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México 86 vuelve al azteca para impulsar al tri de aguirre rumbo a inglaterra

La última generación mexicana que pisó los Cuartos de Final de un Mundial volvió a reunirse en el Estadio Azteca para mandar un mensaje de aliento a Javier Aguirre y a la Selección Mexicana que se prepara para enfrentar a Inglaterra en los Octavos de Final del Mundial 2026, este domingo 5 de julio, en el Coloso de Santa Úrsula.

Cuarenta años después de aquella histórica participación en México 1986, varios de los protagonistas de aquella gesta regresaron al mismo escenario donde hicieron vibrar a todo un país. La Federación Mexicana de Futbol los convocó para rendir un homenaje simbólico y, al mismo tiempo, para que le transmitieran su experiencia, respaldo y buena vibra al grupo actual que busca volver a instalar al Tricolor entre los ocho mejores del mundo.

Bajo el liderazgo del histórico «Sheriff» Fernando Quirarte, en el video grabado en la cancha del Azteca aparecen figuras como Miguel España, Carlos de los Cobos, Luis Flores, Félix Cruz y Armando Manzo, todos miembros de esa Selección Mexicana de 1986 dirigida por Bora Milutinovic. En las imágenes se les ve entonando la legendaria canción de «El equipo Tricolor», himno no oficial de aquella época, que aún pone la piel chinita a quienes vivieron ese Mundial.

Un detalle cargado de simbolismo es que en ese grupo de 1986 también se encontraba Javier Aguirre, en aquel entonces un aguerrido mediocampista, y hoy el entrenador encargado de llevar nuevamente al Tri a unas instancias que no pisa desde hace cuatro décadas. La presencia del «Vasco» en ambos momentos de la historia convierte este reencuentro en un círculo que parece querer cerrarse con una nueva clasificación a Cuartos de Final.

Miguel España, uno de los referentes de ese equipo, evocó con nostalgia la atmósfera irrepetible que se vivía en el Estadio Azteca durante México 86. Recordó que, a diferencia de los métodos actuales donde el calentamiento se hace en la cancha, en aquella época el equipo realizaba sus ejercicios prepartido dentro de los vestidores, mientras las tribunas ya rugían con más de 110 mil aficionados cantando y alentando.

España confesó que sentía cómo «se le movía todo el cuerpo» al escuchar las porras que se filtraban desde el túnel y las escaleras hacia el vestuario. Aquel Azteca, con capacidad cercana a los 120 mil espectadores gracias a sus gradas de concreto corrido, sin butacas numeradas, generaba una sensación de masa compacta, de presión constante y de pasión desbordada que marcó para siempre a esos futbolistas.

Para el ex jugador de Pumas, cada partido de ese Mundial fue una experiencia «fabulosa», no sólo por los resultados, sino por la comunión casi perfecta entre equipo y afición. Ahora, cuatro décadas más tarde, España expresó su deseo de que la Selección actual pueda vivir algo similar ante Inglaterra: un estadio repleto, un país volcado en las tribunas y, sobre todo, la obtención del boleto a Cuartos de Final, tal como lo hicieron ellos en 1986.

En aquella Copa del Mundo, México ejercía por segunda vez el rol de anfitrión y disputó todos sus partidos de la Fase de Grupos en el Estadio Azteca. El debut fue ante Bélgica, a la que vencieron 2-1 con goles de Fernando Quirarte y Luis Flores, en un duelo que llenó de ilusión al país y confirmó que el Tri estaba listo para competir contra cualquiera.

En su segundo compromiso, el equipo de Bora se midió con Paraguay y el encuentro terminó 1-1. El gol mexicano volvió a ser obra de Luis Flores, mientras que uno de los episodios más recordados fue el penal fallado por Hugo Sánchez, algo impensable tratándose del máximo ídolo ofensivo de aquel plantel. A pesar de ese tropiezo desde los once pasos, el Tri mantuvo el control del grupo.

México cerró la fase de grupos frente a Irak, en un partido tenso donde un solo tanto marcó la diferencia. De nuevo apareció el «Sheriff» Fernando Quirarte, quien anotó el gol del 1-0 que aseguró el primer lugar del grupo y permitió que la Selección continuara jugando en el Azteca durante los Octavos de Final, aprovechando la localía y el apoyo masivo de su gente.

En la ronda de Octavos de Final de 1986, México se enfrentó a Bulgaria y selló su pase a Cuartos con una victoria 2-0 que quedó grabada en la memoria colectiva. Manuel Negrete firmó uno de los goles más espectaculares en la historia de los Mundiales: una tijera perfecta dentro del área, ejecutada con una plasticidad que aún hoy se repite en recopilaciones de las mejores anotaciones. El otro tanto fue de Raúl Servín, completando una noche redonda que confirmó al Tri como uno de los animadores del torneo.

