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Chivas y el riesgo en liguilla por las bajas a la selección rumbo al 2026

Chivas y el riesgo de desinflarse en Liguilla: las bajas por Selección amenazan el liderazgo rumbo al Mundial 2026

El Guadalajara atraviesa un momento dulce en el Clausura 2026 de la Liga MX. Bajo la gestión de Gabriel Milito, el equipo se ha consolidado en la cima de la tabla y se encamina con paso firme hacia la Liguilla. Sin embargo, el escenario podría complicarse seriamente en las semanas clave: la posible convocatoria de varias figuras rojiblancas a la Selección Mexicana rumbo al Mundial 2026 ha encendido las alarmas sobre el verdadero potencial del equipo en la fase final.

El principal foco de preocupación gira en torno a cinco futbolistas que se encuentran en la órbita de Javier Aguirre para integrar la lista definitiva de la Copa del Mundo: Armando «Hormiga» González, Roberto «Piojo» Alvarado, Raúl «Tala» Rangel, Brian Gutiérrez y Richard Ledezma. Todos ellos han tenido un rol determinante en el armado de Milito y su eventual ausencia en Liguilla podría cambiar por completo el rostro del Guadalajara.

Estos jugadores no sólo aportan talento individual, sino que están integrados al sistema del técnico argentino, que ha priorizado un estilo de juego ordenado, intenso y con variantes ofensivas. Sacarlos de la ecuación en plena definición del torneo significa obligar al cuerpo técnico a reconfigurar su once inicial, ajustar automatismos y confiar en elementos que, hasta ahora, han tenido roles más secundarios.

En un análisis televisivo se puso sobre la mesa precisamente este tema: qué tan competitivo puede ser Chivas si pierde, de golpe, a cuatro o cinco de sus titulares por la Selección. La opinión fue contundente: la estructura del equipo podría resquebrajarse en la Liguilla. Se afirmó que, en ese escenario, el Guadalajara tendría muchas probabilidades de «caerse» justo en el momento más importante del campeonato.

Uno de los argumentos más repetidos fue que, aunque el plantel ha demostrado profundidad en ciertos puestos, es casi imposible sustituir a varios jugadores clave con elementos «del mismo nivel» sin que el rendimiento colectivo se resienta. El caso más evidente es la portería: Raúl «Tala» Rangel se ha consolidado como uno de los mejores guardametas del país y su presencia es parte fundamental de la solidez defensiva del equipo. Su nivel lo ha llevado a competir seriamente por la titularidad en la Selección, pero si se ausenta, el relevo natural no ofrece, al menos en el papel, las mismas garantías.

Se subrayó justamente ese punto: encontrar a un portero que transmita la misma seguridad, liderazgo y regularidad en momentos de máxima presión es sumamente complicado. Aunque el suplente puede responder y sorprender, el simple hecho de perder al que hoy es considerado uno de los mejores arqueros del futbol mexicano ya representa comenzar «en desventaja» en una Liguilla donde los detalles deciden las series.

En la delantera, la situación no es menos delicada. Armando «Hormiga» González se ha transformado en un referente ofensivo del torneo y en uno de los grandes responsables de que Chivas se mantenga en lo más alto de la clasificación. Su movilidad, capacidad para desmarcarse y peso en el área rival han sido diferenciales. Se reconoce que Ricardo Sepúlveda es una alternativa interesante y que ha empezado a responder cuando se le da la oportunidad, pero se insiste en que no ofrece el mismo perfil ni el mismo impacto que la «Hormiga».

Lo mismo sucede en mediocampo con jugadores como Richard Ledezma y Brian Gutiérrez, quienes aportan dinamismo, distribución de balón y presencia entre líneas. La idea de reemplazarlos con jóvenes como Sandoval puede ser atractiva a largo plazo, pero supone un riesgo importante para la inmediatez competitiva de la Liguilla. La experiencia, la toma de decisiones bajo presión y el entendimiento con sus compañeros titulares suelen marcar la diferencia en series de eliminación directa.

Para Milito, este panorama implica adelantarse al problema. No se trata únicamente de esperar a que lleguen las convocatorias oficiales, sino de comenzar desde ahora a probar variantes en su once, rotar posiciones y dar minutos a los posibles sustitutos. La idea es que, si finalmente se confirma la salida de estos cinco jugadores con el Tri, el equipo no se quede «en blanco» en cuanto a funcionamiento y tenga ya algunas sociedades trabajadas y automatismos ensayados.

