Chivas blinda a Gabriel Milito ante clubes que quieren «robarle» al DT
Desde que Gabriel Milito aterrizó en el banquillo de Chivas, el club tapatío experimenta una versión competitiva que hacía tiempo no se veía: el equipo ganó un título de goleo individual, se instaló de manera directa en la Liguilla y recuperó una identidad futbolística clara. Ese salto de calidad no ha pasado desapercibido fuera de México, y el trabajo del técnico argentino ya ha despertado el interés de clubes sudamericanos de peso, lo que encendió las alarmas en Guadalajara.
La renuncia de Marcelo Gallardo en River Plate abrió inmediatamente un abanico de candidatos, y el nombre de Milito apareció en las primeras posiciones de esa lista. Al mismo tiempo, surgieron versiones que lo vinculaban con Independiente, institución en la que es ídolo y de la que también es declarado aficionado. En cuestión de días, el estratega de Chivas se vio situado en la órbita de dos gigantes del continente, lo que obligó a la directiva rojiblanca a reaccionar con rapidez.
En el club no quieren que se repita lo que internamente ya llaman el «Caso Gago»: un proyecto que se venía construyendo, interrumpido abruptamente por la salida del técnico hacia otra liga. A raíz de esa experiencia, la cúpula del Guadalajara ha decidido blindar a Milito con un plan que va más allá del contrato vigente y que busca dar estabilidad al banquillo a mediano y largo plazo.
Actualmente, Gabriel Milito tiene firmado un vínculo con Chivas hasta junio de 2027. Este detalle es fundamental para entender el escenario: cualquier institución interesada deberá negociar con Guadalajara y, sobre todo, desembolsar la cláusula de rescisión correspondiente. Es decir, ni River Plate ni Independiente podrían llevárselo sin una negociación seria y costosa. Lejos de ser un obstáculo menor, este punto ya actúa como filtro ante cualquier intento de «robo» del entrenador.
El propio Milito se ha encargado de enviar un mensaje de tranquilidad a la afición. Hace unos días, en conferencia de prensa, dejó clara su postura: «Yo jamás escucharé a un club, mientras que pertenezca a Chivas». Con esa frase, el argentino no solo cerró públicamente la puerta a rumores inmediatos, sino que también reforzó la idea de compromiso con el proyecto que encabeza en Guadalajara.
La directiva, sin embargo, no se ha quedado únicamente con las palabras. Aunque el contrato original contemplaba un periodo de dos años, con finalización en junio de 2027, los dirigentes ya han iniciado conversaciones con Milito para prolongar el vínculo por al menos una temporada más. La intención es extenderlo hasta 2028 y, de paso, ajustar la cláusula de salida para dificultar todavía más una potencial negociación con clubes externos.
Uno de los factores que pesa a favor de Chivas es el entorno que ha encontrado el entrenador en Guadalajara. Milito está cómodo con la ciudad, con el día a día en la institución y con la respuesta del plantel a sus ideas futbolísticas. Ese bienestar personal y profesional no es un detalle menor cuando se trata de resolver si se escucha o no el canto de sirena de clubes históricos como River o Independiente. El argentino lo ha reiterado: se siente identificado con el proyecto y ve margen de crecimiento.
A nivel deportivo, los resultados respaldan la decisión de blindarlo. Bajo su mando, el Rebaño ha mejorado en volumen de juego, orden defensivo y eficacia ofensiva. El título de goleo individual conseguido durante su gestión es un síntoma de que el equipo genera oportunidades y potencia a sus atacantes. Además, la clasificación directa a la Liguilla sin depender de repechaje marca un avance respecto a campañas recientes donde Chivas vivía entre la irregularidad y la incertidumbre.
Para la institución rojiblanca, retener a Milito es mucho más que conservar a un buen técnico: significa sostener una idea de fútbol en el tiempo. Después de años de cambios constantes en el banquillo, con proyectos cortos y resultados dispares, la dirigencia entiende que la continuidad es un activo estratégico. Blindar al entrenador es, en el fondo, blindar una metodología de trabajo que ya empieza a dar frutos y que puede consolidarse si se respeta el proceso.
