Por qué el equipamiento importa (mucho más) cuando ya tienes historial de lesiones
Cuando se acumulan años de tenis, también se acumulan microlesiones. El codo y la muñeca son los primeros en quejarse, sobre todo si arrastras un viejo “codo de tenista” o molestias recurrentes al golpear el revés. En veteranos, la fuerza bruta baja, la recuperación es más lenta y el margen de error con el material se reduce. Una buena raqueta no te hará ganar Roland Garros, pero sí puede marcar la diferencia entre jugar tres veces por semana… o visitar al fisio tres veces al mes.
En otras palabras: el equipamiento pasa de ser un capricho a convertirse en un “tratamiento” silencioso. Elegir mal amplifica las vibraciones y carga las articulaciones. Ajustar bien raqueta, cordaje y accesorios puede descargar el codo y la muñeca de forma sorprendente.
Herramientas y piezas clave: qué necesitas tener bajo control
La raqueta: más que peso, importa cómo ese peso está distribuido
Para un jugador veterano con historial de epicondilitis, no basta con decir “quiero una raqueta para codo de tenista veteranos”. Hay que desmenuzar qué características te protegen y cuáles te dañan.
Los puntos críticos son: peso total, balance, flexibilidad y tamaño de la cabeza. Las raquetas ultralivianas parecen tentadoras, pero si son muy rígidas y de cabeza pesada, pueden castigar el codo más que un modelo algo más pesado pero más flexible y estable. Por eso, cuando se habla de raquetas ligeras para tenistas mayores con problemas de codo, no se trata solo del número en gramos, sino de cómo se siente la raqueta al impactar, cuánto vibra y cuánta estabilidad aporta al golpear descentrado.
En corto: mejor una raqueta moderadamente ligera, flexible, con buen tamaño de cabeza y bien amortiguada, que un “palo de escoba” ultrarrígido.
Cordaje: el gran infravalorado
El cordaje es el primer contacto con la pelota y, sin embargo, muchos lo tratan como si fuera un detalle menor. Error. Material, calibre y tensión pueden suavizar o endurecer el impacto más que cambiar de modelo de raqueta.
El objetivo para un veterano con molestias es encontrar el equilibrio entre control y confort. Las tripas sintéticas, los multifilamentos suaves y algunos híbridos bien pensados suelen ofrecer las condiciones de cordaje y tensión ideales para prevenir codo de tenista, mucho más que los monofilamentos duros a tensiones altas.
Un cambio de cordaje adecuado puede ser la “fisioterapia silenciosa” que acompaña cada golpe.
Protección para la muñeca: más allá de la simple muñequera
Quien ha sufrido dolor en la muñeca sabe que un mal apoyo en un revés cortado puede arruinar la semana. Además de la raqueta y el cordaje, conviene pensar en muñequeras y protectores para dolor de muñeca en tenis que no solo absorban sudor, sino que aporten una ligera estabilización y te recuerden que no debes forzar movimientos extremos.
Puede parecer un simple accesorio, pero una muñequera bien elegida puede cambiar la forma en que tu cuerpo distribuye la carga: un poco menos en la articulación, un poco más en los músculos del antebrazo, que están mejor preparados para soportarla.
Otros “gadgets” útiles
Aquí entran en juego algunas herramientas menos obvias, pero muy efectivas para el veterano cuidadoso:
– Overgrips más gruesos para aumentar ligeramente el tamaño del puño.
– Antivibradores específicos o sistemas internos de amortiguación.
– Bandas elásticas y pelotas blandas para trabajo diario de fortalecimiento del antebrazo y la mano.
Son pequeños cambios, pero se suman. Al final, el mejor equipamiento tenis para evitar lesiones de codo y muñeca es una combinación coherente de varios elementos, no un único producto milagroso.
Proceso paso a paso: cómo ajustar tu equipamiento sin volverte loco
Paso 1: Diagnosticar tu problema real (no el que crees tener)
Antes de gastar dinero, necesitas saber qué te está castigando más: ¿el codo, la muñeca o ambos? ¿Te duele al servir, al pegar el revés o al volear? ¿Empeora al día siguiente o durante el calentamiento?
