Gol a América catapulta a la ‘Hormiga’ González rumbo al Mundial 2026
Las Chivas volvieron a adueñarse del Clásico Nacional por segundo torneo consecutivo y, otra vez, el nombre propio de la noche fue el mismo: la ‘Hormiga’ González. El joven delantero rojiblanco abrió el marcador ante el América y no solo encaminó el triunfo del Guadalajara, sino que, para muchos analistas, firmó con ese tanto su candidatura casi definitiva a la Copa del Mundo 2026.
Un clásico que cambia el destino de un delantero
En el duelo más mediático del futbol mexicano, González apareció en el momento clave. Su gol frente a las Águilas no se quedó solo en la estadística, sino que se leyó como una prueba de carácter: respondió en el partido de mayor presión, con todos los focos encima. Para buena parte de los especialistas, ese impacto emocional y mediático puede pesar tanto como sus números cuando Javier Aguirre defina la lista del Tricolor.
En seis de los cinco partidos (un evidente lapsus al contabilizar sus encuentros, convertido ya casi en anécdota recurrente entre comentaristas) que el Guadalajara ha disputado en este arranque de torneo, la ‘Hormiga’ ha visto puerta. Esa constancia en el marcador respalda el gran momento que vive tras haber sido campeón de goleo, compartiendo la cima con Paulinho y Joao Pedro en el Apertura 2025. Ahora, lejos de relajarse, apunta de lleno a colarse en la convocatoria definitiva para el Mundial.
El análisis de los especialistas: “Ese gol lo lleva al Mundial”
Su actuación fue diseccionada al detalle en uno de los programas de debate futbolístico más seguidos del país. Ahí, el rendimiento de la ‘Hormiga’ González fue puesto bajo la lupa como uno de los goleadores más destacados del Clausura 2026, y su nombre surgió con fuerza entre los posibles elegidos para la justa mundialista.
Francisco Gabriel de Anda, analista y exdirector deportivo de Chivas, no dudó en subrayar la dimensión del momento que vive el atacante. Señaló que hacía mucho tiempo que no se veía a un delantero mexicano tan joven con una proyección tan sólida, y aclaró que no se trata de inflarlo mediáticamente, sino de reconocer lo que ya está mostrando en la cancha.
De Anda fue todavía más contundente al hablar de la repercusión de su gol en el Clásico Nacional: recordó que González ya fue campeón de goleo y que actualmente suma cinco tantos en el torneo, pero destacó que su valor no reside solo en las anotaciones, sino en la frecuencia con la que se coloca de frente al arco rival. Según su análisis, el delantero se desmarca con inteligencia, entiende los espacios y genera ocasiones con naturalidad. “Imagínate cuando sea todavía más certero y efectivo; para mí, el gol de ayer prácticamente lo pone en la Copa del Mundo”, afirmó.
Un lugar en la lista de Aguirre: pelea abierta en la delantera
El panorama en la delantera de la Selección Mexicana parece tener dos cupos prácticamente asegurados: uno para Santiago Giménez y otro para Raúl Jiménez, dos atacantes con trayectoria y peso propio. Pero más allá de ellos, las puertas no están cerradas. Ahí es donde entra de lleno la candidatura de Armando ‘Hormiga’ González, quien se ha colado a la conversación a base de goles y regularidad.
Los números lo respaldan: desde su debut con Chivas, acumula 22 anotaciones y ya presume un título de goleo individual. Sus estadísticas no son producto de una sola racha, sino de un proceso de consolidación en Primera División. En un contexto en el que se exige la renovación ofensiva del Tri, su perfil —joven, mexicano, con buen presente y margen de crecimiento— encaja con lo que muchos consideran necesario para construir un ataque competitivo de cara al 2026.
Para el cuerpo técnico del ‘Vasco’ Aguirre, el caso de González representa un dilema agradable: decidir entre experiencia y presente inmediato. El delantero de Chivas se ha convertido en una opción real, no solo porque marca, sino porque lo hace en partidos de máxima exigencia como el Clásico Nacional, un tipo de escenario muy similar a la presión que se vive en un Mundial.
Más que goles: características que enamoran a los técnicos
Además de su cuota goleadora, la ‘Hormiga’ seduce por su forma de jugar. No es el típico nueve estático; tiene movilidad constante, se ofrece como apoyo, retrocede varios metros para asociarse y luego ataca el espacio a gran velocidad. Esa capacidad de aparecer y desaparecer de la marca complica a las defensas rivales.
Su lectura de juego también ha dado un salto importante. Se le ve tomar mejores decisiones en el último tercio del campo: cuándo rematar, cuándo ceder el balón, cuándo arrastrar marcas para generar espacios a sus compañeros. En un sistema como el de Aguirre, que privilegia el orden defensivo pero exige transiciones rápidas, un delantero con esa intuición y despliegue físico puede ser un recurso invaluable.
Mentalmente, ha mostrado personalidad. El gol frente al América no fue un golpe de suerte: se movió con calma, eligió su momento y definió con aplomo. El hecho de que, pese a su corta edad, no se esconda en los partidos grandes es uno de los argumentos que más pesan a favor de su llamado.
La herencia rojiblanca: el homenaje a su padre
Tras el silbatazo final en el Estadio Akron y con la victoria consumada sobre el acérrimo rival, la imagen de la ‘Hormiga’ González cambió de la épica deportiva a la emotividad familiar. El delantero se retiró del campo luciendo una camiseta retro de Chivas, pero no se trataba de una prenda cualquiera: era un jersey histórico que perteneció a su padre, Armando González, quien también defendió los colores rojiblancos.
