Por qué no deberías creer al pie de la letra cada noticia de lesión
Cuando lees que “la estrella X estará fuera por seis meses” es fácil entrar en modo drama: “si a un profesional le pasa esto, ¿qué será de mí que juego dos veces por semana y casi no estiro?”. El truco está en entender que las noticias se escriben para generar clics, no para educar sobre lesiones en el tenis tratamiento y prevención. El mismo diagnóstico puede sonar muy distinto según el titular: “rotura”, “desgarro”, “microlesión”, “molestias”, “baja indefinida”… y sin contexto no dicen casi nada. Justo ahí es donde un jugador de club puede aprender a leer entre líneas y sacar conclusiones útiles para su propio juego y salud.
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Qué significa realmente cuando dicen que una estrella está lesionada
El vocabulario que confunde: “molestia” no es lo mismo que “rotura”
En la prensa se mezclan términos clínicos con expresiones vagas. Por ejemplo, en los últimos tres años (2023–2025, con datos públicos consolidados hasta 2024) más del 60 % de las noticias sobre problemas físicos de jugadores top se referían a “molestias”, “cargas” o “sobrecarga”, y sólo alrededor de un 20–25 % hablaban de lesiones estructurales confirmadas por imagen (roturas fibrilares, roturas de ligamentos, etc.). Sin embargo, los titulares casi nunca diferencian lo leve de lo grave. Para un aficionado, todo “suena a lesión” y genera alarma innecesaria. Aprender estas diferencias ayuda a no sobrerreaccionar, pero también a tomar en serio los avisos que sí importan.
- Molestia / sobrecarga: exceso de uso, sin daño estructural claro. Suele mejorar con descanso relativo y fisioterapia.
- Rotura fibrilar: daño en las fibras musculares; el rango va de microroturas (grados I) a roturas parciales (grado II) y completas (grado III).
- Lesión tendinosa crónica: tendinopatía o “tendinitis” por uso repetitivo, muy típica en codo y rodilla.
Cuando leas una noticia, fíjate si se menciona el tipo de tejido afectado (músculo, tendón, ligamento, cartílago) y si hay pruebas de imagen (ecografía, resonancia). Si no aparecen, probablemente se trate más de un parte “preventivo” o de manejo de calendario que de un problema grave.
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Contexto que nunca cuentan: edad, calendario y superficie
Tres factores cambian por completo el significado de una lesión en un profesional frente a un jugador de club:
- Edad: un gemelo cargado en un jugador de 36–38 años que lleva 15 años compitiendo al máximo suele ser aviso de que el sistema necesita descanso. En un aficionado de 25 años, la misma molestia es más probable que se deba a un aumento brusco de carga (torneo de fin de semana, más clases de lo habitual, etc.).
- Calendario: los profesionales exprimen su cuerpo con más de 70 partidos al año. Muchos parones “por lesión” son, en realidad, decisiones estratégicas para llegar frescos a Grand Slams. En cambio, el jugador de club casi siempre para cuando ya está bastante tocado.
- Superficie: pista dura castiga más las rodillas y la espalda que la tierra batida. En los últimos años, alrededor del 70 % de los torneos ATP y WTA se juegan en hard, y no es casualidad que proliferen las noticias de problemas en rodilla, cadera y zona lumbar tras giras en cemento.
Si tras ver en la tele a tu ídolo lesionarse en pista dura sales al club y juegas tres horas intensas en cemento con zapatillas gastadas, estás copiando el contexto de riesgo pero sin copiar su equipo médico ni su preparación física. Ese es el error.
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Lo que dicen los datos de lesiones en profesionales (y lo que te interesa de verdad)
Lesiones más frecuentes 2023–2025 en la élite
Los informes médicos públicos de la ATP, WTA y estudios observacionales hasta 2024 coinciden en un patrón estable durante los últimos tres años:
– Alrededor del 45–55 % de las lesiones reportadas en torneos profesionales son musculares (isquiosurales, cuádriceps, gemelos y aductores en cabeza).
– Entre un 20–25 % corresponden a problemas de miembros superiores (hombro, codo, muñeca), con el hombro dominante y el “codo de tenista” (epicondilalgia lateral) a la cabeza.
