Patología específica del codo y la muñeca en el tenis

Rest and tournament scheduling to prevent chronic elbow injuries in tennis

Por qué el descanso es tan importante como el saque ganador


Hablar de lesiones crónicas de codo en tenis no es solo hablar de mala suerte. En la mayoría de los casos, el problema viene de una mezcla peligrosa: demasiados partidos, poco descanso y casi nula planificación. La clave de la prevención lesiones de codo en tenistas está menos en la “tolerancia al dolor” y más en aprender a escuchar las señales del cuerpo. Ese pinchazo al golpear el revés, la molestia al levantar la raqueta del suelo o el dolor que aparece al día siguiente de un torneo intenso no son detalles menores, sino alarmas tempranas que avisan que el codo está sobrecargado y necesita una pausa real, no solo una tarde libre.

Diferentes filosofías para gestionar el calendario de torneos


Si miras a los jugadores, se ven tres enfoques claros. Unos compiten todo lo que pueden, apostando a que el cuerpo aguante; suelen acumular trofeos… y tendinitis. Otros son muy conservadores, eligen pocos torneos y entrenan mucho, pero a veces les falta ritmo competitivo. Un tercer grupo intenta un punto medio: bloques de torneos seguidos por micropretemporadas de 7‑14 días. Este enfoque mixto suele encajar mejor con la realidad de cómo planificar calendario de torneos para evitar lesiones de codo, porque combina carga competitiva con tiempos programados para recuperación activa, reajuste técnico y evaluación médica antes de que el codo “explote”.

Reposo absoluto vs descanso planificado: comparación directa


Cuando aparece el dolor, hay dos reacciones típicas. La primera es parar del todo: nada de tenis, hielo y antiinflamatorios; parece lógico, pero un reposo absoluto prolongado puede debilitar la musculatura y hacer que el regreso sea más arriesgado. La otra es seguir jugando “un poco menos”, que en la práctica suele ser casi lo mismo que antes, solo que con más vendas. El descanso planificado plantea otra cosa: reducir volumen, ajustar golpes que sobrecargan el codo y meter días específicos de trabajo compensatorio. Así no se “mata” la forma física, pero se baja la presión sobre el tejido irritado y se gana tiempo de adaptación.

Tecnología al servicio del codo: pros y contras


En 2026 el tema ya no es solo qué torneos jugar, sino con qué herramientas gestionas tu carga. Sensores en la raqueta, relojes deportivos y apps de seguimiento dan datos bastante finos sobre número de golpes, intensidad y fatiga percibida. Lo bueno: ayudan a identificar picos de esfuerzo y a ajustar sesiones antes de que el codo proteste. Lo malo: se puede caer en la obsesión por los números o interpretar mal los datos, creyendo que “si el gráfico está verde, no hay riesgo”, cuando el jugador ya nota molestias claras. La tecnología suma, pero no sustituye la conversación honesta entre jugador, entrenador y fisio.

Tratamientos: del “aguanta un poco más” a la recuperación inteligente


Durante años, el tratamiento epicondilitis para jugadores de tenis giraba casi siempre en torno a antiinflamatorios, hielo y un vendaje en el antebrazo. Hoy el enfoque es más amplio: se revisa la técnica (especialmente el revés y el saque), se adapta el cordaje, el peso de la raqueta y se introduce trabajo de fuerza específica. Los entrenadores que solo dicen “no pasa nada, se te quitará” se van quedando atrás. Un plan moderno combina reducción temporal de carga, ejercicios de fuerza excéntrica para los extensores del antebrazo y reeducación del gesto técnico, buscando no solo apagar el dolor, sino cambiar el patrón que lo generó.

El papel clave de la fisioterapia moderna


La fisioterapia para dolor crónico de codo en deportistas ha cambiado bastante. Ya no se basa solo en masajes y máquinas; se habla de progresión de cargas, test funcionales y seguimiento a medio plazo. Un buen fisio no se limita a “arreglar el brazo”, sino que pregunta por los torneos jugados, las horas de pista y el tipo de superficie. En 2026 son habituales protocolos que combinan terapia manual, ejercicios guiados por apps, vídeo‑análisis del gesto y revisiones cada pocas semanas. Esta combinación permite ajustar el entrenamiento casi en tiempo real y detectar si el jugador está regresando demasiado rápido o todavía no tolera ciertos movimientos.

Cómo elegir el mejor enfoque para ti


No existe una receta única, pero sí criterios útiles para decidir. Un jugador joven con proyección quizá tolera un calendario más denso, pero necesita controles frecuentes y periodos claros de descarga. Un veterano con historial de molestias debería priorizar torneos importantes y asumir que no puede competir cada fin de semana. Los programas de recuperación y descanso para tenistas profesionales pueden servir como referencia, aunque haya que adaptarlos al nivel amateur. Lo esencial es entender que cada decisión de apuntarse o no a un torneo es también una decisión sobre el riesgo de recaída, no solo sobre ranking o diversión.

Estrategia práctica: pasos concretos para tu temporada


Una forma simple de aterrizar todo esto es seguir una mini‑hoja de ruta al inicio de la temporada:
1. Define tus torneos prioritarios (los que realmente te importan).
2. Deja al menos 7 días entre bloques de competición intensa para recuperar.
3. Programa revisiones periódicas con fisio o médico si ya has tenido problemas de codo.
4. Ajusta raqueta, cordaje y tipo de entrenamiento cuando aparezcan molestias, no cuando ya no puedas golpear.
5. Si el dolor persiste más de dos semanas, replantea el calendario en vez de sumar más analgésicos.

Tendencias 2026: menos héroes lesionados, más carreras largas


En la élite ya se ve una tendencia clara: temporadas más personalizadas, menos torneos “de relleno” y más énfasis en la longevidad. Se habla abiertamente de prevención, se comparte carga semanal en redes y se normaliza renunciar a un torneo por una sobrecarga leve. Esta mentalidad va filtrándose al tenis base: clubes que limitan partidos por día en menores, academias que enseñan a sus jugadores a negociar con los padres cuando el codo duele, y entrenadores que valoran igual un buen ranking que una temporada sin bajas. Cuidar el calendario no es ser blando; es elegir seguir en pista muchos años más.