Patología específica del codo y la muñeca en el tenis

How string type and racket tension affect tennis elbow injuries

Por qué el cordaje y la tensión importan más que el propio codo


Cuando hablamos de codo de tenista casi todo el mundo mira al fisioterapeuta, al antiinflamatorio y, con suerte, a la técnica del golpe. Sin embargo, muchos pasan por alto algo más simple y silencioso: el tipo de cordaje y la tensión de la raqueta. Dos jugadores con el mismo diagnóstico pueden tener recorridos totalmente distintos solo cambiando el set‑up de la raqueta. No es magia; es pura mecánica: rigidez, frecuencia de vibración y transmisión de impacto a las estructuras del antebrazo y del epicóndilo lateral.

Cómo el cordaje “habla” con tu codo en cada impacto


Cada vez que la pelota golpea las cuerdas, se genera una onda de choque que viaja por el marco, baja por el grip y acaba en el complejo muñeca‑codo. Si el cordaje es muy rígido, la pelota permanece menos tiempo en el tamiz y la desaceleración se produce de forma brusca; esto aumenta el pico de fuerza sobre los tendones extensores. Con un cordaje más elástico, el tiempo de contacto se alarga unas milésimas de segundo, reduciendo el “punch” que recibe el codo sin que el jugador necesariamente note la diferencia a simple vista.

Detalles técnicos: rigidez, frecuencia y amortiguación


En términos mecánicos, un cordaje duro (como muchos monofilamentos de poliéster) eleva la rigidez efectiva del sistema raqueta‑cordaje. Esto incrementa la frecuencia natural y acorta la duración del impacto, generando picos de aceleración más altos. Un cordaje más blando, de tipo multifilamento o tripa natural, posee mayor capacidad de deformación elástica y mejor amortiguación interna. El resultado: se disipa parte de la energía antes de llegar a las articulaciones, lo que convierte a estos cordajes en la base de cualquier cordaje para evitar codo de tenista en jugadores sensibles o en procesos de readaptación.

Mono, multi o híbrido: ¿qué le conviene a tu codo?


En la práctica diaria con jugadores amateur se repite el mismo patrón: llegan con codo dolorido y la raqueta montada con un poliéster rígido a tensiones de torneo profesional. Un cambio a multifilamento, manteniendo el mismo modelo de raqueta, suele reducir la sintomatología en pocas semanas, siempre y cuando no haya daño estructural severo. El jugador percibe más salida de bola y algo menos de control, pero el codo deja de “gritar” al final del entrenamiento, lo que permite trabajar técnica y fuerza sin ir a remolque del dolor crónico.

Detalles técnicos: tipos de cordaje y su impacto


1. Monofilamento (poliéster/co‑poli): alta durabilidad, muy buen control, pero elevada rigidez y pérdida de elasticidad con las horas de juego.
2. Multifilamento: miles de microfibras trenzadas, mayor elasticidad y confort, menor carga de vibración sobre el codo, a costa de algo menos de vida útil.
3. Híbrido: combinar poliéster en verticales y multifilamento en horizontales permite afinar el balance entre control y protección articular, modulando rigidez y respuesta según necesidades clínicas y de juego.

Tensión: el “volumen” mecánico de tus golpes


La tensión no es un simple número escrito en el marco; es el parámetro que define cuánta fuerza necesitarás para lograr profundidad y cuánto va a recibir tu brazo de vuelta. Una tensión alta endurece el tamiz, mejora el control, pero incrementa las cargas de impacto. Una tensión baja hace la raqueta más permisiva, con más potencia gratuita y menos estrés en el codo, aunque al principio puede sentirse “trampolín”. En pacientes con epicondilitis, el objetivo no es ganar partidos hoy, sino poder seguir jugando dentro de cinco años con un codo funcional.

Detalles técnicos: tensión recomendada cordaje tenis para codo


Los rangos concretos dependen del tipo de cordaje y del peso de la raqueta, pero como referencia práctica, en jugadores en rehabilitación se recomienda bajar 2–4 kg respecto a su tensión habitual. En multifilamento, tensiones entre 20–23 kg resultan razonables para la mayoría de adultos, mientras que con poliéster rara vez conviene superar los 22 kg si ya hay antecedentes de dolor. Esta tensión recomendada cordaje tenis para codo se combina con ajustes de patrón (16×19 frente a 18×20) y peso para lograr un compromiso entre protección y rendimiento competitivo.

La raqueta: peso, balance y rigidez del marco


Obsesionarse solo con las cuerdas y olvidar la raqueta es un error frecuente. La mejor raqueta para codo de tenista no es simplemente la más ligera; de hecho, una raqueta demasiado liviana transmite más vibración y obliga al antebrazo a hacer más trabajo para estabilizar el impacto. Un marco con peso moderado, balance algo hacia el mango y rigidez estructural media suele ser más amable con el codo. La combinación de flexibilidad del marco y elasticidad del cordaje define el “comfort index”, un indicador muy útil al elegir equipamiento para jugadores con historial de epicondilitis.

