Empezar por el peso y el balance de la raqueta parece un detalle menor, pero si llevas tiempo con molestias en el antebrazo, el codo o la muñeca, sabes que no es un tema teórico. Muchos jugadores cambian de empuñadura, de cordaje o de fisioterapeuta… y el dolor sigue ahí porque la raqueta “empuja” al cuerpo en la dirección equivocada. Lo que sostienes en la mano en cada golpe determina cuánta carga absorben tus articulaciones, cuánto se amplifican las vibraciones y cuánta fuerza extra debe generar tu musculatura. En esta guía, vamos a bajar todo esto a tierra: cómo influyen peso y balance, qué se ve en pista con jugadores reales, qué tecnologías ayudan de verdad y cómo elegir una configuración que te proteja hoy y dentro de unos años, sin obsesionarte con la teoría.
Pesada vs ligera: dos caminos al mismo dolor
Cuando comparas una raqueta pesada con una muy ligera, el error típico es pensar que “cuanto más ligera, mejor para el brazo”. No siempre. Las raquetas ligeras para evitar dolor de muñeca y codo reducen la carga inicial, sí, pero suelen exigir más aceleración y generan inestabilidad en el impacto. Resultado: tu cuerpo hace microcorrecciones con cada golpe y las estructuras blandas (tendones y ligamentos) se queman poco a poco. Por el lado contrario, una raqueta pesada amortigua mejor las vibraciones y atraviesa la pelota con menos esfuerzo relativo, pero si tu condición física, técnica o timing no acompañan, tu hombro y antebrazo pagan el precio al final de cada sesión.
Balance: cabeza pesada, neutra o al mango
Aquí es donde se define el carácter de la raqueta. Un balance hacia la cabeza te regala potencia, pero también torque en la muñeca cada vez que llegas tarde o impactas fuera del centro. En consulta veo a menudo el mismo patrón: jugador de club, raqueta muy “head heavy”, mucho lift, y al cabo de seis meses aparece dolor difuso en muñeca que “va y viene”. En el extremo opuesto, las raquetas muy equilibradas al mango ofrecen un control exquisito, pero exigen más participación del hombro para generar velocidad de cabeza de raqueta. El punto medio —un equilibrio ligeramente neutro— suele ser el más sostenible para quien tiene historial de molestias. Por eso muchos profesionales recomiendan comprar raqueta de tenis equilibrada para codo sensible antes de obsesionarse con el peso total.
Casos reales: cuando cambiar 10 gramos lo cambia todo
Caso 1: jugadora amateur, 42 años, empieza con dolor en la cara externa del codo tras pasar de una raqueta de 285 g a otra de 270 g, ambas encordadas igual a 24 kg. Sobre el papel, parecía un cambio “más saludable”. En pista, la realidad fue distinta: la nueva raqueta era más ligera pero claramente más cabezona, lo que la obligaba a sujetar más fuerte y corregir con la muñeca en cada golpe defensivo. Ajustamos: añadimos peso al mango para acercar el balance al neutro y redujimos un kilo de tensión. En tres semanas, el dolor bajó a la mitad sin cambiar su volumen de juego. Este tipo de ajustes explican por qué la mejor raqueta de tenis para codo de tenista no es siempre la más liviana, sino la mejor distribuida para tu gesto y tu nivel actual.
Tecnología y marketing: qué ayuda de verdad
Las marcas prometen filtros de vibración milagrosos, espumas internas “anti‑shock” y marcos que cuidan el brazo casi por arte de magia. Conviene ser crítico. Estas tecnologías pueden suavizar el impacto alto‑frecuencia, pero no corrigen un balance mal elegido ni una rigidez extrema del marco. Una raqueta de tenis para prevenir lesiones en el codo suele combinar tres factores: rigidez moderada, peso medio (ni ultra‑light ni ladrillo) y un balance estable, no radicalmente hacia la cabeza. Los inserts de goma, los puños con gel o los sistemas de absorción ayudan, pero son la guinda, no el pastel. Desde la práctica clínica se ve claro: cuando se ajustan peso y balance, la necesidad de “gadgets” se reduce y el cuerpo responde mejor con cambios mínimos en técnica y carga de entrenamiento.
Dónde se equivocan la mayoría al elegir raqueta
El error más frecuente es copiar la raqueta de un jugador profesional o de un amigo sin pasar por un test honesto de sensaciones y limitaciones. Otro clásico: escoger solo por la sensación en la tienda, moviendo la raqueta en el aire, sin golpear pelotas. Muchos llegan diciendo que han buscado raquetas de tenis recomendadas para epicondilitis en internet y han terminado con marcos muy ligeros y rígidos, sumados a cordajes duros de poliéster, una combinación que castiga el codo a medio plazo. La decisión debe partir de tu historial: si ya has tenido epicondilitis, prioriza comodidad y estabilidad; si tu problema recurrente es la muñeca, vigila especialmente el balance y evita cabezas exageradamente pesadas, sobre todo si pegas mucho con muñeca suelta en golpes de topspin.
Cómo elegir paso a paso según tu codo y muñeca
Si estás empezando con molestias, piensa en rangos, no en números exactos. Peso encordado entre 285 y 305 gramos suele ser un terreno seguro para la mayoría de adultos. Dentro de ese rango, usa el balance como regulador: más hacia el mango si tu muñeca protesta, más neutro si tu problema es el codo y necesitas estabilidad en el impacto. Antes de comprar raqueta de tenis equilibrada para codo sensible, pruébala al menos durante una sesión completa, no solo unos golpes. Cambia una variable cada vez: primero peso/balance, luego tensión del cordaje, después tipo de cuerda. Y, sobre todo, respeta un periodo de adaptación de dos a tres semanas para que musculatura y tendones se acostumbren al nuevo patrón de carga sin sobre‑reaccionar.
Tendencias 2026: hacia raquetas personalizadas y datos en tiempo real
Para 2026 la gran tendencia no será una nueva “súper fibra” sino la personalización fina del peso y del balance. Ya se ven raquetas con sensores integrados que miden vibraciones, torque y velocidad de la cabeza de raqueta en cada golpe, generando recomendaciones casi en tiempo real para prevenir sobrecargas. Las marcas empiezan a ofrecer configuraciones de fábrica pensadas para jugadores con historial de epicondilitis o lesiones de muñeca, con versiones específicas “arm‑friendly” de sus modelos más populares. Paralelamente, los clubes incorporan más test de material junto con los clásicos test físicos. En este contexto, hablar de “la” mejor raqueta se queda corto: elegir bien significa combinar datos objetivos, sensaciones personales y seguimiento a medio plazo, de la mano de un entrenador o fisioterapeuta que entienda cómo dialogan cuerpo, técnica y herramienta.