– El resto se reparte entre rodilla, tobillo, espalda y cadera, con una incidencia algo mayor de problemas lumbares en giras de pista dura.
Aunque los porcentajes bailan ligeramente año a año, el cuadro general es estable. Traducido al mundo del club: si juegas 2–3 veces por semana y no haces trabajo complementario, es mucho más probable que te pase “algo” en gemelos, isquios o codo que una gran rotura ligamentosa rara. Justo por eso tiene sentido que tu plan de prevención se centre en esos puntos.
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Qué parte de estas estadísticas sirve al jugador de club (y cuál no)
Los profesionales tienen a diario fisioterapia para lesiones de tenistas profesionales, monitorización de carga y pruebas médicas de alto nivel. Tú probablemente tienes una hora libre después del trabajo, una pista reservada y algo de prisa. Eso significa que:
– Las tendencias generales (qué zonas se lesionan más) sí son transferibles.
– Los tiempos de baja y retorno a la competición que se mencionan en las noticias rara vez aplican a ti: ellos aceleran procesos con recursos que el resto no tenemos.
– Los porcentajes de recaída son distintos: en amateurs, las recaídas de esguinces de tobillo y tendinopatías de codo suelen ser más altas, porque se vuelve a jugar demasiado pronto y sin readaptación.
Cuando leas que una estrella vuelve “milagrosamente” en tres semanas de una lesión muscular relativamente seria, recuerda que eso se apoya en tratamientos diarios, control de cada carga de entrenamiento y, a veces, aceptar cierto riesgo de recaída que para un aficionado no compensa.
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Caso práctico: de una lesión famosa a una lección para tu juego
Lesiones de muñeca y codo: el precio de pegarle muy fuerte a la bola
En los últimos años han sido mediáticos varios casos de problemas en muñeca y codo, especialmente en jugadores con golpe de derecha muy pesado y mucho top-spin. Este tipo de lesiones suele aparecer después de giras largas, cambios frecuentes de bola y superficie, y picos de carga (más partidos en menos días). En la prensa, a menudo se cuentan como “problemas crónicos” o “dolencias recurrentes” sin más detalle, pero en realidad suelen ser tendinopatías por sobreuso.
Para el jugador de club, copiar la intensidad de golpe y la empuñadura de su ídolo sin la preparación de fuerza y movilidad previa es una receta rápida para el clásico dolor en la parte externa del codo. Aquí es donde tienen sentido las clases de tenis para evitar lesiones técnica correcta: un ajuste fino en empuñadura, punto de impacto y uso del cuerpo en lugar del puro brazo puede reducir de forma drástica la carga que soportan tendones y articulaciones.
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Rodillas y espalda: lo que no se ve por la tele
Las cámaras se quedan con el momento en que alguien se agarra la rodilla o la espalda, pero la mayoría de esos problemas se han ido gestando meses. En torneos sobre cemento, los servicios médicos describen un aumento de consultas por dolor lumbar y molestias en la rótula, incluso en jugadores que no figuran como “lesionados” en titulares. En amateurs, esto se traduce en esa sensación de que “el tenis me rompe la espalda” cuando en realidad el problema es la suma de mala higiene postural diaria, poca fuerza de core y mucho cambio de dirección brusco.
La lección para el jugador de club es clara: si los profesionales con gimnasio, fisioterapia y descanso programado sufren en la zona lumbar y las rodillas, tú no puedes permitirte ir de la oficina a hacer sprints laterales sin calentar, con zapatillas gastadas y sin trabajo específico de fuerza. No se trata de asustarse, sino de entender que tu margen de error es menor del que crees.
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Cómo traducir una noticia de lesión a decisiones prácticas para ti
Guía rápida de interpretación para jugadores de club
Cada vez que leas una noticia de lesión, puedes hacerte estas preguntas para filtrar el ruido y convertirla en algo útil:
– ¿Qué tejido está afectado (músculo, tendón, ligamento, articulación)?
– ¿Es una lesión aguda (un gesto puntual) o por sobreuso (ha ido apareciendo)?
– ¿Qué factores de riesgo hay detrás (superficie, carga de partidos, cambios de calendario)?
– ¿Qué parte de esos factores se parece a mi realidad de jugador de club?
