Chicharito señala a Edson Álvarez tras el fracaso del Tri ante Inglaterra en el Mundial 2026
La eliminación de la Selección Mexicana en los octavos de final del Mundial 2026 continúa dejando un sabor amargo entre los aficionados. El marcador de 3-2 frente a Inglaterra no cuenta toda la historia: lo que más duele es la sensación de que el equipo de Javier Aguirre tuvo en sus manos la posibilidad de eliminar a uno de los grandes candidatos al título… y la dejó escapar en los momentos decisivos.
Durante varios pasajes del partido, el Tri hizo pensar que podía firmar una de las victorias más importantes de su historia mundialista. Jugaba en casa, con el impulso de un estadio lleno que empujaba cada balón dividido, con la ventaja de la altura y, durante casi 50 minutos, con un hombre más en el campo. Sin embargo, ninguno de esos factores se transformó en verdadera superioridad sobre el rival. Inglaterra se mantuvo en pie, aprovechó sus oportunidades y terminó castigando con una efectividad implacable.
México, una vez más, se quedó a un paso de dar el golpe sobre la mesa. En lugar de esa ansiada página dorada, la historia volvió a escribirse con tinta de frustración: errores puntuales, desatenciones defensivas y falta de temple en las jugadas clave. En ese contexto, varias figuras del equipo quedaron bajo la lupa, y una de las críticas más sonadas vino de un histórico de la Selección: Javier «Chicharito» Hernández.
Convertido en analista durante este Mundial, Chicharito ha participado como comentarista en televisión y ha compartido sus opiniones en redes sociales y en su canal personal. Tras la derrota ante Inglaterra, se detuvo a desmenuzar la acción del tercer gol inglés, una jugada que, a su juicio, marcó el destino del partido y de la Selección Mexicana en el torneo.
En su análisis, Hernández señaló directamente a Edson Álvarez como uno de los protagonistas del error que terminó por costarle al Tri la eliminación. La jugada clave fue el duelo individual entre el mediocampista mexicano y Harry Kane en la antesala del tercer tanto de los ingleses. Para Chicharito, la forma en que Edson disputó ese balón dejó mucho que desear en un encuentro de semejante trascendencia.
«La disputa entre Edson Álvarez y Harry Kane tiene que ser mucho mejor. Tiene que ser más duro, tiene que terminar la jugada, tienes que ir por el balón antes que el jugador, tienes que hacer un foul, pero tienes que luchar por esa pelota», sentenció Hernández, subrayando que en esa zona del campo y en ese momento del partido no hay margen para la tibieza.
El exdelantero del Tri insistió en que, en partidos de eliminación directa, los duelos individuales suelen definir el resultado. Para él, un jugador con la jerarquía y la experiencia de Edson debía imponer más presencia física y determinación ante una figura como Kane, incluso si eso implicaba cortar la jugada con una falta táctica para evitar que la acción creciera.
Sin embargo, Chicharito no se limitó a responsabilizar únicamente al mediocampista. En su revisión de la jugada, también apuntó a la descoordinación defensiva de Johan Vásquez y Jorge Sánchez, quienes, según su punto de vista, se desubicaron en el marcaje y dejaron espacios que Inglaterra no perdonó. La salida del portero Luis «Tala» Rangel tampoco quedó exenta de crítica: su intervención, tardía y poco decidida, contribuyó a que el gol se consumara.
Para Hernández, la combinación de todos esos errores en una sola jugada resultó demoledora. El tercer gol inglés fue, en sus palabras, «lapidario» para las aspiraciones del Tri. No solo por el marcador, sino por el golpe anímico que supuso para un equipo que parecía haber encontrado aire y confianza, pero que se desmoronó justo cuando necesitaba mayor frialdad.
Tras la eliminación, dos nombres han quedado especialmente señalados: Edson Álvarez y Santiago Giménez. Ambos llegaban al Mundial arrastrando problemas físicos después de haber pasado una parte importante de la temporada lesionados. Esa falta de continuidad y ritmo competitivo terminó reflejándose en la cancha. Ni Edson pudo imponer su habitual fortaleza en el mediocampo, ni Santi logró convertirse en el referente ofensivo que la afición esperaba.
La situación de Edson es especialmente sensible porque, en los últimos años, se había consolidado como uno de los pilares del Tri. Su capacidad para recuperar balones, dar equilibrio y liderar desde la contención lo habían convertido en un jugador prácticamente indiscutible. Por eso, verlo cometer un error tan costoso en un escenario tan grande aumentó la severidad de las críticas.