El interés de River Plate y de Independiente no es casual. Milito, que ya tuvo etapas destacadas como entrenador en Argentina, se caracteriza por equipos intensos, con salida clara desde el fondo y un fuerte énfasis en la organización colectiva. Es un perfil que encaja con la exigencia de clubes que se sienten obligados a pelear títulos permanentemente. Justo por eso, Chivas se adelanta: sabe que, si su técnico sigue triunfando en Liga MX, las ofertas seguirán llegando.
En ese contexto, la cláusula de rescisión y la posible extensión de contrato cumplen una doble función. Por un lado, garantizan protección económica: si algún club insiste en llevárselo, deberá pagar una suma elevada que compense la ruptura del proyecto. Por otro, mandan un mensaje político y deportivo: Guadalajara no está dispuesto a ser un simple trampolín para que sus entrenadores den el salto a otros mercados; quiere ser un destino final, al menos mientras los ciclos estén vigentes.
La experiencia reciente con otros técnicos dejó aprendizajes claros en la directiva. Cambiar de entrenador cada pocos meses desgasta al plantel, confunde al aficionado y genera dudas sobre la planificación deportiva. Con Milito, se percibe por primera vez en un tiempo una ruta definida: una base de jugadores, un estilo reconocible y una estructura que puede fortalecerse con refuerzos puntuales. Romper ese proceso por la salida abrupta del DT sería retroceder varios casilleros.
Otro punto que valora la cúpula rojiblanca es la conexión que el argentino ha construido con el vestuario. Los futbolistas han respondido a sus exigencias, han elevado su nivel y muestran un compromiso evidente en el campo. Ese vínculo es crucial: no solo se trata de táctica, sino de liderazgo. Al proteger a Milito, Chivas también está cuidando la estabilidad emocional y competitiva de su plantel, algo que pocas veces se considera cuando se analizan los cambios en la dirección técnica.
De cara al futuro cercano, el plan en Guadalajara es claro: consolidar la clasificación constante a Liguilla, competir por títulos y, paralelamente, fortalecer la figura del entrenador como pilar del proyecto. La intención de la directiva es que, si en algún momento Milito decide marcharse, sea cuando el ciclo esté naturalmente cumplido y no como respuesta a una tentadora oferta inesperada. Para eso, el blindaje contractual y el respaldo público resultan fundamentales.
También influye el contexto de la propia Liga MX. En un torneo donde los proyectos suelen ser cortos y la presión por resultados inmediatos se traduce en despidos rápidos, Chivas opta por una apuesta diferente: paciencia, continuidad y estructura. Si el club logra sostener a Milito pese a la seducción de River, Independiente u otros interesados que puedan aparecer, estará enviando un mensaje de madurez institucional al resto del campeonato.
Por ahora, todo indica que el técnico argentino seguirá al frente del Rebaño, ajeno a los rumores y enfocado en mantener el buen paso del equipo. Su contrato vigente hasta 2027, las negociaciones para ampliarlo un año más, su comodidad en Guadalajara y sus declaraciones de fidelidad al club conforman un muro de contención frente al interés externo. Los pretendientes saben que, si quieren intentar «robar» al entrenador, deberán enfrentarse no solo a una cláusula de salida, sino a un proyecto en el que Milito se siente cada vez más protagonista.
En síntesis, Chivas ha decidido aprender de sus tropiezos recientes y adelantarse al mercado. Ha pasado de ser un club que veía partir a sus entrenadores con facilidad a una institución que se organiza para retener a sus piezas clave. En el centro de esa estrategia está Gabriel Milito, el hombre que devolvió competitividad e ilusión al equipo y que, al menos por ahora, parece tener el futuro atado al rojiblanco, pese a los cantos de sirena que llegan desde Argentina.