Liga MX Clausura 2026: Chivas va por un récord histórico de triunfos en torneos cortos ante Pumas
La fase regular del Clausura 2026 entra en su tramo decisivo y Chivas llega a la Jornada 13 convertido en el gran protagonista del torneo. Con 12 partidos disputados -como la mayoría de los clubes-, el equipo de Gabriel Milito no solo encabeza la tabla general, también está a un paso de imponer una marca inédita para la institución en la era de los torneos cortos.
El Guadalajara suma 30 puntos, producto de 10 victorias, 0 empates y únicamente 2 derrotas. Un registro que, de por sí, lo coloca como el equipo más sólido del campeonato. Sin embargo, el dato se vuelve todavía más relevante cuando se le compara con el pasado reciente del club, que venía de varios semestres irregulares y de constantes cambios de técnico y proyecto deportivo.
A diferencia de otros torneos en los que Chivas llegó a Liguilla entre dudas y altibajos, esta vez el conjunto rojiblanco ha dominado el Clausura 2026 con autoridad. Ha sido capaz de ganar dentro y fuera de casa, de sobreponerse a momentos de presión y de traducir su buen juego en puntos, algo que históricamente le había costado, incluso en campañas en las que generaba buenas sensaciones.
El duelo ante Pumas en el Estadio Akron no es un partido más en el calendario. Si el Rebaño Sagrado consigue los tres puntos, alcanzará las 11 victorias en un mismo torneo corto, algo que jamás ha logrado desde que el futbol mexicano adoptó este formato en 1996. Hasta ahora, el techo histórico del club en torneos cortos es de 10 triunfos por semestre.
Chivas ya había alcanzado esa cifra de 10 victorias en cuatro ocasiones: Clausura 2023, Bicentenario 2010, Clausura 2004 e Invierno 1998. Con el triunfo por 2-3 como visitante frente a Rayados de Monterrey justo antes de la última Fecha FIFA de marzo, el equipo de Milito igualó esos registros y se metió en los libros de historia del club. Ahora, ante Pumas, tiene la oportunidad de romper definitivamente ese empate y dejar una nueva marca en solitario.
El contexto da todavía más peso a esta posibilidad. La reciente Fecha FIFA no solo sirvió para conocer a los últimos seis clasificados a la Copa del Mundo 2026 que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá; también marcó una pausa clave en el torneo local. Muchos equipos la aprovecharon para ajustar detalles físicos y tácticos. En el caso de Chivas, el reto principal era mantener el ritmo competitivo y no perder la inercia ganadora que lo ha caracterizado durante el semestre.
El rival no será sencillo. Pumas, dirigido por el polémico Efraín Juárez, se ha caracterizado por ser un equipo incómodo, intenso y con tendencia a hacerse fuerte en partidos de alta exigencia emocional. Más allá de su posición en la tabla, se trata de un club acostumbrado a complicarle la vida a los grandes, y el choque en el Akron se perfila como una prueba de carácter para el proyecto de Milito.
El estilo de juego que ha implantado el técnico argentino explica en gran medida la explosión de resultados. Chivas se muestra como un equipo ordenado, con salida limpia desde el fondo, gran disciplina táctica y una presión adelantada que ahoga al rival. Además, ha logrado algo poco común en la Liga MX: mantener una estructura reconocible jornada a jornada, con pocos cambios abruptos en la alineación y un funcionamiento que se sostiene sobre automatismos ya trabajados.
En ataque, el Rebaño se ha vuelto más efectivo que en otros años. No necesariamente genera una avalancha de ocasiones, pero sí ha mostrado una contundencia superior. Ha aprendido a sufrir cuando el partido lo requiere y a golpear en los momentos clave. Esa madurez competitiva, probablemente, sea el cambio más profundo respecto a versiones anteriores del equipo que se quedaban a mitad de camino.
La estabilidad defensiva también ha sido determinante. El bloque se reduce bien, las líneas se mantienen compactas y el equipo ha dejado de cometer errores groseros en salida o en jugadas a balón parado, puntos que históricamente lo castigaban en encuentros cerrados. Gracias a ello, varias de las victorias se han cimentado en marcadores ajustados que, en otro contexto, se le habrían escapado.
Más allá de la estadística, alcanzar 11 triunfos en un solo torneo corto tendría un impacto simbólico enorme. Para una institución que se mide siempre bajo el parámetro de sus propios éxitos pasados, romper un récord interno en plena reconstrucción deportiva refuerza la idea de que este proyecto puede aspirar a algo más que a competir dignamente en la Liguilla. Sería una señal clara de que el equipo está en condiciones de pelear seriamente por el título.
De cara al cierre de la fase regular, el calendario de Chivas no es sencillo. Después de medirse con Pumas en Zapopan, el Rebaño todavía tiene compromisos de alta exigencia:
– Visita a Tigres, un rival con plantel profundo y experiencia en liguillas.
– Partido en casa frente a Puebla, equipo que suele complicar con su orden táctico.
– Duelo como visitante ante Necaxa, plaza donde históricamente se han vivido encuentros intensos.
– Cierre como local frente a Tijuana, un cuadro impredecible pero peligroso en transiciones.
Cada uno de esos juegos representa una oportunidad para seguir engrosando la cuenta de triunfos, pero también un riesgo de desgaste físico y mental. Milito tendrá que administrar esfuerzos, especialmente si varios de sus jugadores vienen con carga de minutos tras la Fecha FIFA o arrastran molestias.
El margen de error para perder el liderato general es reducido, pero existe. En la Liga MX, un par de malos resultados pueden cambiar el panorama de forma drástica. Por ello, el partido contra Pumas toma un doble valor: por un lado, por la posibilidad de romper el récord de victorias; por otro, por lo que implica en la lucha por asegurar la cima de la clasificación y llegar a la liguilla con la ventaja deportiva que representa cerrar las series en casa.
Desde la perspectiva anímica, un triunfo ante Pumas consolidaría aún más la confianza del grupo. Los jugadores podrían afrontar la recta final de la campaña con la tranquilidad de haber hecho algo que ninguna generación anterior de Chivas logró en torneos cortos. Esa carga emocional positiva suele ser decisiva en instancias donde un detalle, una jugada aislada o un momento de tensión pueden definir una eliminatoria.
Si, por el contrario, el equipo no logra superar a Pumas, el golpe no sería definitivo, pero sí obligaría a replantear la gestión de los partidos restantes. La clave estaría en evitar que una posible derrota o empate se convierta en una racha negativa. Hasta ahora, una de las grandes virtudes del proyecto de Milito ha sido precisamente cortar de raíz los momentos de duda y no permitir que una mala noche se convierta en crisis.
En cualquier caso, el Clausura 2026 ya puede considerarse un torneo especial para Chivas. El equipo ha logrado transformar las dudas en ilusión, el escepticismo en expectativa y la irregularidad en constancia. Falta todavía el tramo más importante: refrendar todo esto en la liguilla. Pero antes, el duelo contra Pumas ofrece la posibilidad de dejar una huella estadística que quedará registrada como uno de los grandes hitos rojiblancos en la era de los torneos cortos.
El Estadio Akron se perfila, entonces, como el escenario de una tarde que puede ser histórica. Más allá del marcador final, el choque frente a Pumas servirá también como termómetro real del momento futbolístico de Chivas: medirá su capacidad para sostener la presión, gestionar la expectativa y confirmar que este gran paso en el Clausura 2026 no es una simple racha, sino la base de un proyecto sólido y competitivo con aspiraciones de título.