No obstante, también hay quienes consideran que concentrar toda la responsabilidad en un solo futbolista sería injusto y simplista. El encuentro contra Inglaterra dejó al descubierto fallas colectivas: una gestión irregular de la ventaja numérica, desconexiones entre líneas, escasa claridad en la salida de balón y dificultades para manejar los tiempos del partido cuando el marcador estaba a favor o empatado.
La lectura táctica también pesa. Con un hombre más y el empuje del público, México pudo haber apostado por presionar más alto, sostener la posesión con mayor paciencia o, en su defecto, replegar con orden para buscar el contragolpe. En lugar de eso, el equipo entró en una especie de tierra de nadie, sin una idea clara para rematar a un rival herido, pero tampoco con la solidez necesaria para resistir sus embates.
Es en ese contexto donde las palabras de Chicharito adquieren mayor dimensión. Su crítica a Edson Álvarez, a Johan Vásquez, a Jorge Sánchez y al «Tala» Rangel no solo apunta a la jugada específica del tercer gol, sino a la falta de colmillo que, históricamente, le ha hecho falta al Tri en las instancias definitorias de los Mundiales. En octavos de final, el margen de error es mínimo, y México volvió a comprobarlo de la forma más dolorosa.
La afición, por su parte, se encuentra dividida. Una parte exige una renovación profunda, argumentando que la base actual no ha conseguido romper el techo de los octavos de final. Otros piden paciencia y recuerdan que algunos de los más señalados, como Edson y Santi, siguen en una edad en la que pueden aprender de estos golpes y regresar más fuertes en futuros torneos.
También entra en juego la figura de Javier Aguirre. El técnico fue alabado por haber conseguido que el equipo compitiera contra una potencia como Inglaterra, pero al mismo tiempo se le reprochan ciertos planteamientos conservadores y la tardanza en realizar ajustes cuando el partido viró a favor de los ingleses. La gestión de los cambios, la elección de titulares que no llegaban al cien por ciento y la ausencia de variantes ofensivas en el tramo final son puntos que seguirán en debate.
En términos individuales, este Mundial deja a Edson Álvarez ante un reto mayor: reconstruir su imagen en la Selección. Su liderazgo y experiencia siguen siendo valiosos, pero el futbol de élite no perdona errores en noches grandes. La forma en que responda a las críticas, tanto las de figuras como Chicharito como las de la afición, dirá mucho sobre su carácter y su futuro con el Tri.
Para jugadores como Johan Vásquez y Jorge Sánchez, el análisis es similar. Sus desatenciones en la jugada del tercer gol reflejan la necesidad de mayor concentración y comunicación en la zaga. Un equipo que aspira a competir con las mejores selecciones del mundo no puede permitirse desajustes tan marcados en situaciones donde cada detalle cuenta.
Santiago Giménez, por otro lado, carga con el peso de haber llegado como una de las grandes esperanzas en ataque y no haber podido marcar la diferencia. Sus problemas físicos limitaron su explosividad y su capacidad para marcar goles en momentos clave. Sin embargo, por su juventud y proyección, es probable que siga siendo una pieza importante en el futuro inmediato del equipo nacional.
A nivel colectivo, la derrota ante Inglaterra obliga a una reflexión profunda hacia adelante. No solo se trata de señalar culpables, sino de entender por qué, a pesar de tener condiciones favorables -localía, altura, apoyo masivo y superioridad numérica-, México fue incapaz de sostener una ventaja o, al menos, llevar el partido a una instancia en la que el azar, como los penales, pudiera jugar a su favor.
Si algo deja claro este episodio es que al Tri le sigue faltando oficio en los instantes críticos de los Mundiales. La exigencia no solo es física o técnica, sino mental: saber cuándo cortar una jugada a toda costa, cómo manejar los tiempos, cómo proteger un resultado y cómo no desconectarse ni un segundo frente a rivales que castigan cualquier vacilación.
Las palabras de Chicharito, con su tono duro pero analítico, ponen el dedo en la llaga: más allá de nombres y errores puntuales, México necesita futbolistas que entiendan que, en una Copa del Mundo, cada balón dividido puede ser la diferencia entre seguir soñando o volver a casa con la sensación de haber dejado escapar una oportunidad histórica. Y en esa jugada contra Harry Kane, a ojos de uno de los máximos goleadores de la Selección, el Tri no estuvo a la altura del desafío.
