Bajas sensibles en el Tri Femenil: Ovalle y Ordóñez se pierden el duelo ante Islas Vírgenes
La selección mexicana femenil inicia este martes una nueva concentración con la mira puesta en la segunda jornada de las eliminatorias de la Concacaf rumbo al Mundial de Brasil 2027 y a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Sin embargo, el arranque de esta fase llega con una noticia poco alentadora: dos de sus figuras más determinantes, Jacqueline Ovalle y Diana Ordóñez, causan baja por lesión y no podrán disputar el duelo ante Islas Vírgenes.
La Federación Mexicana de Futbol informó que tanto Ovalle, mediocampista del Orlando Pride, como Ordóñez, delantera de Tigres UANL, quedaron fuera de la convocatoria al presentar molestias físicas que impiden su participación en esta ventana internacional. De esta forma, la selección perderá a dos futbolistas clave en el armado ofensivo del equipo.
Como respuesta inmediata, el cuerpo técnico ha decidido llamar únicamente a la atacante Myra Delgadillo, también de Tigres UANL, para cubrir una de las vacantes. El resto del grupo se mantiene sin cambios, confiando en la estructura ya trabajada por el entrenador español Pedro López, quien ha consolidado una base con la que el Tri femenil ha mostrado un crecimiento notable en los últimos meses.
El compromiso ante Islas Vírgenes está programado para el viernes 10 de abril, dentro de las eliminatorias mundialistas de la Concacaf W. Aunque sobre el papel México parte como amplio favorito, la ausencia de Ovalle y Ordóñez obliga a replantear algunos ajustes tácticos, especialmente en la generación y definición de jugadas de gol, puntos en los que ambas jugadoras suelen ser determinantes.
Actualmente, el combinado nacional forma parte del grupo A, en el que, pese a ser el principal candidato para terminar en la cima, se encuentra provisionalmente detrás de Puerto Rico, escuadra que ocupa el primer lugar gracias a que ha disputado un encuentro más. La misión del Tri es clara: ganar lo que resta para adueñarse del liderato y encaminarse con paso firme a la siguiente fase.
Hasta ahora, la selección mexicana femenil ha mantenido un nivel arrollador en la eliminatoria. Bajo la dirección de Pedro López, el equipo ha firmado goleadas contundentes: un 14-0 sobre San Vicente y un 7-0 frente a Santa Lucía han dejado claro el dominio tricolor dentro de su sector. El objetivo es sostener ese estándar de juego pese a las bajas.
La agenda de México en esta ventana de abril incluye, además del choque contra Islas Vírgenes, un duelo crucial ante Puerto Rico, programado para el sábado 18 en el estadio Nemesio Díez, en Toluca. Ese enfrentamiento apunta a ser decisivo para definir al líder del grupo A y, por lo tanto, el camino hacia los Cuartos de Final de la W Concacaf.
La ausencia de Ovalle y Ordóñez no es un tema menor. Jacqueline Ovalle está considerada como una de las futbolistas más talentosas que ha dado el futbol femenil mexicano: es una mediocampista con visión, manejo de tiempos, capacidad para filtrar balones y, además, con una cuota goleadora importante. Su influencia se siente tanto en la construcción de juego como en la finalización, lo que la convierte en pieza clave en el equilibrio ofensivo del Tri.
Diana Ordóñez, por su parte, atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera en la Liga MX Femenil. Es una de las máximas anotadoras del torneo, colocándose en la segunda posición de la tabla de goleo con 16 tantos, solo uno por debajo de la francesa Eugénie Le Sommer, jugadora del Toluca. Su potencia física, su capacidad para atacar el área y su instinto para encontrar espacios la han transformado en una referencia ofensiva constante.
Perder a dos futbolistas con este peso específico obliga al cuerpo técnico a explorar alternativas dentro del plantel. Delgadillo, recién convocada, puede aportar verticalidad y remate, mientras que otras jugadoras ofensivas deberán asumir mayor responsabilidad: extremos más participativas, mediocampistas con llegada al área y quizá un planteamiento que distribuya mejor la cuota goleadora entre varias integrantes del equipo.
