficies duras, el uso puntual de muñequeras estabilizadoras puede ser razonable en fases de retorno a la competición tras lesión.

Paso 8: Errores frecuentes que aumentan el riesgo de lesión

Subestimar la adaptación a la superficie

Uno de los fallos más comunes es pasar de una superficie a otra sin fase de adaptación. Cambiar de pista dura a tierra batida y mantener de inmediato el mismo volumen e intensidad de golpeo incrementa abruptamente la carga total en el miembro superior. De forma similar, iniciar gira en hierba sin semanas previas de entrenamiento específico en botes bajos y juego de red se asocia a aumentos puntuales de lesiones de hombro y muñeca en los primeros partidos. La adaptación progresiva debe ser un elemento fijo en la planificación, con al menos 7–14 días de trabajo específico cuando el calendario lo permite.

Ignorar las señales tempranas de sobrecarga

Persistir en la idea de que “es normal que duela” tras varias semanas de molestias focalizadas en hombro, codo o muñeca es otro error crítico. El dolor que se mantiene más de 7–10 días, que aparece antes durante el calentamiento o se intensifica tras sesiones en una superficie concreta, indica sobrecarga específica y exige revisión técnica y ajuste de volumen. Seguir compitiendo en pista dura con codo doloroso o encadenar torneos de tierra con hombro inflamado conduce con frecuencia a tendinopatías crónicas de difícil manejo.

Desajustes entre carga física y nivel de fuerza

Elevar el número de horas semanales o pasar de una superficie lenta a otra rápida sin haber trabajado fuerza y control neuromuscular suficiente descompensa la cadena cinética. Cuando las piernas y el tronco no generan ni absorben la mayor parte de la fuerza, el brazo compensa, aumentando el riesgo de lesión. Esto se agrava en tierra batida, con puntos largos, y en cemento, con impactos más violentos. La falta de un programa de fuerza sistemático es un denominador común en muchos cuadros de dolor de miembro superior en jugadores amateurs que cambian con frecuencia de superficie.

Paso 9: Consejos prácticos para principiantes y jugadores recreativos

Ajustar expectativas y elección de superficie

Para quienes empiezan o juegan de forma recreativa, conviene seleccionar superficies y calendarios acordes al estado físico. Iniciar la práctica en tierra batida suele resultar más amable para rodillas y columna, pero debe acompañarse de una progresión cuidadosa del volumen de golpeo para no sobrecargar hombro y codo. Pasar demasiado pronto a pistas duras y jugar únicamente en cemento, varias veces por semana, sin base de fuerza ni técnica, aumenta significativamente el riesgo de tendinopatías. Alternar superficies cuando sea posible ayuda a distribuir cargas y a que ningún grupo articular se lleve todo el estrés.

Rutinas básicas de calentamiento y fuerza

Un calentamiento específico del miembro superior de 10–15 minutos con gomas, movilidad de hombro, activación de escápulas y muñecas reduce la incidencia de molestias, especialmente en días de competición o sesiones intensas en cemento. Para principiantes, incorporar 2–3 sesiones semanales de fuerza general (piernas, tronco, hombro, antebrazo) marca una diferencia enorme en tolerancia a la carga, independientemente del tipo de pista. Los ejercicios excéntricos de codo y hombro, incluso con cargas ligeras, representan una inversión clara en prevención a medio plazo.

Técnica y acompañamiento profesional

Buscar corrección técnica temprana impide consolidar patrones de golpeo que multiplican el estrés articular. Un saque con tronco rígido y predomino de brazo, una derecha golpeada muy retrasada o un revés con muñeca inestable generan sobrecarga en todas las superficies, pero sus efectos se acentúan en las más exigentes. La combinación de asesoramiento técnico y seguimiento médico-fisioterapéutico en fases de dolor recurrente permite ajustar tanto mecánica como carga, reduciendo el riesgo de que molestias episódicas se conviertan en lesiones crónicas.

Paso 10: Integrar la información en la planificación anual

Distribuir bloques de superficie

El riesgo de lesiones en el miembro superior según superficie de pista de tenis se modula no solo por la naturaleza de cada pista, sino por cómo se combinan a lo largo del año. Concentrar demasiadas semanas consecutivas en la misma superficie, especialmente en cemento, sin bloques de descarga o cambio de estímulo, favorece la aparición de patologías crónicas. Diseñar una planificación que alterne periodos de foco en tierra, dura y, si se dispone, hierba, permite variar las demandas mecánicas sobre el brazo y repartir mejor las cargas de impacto y volumen.

Revisar anualmente material, técnica y estado físico

Al menos una vez al año conviene revisar si la estética de juego, el material utilizado y la condición física siguen siendo coherentes con el calendario de superficies previsto. Cambios en peso corporal, edad, volumen laboral o competitivo pueden requerir ajustes en peso de raqueta, tensión de cordaje o intensidad de entrenamiento. Integrar revisiones preventivas con profesionales de la salud y del rendimiento facilita detectar precozmente tendencias lesionales ligadas a determinadas superficies y tomar medidas antes de que se consoliden. De este modo, la elección del mejor tipo de pista de tenis para evitar lesiones de brazo y hombro deja de ser una decisión abstracta y pasa a basarse en la realidad individual de cada jugador y su historial.