Responderlas te ayudará a decidir si esa noticia es sólo cotilleo deportivo o un recordatorio de que quizá te conviene revisar tu rutina de calentamiento, tu carga semanal o tu equipamiento. Así, cada lesión famosa deja de ser sólo un susto y se convierte en una pequeña clase práctica de gestión del cuerpo en el tenis.
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Bloque técnico: qué mirar en un parte médico o noticia
Si un medio cita el diagnóstico, fíjate especialmente en:
– Grado de la lesión muscular:
– Grado I: microrotura, fibras estiradas. Dolor, pero integridad casi completa.
– Grado II: rotura parcial. Más inflamación, hematoma posible, pérdida de fuerza.
– Grado III: rotura completa. Rara en amateurs sin un gesto explosivo o traumatismo fuerte.
– Tendinopatía vs “inflamación”:
– La mayoría de lesiones de tendón en tenis son degenerativas (por sobrecarga repetida), no inflamatorias agudas. El tratamiento no se limita a antiinflamatorios; hace falta carga progresiva y corrección de técnica.
– Lesiones de ligamento:
– En el tenis de club son mucho más frecuentes los esguinces leves de tobillo que las grandes roturas de rodilla que a veces ves en el fútbol. Aun así, un esguince “pequeño” mal curado multiplica el riesgo de esguinces repetidos.
Esta lectura crítica te ayudará a valorar mejor cuándo una noticia se parece a lo que tú sientes en pista y cuándo no.
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Tratamiento y prevención: qué hace la élite y qué puedes adaptar tú
El enfoque profesional: fisioterapia, fuerza y control de carga
En el circuito, la fisioterapia para lesiones de tenistas profesionales es diaria y muy proactiva: se trabaja mucho más en prevenir que en “apagar fuegos”. Un jugador top puede pasar más de una hora al día entre camilla, ejercicios de activación, estiramientos específicos y test de fuerza o movilidad. Además, se controla meticulosamente la carga: número de servicios, duración de los entrenos, saltos, sprint, etc.
Tú no necesitas ni puedes replicar todo esto, pero sí puedes copiar algunos principios clave:
– No esperes a tener dolor fuerte para actuar.
– Introduce 2 sesiones semanales de fuerza general, aunque sean de 20–30 minutos en casa.
– Ajusta tus semanas “duras” y “suaves”: no intentes compensar una semana sin jugar con un maratón de tenis el domingo.
Esta lógica hace que las noticias de lesiones en profesionales dejen de ser simples anécdotas y se conviertan en recordatorios de que la prevención es una inversión, no un extra opcional.
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Bloque técnico: pilares de lesiones en el tenis tratamiento y prevención
Si tuvieras que concentrar un plan razonable en pocos elementos, sería:
– Calentamiento estructurado (10–15 minutos):
– 3–5 minutos de movilidad dinámica (cadera, tobillo, hombros).
– Activación de core y glúteos (puentes, planchas cortas, mini sentadillas).
– Progresión de golpes suaves antes de pegar fuerte.
– Fuerza 2 veces por semana:
– Pierna (sentadillas, zancadas, gemelos).
– Core (planchas, antirotación).
– Cintura escapular (remadas, trabajo con goma elástica).
– Gestión de carga:
– Evitar aumentos bruscos de más del 20 % en horas semanales de juego.
– Alternar días intensos con sesiones más suaves (peloteo, trabajo técnico).
– Recuperación:
– Dormir lo suficiente sigue siendo más importante que cualquier gadget.
– Hidratación y pausas activas después de partidos largos.
Con este esquema básico ya estás mucho más cerca de lo que funciona en la élite que de la improvisación habitual en el club.
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Equipamiento y técnica: lo que sí marca diferencia para un aficionado
Raqueta, cordaje y zapatillas: tus aliados (o tus enemigos)
Una parte importante de las lesiones en aficionados se puede reducir eligiendo el mejor equipamiento para prevenir lesiones en tenis en función de tu nivel y físico. No se trata de comprar lo más caro que lleva el número 1 del ranking, sino lo que se adapta a ti:
– Raqueta: marcos muy pesados o muy rígidos multiplican la carga en codo y muñeca si no tienes la fuerza y la técnica para manejarlos.
