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Pumas y keylor navas: invicto agridulce tras el empate ante xolos

«Nos vamos con tristeza»: el invicto de Pumas deja sabor agridulce en Keylor Navas

Los Pumas de la UNAM volvieron a salir vivos de una cancha complicada y mantienen su condición de invictos en el Clausura 2026, pero el ambiente en el vestidor no fue de fiesta. El empate 1-1 frente a Xolos en el Estadio Caliente, en Tijuana, dejó a Keylor Navas con sentimientos encontrados: el punto suma, pero el equipo viajó al norte con la idea clara de ganar.

El conjunto universitario alargó su buena racha en la Liga MX y continúa sin conocer la derrota en el torneo, algo que pocos hubieran pronosticado a estas alturas. Sin embargo, el capitán auriazul dejó claro que el plantel no se conforma con empatar, ni siquiera en una de las plazas más complicadas del campeonato.

Tras el silbatazo final, Navas explicó que el vestidor se marchaba dolido por no haber logrado los tres puntos, aunque valoró que el empate fuera de casa mantiene al equipo en la parte alta de la clasificación y refuerza la confianza colectiva.

El duelo, disputado el viernes 27 de febrero de 2026, exigió a Pumas desde el primer minuto. Xolos apretó con intensidad, se hizo fuerte en su cancha sintética y por momentos logró someter al equipo capitalino. Aun así, los universitarios encontraron la forma de resistir, reaccionar y rescatar la igualada que preserva la serie sin derrotas.

Keylor Navas: «Trabajamos para ganar, no para conformarnos»

El guardameta costarricense, líder indiscutible del vestidor auriazul, habló al término del partido, dejando ver con honestidad el sentir del grupo:

«Nos vamos un poco tristes porque veníamos con la mentalidad de ganar. Trabajamos todo el partido para conseguir la victoria. No se dio como queríamos, pero al final un punto como visitantes también cuenta y nos ayuda a seguir sumando», expresó Navas ante los micrófonos.

En esas palabras se refleja el momento que vive Pumas: un equipo competitivo, que ya no se conforma con salir ileso en plazas complicadas, sino que asume que está obligado a pelear por el triunfo en cada jornada. Para Keylor, el invicto es importante, pero está lejos de ser el objetivo principal; lo que realmente persiguen es llegar fuertes a la fase final y pelear por el título.

La lectura de Efraín Juárez: calma, gestión y enfoque en el proceso

Mientras el portero subrayó la parte emocional del empate, Efraín Juárez optó por una postura más mesurada. El técnico auriazul valoró el punto, resaltó la capacidad de reacción del equipo y pidió no caer ni en triunfalismos por el invicto ni en dramatismos por haber dejado ir la victoria.

«Vamos paso a paso. Mantenemos el invicto, llevamos una racha importante y hoy volvimos a sumar. Se viene jornada doble, tenemos un partido clave a media semana, en casa, con nuestra gente, y debemos llegar fuertes», explicó Juárez tras el encuentro.

El estratega también hizo referencia al desgaste que supone el calendario apretado: la visita a Tijuana implicó un viaje largo, superficie diferente y un rival que suele hacerse fuerte en casa. Bajo esa óptica, el empate adquiere un matiz positivo para la gestión del plantel en el corto y mediano plazo.

Un invicto que empieza a pesar… para bien y para mal

El hecho de que Pumas siga invicto en el Clausura 2026 no es solo un dato estadístico. Tiene efectos directos en el entorno del club. Por un lado, refuerza la confianza de la plantilla y del cuerpo técnico, que ven cómo el trabajo semanal se refleja en resultados. Por otro, incrementa la presión: cada jornada que pasa sin derrota aumenta la expectativa y convierte cualquier tropiezo en potencial motivo de crítica.

Para Juárez, el reto está en mantener al grupo con los pies en la tierra. El propio técnico lo ha recalcado: la prioridad no es «presumir» el invicto, sino sostener un nivel competitivo estable hasta el final del torneo. El empate ante Xolos, aunque dejó esa sensación de oportunidad perdida, también fue una prueba superada en un escenario hostil.

La importancia del punto en Tijuana

Más allá del sabor agridulce, el empate tiene un valor táctico y clasificatorio. Tijuana suele ser una de las aduanas más difíciles de la Liga MX por el viaje, el clima y el tipo de cancha. Históricamente, muchos equipos grandes han sufrido en el Estadio Caliente, incluso perdiendo por diferencias amplias.

