Patología específica del codo y la muñeca en el tenis

Liga Mx 2026: chivas deslumbra, pero preocupa la liguilla sin hormiga ni seleccionados

Liga MX 2026: Chivas deslumbra… pero se asoma un problema sin ‘Hormiga’ ni seleccionados rumbo al Mundial

El arranque de las Chivas en el Clausura 2026 está a la altura de sus mejores épocas recientes. El Rebaño Sagrado ha calcado lo hecho en el Bicentenario 2010, hilando cuatro victorias consecutivas y firmando su mejor inicio de torneo en los últimos 15 años. Esta vez, sin embargo, el contexto es distinto: el Mundial 2026, que se jugará parcialmente en México, podría transformar esa fortaleza rojiblanca en una preocupante vulnerabilidad cuando llegue la Liguilla.

El equipo de Gabriel Milito ha encontrado un estilo de juego eficaz, reconocible y, sobre todo, productivo. La figura que sintetiza este buen momento es Armando González, “La Hormiga Atómica”, quien se ha consolidado como el gran referente ofensivo del plantel. El delantero no solo se ha hecho presente en el marcador en todos los partidos de este Clausura 2026, sino que además llega como vigente campeón de goleo del Apertura 2025, título que compartió con Joao Pedro (Atlético San Luis) y Paulinho (Toluca).

Ese rendimiento explosivo lo ha puesto de lleno en la órbita de la Selección Mexicana de cara a la Copa del Mundo. Y ahí aparece la paradoja: cuanto mejor juegue González, más aumenta la posibilidad de que no esté disponible para la fase definitiva del campeonato de Liga MX, justo cuando Chivas parece tener argumentos para pelear el título.

La situación no se limita a la ‘Hormiga’. En la más reciente convocatoria de Javier Aguirre para los duelos de preparación del Tri, hasta ocho futbolistas de Chivas aparecieron en la lista. Con el nivel colectivo que ha mostrado el equipo tapatío, no sería extraño que esa cifra se mantenga —o incluso crezca— conforme se acerque el Mundial. Para Milito, esto significa que la Liguilla del Clausura 2026, en la que convencionalmente deberían ser uno de los grandes favoritos, podría disputarla sin buena parte de su columna vertebral.

Uno de los nombres más firmes para el Mundial es Raúl “Tala” Rangel. El guardameta rojiblanco se ha ganado con actuaciones sólidas el estatus de candidato serio a defender el arco del Tri en el partido inaugural frente a Sudáfrica en el Estadio Azteca. Su crecimiento ha sido tan evidente que ya se le considera una pieza estratégica en el proyecto mundialista, lo que, inevitablemente, lo aleja de Chivas para la posible Liguilla.

Junto a él, Roberto “Piojo” Alvarado se ha convertido en un fijo en las convocatorias del “Vasco” Aguirre. El mediocampista es el gran generador de juego ofensivo, el enlace entre la recuperación y la creatividad, el hombre encargado de construir las jugadas de peligro. Su peso en la estructura táctica de Milito es enorme, por lo que su ausencia sería un golpe doble: se iría un líder futbolístico y una de las voces más experimentadas del vestidor.

El propio Armando González, quien hace apenas un año ni siquiera aparecía en el radar de la Selección, ha irrumpido con tal fuerza que hoy es prácticamente ineludible para el cuerpo técnico nacional. Sus goles, su movilidad y su capacidad para resolver bajo presión lo han convertido en uno de los delanteros mexicanos más determinantes del momento. Que el campeón de goleo del torneo anterior pueda ausentarse en la parte más caliente del Clausura 2026 es un escenario que en Verde Valle no pueden ignorar.

La lista de elementos tentados por el Tri no se queda ahí. Bryan González, Richard Ledezma, Luis Romo, Brian Gutiérrez y Ángel Sepúlveda también están bajo la lupa de los seleccionadores. Cualquiera de ellos, o varios a la vez, podrían recibir el llamado definitivo. Para la afición rojiblanca, cada convocatoria tendría un sabor agridulce: orgullo por aportar tantos jugadores al combinado nacional, pero al mismo tiempo preocupación por un futuro inmediato sin varias de sus figuras.

Lo paradójico es que este problema nace, precisamente, del buen trabajo realizado por Gabriel Milito. El torneo anterior, Chivas alcanzó los cuartos de final, donde fue eliminado por Cruz Azul tras aquel penal fallado por Javier “Chicharito” Hernández. Aun en la derrota, el técnico argentino dejó claro que tenía una idea clara de cómo transformar la mentalidad de un plantel acostumbrado a vivir bajo una enorme presión mediática y arrastrar años de frustraciones deportivas.

