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Alarma en xolos y la selección mexicana por la lesión de gilberto mora

¿Alarma en Xolos y en la Selección Mexicana? Gilberto Mora buscará una tercera opinión médica ante su complicada lesión

La incertidumbre rodea el futuro inmediato de Gilberto Mora, una de las joyas más prometedoras de la Liga MX y pieza clave tanto para Xolos de Tijuana como para la Selección Mexicana. La situación médica del joven futbolista se ha vuelto tan compleja que el cuerpo técnico del Tri, encabezado por Javier Aguirre, confirmó que el jugador recurrirá a una tercera opinión médica para definir el camino a seguir en su recuperación.

Aguirre, director técnico del combinado nacional, explicó que hasta ahora existen varios criterios entre los especialistas que han valorado al jugador. Por un lado, está la recomendación de someterse a una intervención quirúrgica inmediata; por otro, la alternativa de un descanso absoluto y prolongado. A estos dos escenarios se suma una tercera vía intermedia: el llamado «descanso activo», que busca no detener por completo al jugador, pero sí disminuir de forma drástica la carga física.

El estratega relató que recientemente viajó a Tijuana para conocer de primera mano el estado del futbolista y acompañarlo en este proceso de toma de decisiones. Durante esa visita, Mora tenía programada una nueva revisión con otro especialista, precisamente para obtener esa tercera opinión que permita un diagnóstico más claro y una decisión mejor fundamentada sobre el tratamiento.

Según palabras del propio Aguirre, se trata de una lesión «bastante compleja», en la que conviven diferentes teorías sobre el mejor tratamiento. Algunos médicos defienden la operación inmediata porque, en teoría, el periodo de recuperación podría ser más corto y con un pronóstico más definido. Otros, en cambio, recomiendan apostar por el reposo total, evitando el bisturí y confiando en que el cuerpo responda de forma natural con el tiempo.

El técnico añadió que existe también la noción de un «descanso activo», que implicaría que Mora no se someta a exigencias competitivas ni entrenamientos intensos, pero sin quedar completamente inmóvil. Es decir, se permiten ciertas actividades controladas y específicas, diseñadas para no agravar el problema pero tampoco provocar una pérdida excesiva de tono muscular ni de ritmo físico. «No es tirarte a la cama 30 días», matizó Aguirre al explicar esta variante.

A pesar de las molestias que el jugador asegura seguir sintiendo, el entrenador dejó ver cierto optimismo al comentar que parece estar recibiendo un buen tratamiento. Sin embargo, la falta de consenso entre los especialistas ha obligado a revisar el caso con aún más detenimiento, ya que se trata de un futbolista muy joven con una carrera por delante y decisiones médicas que pueden marcar su futuro.

Aguirre también subrayó que el cuerpo técnico del Tri mantiene una comunicación constante con el equipo médico que atiende a Mora, tanto en el club como a nivel de selección. Esta coordinación busca evitar contradicciones en los procesos, replicando el modelo aplicado anteriormente con César «Chino» Huerta, quien padeció un problema de pubalgia y terminó pasando por el quirófano. La experiencia con Huerta sirve de referencia, aunque cada caso es distinto y requiere un análisis personalizado.

El entrenador recordó que en el caso de Huerta, la cirugía finalmente fue el camino elegido tras evaluar exhaustivamente pros y contras. No obstante, en la situación de Mora aún no se ha llegado a una conclusión definitiva, precisamente por tratarse de una dolencia con varias lecturas posibles y sin una única ruta «correcta» que todos los especialistas respalden por igual.

Cuando se le cuestionó si Gilberto Mora tiene margen para recuperarse a tiempo y llegar en condiciones al Mundial de 2026 con la Selección Mexicana, Aguirre fue prudente y evitó fijar plazos o hacer promesas. Remarcó que en este momento el jugador no está disponible ni para su club ni para el combinado nacional, y que hablar de fechas concretas sería aventurado e irresponsable.