Su progenitor es recordado por la afición por un golazo anotado en la temporada 1992-93, tanto que también fue decisivo y que terminó inclinado la balanza a favor del Rebaño. Al portar esa camiseta, el joven delantero no solo celebraba su propia noche, sino que tejía un puente entre generaciones, enlazando la memoria colectiva de los chivahermanos con su presente goleador.
En un video difundido por el club, se escucha cuando le preguntan por la casaca que lleva puesta y él responde con orgullo: “Es de mi papá”. Esa frase resume el peso emocional del momento: no es solo un jugador que brilla, es un hijo que honra una historia familiar ligada al mismo escudo.
Un relato que conecta con la identidad de Chivas
La historia de la ‘Hormiga’ González encaja perfectamente con la narrativa tradicional del Guadalajara: un equipo que apuesta por futbolistas mexicanos, formado en buena medida a partir de sus fuerzas básicas y que se alimenta de símbolos e identidades familiares. Un hijo que hereda la camiseta de su padre y la hace brillar de nuevo, marcando en un Clásico Nacional, es el tipo de relato que fortalece el sentido de pertenencia de la afición.
Dentro del club, esta clase de casos también envía un mensaje poderoso a los jóvenes de la cantera: sí es posible abrirse paso, sí se puede llegar al primer equipo y convertirse en figura, incluso soñando con el Mundial. La irrupción de González funciona entonces como inspiración y como prueba tangible de que el proyecto deportivo del Guadalajara, basado en talento nacional, puede producir futbolistas de élite.
La estadística detrás del impacto
Más allá de la narrativa, los números sostienen el impacto de la ‘Hormiga’. Sus 22 goles desde el debut no solo representan una cifra atractiva, sino que, distribuidos a lo largo de distintos torneos, muestran una tendencia al alza. No es un caso aislado de un semestre explosivo: cada campeonato ha sumado algo más, ya sea en tantos, en minutos disputados o en influencia en el juego.
Campeón de goleo en el Apertura 2025, ahora se mantiene en la pelea por la cima de la tabla de artilleros en el Clausura 2026. La combinación de continuidad, salud física y buen rendimiento lo coloca como uno de los atacantes más consistentes de la Liga MX. Esa regularidad es precisamente lo que buscan los seleccionadores cuando se trata de elegir a los hombres de ataque.
Si se analiza su promedio de gol por minutos jugados, su eficiencia resulta aún más llamativa. Marca con una frecuencia competitiva respecto a otros arietes del campeonato, y cada torneo amplía su repertorio: cabezazos, disparos de media distancia, definiciones dentro del área y goles a primer toque.
Lo que significa llegar a un Mundial para un delantero mexicano
Para un atacante mexicano, estar en la lista de una Copa del Mundo representa más que una convocatoria: es una vitrina global. Muchos futbolistas han dado el salto a ligas europeas o han elevado su cotización a partir de un buen papel en el torneo más importante del planeta. En ese sentido, la posible presencia de la ‘Hormiga’ en el Mundial 2026 podría marcar un antes y un después en su carrera.
Además, un Mundial en el propio continente y con México como anfitrión en varias sedes añade un ingrediente emocional extra. Un delantero surgido de Chivas, con historia familiar en el club, disputando una Copa del Mundo en casa, encaja en el tipo de relatos que suelen perdurar en la memoria colectiva del futbol mexicano.
No se trata solo de vivir la experiencia, sino de consolidarse internacionalmente, de medir su nivel ante las mejores defensas del mundo y de demostrar que el talento gestado en la Liga MX puede competir al máximo nivel.
¿Qué necesita para asegurar su lugar?
Aunque la opinión de analistas como Francisco Gabriel de Anda apunta a que el gol frente al América lo “pone prácticamente en la Copa del Mundo”, el futbolista sabe que nada está garantizado. La competencia por un puesto en la delantera será feroz: otros atacantes buscarán cerrar fuerte el torneo, y cualquier bajón de rendimiento puede cambiar la percepción del cuerpo técnico.
Para terminar de blindar su candidatura, la ‘Hormiga’ deberá mantener la regularidad goleadora en lo que resta del Clausura 2026, seguir respondiendo en partidos clave —liguilla incluida— y, sobre todo, mostrar que puede aportar al funcionamiento colectivo, más allá de las anotaciones. La disciplina táctica, la intensidad defensiva en la presión alta y la capacidad de asociarse con diferentes tipos de compañeros de ataque serán elementos observados de cerca.
También será crucial cómo responda en eventuales llamados previos, ya sea en amistosos o concentraciones. La adaptación al grupo, su química con Giménez y Jiménez, y su disposición para asumir el rol que le toque —ya sea titular o revulsivo— pueden terminar de inclinar la balanza a su favor.
Un presente luminoso y un futuro abierto
Hoy, la realidad es clara: la ‘Hormiga’ González vive el mejor momento de su joven carrera. Campeón de goleo, figura en el equipo más popular del país, autor de un tanto decisivo en el Clásico Nacional y con medio país pidiendo verlo en el Mundial, su nombre ya no pasa desapercibido.
El gol contra América no fue solo una anotación más en su cuenta personal: se ha convertido en un símbolo de su ascenso, un punto de inflexión que puede llevarlo desde el césped del Estadio Akron a las canchas de la Copa del Mundo 2026. Entre la herencia de su padre, el respaldo de las estadísticas y la fe de los analistas, la puerta de la selección se ha abierto de par en par. Ahora, el reto para la ‘Hormiga’ será cruzarla y demostrar que está listo para quedarse.