El «nuevo» Miguel Herrera sorprende con su controvertida postura sobre Katia Itzel García
La Jornada 2 del Apertura 2026 dejó una de las escenas más comentadas del arranque de la Liga MX. En el estadio Azteca, Atlante y América revivieron uno de los clásicos más antiguos del futbol mexicano, ahora con un ingrediente especial: la tercera etapa de Miguel Herrera al frente de los Potros de Hierro. El duelo terminó 1-1, pero el marcador quedó en segundo plano frente a la actuación arbitral de Katia Itzel García y la inesperada reacción del técnico azulgrana.
Durante los 90 minutos se produjeron dos acciones clave que desataron la polémica, ambas en contra del Atlante. Primero, al minuto 23, una entrada del defensa Miguel Vázquez generó reclamos generalizados de roja directa para el jugador americanista. Katia Itzel García decidió dejar seguir con una sanción menor y, lo que más molestó al cuerpo técnico atlantista, ni siquiera acudió al VAR para revisar la jugada.
Más adelante, al 65′, el portero Rodolfo Cota se vio envuelto en otra acción de posible expulsión. En un primer momento, la silbante mostró la tarjeta roja, pero tras revisar en el videoarbitraje terminó rectificando y retirando la sanción máxima. Para buena parte de la crítica, el guardameta debió abandonar el campo y América quedarse con un hombre menos, situación que, sumada a la primera jugada, habría cambiado por completo el desarrollo del partido.
Frente a este escenario, Miguel Herrera, conocido históricamente por sus explosiones contra el arbitraje, terminó amonestado por sus protestas. El estratega exigía que se revisara la acción de Vázquez en el VAR y no daba crédito a la «marcha atrás» en la expulsión de Cota. Sin embargo, tras el silbatazo final, el tono que utilizó ante los micrófonos sorprendió a propios y extraños.
«En el partido nos calentamos, decimos cosas y al final todo se queda en la cancha», señaló Herrera al hablar del trabajo de Katia Itzel García. Evitó entrar en un ataque frontal contra la árbitra y se limitó a recordar que habrá instancias encargadas de evaluar su desempeño. En lugar de centrar su discurso en las decisiones arbitrales, el técnico prefirió mandar un mensaje a su vestidor: «Le digo a mis jugadores que sigamos con lo nuestro, sin importar lo que marque la árbitra».
Este enfoque marcó un contraste evidente con el Miguel Herrera de otras épocas, aquel que solía explotar en conferencias de prensa, acumular expulsiones y convertir al arbitraje en el eje de sus declaraciones. Ahora, en Atlante, el «Piojo» se muestra más autocrítico y dispuesto a asumir el rol de equipo recién ascendido, algo que él mismo definió al llamarse «el Benjamín de la Primera División». Según su propia lectura, ese estatus conlleva pagar un «derecho de piso» que, en su opinión, se refleja en decisiones discutibles como las que se vieron ante América.
Lo que más llamó la atención fue que, pese a tener argumentos para un discurso incendiario -dos jugadas que a juicio de muchos beneficiaron claramente a las Águilas-, Herrera eligió contenerse y destacar el esfuerzo de sus dirigidos, que rescataron su primer punto del Apertura 2026. Esa mezcla de inconformidad con el arbitraje y autocrítica hacia su equipo dibuja un perfil distinto del entrenador, menos propenso al escándalo y más enfocado en la parte deportiva.
El empate 1-1, más allá de la polémica, le sirve al Atlante para sumar en su objetivo prioritario: consolidarse en la máxima categoría. Herrera sabe que la permanencia suele construirse en este tipo de partidos, donde el margen de error es mínimo, y por eso insistió en que el análisis principal debe recaer en la actuación de sus futbolistas y no únicamente en la árbitra Katia Itzel García.
En el plano futbolístico, el encuentro dejó sensaciones mixtas para los Potros. Por un lado, mostraron personalidad para competirle al América en el Azteca y sobreponerse a decisiones arbitrales adversas. Por el otro, quedó claro que el equipo aún debe mejorar en contundencia y manejo de partido, aspectos que el propio entrenador subrayó como prioritarios en los próximos entrenamientos.