Desde la llegada de Pedro López al banquillo, el Tri femenil ha dado pasos importantes en competitividad internacional. Un punto de inflexión fue la actuación en la última Copa Oro femenina, donde México sorprendió al vencer 2-0 a Estados Unidos, una potencia histórica de la disciplina. Aunque el sueño terminó en semifinales con una derrota por 3-0 ante Brasil, ese torneo confirmó que la selección está en un proceso ascendente y puede competir contra rivales de primer nivel.
En la clasificación mundial, México se ubica en el puesto 28. Aun así, cuenta con una mezcla equilibrada de jugadoras jóvenes y experimentadas, muchas de ellas con experiencia en ligas del extranjero y en instancias decisivas de la Liga MX Femenil. Este grupo está obligado, por calidad y por el momento que atraviesa, a lograr el boleto directo al Mundial y a pelear por su presencia en los Juegos Olímpicos.
El sistema de competición de la eliminatoria de la W Concacaf marca un camino claro. La fase preclasificatoria está compuesta por seis grupos; únicamente los equipos que terminen como líderes de cada sector accederán a los Cuartos de Final. En esa instancia ya esperan Estados Unidos y Canadá, que se encuentran sembrados directamente gracias a su mejor ranking en la FIFA.
Para México, terminar en el primer lugar de su grupo no es solo una meta deportiva, sino una necesidad estratégica. Alcanzar los Cuartos de Final abre la puerta a un «boleto doble»: las selecciones que se impongan en esa ronda accederán automáticamente al Mundial de Brasil 2027 y a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Las semifinalistas de la W Concacaf serán, en términos prácticos, las que se lleven ese pase 2×1 a las dos máximas competencias del futbol mundial.
En este contexto, cada partido cuenta, sin importar lo abultado que parezca el desequilibrio en el papel. Los duelos contra selecciones como San Vicente, Santa Lucía o Islas Vírgenes no solo sirven para sumar puntos, sino también para consolidar automatismos, probar variantes tácticas y dar rodaje a jugadoras que podrían ser fundamentales en etapas más exigentes del proceso.
La baja de referentes como Ovalle y Ordóñez también abre una oportunidad para que nuevas figuras den un paso al frente. Futbolistas jóvenes que hasta ahora han tenido minutos limitados pueden ganar protagonismo y demostrar que el recambio generacional del Tri femenil tiene profundidad. Esta competencia interna suele ser clave para mantener un nivel alto y evitar depender de dos o tres nombres.
En el plano táctico, la ausencia de una mediocampista creativa como Ovalle puede provocar ajustes en la forma de atacar: más uso de los costados, mayor protagonismo de las laterales en proyección ofensiva, o incluso un mediocampo con más dinamismo y menos pausa, buscando transiciones rápidas. Sin Ordóñez como referencia fija en el área, también es posible que México opte por un frente de ataque más móvil, con constantes cambios de posición entre las delanteras.
Más allá de las circunstancias puntuales, el gran desafío del Tri femenil es sostener el proyecto a largo plazo. El desarrollo de la Liga MX Femenil ha incrementado el nivel de exigencia interna y ha permitido que surjan talentos que alimentan a la selección. El trabajo será aprovechar ese crecimiento, potenciar las cualidades de las futbolistas y reducir la brecha con las potencias mundiales, algo que ya empezó a notarse con victorias como la lograda ante Estados Unidos en la Copa Oro.
En este camino, la gestión de las lesiones y la administración de cargas de trabajo será fundamental. Una selección que aspira a competir al máximo nivel no solo necesita calidad, también continuidad y profundidad de plantel. La forma en que el Tri resuelva esta ventana sin dos de sus figuras servirá como termómetro de la fortaleza colectiva del grupo.
De cara al duelo con Islas Vírgenes y el choque clave contra Puerto Rico, el mensaje hacia el interior de la selección parece claro: el objetivo es ganar, gustar y confirmar que, aun sin algunas de sus estrellas, México tiene argumentos de sobra para liderar su grupo, avanzar a los Cuartos de Final de la W Concacaf y mantenerse firme en su ruta hacia el Mundial de Brasil 2027 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.