Lejos de exigir una reestructuración a base de fichajes rimbombantes, Milito apostó por la continuidad. Salvo la llegada de Ángel Sepúlveda, no hubo grandes contrataciones. El verdadero cambio se dio en el plano psicológico: reforzó la confianza de los jóvenes, fortaleció el liderazgo interno y trabajó en un modelo de juego donde todos los futbolistas se sintieran protagonistas. El resultado es un equipo que, pese a conservar en un 80% la base del torneo anterior, luce mucho más maduro y competitivo.

La portería y la defensa, con Rangel como estandarte, se muestran sólidas, con apenas pequeños desajustes de comunicación que aparecen de manera esporádica. El medio campo funciona como un engranaje bien aceitado, conectando con fluidez con la delantera. En ese frente de ataque, Armando González ha tenido un torneo brillante, capitalizando el trabajo de sus compañeros y traduciendo el dominio colectivo en goles. Hoy, con justicia, muchos ven a estas Chivas como el candidato más serio para coronarse en el Clausura 2026.

El gran interrogante surge cuando se proyecta el escenario sin seleccionados. ¿Puede Chivas sostener la etiqueta de favorito si pierde al portero titular, a su cerebro en medio campo, a su goleador y a otros hombres clave? La Liguilla, que en circunstancias normales podría ser el trampolín hacia una nueva estrella en su escudo, se perfila ahora como un examen de profundidad de plantel y de capacidad de adaptación del cuerpo técnico.

Para Milito, el desafío no es solo táctico, sino también de planificación. El argentino deberá construir desde ahora un “Plan B” competitivo, capaz de responder sin sus figuras más mediáticas. Eso incluye dar minutos a los suplentes, probar variantes de esquema y preparar un once alternativo que no dependa exclusivamente de la inspiración de los seleccionados. Si Chivas quiere ser campeón en un torneo atravesado por el Mundial, necesitará que todo el plantel se sienta listo para asumir un rol estelar.

Hay, además, un componente estratégico: la directiva y el cuerpo técnico deberán decidir si dosifican a sus posibles seleccionados en ciertos tramos del torneo para evitar sobrecargas o lesiones, o si exprimen al máximo su rendimiento en la fase regular, aun sabiendo que podrían perderlos en la Liguilla. Cualquiera de los caminos entraña riesgos. Cuidar demasiado a las figuras puede restar puntos valiosos; exprimirlas sin medida puede dejarlas fuera de combate o llegar fundidas al Mundial.

Otro punto crucial será el liderazgo dentro y fuera de la cancha. La ausencia de referentes como Rangel, Alvarado o González obligaría a otros futbolistas a asumir responsabilidades nuevas: manejar la presión en instancias de matar o morir, sostener la intensidad competitiva y mantener la identidad de juego. Jugadores como Romo, Ledezma o el propio Sepúlveda pueden convertirse en los nuevos ejes sobre los que gire un Chivas “versión Liguilla sin seleccionados”.

También habrá que observar la reacción de la afición. La hinchada rojiblanca, exigente y pasional, podría encontrarse dividida entre la satisfacción de ver a su club como principal proveedor de talento al Tri y la frustración de llegar mermados a la fase definitiva del torneo. La gestión emocional de este contexto será tan importante como la gestión táctica: Milito y sus jugadores deberán blindarse ante la presión externa y enfocarse en lo que pueden controlar.

No se puede descartar, incluso, que este escenario se convierta en una oportunidad para que emerjan nuevos ídolos. En la historia de Chivas son frecuentes los casos de futbolistas que, al recibir la confianza en momentos críticos, dan un salto de calidad inesperado. Una Liguilla sin seleccionados podría abrir la puerta a canteranos y relevos que hoy tienen un rol secundario, pero que mañana podrían convertir ese escaparate en el inicio de su consagración.

En paralelo, este Clausura 2026 y el Mundial funcionarán como una prueba de fuego para el proyecto institucional del club. Si Chivas logra competir al máximo nivel aun cediendo varios hombres al Tri, quedará claro que el trabajo en fuerzas básicas, la apuesta por el talento nacional y la continuidad en el banquillo están dando frutos. Si, por el contrario, la ausencia de seleccionados deja al equipo sin respuesta, la directiva tendrá que revisar con lupa la profundidad y el equilibrio de la plantilla.

En resumen, Chivas vive su momento más luminoso en más de una década, con un arranque perfecto, un estilo definido y figuras en estado de gracia como “La Hormiga Atómica”, “Tala” Rangel y el “Piojo” Alvarado. Todo apunta a que el Rebaño tiene con qué pelear el título del Clausura 2026. La gran incógnita es si podrá sostener ese nivel cuando el Mundial lo deje sin buena parte de sus estandartes. Ahí, sin su goleador, sin su arquero, sin sus creativos, se sabrá si este equipo está hecho solo para brillar en temporada regular… o si está listo para ser campeón aun en medio de la tormenta.