El técnico reconoció que la juventud y la fortaleza mental de Mora pueden jugar un papel muy favorable en su recuperación. Un organismo joven tiende a responder mejor a los tratamientos y a los procesos de rehabilitación, y un carácter fuerte ayuda a soportar la frustración de estar lejos de las canchas. Pero también fue claro: mientras el dolor esté presente en ese grado, es imposible exigirle más a su cuerpo. Obligar a un futbolista a jugar con ese nivel de molestia podría agravar la lesión y comprometer su carrera a largo plazo.

La preocupación se siente tanto en Tijuana como en la Selección Mexicana. Para Xolos, Mora no solo es un talento emergente, sino un proyecto deportivo alrededor del cual se pueden construir futuros esquemas tácticos. Para el Tri, su proyección lo colocaba ya en la lista de nombres a seguir rumbo al próximo ciclo mundialista. Cada partido que se pierde, cada semana de incertidumbre, se vive con tensión por lo que puede representar a mediano y largo plazo.

En el entorno del jugador se entiende que la decisión que se tome ahora no sólo impactará en el resto de la temporada, sino en su carrera completa. Una cirugía mal planificada o un reposo insuficiente pueden derivar en recaídas, dolores crónicos o limitaciones físicas. Por el contrario, un tratamiento bien elegido, aunque implique perder varios meses de competencia, podría permitirle volver en mejores condiciones y con un futuro más sólido.

Desde una perspectiva médica y deportiva, los tres caminos que se barajan tienen ventajas y riesgos. La operación puede ofrecer una solución más definitiva, pero conlleva el riesgo propio de cualquier intervención quirúrgica y la necesidad de una rehabilitación rigurosa. El reposo absoluto minimiza estos riesgos inmediatos, aunque puede alargar la recuperación, debilitar al jugador físicamente y no garantizar que el problema desaparezca por completo. El descanso activo se presenta como una especie de punto medio, con la intención de equilibrar protección y mantenimiento físico, pero exige un control médico y fisioterapéutico muy estrecho.

También hay un componente psicológico que no puede ignorarse. Para un futbolista joven que comenzaba a consolidarse y a recibir reflectores, verse de repente frenado por una lesión puede ser devastador anímicamente. La gestión emocional en estas etapas resulta clave: mantenerlo integrado al grupo, hacerlo partícipe de las dinámicas del equipo, trabajar con él objetivos de corto plazo en la rehabilitación y recordarle que su carrera no se define por uno o dos torneos perdidos.

En lo que respecta específicamente al Mundial de 2026, los tiempos aún permiten cierto margen de maniobra. Falta recorrido para que la justa comience, y si la decisión médica se toma pronto y se sigue con disciplina, Mora podría llegar en plenitud. Sin embargo, los cuerpos técnicos y médicos parecen coincidir en que el objetivo principal no puede ser el torneo en sí mismo, sino la salud integral del jugador. Pensar solo en acelerar su vuelta para que no se pierda una convocatoria podría ser un error estratégico y humano.

Por ahora, la prioridad es obtener esa tercera opinión médica y contrastarla con los diagnósticos anteriores. A partir de ahí, club, selección, jugador y especialistas deberán sentarse a definir un plan único, coherente y a largo plazo. De esa hoja de ruta dependerá no solo su regreso a la actividad, sino la posibilidad de que Gilberto Mora se convierta en el futbolista que muchos vislumbran: una figura importante para Xolos y un activo de peso para la Selección Mexicana.

Mientras tanto, tanto en el entorno del club como en el del Tri se asume que no queda más que paciencia y respaldo. Aguirre lo dejó claro: en el punto en el que se encuentra, Mora no está en condiciones de competir. Obligar su regreso sólo por la presión mediática o por la ansiedad de contar con él sería poner en riesgo a una de las promesas más interesantes del futbol mexicano reciente.

La historia de muchos jugadores que enfrentaron lesiones complicadas a edades tempranas demuestra que una buena decisión médica, aunque dolorosa en el corto plazo, puede prolongar y potenciar la carrera. Ahora le toca a Gilberto Mora, con el apoyo de sus médicos, entrenadores y entorno, elegir el camino más responsable, con la vista puesta más allá de los próximos partidos: en una trayectoria que, bien cuidada, aún puede llevarlo a brillar en un Mundial y consolidarse como referente del balompié nacional.