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El eco de gago y anselmi en la liga Mx: esteban solari, ¿rumbo a la u de chile?

El eco de Gago y Anselmi vuelve a la Liga MX: en Sudamérica apuntan a Esteban Solari

En el futbol moderno, el «robo» de entrenadores se ha vuelto casi tan habitual como el fichaje de grandes figuras dentro de la cancha. Los clubes observan a la distancia, esperan el momento oportuno y, cuando un técnico comienza a destacar, lanzan una ofensiva económica que suele ser difícil de rechazar. La Liga MX no es ajena a este fenómeno: cada vez que un estratega se consolida en el campeonato mexicano, desde el extranjero afinan la puntería para llevárselo, dejando proyectos inconclusos y aficiones molestas.

La historia reciente del futbol mexicano tiene ejemplos claros. Martín Anselmi, quien había convertido a Cruz Azul en una «Máquina» nuevamente competitiva y con aspiraciones reales de conquistar otro título, decidió hacer las maletas rumbo a Europa. Su destino fue el Porto de Portugal, una oportunidad soñada que, sin embargo, resultó brevísima: no logró asentarse y su aventura terminó en cuestión de semanas. El llamado «sueño europeo» se desvaneció de forma tan repentina como había surgido, dejando en México la sensación de una gran oportunidad perdida.

El caso de Fernando Gago también dejó huella. El argentino tenía al Guadalajara bajo su mando y se perfilaba como pieza clave del proyecto rojiblanco. Sin despedidas ni largos comunicados, optó por marcharse a Boca Juniors, club de sus amores, generando un fuerte descontento entre los aficionados tapatíos. El desenlace fue aún más peculiar: Gago terminó regresando a la Liga MX para dirigir al Necaxa, etapa marcada por resultados muy pobres y un rendimiento ampliamente cuestionado. Una vuelta que no hizo más que aumentar la polémica sobre la estabilidad de los proyectos en México.

Detrás de estas salidas está una herramienta legal tan habitual como polémica: la cláusula de rescisión. Este mecanismo permite a un entrenador romper su contrato a cambio de una suma previamente pactada, facilitando su incorporación a clubes con mayor proyección deportiva o un salario más atractivo. Europa suele ser el destino más deseado, pero en los últimos años la MLS, algunos equipos poderosos de Sudamérica e incluso el futbol árabe han entrado de lleno en esta puja, encareciendo el mercado de técnicos y generando una competencia feroz.

En este contexto, ahora es Esteban Solari quien se coloca en la mira de un club importante del Cono Sur. Diversas versiones apuntan a que la Universidad de Chile, una de las instituciones más tradicionales del futbol chileno, estaría interesada en hacerse con los servicios del actual entrenador de los Tuzos del Pachuca. El nombre del técnico argentino circula con fuerza en el entorno de la popular «U», que busca un estratega capaz de darle un salto de calidad a su proyecto deportivo.

Por ahora no hay certezas sobre contactos formales entre el entorno de Solari y la directiva chilena. Sin embargo, el simple hecho de que su perfil suene con insistencia revela que el mercado sudamericano observa muy de cerca lo que está ocurriendo en el banquillo hidalguense. En torneos cada vez más competitivos y mediáticos, como los del Cono Sur, la tentación de llevarse a un técnico que está rindiendo bien en México es grande, sobre todo si existe una cláusula de salida accesible.

Para entender cómo se ha llegado a este punto hay que mirar hacia atrás. Grupo Pachuca, que tradicionalmente se ha caracterizado por la paciencia con sus proyectos deportivos, tomó una decisión poco habitual al destituir a Jaime Lozano por bajo rendimiento. Para Jesús Martínez, el hecho de no acceder directamente a la Liguilla y tener que conformarse con el Play-In fue un fracaso suficiente como para dar por cerrado el ciclo del técnico mexicano. Aquello abrió la puerta a Esteban Solari, quien asumió el cargo prácticamente de la noche a la mañana.

Solari tuvo que afrontar de inmediato la ronda de eliminación previa. En su primera prueba logró superar a Pumas de la UNAM, lo que generó expectativas positivas en torno a su gestión. Sin embargo, el siguiente compromiso fue un duro golpe: Pachuca cayó ante Bravos de Juárez, dirigidos por Martín Varini, y se quedó sin el boleto a la llamada Fiesta Grande. Esa eliminación temprana marcó su inicio con los Tuzos, pero también le dio margen para rearmar el equipo y trabajar con mayor calma de cara al siguiente torneo.

Hoy, el panorama luce muy distinto. El conjunto hidalguense se encuentra instalado en la cuarta posición de la tabla general, con un saldo de seis victorias, dos empates y dos derrotas, sumando 20 puntos en la antesala de la Jornada 11 del Clausura 2026. Aún restan siete partidos por disputarse y los Tuzos se mantienen a cinco unidades del superliderato, propiedad de Cruz Azul, aunque con el acecho constante de equipos como Toluca y Guadalajara, que también pelean por la parte alta. En este contexto competitivo, Pachuca conserva opciones reales de meterse de lleno en la lucha por el primer lugar al cierre de la fase regular.

