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Santos laguna, primer eliminado de la liguilla del clausura 2026

Santos Laguna se despide del Clausura 2026 mucho antes de lo previsto. El cuadro de Torreón, perteneciente a Orlegi Sports y a la familia Irraragorri, se convirtió ya en el primer club matemáticamente eliminado de la Liguilla cuando aún restan tres jornadas por disputarse. Un golpe duro para una institución que hace apenas unos años era sinónimo de regularidad, títulos y protagonismo en la Liga MX.

Tras 14 fechas disputadas, el conjunto de la Comarca Lagunera apenas suma 9 unidades, producto de dos victorias, tres empates y nueve derrotas, con una diferencia de goles de -18 (17 anotados por 35 recibidos). Números que reflejan un torneo desastroso, sin reacción futbolística ni solidez defensiva, y que se traducen en un nuevo tropiezo para el proyecto encabezado por Alejandro y Aleco Irraragorri dentro del balompié mexicano.

El contraste con la etapa dorada de Santos es evidente. Durante la segunda década del siglo XXI, especialmente a partir de la inauguración del Territorio Santos Modelo, el club se consolidó como uno de los rivales más temidos del país. En ese periodo levantó los títulos del Clausura 2008, Apertura 2012, Clausura 2015 y Clausura 2018, respaldado por un funcionamiento sólido y una fortaleza casi infranqueable en casa. Hoy, ese poderío se ha desvanecido y el equipo difícilmente compite al nivel que exige la parte alta de la tabla.

La mala campaña de Santos no es un caso aislado. A su lado, otros clubes se encuentran al borde de la eliminación y podrían despedirse del Clausura 2026 en la Jornada 15 si los resultados no les favorecen. Actualmente, el último boleto a la Fiesta Grande está en manos del Atlas, que ocupa el octavo puesto con 19 puntos. A partir de esta referencia se trazan las fronteras entre la esperanza y el fracaso.

En el fondo de la clasificación general aparecen Mazatlán, con 11 puntos, y Puebla, con 13, ubicados en las posiciones 17 y 16, respectivamente. Ambos equipos ya arrastran la carga de haber tenido que pagar la multa por su bajo rendimiento en el torneo, y ahora están obligados prácticamente a ganar en la Jornada 15 si quieren mantener algún tipo de aspiración. Si vuelven a fallar, sus posibilidades de ingresar a la Liguilla se esfumarán casi por completo.

La situación se complica aún más para estos clubes si se considera el papel de Atlas y América. Si rojinegros y azulcremas suman un triunfo en la siguiente fecha, Mazatlán y Puebla quedarían, de facto, desconectados de la lucha por un boleto a la Liguilla, sin margen de maniobra para las dos últimas jornadas del calendario.

Un peldaño por encima, aunque todavía en territorio de riesgo, aparecen Querétaro, Atlético de San Luis y Monterrey, ocupando los lugares 15 al 13 de la clasificación. Los tres clubes registran 15 puntos y, aunque una victoria en sus próximos compromisos les permitiría mantenerse con vida, seguirían en zona de eliminación. Dependen de una serie de combinaciones de resultados y de los tropiezos de los equipos que hoy ocupan los puestos del 8 al 12, por lo que su destino ya no está completamente en sus manos.

En la parte media de la tabla, Necaxa y Bravos de Juárez también viven una campaña irregular. Ambos sufrieron una nueva derrota en la última jornada y se estancaron en los puestos 12 y 11, con 16 unidades. Pese al mal momento, una sola victoria podría reavivar sus opciones, reinstalándolos de lleno en la pelea por los últimos boletos y devolviéndoles la ilusión de disputar la Liguilla.

También se mantienen con vida Xolos de Tijuana y León, que se aferran a la posibilidad de un cierre de torneo perfecto. Para ambos, el escenario pasa por ganar sus próximos partidos y esperar que uno o más clubes ubicados en zona de clasificación tropiecen. Un descalabro de quienes hoy están en Liguilla abriría la puerta para que fronterizos y esmeraldas se apropien de esos últimos lugares.