En este contexto, el calendario inmediato también pesará. Chivas tiene por delante un duelo de alto voltaje en la Jornada 13 del Clausura 2026, cuando reciba en el Estadio Akron a Pumas de la UNAM, otro de los conjuntos que se mantiene en la parte alta de la tabla. Ese partido se perfila como una especie de termómetro: servirá para medir hasta dónde le alcanza al plantel actual y qué tan dependiente es de sus figuras seleccionables.

Con cinco jornadas por disputarse en la fase regular, el Guadalajara tiene en sus manos la posibilidad de amarrar el liderato general. Terminar en la cima no sólo sería un premio a la regularidad, sino que le daría la ventaja de cerrar todas las series de Liguilla como local, un factor que históricamente pesa y que puede compensar, en parte, la ausencia de piezas clave. Sin embargo, esa «ventaja de casa» no bastará si el equipo pierde demasiada calidad en su XI inicial.

La presión, por lo tanto, no es únicamente deportiva, sino también de gestión de recursos humanos. El cuerpo técnico deberá cuidar cargas físicas, administrar minutos y evitar lesiones en el tramo final de la fase regular, especialmente en aquellos jugadores que están en la órbita mundialista. El peor escenario para Chivas sería llegar a Liguilla con un plantel debilitado por las convocatorias y, además, con elementos cansados o tocados físicamente.

Otro punto que entra al debate es la planificación institucional. Más allá del corto plazo, la situación exhibe la necesidad de tener un plantel amplio y competitivo en todas las líneas para poder afrontar simultáneamente las exigencias de la Liga MX y las llamadas de la Selección. El éxito de un club grande no puede depender de que sus mejores jugadores no sean convocados al Tri; al contrario, es lógico que los equipos líderes cedan piezas al combinado nacional. La clave está en que la estructura deportiva esté preparada para esos escenarios.

De cara a la afición, el dilema también es emocional. Los seguidores del Rebaño desean ver a sus ídolos brillando con la camiseta de México en un Mundial, pero al mismo tiempo temen que esa vitrina internacional termine por pasar factura en el torneo local. Se genera así una tensión permanente entre el orgullo por las convocatorias y la inquietud sobre lo que pueda suceder cuando lleguen los partidos definitivos de la Liguilla.

En términos tácticos, Milito podría verse obligado a redibujar al equipo. Sin la «Hormiga» en el frente de ataque, podría optar por un nueve más fijo como Sepúlveda y rodearlo de extremos o interiores que compensen la falta de movilidad. Sin Ledezma o Gutiérrez, quizá se vea forzado a un mediocampo más físico, con menos elaboración pero mayor intensidad en la recuperación. Y sin «Tala» Rangel, la línea defensiva podría adelantarse menos metros para proteger al portero suplente, lo que cambiaría la forma en que Chivas presiona y ataca.

También es posible que el técnico argentino se incline por dar mayor protagonismo a la cantera, acelerando el proceso de consolidación de jóvenes que ya han tenido apariciones esporádicas. Este tipo de apuestas tienen un doble filo: pueden descubrir nuevas figuras o evidenciar que el salto de calidad aún no está maduro para el máximo nivel de exigencia. El margen de error en Liguilla es mínimo y una mala noche cuesta la eliminación.

Si Chivas logra sobrevivir a este contexto adverso y competir de tú a tú en la Liguilla sin varias de sus estrellas, el mérito de Milito y de su plantilla se multiplicará. Eso reforzaría la idea de un proyecto sólido, basado en una estructura colectiva fuerte y no solamente en individualidades. Pero si el equipo se desinfla y queda fuera prematuramente, el relato dominante girará en torno a la dependencia de sus seleccionados y a la falta de sustitutos de peso.

Por ahora, el escenario es de expectativa e incertidumbre. El Guadalajara manda en el Clausura 2026, juega bien y se perfila como uno de los grandes favoritos al título. Sin embargo, su verdadero examen podría no ser la fase regular, sino la capacidad de reinventarse en medio de las bajas por Selección. Allí se sabrá si este Chivas está hecho para levantar el trofeo… o si terminará por «caerse» cuando el calendario y el Mundial le quiten a sus mejores hombres.