La posible salida de Solari reaviva en la Liga MX un temor recurrente: el de ver truncados los procesos justo cuando comienzan a dar frutos. Para muchos clubes mexicanos se ha vuelto un problema estructural: invertir en un proyecto, esperar a que el equipo se consolide y, en el momento de la madurez, recibir ofertas externas imposibles de igualar. Esa dinámica no solo afecta el rendimiento deportivo, también impacta en la identificación que la afición desarrolla con su entrenador y el estilo de juego del equipo.

Además, el interés de un club como la Universidad de Chile no es casual. El futbol chileno, en proceso de reconstrucción y con la mira puesta en recuperar protagonismo internacional, busca entrenadores que combinen formación sudamericana con experiencia en ligas competitivas como la mexicana. Solari encaja en ese perfil: conoce el medio latinoamericano, se ha adaptado bien a la exigencia de la Liga MX y ha demostrado capacidad para dirigir a planteles jóvenes con proyección.

Para Pachuca, perder a su técnico en plena campaña sería un golpe significativo. El club tiene una estructura sólida, con un modelo claro de trabajo en fuerzas básicas y un proyecto deportivo de largo plazo, pero cambiar de entrenador a mitad del camino siempre implica riesgos: se altera la idea de juego, se modifica la gestión del vestuario y se corre el peligro de que el equipo se desestabilice justo en el tramo decisivo del torneo. Aunque la cláusula de rescisión pueda dejar un beneficio económico, la pérdida deportiva resulta difícil de cuantificar.

Desde la perspectiva del propio Solari, la decisión tampoco sería sencilla. Permanecer en Pachuca le ofrece continuidad, estabilidad institucional y la posibilidad de pelear por el título en un entorno que ya conoce. En cambio, asumir el reto de la Universidad de Chile supondría llegar a un club con una presión enorme, con la exigencia de resultados inmediatos y bajo la lupa constante de una afición muy pasional. Aun así, el atractivo de dirigir en otro país sudamericano y reforzar su currículum internacionales es un factor que cualquier entrenador valora con atención.

Este tipo de movimientos también plantea una discusión de fondo sobre el lugar que ocupa la Liga MX en el mapa futbolístico. Durante años, México ha sido visto como una liga económicamente poderosa, capaz de atraer jugadores y técnicos de renombre. No obstante, cuando se trata de competir con ciertos proyectos específicos de Europa o con algunos gigantes de Sudamérica, la balanza puede inclinarse hacia fuera. La salida de entrenadores como Anselmi o Gago, y la eventual partida de Solari, alimentan la idea de que la Liga MX es, para algunos, más una plataforma de lanzamiento que un destino definitivo.

En términos deportivos, la continuidad de un entrenador resulta crucial para consolidar un estilo de juego. En el caso de Pachuca, Solari ha comenzado a imprimir su sello: un equipo intenso, con vocación ofensiva y buena gestión de los talentos surgidos de la cantera tuza. La proyección de jóvenes, combinada con futbolistas de experiencia, ha permitido a los hidalguenses mantenerse competitivos en la parte alta de la tabla. Romper este proceso podría obligar al club a reiniciar parte del trabajo táctico y psicológico que ya se ha avanzado.

También está el factor anímico del vestuario. Cuando un entrenador se gana la confianza del grupo, su salida inesperada puede generar incertidumbre y desmotivación. Los jugadores que llegaron convencidos por el proyecto actual o que han encontrado su mejor versión bajo las órdenes de Solari podrían resentir un cambio abrupto. Esa es otra de las razones por las que las directivas suelen analizar con mucho cuidado el momento y las condiciones de cualquier negociación que involucre a su director técnico.

De cara al cierre del Clausura 2026, la gran incógnita gira en torno a dos frentes: si Pachuca será capaz de meterse de lleno en la pelea por el liderato y hasta dónde podrá llegar en Liguilla, y, en paralelo, si las versiones sobre el interés de la Universidad de Chile se transformarán en una oferta concreta. Entre los aficionados tuzos crece la preocupación de que la historia se repita: un entrenador en buen momento que termina seducido por una propuesta del extranjero, dejando detrás un proyecto ilusionante pero inconcluso.

Mientras tanto, la figura de Esteban Solari se consolida como una de las más observadas de la Liga MX. Sus resultados, su estilo y la manera en que ha gestionado una transición complicada en Pachuca lo colocan en el centro del mercado de entrenadores. El eco de las salidas de Gago y Anselmi sigue resonando en el futbol mexicano, y la sensación es que el próximo capítulo de esta novela podría escribirse, una vez más, desde el banquillo de un equipo protagonista del torneo.