Un enfoque práctico:
– Anota durante una semana en qué tipo de golpe notas dolor.
– Señala con el dedo el punto exacto del dolor (parte externa del codo, cara palmar de la muñeca, etc.).
– Recuerda si cambiaste algo recientemente: raqueta, cordaje, tensión, técnica, frecuencia de juego.
Este mini “diario de dolor” te ayudará a no ir a ciegas cuando ajustes el material.
Paso 2: Elegir la base: la raqueta correcta para tu perfil
Aquí conviene pensar de forma menos dogmática y más creativa. No se trata solo de “raqueta de control” o “raqueta de potencia”. Piensa en tu cuerpo, no en tu ego.
Recomendaciones generales para veteranos con historial en codo y muñeca:
– Peso: moderado (no pluma extrema, pero tampoco un martillo).
– Balance: ligeramente al puño para reducir el momento de torsión en el codo.
– Rigidez: preferir marcos más flexibles, aunque sacrifiques un poco de potencia gratis.
– Tamaño de cabeza: algo mayor de lo que usaría un profesional joven; eso amplía el punto dulce y reduce vibraciones en golpes descentrados.
Un truco poco habitual: si dudas entre dos modelos, elige el que “suena” más apagado al golpear la bola. Los marcos demasiado sonoros suelen transmitir más vibración.
Paso 3: Afinar el cordaje (donde se gana mucho sin cambiar de raqueta)
Si no quieres cambiar de marco todavía, puedes transformar el comportamiento de tu raqueta con el cordaje. Tres líneas de decisión claras:
– Material: pasar de monofilamento duro a multifilamento o híbrido (mono en verticales, multi en horizontales).
– Calibre: algo más grueso puede aumentar la durabilidad y dar sensación más estable sin castigar tanto la articulación.
– Tensión: bajar la tensión 1–3 kg suele suavizar el impacto y ampliar el punto dulce.
Una propuesta “no convencional”: en lugar de buscar un único cordaje perfecto, ten dos raquetas con ajustes distintos. Una más cómoda para días de dolor o partidos largos, y otra algo más firme para días “buenos” o entrenamientos cortos. Es como tener dos pares de zapatillas: uno de diario y otro de competición.
Paso 4: Ajustar el grip y la empuñadura
Muchos dolores de codo y muñeca nacen en un detalle aparentemente mínimo: el tamaño del grip. Un puño demasiado fino obliga a apretar más; uno demasiado grueso dificulta los cambios de empuñadura y sobrecarga la muñeca.
Proceso sencillo:
1. Revisa si tu mano tiende a “encerrarse” demasiado sobre el puño: si el pulgar casi se cruza sobre el índice, seguramente el grip es pequeño.
2. Prueba a añadir un overgrip algo más grueso y juega al menos dos sesiones completas antes de juzgar.
3. Si tienes molestias de muñeca, prueba empuñaduras más neutras (por ejemplo, revés a dos manos o revés cortado más clásico) durante un tiempo, protegidas con tu nueva configuración de tamaño.
A veces, mejorar la técnica es más fácil cuando el material deja de pelear contra tu cuerpo.
Paso 5: Integrar muñequeras, protectores y otros apoyos
No se trata de ponerse una “armadura”, sino de redistribuir esfuerzos. Combina:
– Muñequeras ligeras para absorción de sudor y una pizca de soporte.
– Protectores específicos con férulas blandas para fases agudas de dolor.
– Vendajes funcionales (hechos por fisio) para torneos o semanas de carga intensa.
Un enfoque creativo: reserva las protecciones más rígidas solo para los días exigentes y céntrate el resto del tiempo en fortalecer la musculatura de soporte con rutinas cortas diarias (5–10 minutos de ejercicios isométricos y con banda elástica en casa).