– Cordaje: tensiones muy altas y monofilamentos duros favorecen molestias de codo y hombro, especialmente si golpeas muchas bolas descentradas.
– Zapatillas: un calzado con buena amortiguación y agarre adecuado a la superficie reduce el riesgo de esguinces y de sobrecarga de rodilla y espalda.
Si después de cambios de raqueta o cordaje empiezas a notar dolores nuevos, tómatelo como una señal. Muchas estrellas pasan por ajustes finísimos de cordaje justo después de volver de lesión; en el club, basta con no radicalizarse (“quiero más potencia, súbeme mucho la tensión”) sin tener en cuenta el impacto en tus articulaciones.
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Técnica correcta y clases con sentido preventivo
Buena parte de las molestias crónicas en hombro y codo en jugadores de club tienen más que ver con técnica deficiente que con la edad o “mala suerte”. Por eso, plantear algunas clases de tenis para evitar lesiones técnica correcta es casi una inversión en salud. Un entrenador que entienda de biomecánica puede ayudarte a:
– Usar más las piernas y el tronco en el saque, liberando al hombro.
– Ajustar el punto de impacto para no “forzar” tanto la muñeca.
– Corregir apoyos que castigan en exceso rodillas y tobillos.
Piensa en ello como una miniconsulta de prevención: no sólo mejoras tu rendimiento, también bajas las posibilidades de que esas noticias de “codo de tenista” o “hombro doloroso” se conviertan en tu realidad.
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Seguros, lógica y sentido común: el lado menos glamuroso, pero clave
Seguros deportivos: por qué importan más de lo que parece
Cuando una estrella se lesiona, suele haber un equipo jurídico y de gestión detrás que se encarga de patrocinios, coberturas y calendarios. En el club, una lesión puede implicar bajas laborales, gastos médicos y fisioterapia no siempre cubierta. Ahí entran en juego los seguros deportivos para tenistas aficionados y de club: pólizas específicas o ampliaciones de seguro que cubren desde resonancias hasta rehabilitación y posibles secuelas.
No hace falta dramatizar, pero sí ser práctico: si juegas ligas, torneos o entrenas varias veces por semana, revisar qué cubre tu seguro actual y si hay opciones deportivas razonables es tan sensato como comprarte unas buenas zapatillas. Cada vez que ves en la tele a un profesional retirarse por lesión, recuerda que, aunque sus números económicos sean otros, ambos compartís algo: dependéis de vuestro cuerpo para seguir en la pista.
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Cuándo parar y cuándo seguir: aprendiendo del calendario profesional
Muchas decisiones de “no jugar” en la élite se toman antes de llegar a una lesión grave. A veces un jugador se borra de un torneo menor para llegar entero a otro más importante. Esta gestión del calendario es algo que el jugador de club puede imitar a pequeña escala:
– Si arrastras molestias que empeoran al jugar, en lugar de apretar en todos los partidos de liga, elige alguno para bajar la intensidad o incluso descansar.
– En semanas con estrés laboral alto y poco sueño, quizá tenga más sentido una sesión suave de técnica o peloteo que un partido a muerte.
Convertir las noticias de bajas y retornos de los profesionales en pequeños ejemplos de gestión inteligente del cuerpo es, probablemente, la lección más valiosa que puedes sacar de ellas. No se trata de copiar sus tiempos, sino su lógica de priorizar salud a medio y largo plazo.
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Conclusión: usar las noticias como manual informal de salud tenística
Si empiezas a ver las noticias sobre lesiones de estrellas del tenis como miniestudios de caso, en lugar de puro drama, ganarás mucho. Pregúntate qué tipo de lesión es, en qué contexto aparece, qué parte de ese contexto se parece al tuyo y qué puedes hacer tú distinto mañana en la pista. Ajusta un poco tu equipamiento, dale sitio a la fuerza y al calentamiento, considera algún ajuste de técnica y no descartes revisar tus coberturas médicas si juegas con frecuencia. Así, cada vez que una estrella cae, en vez de pensar “el tenis es peligroso”, podrás sacar una idea práctica para que tu cuerpo aguante más años disfrutando del juego.