Liga MX Clausura 2026: Sergio Bueno rompe una sequía de nueve años y devuelve la fe a Mazatlán
Mazatlán por fin encontró un respiro en el Clausura 2026 y lo hizo de la mano de un técnico que volvió a saborear la victoria en la Liga MX después de casi una década. Sergio Bueno consiguió su primer triunfo al frente del cuadro sinaloense al derrotar 2-1 a Santos Laguna en el Estadio TSM, en un partido en el que su equipo remontó y mostró una solidez defensiva poco habitual en las últimas jornadas.
El resultado tiene doble valor: no solo supone el primer triunfo de Mazatlán en el torneo, sino que además representa la primera vez en la historia del club que sale con tres puntos del Territorio Santos Modelo. Hasta antes de este encuentro, los cañoneros apenas habían marcado un gol en ese estadio; en esta ocasión, lograron dos tantos y cerraron una noche que se sintió como un punto de inflexión para la institución.
El duelo no fue sencillo. Santos, urgido también de resultados, apretó con fuerza en la recta final del partido, obligando a Mazatlán a resguardarse y a defender con orden. El equipo de Bueno supo sufrir cuando el rival subió las revoluciones, cerró espacios y resistió los intentos laguneros de igualar el marcador. Esa solidez atrás, algo que había sido una asignatura pendiente, fue clave para sostener la ventaja.
El triunfo, además, hundió a Santos Laguna en el fondo de la tabla general, mientras que Mazatlán abandonó momentáneamente el último lugar y se colocó en la penúltima posición con tres puntos. Puede parecer un avance pequeño desde lo numérico, pero en lo emocional representa un impulso enorme para un grupo que venía golpeado por una racha de derrotas y por el contexto particular que atraviesa el club en su “gira del adiós” en la Liga MX.
“Un marco de fe” para un vestuario golpeado
Tras el encuentro, Sergio Bueno tomó la palabra en conferencia de prensa y subrayó que esta victoria era algo más que tres puntos. Para el experimentado entrenador, el resultado debe servir como base emocional y mental para reconstruir al equipo desde la confianza.
El estratega explicó que el grupo necesitaba, con urgencia, un punto de apoyo que les permitiera creer de nuevo en su trabajo, en la propuesta y en su capacidad para competir ante rivales de mayor jerarquía. Habló de instalar en el vestuario un “marco de fe” y de confianza, una atmósfera diferente a la de las últimas semanas, marcadas por la frustración.
No obstante, también lanzó una advertencia: ganar un partido después de encadenar tantas derrotas puede ser un arma de doble filo si se interpreta como misión cumplida. Bueno dejó claro que el mensaje al plantel será de equilibrio: celebrar el triunfo, pero entender que no se ha logrado nada todavía y que la presión seguirá presente en cada jornada restante del torneo.
Más exigencia, menos excusas
Uno de los puntos centrales del discurso de Sergio Bueno fue la exigencia interna. Para el técnico, este triunfo no es un punto final sino el inicio de un nivel de compromiso más alto. Aseguró que a partir de ahora el listón tendrá que elevarse dentro y fuera de la cancha, porque el calendario no hará concesiones: se avecinan rivales de peso y Mazatlán deberá competir con todas las herramientas disponibles.
Bueno fue claro: el equipo no puede refugiarse en el discurso de las limitaciones. Reconoce que el plantel quizá no es de los más poderosos de la Liga MX, pero considera que, con orden táctico, intensidad y concentración, es posible pelear cada encuentro. La idea es construir un grupo incómodo para cualquiera, que no regale puntos y que transforme cada partido en una batalla cerrada.
En ese sentido, el técnico insistió en que el plantel tendrá que acostumbrarse a jugar con presión: la presión de sumar, la presión de despedirse con dignidad del máximo circuito y la presión de mostrarle a la afición que el equipo no se rendirá, aun con el futuro inmediato del club marcado por la incertidumbre.
Una victoria que pesa en lo anímico
Aunque la tabla siga mostrando a Mazatlán en la parte baja, el impacto psicológico de esta victoria puede ser enorme. Un equipo que se acostumbra a perder termina dudando de todo: del sistema de juego, de sus capacidades técnicas, de sus decisiones en momentos clave. Romper esa inercia negativa suele ser el primer paso para cambiar la historia de un torneo.
En el caso de Mazatlán, ganar de visita y, además, remontando, fortalece el carácter del grupo. Les demuestra que, incluso cuando el contexto parece adverso, el esfuerzo colectivo puede inclinar la balanza. Para muchos jugadores, especialmente los más jóvenes, este tipo de noches se convierten en referencia: la prueba de que resistir bajo presión y no bajar los brazos tiene recompensa.
El objetivo ahora será capitalizar este envión anímico. No basta con haber celebrado en el TSM; Mazatlán deberá trasladar esa energía a los entrenamientos y a los próximos partidos, evitando el error común de relajarse tras la primera señal positiva.