Solución de problemas habituales: cuándo cambiar, qué tocar y qué no
Te sigue doliendo el codo aunque cambiaste de raqueta
Si has invertido en una nueva raqueta “amigable” y el codo protesta igual, revisa estos puntos antes de rendirte:
– ¿Mantienes aún un monofilamento tenso “porque te da control”? Es probable que el cordaje esté saboteando todo el cambio.
– ¿Has reducido la rigidez del marco pero jugado muchas más horas por encontrarte mejor? El problema puede ser la carga total.
– ¿Has cambiado el peso tan radicalmente que ahora aceleras más el brazo para sacar la misma potencia? Paradójicamente, una raqueta excesivamente ligera puede forzar más el codo por ese motivo.
Si nada de esto ayuda, quizá tu patrón de golpeo (sobre todo el revés) necesite una revisión con entrenador o fisio especializado en tenis.
La muñeca se queja al servir o al pegar el revés liftado
Cuando el dolor se concentra en la muñeca, a menudo se debe a una combinación de empuñadura exigente, inestabilidad de la raqueta y falta de fuerza específica.
Prueba esta secuencia:
– Baja ligeramente la tensión del cordaje para que la pelota “entre” más en la cama de cuerdas.
– Aumenta un punto el tamaño del grip con un overgrip acolchado.
– Reduce el uso de efectos extremos (topspin exagerado, muñeca muy suelta) durante un par de semanas.
Una solución poco típica pero muy efectiva: cambia temporalmente algunas situaciones de golpeo. Por ejemplo, si tu revés liftado a una mano castiga la muñeca, trabaja durante una fase con más reveses cortados y reveses a dos manos en bolas altas. No es darte por vencido; es proteger tu articulación mientras mantienes la confianza competitiva.
El impacto se siente “seco” y vibrante a pesar de los cambios
Si la sensación al golpear sigue siendo agresiva con tus articulaciones, puedes aún “tunear” más tu material:
– Coloca un antivibrador más pesado o de silicona densa.
– Usa cordajes multifilamento de alta gama, incluso si son menos duraderos; a tu edad, la comodidad vale más que que el cordaje aguante un mes más.
– Considera raquetas con sistemas de amortiguación interna en el marco, aunque tengas que renunciar a algo de sensaciones puras de la bola.
Opciones creativas: algunos jugadores veteranos usan pelotas de presión reducida en entrenamientos técnicos o pelotas algo más blandas para sesiones largas. No sirve para torneos oficiales, pero sí para cuidar las articulaciones mientras se mantienen los automatismos del golpe.
Cuándo saber que el problema ya no es el material
El equipamiento puede ayudar mucho, pero no hace milagros. Señales de alarma:
– Dolor que aparece incluso en actividades de la vida diaria (abrir una puerta, levantar una jarra de agua).
– Molestias nocturnas o rigidez matutina intensa que no mejora al calentar.
– Sensación de pérdida de fuerza o de “brazos de gelatina” sin causa aparente.
En ese punto, seguir cambiando raquetas y cordajes es como ajustar los espejos del coche con el motor roto. Toca revisar con médico o fisioterapeuta y, a partir de su diagnóstico, afinar aún más el material como parte de una estrategia global.
Conclusión: pensar como ingeniero… con cuerpo de veterano
Jugar muchos años y seguir disfrutando exige dejar de pensar en el equipamiento como un simple accesorio y empezar a verlo como una especie de “prótesis deportiva” ajustable. Una buena raqueta para codo de tenista veteranos, un cordaje pensado para absorber vibraciones, muñequeras inteligentes y pequeños ajustes como el tamaño del grip o la tensión exacta pueden prolongar tu carrera deportiva más que cualquier talonario de antiinflamatorios.
La clave está en experimentar con método: cambiar una variable cada vez, escuchar a tu cuerpo y aceptar soluciones poco ortodoxas si funcionan para ti, aunque no sean las favoritas de los profesionales de la tele. Al final, el objetivo no es jugar “como ellos”, sino poder seguir entrando a pista muchos años más… con codo y muñeca de tu lado.