Por qué hoy se habla tanto del codo en el tenis
En 2026 casi nadie duda de que la tecnología ha cambiado el tenis, pero lo que a menudo se pasa por alto es cómo ha cambiado también nuestro codo. Más velocidad, más efectos y partidos más largos significan más carga para la articulación. Las nuevas pelotas y las superficies modernas prometen ayudar, pero no todo lo que suena “tecnológico” es automáticamente mejor. Entender qué está pasando en la pista es clave para elegir bien el material y no acabar con epicondilitis después de cada torneo de club.
Paso 1: Entender qué le pasa realmente al codo
La famosa “epicondilitis del tenista” no es solo cosa de profesionales; afecta a quienes entrenan dos veces por semana y a padres que juegan con sus hijos los domingos. El tendón que extiende la muñeca sufre cuando la vibración y el impacto se repiten miles de veces sin descanso. Aquí entran en juego tres factores: tipo de pelota, superficie de pista y técnica. Si uno de los tres falla, el codo lo nota; si fallan los tres a la vez, la lesión casi se vuelve cuestión de tiempo.
Paso 2: Qué han cambiado las nuevas pelotas
En los últimos años han aparecido pelotas más “rápidas” y otras más blandas. Suelen venderse como pelotas de tenis nuevas para reducir lesiones de codo, pero el truco está en cómo se combinan con la superficie y con tu nivel de juego. Una pelota demasiado pesada o muy presurizada, usada en pista dura, puede multiplicar la carga sobre el codo, aunque en la etiqueta prometa confort. Al contrario, una pelota ligeramente más blanda y con fieltro denso puede amortiguar el impacto sin matar del todo la velocidad.
Paso 3: Elegir pelotas según la superficie (y no al revés)
Muchos jugadores compran pelotas “universales” y luego se quejan de dolor sin relacionarlo con la pista. Si vas a comprar pelotas de tenis específicas para pistas duras y césped, fíjate en dos cosas básicas: presión y dureza del núcleo. En cemento conviene algo más blando y con buen fieltro para frenar vibraciones; en césped, una pelota más firme permite que no se hunda tanto y mantiene la sensación de control. La clave es no hacer el experimento de cambiar solo la pelota ignorando la pista en la que juegas.
Paso 4: Superficies de pista y su efecto en el codo
No todas las pistas son iguales, y el codo lo nota más que los pies. Las mejores superficies de pista de tenis para evitar epicondilitis suelen compartir tres rasgos: cierta elasticidad, una capa que absorbe parte del impacto vertical y un coeficiente de fricción moderado, que no “agarre” tanto el pie. Por eso, la tierra batida y algunas moquetas modernas suelen ser algo más amables con la articulación que el clásico hormigón pintado, sobre todo para jugadores aficionados que no tienen una musculatura de élite.
Pistas duras, césped y sistemas amortiguados
Las pistas duras han evolucionado: debajo de la resina pueden llevar capas elásticas que reducen picos de impacto. Las pistas de tenis profesionales con superficies amortiguadas para el codo ya no son solo cosa de torneos grandes; muchos clubes están renovando sus canchas con sistemas de goma o espuma técnica. En césped artificial, el grosor del relleno y el estado del drenaje también influyen: un césped demasiado compacto se comporta como cemento, mientras que uno bien mantenido reparte mejor la carga en cada apoyo y cada golpe.
Paso 5: Equipamiento ergonómico, tu tercer aliado
No sirve de mucho cuidar la superficie y la pelota si la raqueta no acompaña. Un equipamiento de tenis ergonómico para prevenir lesiones en la articulación del codo incluye raquetas con buen sistema de absorción de vibraciones, grip del tamaño correcto y cordajes algo más elásticos, con tensiones moderadas. Cambiar de un cordaje duro y tenso a uno multifilamento o híbrido puede marcar la diferencia entre terminar una liga sin dolor o pasar el invierno con el brazo en reposo relativo y visitas al fisio.
Errores típicos que disparan el riesgo de lesión
1. Elegir la pelota “más rápida” solo porque lo usan los profesionales.
2. Jugar en pistas muy duras con zapatillas gastadas sin amortiguación.
3. Subir la tensión del cordaje para “ganar control” sin revisar la técnica.
4. Cambiar de superficie (tierra a dura) de golpe y mantener el mismo volumen de horas.
5. Ignorar los primeros avisos de dolor y seguir compitiendo “a ver si se pasa solo”.
Consejos clave para principiantes y jugadores de club
Si estás empezando o juegas por ocio, tu prioridad no es sacar a 200 km/h, sino poder seguir jugando dentro de diez años. Habla con el entrenador y pide que adapte las pelotas a tu nivel: a menudo, empezar con bolas un poco más lentas y blandas permite aprender el gesto correcto sin machacar el codo. Cuando cambies de club o de ciudad, date un periodo de adaptación de unas semanas a las nuevas pistas, reduciendo el volumen de golpes intensos mientras tu cuerpo se acostumbra a la superficie.
Cómo combinar pelotas, pista y estilo de juego
Piensa en un “triángulo”: superficie, pelota y tú. Un jugador que pega plano y fuerte en pista dura debería priorizar pelotas algo más blandas y un cordaje confortable. Quien juega con mucho lift en tierra batida puede permitirse pelotas más rápidas, porque la propia arcilla ya ofrece cierta protección al codo. Si tienes historial de molestias, plantéate cambios pequeños pero acumulativos: algo menos de tensión en el cordaje, zapatillas con buena amortiguación y sesiones de fuerza específica para el antebrazo y el core.
Mirando al futuro: cómo puede evolucionar el impacto en 2030
A estas alturas de 2026 ya se ve hacia dónde va la tendencia. Las marcas están trabajando en pelotas con núcleos multicapa que cambian su rigidez según la velocidad del impacto, buscando golpeos potentes sin castigar las articulaciones. Es probable que en pocos años veamos pelotas etiquetadas explícitamente con escalas de “carga articular”, pensadas para grupos de edad y niveles concretos, en lugar de la división genérica actual entre entrenamiento y competición que deja fuera muchos matices importantes.
El futuro de las superficies y la personalización
En cuanto a pistas, se están probando sistemas de sensores bajo la superficie para medir impactos reales en rodilla y codo durante un partido. Es razonable prever que los reglamentos acaben exigiendo estándares mínimos de amortiguación en torneos importantes. Para los clubes, los datos agregados permitirán elegir mejor los materiales según el perfil de sus socios. Si se mantiene esta línea, el impacto de las nuevas pelotas y superficies de pista en la incidencia de lesiones en la articulación del codo debería reducirse, siempre que jugadores y entrenadores usen esta tecnología con criterio y no solo como reclamo de marketing.