Modric, indignado tras la histórica goleada de Inglaterra a Croacia: «Siento vergüenza»
La selección croata vivió en Rijeka una de las noches más duras de su historia. Inglaterra le propinó la derrota más amplia que ha sufrido el equipo, en un encuentro en el que, según Luka Modric, faltaron intensidad, firmeza en los duelos y cohesión. El capitán, de regreso al once inicial después de descansar frente a España, habló sin rodeos al término del partido.
Modric reconoció que el marcador no era lo único preocupante. A su juicio, Croacia pudo haber perdido ante un rival superior, pero la manera en que compitió dañó la imagen construida durante años. Tras dos décadas en la selección, aseguró que nunca antes había sentido tanta vergüenza después de un encuentro.
El centrocampista describió una actuación en la que el equipo pareció quedarse corto de efectivos y no logró responder a la presión inglesa. La calificó como una noche catastrófica y sostuvo que Croacia no puede permitirse jugar de ese modo. Sus palabras reflejaron la dimensión de la frustración en el vestuario tras una goleada que superó cualquier expectativa negativa.
Pese a la dureza de su diagnóstico, el capitán pidió evitar los reproches entre compañeros. En vez de señalar a jugadores concretos, propuso afrontar juntos las consecuencias, analizar lo ocurrido y recuperar las cualidades que han caracterizado al combinado: orgullo, esfuerzo, voluntad y unidad. Para Modric, una derrota de este calibre no puede borrar esos valores, pero sí obliga a demostrarlos de nuevo sobre el campo.
El próximo compromiso, además, no ofrece demasiado margen para recomponerse: Croacia debe medirse a España después de haber caído también ante el conjunto español en el Pizjuán. El capitán reclamó una respuesta inmediata y advirtió que el equipo tendrá que mostrar una versión muy distinta. Dijo que, con el nivel exhibido ante Inglaterra, Croacia habría podido perder incluso frente a un conjunto de una categoría inferior.
Modric también dirigió un mensaje a los aficionados. Aunque el ambiente en Rijeka había sido familiar y estuvo marcado por la presencia de numerosos niños, el futbolista quiso disculparse por lo sucedido. Confió en que la hinchada de Split acompañe al equipo en el siguiente encuentro y señaló que la mejor forma de responder a ese apoyo será competir con carácter y espíritu de lucha.
El seleccionador croata, Slaven Bilic, asumió públicamente la responsabilidad por el resultado. Afirmó que una actuación así no debería repetirse y que hay aspectos que no pueden aceptarse en la selección. El técnico anticipó que el equipo revisará el partido, aunque reconoció que no podía prometer una victoria frente a España.
Su mensaje se centró en la reacción y en la actitud. Bilic sostuvo que el momento exige unidad, especialmente cuando los resultados son adversos, y pidió que sus jugadores demuestren que todavía pueden ser un equipo fuerte y valiente. Para Croacia, el duelo contra España se convierte así en una oportunidad para empezar a reparar el golpe, aunque no bastará con una declaración de intenciones.
Qué debe cambiar Croacia para reaccionar
Una respuesta convincente no depende únicamente de modificar la alineación. Después de una derrota tan amplia, el equipo necesita recuperar primero la organización: reducir los espacios entre líneas, proteger mejor el centro del campo y evitar que el rival encuentre caminos sencillos hacia el área. Si esas distancias vuelven a abrirse, la presión puede convertirse en una sucesión de carreras defensivas y dejar a los jugadores expuestos.
También será importante competir en los duelos individuales. Modric señaló precisamente la ausencia de intensidad y agresividad como parte del problema. La exigencia no implica cometer faltas innecesarias, sino disputar cada balón con determinación, cerrar los avances rivales y sostener el esfuerzo durante todo el partido. Sin esa base, cualquier planteamiento táctico pierde eficacia.
El equipo deberá cuidar, además, el inicio del encuentro. Recibir un gol temprano después de una goleada puede aumentar la ansiedad y precipitar decisiones. Mantener la calma, jugar con orden y evitar errores no forzados ayudaría a recuperar confianza. Croacia necesitará demostrar que puede resistir los momentos de presión antes de pensar en imponer su propio ritmo.
La experiencia de Modric puede ser relevante en ese proceso, pero la reacción no puede recaer en un solo futbolista. La tarea corresponde a todo el grupo: desde los defensores encargados de ordenar la última línea hasta los atacantes, que deberán colaborar en la presión y aprovechar las ocasiones. La unidad que reclamó el capitán debe traducirse en acciones concretas durante el partido.
Por último, el resultado ante España no borrará lo ocurrido en Rijeka, pero sí ofrecerá una primera medida de la capacidad de respuesta croata. La prioridad será recuperar competitividad y orgullo, evitar otra actuación desordenada y mostrar que la goleada fue un punto de inflexión, no una señal de rendición.