La agenda del Atlante en el Apertura 2026 no da tregua. El equipo seguirá instalado en el estadio Azteca, pero esta vez en condición de visitante, para medirse a Cruz Azul el sábado 1 de agosto, en actividad de la Jornada 3. Será una nueva prueba de carácter para el conjunto azulgrana, que volverá a enfrentarse a un rival de alto perfil y a un entorno exigente. Para Herrera, mantener la calma y evitar que la polémica arbitral se convierta en distracción será clave en la preparación del duelo.
Tras ese compromiso, el calendario de la Liga MX se detendrá para dar paso a la Leagues Cup, el torneo regional en el que clubes mexicanos se miden a equipos de la MLS. Pese a que deportivamente muchas voces cuestionan su relevancia, el certamen se mantiene por los beneficios económicos que genera a las federaciones y a los clubes participantes. En ese contexto, el Atlante afrontará un mini calendario intenso y con viajes largos que pondrán a prueba la profundidad de su plantel.
En la Fase de Grupos de la Leagues Cup, los Potros de Hierro debutarán ante Vancouver Whitecaps el martes 4, para luego medirse a Real Salt Lake el día 8 y cerrar esta instancia contra Minnesota United el 11 de agosto. Para un Atlante recién consolidado de nuevo en la élite, esta competencia representa una oportunidad doble: por un lado, foguearse internacionalmente; por el otro, mostrar que su proyecto deportivo tiene bases sólidas más allá del torneo local.
El comportamiento de Miguel Herrera en estos próximos partidos, tanto en Liga MX como en Leagues Cup, será observado con lupa. Su «versión renovada» puede convertirse en un factor estratégico: un técnico más sereno tiende a transmitir menos ansiedad al grupo y a evitar sanciones que dejen al equipo sin su líder en el banquillo. Al mismo tiempo, su voz sigue siendo influyente en el entorno del futbol mexicano, por lo que cada comentario sobre arbitraje o sobre el nivel de la Liga genera repercusión inmediata.
También es relevante la figura de Katia Itzel García en esta historia. Como una de las árbitras con proyección internacional, su actuación entra de lleno en el debate sobre la evolución del arbitraje mexicano. La presión es doble: no solo se analiza cada decisión desde el punto de vista técnico, sino que se convierte, injustamente en ocasiones, en bandera de discusiones sobre género y autoridad. La reacción contenida de Herrera, lejos de desatar una campaña de descrédito, envía un mensaje implícito de que la crítica al arbitraje puede existir sin caer en descalificaciones personales.
La relación entre entrenadores temperamentales y el VAR también sigue siendo un tema abierto. El partido Atlante vs América mostró, una vez más, que el uso de la tecnología no elimina la controversia, sino que la desplaza hacia otros ángulos: ¿cuándo debe revisar el árbitro? ¿Por qué algunas jugadas se revisan y otras no? ¿Qué criterios se están aplicando para mantener o retirar una tarjeta roja? La molestia de Herrera se centró precisamente ahí: no tanto en la existencia del VAR, sino en la forma en que se utilizó, especialmente en la jugada de Miguel Vázquez, que nunca llegó a la pantalla.
Para el aficionado del Atlante, más allá del enojo por las decisiones de Katia Itzel García, el saldo del partido deja una sensación de equipo competitivo, capaz de plantarse frente a uno de los grandes del país y sumar. Para el entorno del América, la narrativa será distinta: se hablará más de lo que el equipo dejó de hacer que de los beneficios arbitrales percibidos, algo habitual cuando el resultado no es una victoria.
Con el torneo apenas en sus primeras fechas, este episodio sirve para perfilar los temas que acompañarán al Apertura 2026: el regreso del Atlante a los reflectores, el «nuevo» carácter de Miguel Herrera, la consistencia del arbitraje liderado por figuras como Katia Itzel García y el eterno debate sobre el peso de las decisiones arbitrales en los duelos entre clubes históricos. Lo único seguro es que el técnico azulgrana, aun con un discurso más moderado, seguirá siendo protagonista de esas conversaciones.