En esa jugada icónica del gol de Negrete también quedó para la anécdota el jalón de cabello que le propinó Javier Aguirre a un rival búlgaro, en su intento por desmarcarlo y permitir que la pelota llegara limpia a la zona de remate. Ese detalle, que en su momento parecía sólo un gesto de pundonor, hoy se recuerda como una muestra del carácter combativo que siempre ha distinguido al «Vasco».

Ya en Cuartos de Final, México dejó el Estadio Azteca para trasladarse al Estadio Universitario de la ciudad de Monterrey, donde se midió a la poderosa Alemania Federal. Fue un encuentro durísimo, cerrado, que terminó 0-0 tras el tiempo reglamentario y los tiempos extra, hasta que la lotería de los penales favoreció al cuadro alemán. Aquella eliminación, aunque dolorosa, consolidó a México 86 como el techo histórico del Tri en Copas del Mundo.

Para muchos aficionados veteranos, México 86 representa el recuerdo más luminoso de la Selección en un Mundial: un equipo competitivo, un país anfitrión entregado, ídolos entrañables y un estilo de juego que mezclaba disciplina táctica con chispa y talento. Pero las nuevas generaciones, que no vivieron aquellos días, anhelan escribir su propia historia y tener su primera gran alegría mundialista este 5 de julio ante Inglaterra, nuevamente en el mismo escenario monumental.

La reunión de Fernando Quirarte, Miguel España, Carlos de los Cobos, Luis Flores, Félix Cruz, Armando Manzo y otros integrantes de aquel plantel no fue sólo un acto nostálgico. También buscó enviar un mensaje claro a los jugadores actuales: sí se puede llegar a Cuartos de Final, ya se hizo, se hizo aquí, y ahora es su turno de tomar la estafeta. El canto de «El equipo Tricolor» en la cancha del Azteca es una especie de bendición simbólica, un puente entre generaciones.

El respaldo hacia Javier Aguirre también tiene un componente emocional especial. Muchos de los que estuvieron con él en 1986 reconocen en el «Vasco» al mismo personaje intenso, perfeccionista y comprometido, pero ahora con la experiencia de una larga trayectoria internacional. Saben que entiende como pocos lo que significa enfrentar un partido de vida o muerte con la camiseta verde, y confían en que transmitirá esa mentalidad al vestidor.

De cara al duelo contra Inglaterra, el contexto guarda ciertos paralelismos con el pasado: México juega en casa, con un estadio mítico a reventar, y se mide a una potencia europea que llega como favorita en el papel. Sin embargo, tanto los exjugadores del 86 como la afición esperan que el peso del Azteca, la historia y el apoyo incondicional sean factores que inclinen la balanza.

A nivel emocional, este tipo de mensajes y reencuentros pueden generar un efecto importante en el grupo actual. Saber que quienes alcanzaron la mejor actuación mundialista de México están pendientes, presentes en el estadio y confiando en ellos, puede convertirse en un impulso extra en los momentos de mayor tensión del partido. Muchos futbolistas hablan de «jugar también por los que estuvieron antes», y ese es justamente el hilo que se busca tejer con este homenaje.

Más allá del resultado ante Inglaterra, el recuerdo de México 86 y la presencia de sus protagonistas sirven para reforzar una idea fundamental: la Selección Mexicana sí ha sido capaz de competir de tú a tú con las potencias y de llegar lejos en un Mundial. No se trata de un sueño imposible, sino de una meta que ya se alcanzó y que puede repetirse si se conjugan talento, trabajo y carácter.

Los hinchas más jóvenes, que sólo conocen aquellas historias por relatos familiares o archivos de video, tienen ahora la oportunidad de vivir algo parecido a lo que vivieron sus padres o abuelos. Un triunfo este domingo 5 de julio significaría no sólo avanzar a Cuartos de Final, sino también conectar dos generaciones separadas por 40 años, unidas por los mismos colores y el mismo escenario legendario.

Mientras el Azteca se prepara para otra tarde cargada de tensión y esperanza, las voces del 86 ya hicieron su parte: recordaron la hazaña, cantaron para el presente y dejaron un mensaje directo para el vestidor de Javier Aguirre. Ahora, el balón vuelve a rodar y la historia ofrece, una vez más, la posibilidad de que el Tricolor vuelva a colarse entre los ocho mejores del mundo, justo donde aquella generación inolvidable demostró que México puede estar.