En este contexto, salir con un 1-1 significa mantener la inercia positiva y evitar que un rival incómodo recorte distancias en la tabla. Además, permite que Pumas llegue con margen al siguiente compromiso en el Estadio Olímpico Universitario, donde la obligación será sumar de a tres arropado por su afición.

Keylor, figura silenciosa del resurgir auriazul

Más allá de sus declaraciones, el rol de Keylor Navas en este Pumas va mucho más allá de la portería. El tico se ha convertido en referente de liderazgo, voz de experiencia y factor de calma en momentos de presión. Su jerarquía internacional se nota tanto en la cancha como en el vestidor.

En Tijuana, además de ordenar la defensa, fue determinante en varios momentos del partido, dando seguridad en balones aéreos y cortando avances peligrosos de Xolos. Esa presencia bajo los tres palos permite que la zaga juegue con más confianza, más adelantada y con mayor agresividad para recuperar la pelota.

La exigencia que muestra en declaraciones como «nos vamos tristes, queríamos ganar» también funciona como termómetro interno: transmite al resto de la plantilla que el listón está alto y que el equipo debe acostumbrarse a competir en estándares de grandeza.

El proyecto de Efraín Juárez: entre rumores y respaldo de la directiva

Mientras el equipo responde en la cancha, Efraín Juárez ha tenido que lidiar con rumores sobre su continuidad. Pese a los buenos números y al respaldo de la afición en el Olímpico Universitario, periódicamente surgen versiones sobre posibles cambios en el banquillo.

Sin embargo, la nueva dirigencia encabezada por Antonio Sancho ha manifestado internamente su apoyo al técnico. El trabajo de Juárez, campeón del mundo Sub-17 con México, ha sido valorado no solo por los resultados, sino por la identidad que le ha devuelto al equipo: intensidad, orden, apuesta por jóvenes y una base de juego reconocible.

Este contexto hace que duelos como el de Tijuana sean también exámenes de carácter para el proyecto. El hecho de que Pumas no se haya caído ante la adversidad, compitiera hasta el final y mantenga el invicto le da argumentos adicionales al cuerpo técnico para consolidar su propuesta.

Pumas y la gestión de la presión rumbo al cierre del Clausura 2026

Con el torneo avanzando y el equipo instalado en la parte alta, la siguiente prueba para Pumas será aprender a convivir con la presión. Cada jornada la exigencia será mayor: rivales que jugarán con un extra de motivación para intentar ser los primeros en romper el invicto, medios que pondrán la lupa en cualquier desliz y una afición cada vez más ilusionada.

En este escenario, la mezcla de experiencia y juventud en el plantel se vuelve clave. Futbolistas curtidos como Keylor o algunos veteranos de la Liga MX pueden ayudar a los más jóvenes a manejar la tensión, recordándoles que el objetivo es el título, no solo mantener una estadística.

El propio Juárez ha insistido en que se trata de un proceso: ni el equipo se volvió invencible de un día para otro, ni una eventual derrota debería tirarlo todo por la borda. El mensaje interno apunta a construir regularidad, más allá de rachas.

El siguiente paso: hacer del Olímpico Universitario una fortaleza

Tras el empate en Tijuana, el calendario le ofrece a Pumas una oportunidad perfecta: volver a casa en una semana de doble jornada. El cuerpo técnico sabe que, si el equipo quiere llegar con ventaja al tramo decisivo, debe convertir sus partidos como local en victorias casi obligatorias.

Jugar en Ciudad Universitaria implica otro tipo de condiciones: altura, clima, horario y el empuje de la afición. Si Pumas logra combinar ese entorno favorable con la solidez mostrada en canchas difíciles como la de Xolos, el invicto dejará de ser solo una curiosidad estadística para convertirse en la base de una candidatura seria al título.

Un invicto que sabe a reto, no a premio

El mensaje que dejaron Keylor Navas y Efraín Juárez tras el 1-1 en Tijuana es claro: el invicto no se celebra como un trofeo, se asume como responsabilidad. Para el portero, el empate dejó tristeza porque la ambición es máxima; para el técnico, el punto se valora dentro de un plan más amplio que mira hacia el cierre del Clausura 2026.

Pumas vive un momento de resurgir futbolístico, con un proyecto que busca consolidarse entre dudas externas, respaldo interno y una afición que empieza a ilusionarse en serio. Y aunque la noche en el Estadio Caliente no terminó con la victoria soñada, sí dejó una señal contundente: este equipo ya no se da por satisfecho con sobrevivir, quiere imponerse. Y mientras esa mentalidad se mantenga, el invicto será algo más que una simple estadística.