Detalles técnicos: parámetros de la mejor raqueta para codo de tenista


En términos numéricos, una buena referencia es un peso sin cordaje entre 285 y 305 g para la mayoría de jugadores de club, con un balance en torno a 32–33 cm. La rigidez (RA) conviene que no sea extrema; valores entre 60 y 66 ofrecen suficiente potencia sin castigar en exceso al codo. Marcos muy rígidos (RA > 69) con cordajes duros y tensos multiplican la carga en el epicóndilo. La elección de grip correcto y un buen overgrip también influyen: un grip demasiado fino obliga a sobreapretar, aumentando la tensión muscular en extensores y flexores.

Ejemplos reales: lo que pasa cuando cambias el cordaje a tiempo


Caso 1: jugador de 45 años, dos partidos por semana, codo doloroso desde hace meses, sin descanso. Usaba poliéster 1.25 mm a 25 kg en un marco rígido y ligero. Solo con pasar a un multifilamento 1.30 mm a 21 kg y añadir algunos gramos en el mango, el dolor durante el juego se redujo a la mitad en tres semanas. No se cambió la derecha ni el saque; simplemente disminuyeron los picos de estrés por impacto. Posteriormente se ajustó la técnica y se trabajó fuerza excéntrica, consolidando la mejora.

Caso 2: junior competitivo con molestias incipientes


Jugador de 16 años, alta carga de entrenamiento, empieza a notar pinchazos tras bloques intensos de drive liftado. Usaba raqueta pesada con patrón denso y poliéster tenso por imitar a un profesional. Se decidió un híbrido: poliéster en verticales, multifilamento en horizontales, bajando 3 kg la tensión y cambiando a un marco algo más flexible. Resultado: mantuvo el nivel de competición, pero desaparecieron las molestias nocturnas y mejoró la capacidad de hacer bloques largos sin aumento de dolor. No se perdió ni un torneo por lesión de codo.

Soluciones no tan obvias que tu codo agradecerá


Más allá del clásico “ponte multifilamento y baja la tensión”, hay medidas poco exploradas que funcionan bien en cancha. Ajustar el patrón de encordado a uno más abierto reduce el número de cuerdas que “cortan” la pelota, suavizando el contacto. Añadir peso en el mango (unos pocos gramos de plomo o silicona) cambia el punto de balance y reduce el torque que llega al codo en impactos descentrados. Incluso variar ligeramente el calibre del cordaje, pasando de 1.20 a 1.30 mm, incrementa la capacidad de absorción sin que el jugador necesariamente pierda control.

Estrategias creativas de personalización


1. Custom progresivo: modificar un solo parámetro cada 2–3 semanas (tensión, tipo de cordaje, peso) y registrar dolor de 0 a 10 tras cada sesión.
2. “Doble set‑up”: una raqueta con configuración súper benigna para entrenos largos y otra algo más exigente para competición.
3. Rotación de cordajes: alternar multifilamento y híbrido según fase de carga física y calendario, igual que se periodiza el gimnasio o el volumen de pista. Esta mentalidad permite ver raquetas y cordajes para prevenir lesiones de codo en tenis como parte del plan de salud, no solo como material deportivo.

El factor económico: qué compensa a medio plazo


Muchos jugadores dudan al ver el cordaje multifilamento para codo de tenista precio más alto respecto al poliéster. Sin embargo, el análisis real debe hacerse en términos de coste por hora de juego sin dolor. Un poliéster barato que te obliga a parar un mes por tendinopatía sale mucho más caro que un multifilamento de calidad cambiado a tiempo. En casos de pacientes con historial de lesiones, tiene sentido invertir en una combinación de multifilamento premium y encordador de confianza que controle bien la tensión, en lugar de recurrir a montajes rápidos y poco precisos.

Detalles técnicos: cuándo cortar y volver a encordar


Un error típico es esperar a que se rompa la cuerda para cambiarla. En poliéster, la pérdida de elasticidad y el aumento de rigidez se producen mucho antes de la rotura, a veces a las 8–10 horas de juego intenso. En multifilamentos, aunque el confort se mantiene mejor, la carga sobre el codo aumenta cuando las cuerdas se mueven excesivamente y el control se degrada. Como pauta, si hay historial de codo de tenista, conviene recortar el tiempo “máximo por cordaje” en torno a un 30–40 % respecto a un jugador sin síntomas, priorizando mantener la respuesta predecible del tamiz.

Checklist rápido para cuidar el codo desde la raqueta


Antes de lanzarte a comprar la raqueta más famosa de la temporada, vale la pena revisar algunos puntos clave. La combinación ideal no será igual para todos, pero hay un patrón que se repite en jugadores con riesgo de epicondilitis: marco de rigidez moderada, peso no extremo, tensión contenida y cordaje lo más elástico posible compatible con tu estilo de juego. A partir de ahí, se ajusta con experimentación controlada, escuchando tanto al codo como al marcador del partido.

Pasos prácticos para tu próximo encordado


1. Define tu prioridad: ¿dominar el dolor o exprimir el rendimiento? Si el codo está tocado, el dolor manda.
2. Elige el cordaje más amable posible (multi o híbrido) y baja al menos 2 kg respecto a lo que usas ahora.
3. Ajusta la raqueta: comprueba peso, balance, tamaño de grip y, si es necesario, consulta a un profesional para personalizar.

Con estos ajustes, tu raqueta deja de ser parte del problema y se convierte en una herramienta de prevención. No sustituirá al trabajo de técnica, fuerza y descanso, pero puede reducir lo suficiente la carga mecánica como para que el tratamiento funcione y el codo deje de ser el factor limitante cada vez que entras a la pista.