Si el Clausura 2026 terminara hoy, los equipos fuera de la Fiesta Grande serían Santos Laguna, Mazatlán, Puebla, Querétaro, Atlético de San Luis y Monterrey, además de aquellos que se mueven todavía en la zona 11-12 con una delgada línea entre la eliminación y la clasificación. El cierre del torneo se perfila así como una carrera de resistencia en la parte baja y media de la tabla, donde un solo error puede ser definitivo.

Del otro lado se encuentra el grupo de clubes cuya clasificación aún pende de un hilo, pero que dependen de sí mismos. Atlas ocupa el octavo lugar con 19 puntos, la misma cantidad que América, aunque las Águilas se ubican por encima gracias a una mejor diferencia de goles. Entre ambos y Tigres, que es sexto con 20 unidades, se disputan el privilegio de asegurar un lugar en los cuartos de final o quedar relegados por un mal cierre de torneo.

En la cúspide de la tabla se ha conformado un Top-5 con base sólida y pocas probabilidades de quedar fuera de la Liguilla. Chivas, Cruz Azul, Pachuca, Pumas y Toluca cuentan con los puntos necesarios para tener prácticamente asegurada su presencia en la fase final, y se perfilan como candidatos serios al título del Clausura 2026. Más allá del orden definitivo, su continuidad en la competición parece una cuestión de formalidad matemática.

La temprana eliminación de Santos abre también el debate sobre la gestión deportiva de los últimos años. La transformación de un club protagonista en un equipo que lucha en el fondo de la tabla no puede explicarse únicamente por un mal torneo. La renovación del plantel, las decisiones en la dirección técnica, la política de fichajes y la apuesta por exportar jugadores han ido debilitando paulatinamente la estructura competitiva que en su momento llevó a los Guerreros a dominar la liga.

Para la afición santista el golpe es doble: no sólo se pierde la oportunidad de pelear por el título, sino que se desvanece la identidad de un equipo acostumbrado a competir en instancias definitivas. La falta de regularidad, los errores defensivos y la ausencia de un liderazgo claro dentro del terreno de juego han dejado al club sin respuestas, incluso jugando en su propio estadio, antaño considerado una verdadera fortaleza.

En términos deportivos, quedar eliminado con tres jornadas por disputarse también condiciona el cierre del torneo. El cuerpo técnico deberá decidir si utiliza estos partidos para dar minutos a jóvenes de fuerzas básicas, ajustar sistemas tácticos o intentar, al menos, maquillar las estadísticas con resultados más decorosos. Para la directiva, en cambio, estas últimas fechas sirven como diagnóstico definitivo antes de un mercado de fichajes que se perfila movido.

La lucha por los últimos boletos a la Liguilla, mientras tanto, promete un cierre vibrante. Equipos como Necaxa, Juárez, Xolos, León, Querétaro o San Luis saben que un par de resultados positivos pueden cambiarlo todo. La experiencia de torneos anteriores demuestra que, en la Liga MX, el factor anímico y la racha con la que se llega al tramo final muchas veces pesan tanto como los puntos acumulados durante la fase regular.

Para Atlas, América y Tigres, el reto es distinto: no sólo se trata de clasificar, sino de hacerlo en posiciones que les permitan tener un cruce más favorable en cuartos de final. Un resbalón en las próximas jornadas podría significar no sólo perder un mejor lugar en la tabla, sino incluso quedar fuera si se combinan ciertos marcadores. La presión competitiva, los viajes, las lesiones y el desgaste físico jugarán un papel clave en estas últimas fechas.

De cara al aficionado neutral, el Clausura 2026 está dejando una fotografía clara: hay un grupo reducido de equipos sólidos que apuntan al título, una franja media que depende de detalles y rachas para colarse a la Fiesta Grande, y un bloque de conjuntos que deberán replantearse de raíz su proyecto deportivo. Santos Laguna encabeza este último grupo, convertido, contra todo pronóstico de años recientes, en el primer eliminado de la Liguilla.

La incógnita ahora es si este fracaso será un punto de inflexión para la institución lagunera. El próximo torneo pondrá a prueba la capacidad de reacción de la directiva, la visión para corregir errores y la paciencia de una afición que está acostumbrada a exigir protagonismo. Mientras tanto, el Clausura 2026 entra en su fase decisiva, donde cada jornada definirá no sólo quién entra a la Liguilla, sino qué proyectos deportivos llegan con impulso y cuáles se quedan en el camino.