Nueve años después: el regreso al triunfo de Sergio Bueno en Liga MX
El triunfo ante Santos Laguna también tiene un valor simbólico en la carrera de Sergio Bueno. Su última victoria en la Liga MX databa del 6 de mayo de 2017, cuando dirigía a Jaguares de Chiapas. Aquella tarde, su equipo derrotó al Atlas en el Estadio Jalisco con un gol de Christian Bermúdez. Desde entonces, el técnico no había vuelto a celebrar una victoria en el máximo circuito mexicano.
Entre ese día y la noche en Torreón pasaron nueve años en los que Bueno estuvo alejado de los reflectores de la Liga MX, sin dirigir de forma constante en la primera división. Regresar al torneo, tomar las riendas de un equipo en crisis y, en cuestión de semanas, conseguir una victoria de visita, tiene un peso emocional evidente para el estratega.
Para un técnico con una carrera larga, acostumbrado a proyectos complicados y planteles limitados, este resultado funciona como una reivindicación personal. Demuestra que, pese al tiempo fuera del escaparate principal, su capacidad para ordenar equipos, competir y leer los partidos sigue vigente.
La complicada realidad de Mazatlán y su “gira del adiós”
El triunfo no borra el telón de fondo: Mazatlán vive su último torneo en la Liga MX. Esa condición convierte cada jornada en una mezcla de nostalgia, molestia y deseo de reivindicación. Los jugadores están conscientes de que, al final del campeonato, el destino del club cambiará de forma irreversible, y eso puede jugar tanto en contra como a favor.
Por un lado, existe el riesgo de caer en la resignación; por otro, aparece la oportunidad de transformar cada partido en una especie de despedida digna. Bueno parece decidido a llevar al plantel por esa segunda ruta: usar el contexto como combustible emocional y no como excusa para rendirse.
Dentro del vestuario se ha instalado la idea de una “gira del adiós” en la que el equipo busca dejar una última buena impresión en cada estadio que visite. Ganar en un escenario tan complicado como el TSM encaja perfectamente con esa narrativa. El siguiente reto será demostrar que no se trató de un chispazo aislado.
Xolos en el horizonte: un examen inmediato
El calendario no da tregua y Mazatlán tendrá que visitar en la próxima jornada el Estadio Caliente, donde se medirá a Tijuana. Xolos atraviesan también un momento de necesidad: requieren puntos para escalar posiciones y evitar que la temporada se les escape demasiado pronto.
Ese contexto anticipa un duelo de alta tensión, entre dos equipos urgidos de resultados. Para Bueno, será una prueba ideal para medir cuánto caló realmente la victoria contra Santos. Si Mazatlán logra mostrar la misma concentración defensiva y la misma capacidad para responder a la adversidad, podría encadenar una racha positiva que cambie la percepción del torneo.
El Estadio Caliente, con su cancha sintética y su ambiente particular, siempre representa un desafío extra. Adaptarse rápido a esas condiciones y mantener el orden será fundamental para que el conjunto sinaloense no regale ventajas desde el arranque.
Qué necesita Mazatlán para sostener el cambio
Más allá del impulso emocional, Mazatlán requiere consolidar algunos aspectos futbolísticos para que esta victoria no quede como una anécdota aislada. Entre los puntos clave destacan:
– Repetir la estructura defensiva que funcionó en Torreón, con líneas compactas y coberturas constantes.
– Ser más eficiente en ataque: aprovechar al máximo las pocas oportunidades que genere, especialmente de visita.
– Minimizar errores individuales, sobre todo en salida y en pelotas detenidas, que han costado puntos en otras jornadas.
– Mantener a los líderes del vestuario comprometidos y vocales, para sostener el “marco de fe” del que habló Bueno.
Si el equipo internaliza estos factores y los vuelve hábito, es probable que los resultados mejoren, aun cuando el plantel no sea de los más poderosos del campeonato.
El legado que busca dejar Sergio Bueno
Con el futuro de Mazatlán fuera de la Liga MX ya marcado, el trabajo de Sergio Bueno se mueve en dos planos: el inmediato, que implica competir al máximo en cada partido restante, y el simbólico, que tiene que ver con el legado que quiere dejar en el club y en los jugadores.
El técnico aspira a que esta etapa no sea recordada únicamente por los problemas institucionales, sino también por un cierre digno en la cancha, con un equipo que peleó cada pelota y que no se dejó arrastrar por las circunstancias. La victoria frente a Santos Laguna es el primer ladrillo de ese legado.
Nueve años después de su último triunfo en la Liga MX, Bueno ha vuelto a sentirse ganador en el máximo circuito. Ahora, la tarea será demostrar que ese regreso no fue un gesto aislado, sino el inicio de un último capítulo competitivo para Mazatlán en la primera división, construido sobre esa idea central que él mismo subrayó: convertir una noche de triunfo en un verdadero marco de fe y confianza para todo el grupo.