Pumas se hunde en la Leagues Cup, pero Keylor Navas brilla hasta como goleador desde los once pasos
La nueva eliminación de Pumas en la Leagues Cup confirmó lo que muchos aficionados temían: los torneos internacionales recientes se han convertido en un auténtico tormento para el equipo universitario. Entre frustración, reproches y un rendimiento colectivo muy por debajo de las expectativas, solo un nombre volvió a sobresalir por encima del caos: Keylor Navas. Y esta vez no solo por sus atajadas, sino por algo todavía más inusual para un arquero: su calidad para cobrar penales.
El duelo ante Columbus Crew terminó empatado en los 90 minutos, por lo que el punto extra tuvo que definirse desde el manchón penal. El conjunto dirigido por Esteban Solari, que ya llegaba eliminado al encuentro, se jugaba al menos irse del torneo con una ligera recompensa y algo de dignidad deportiva. En ese contexto, lo último que muchos esperaban era ver al propio Navas tomar la responsabilidad de abrir la tanda.
Sin titubear, el guardameta costarricense pidió el balón y se colocó frente al punto penal con la seguridad de un especialista. Con total calma, ejecutó con pierna derecha, ajustado al poste contrario del arquero de Columbus, engañándolo por completo y adelantando a Pumas 1-0 en la tanda. Por unos instantes, dio la sensación de que el equipo encontraba un líder capaz de sostenerlo incluso en los momentos en que el resto parece derrumbarse.
Keylor no se conformó con marcar. Más adelante, volvió a hacer lo que mejor sabe: detener. Leyó perfectamente el disparo de Habroune y lo rechazó, manteniendo con vida la esperanza universitaria de sumar ese punto extra que, aunque simbólico, habría sido un pequeño consuelo en medio de un torneo decepcionante. Sin embargo, el esfuerzo del tico no fue suficiente.
Por parte de Pumas, el ‘Memote’ Martínez y Rodrigo López fallaron sus ejecuciones, inclinando la balanza a favor de Columbus Crew y sellando así otra participación amarga de los universitarios en la Leagues Cup. La historia reciente se repitió: el equipo como conjunto no compite al nivel esperado, pero el portero vuelve a salvar el honor con actuaciones por encima de la media.
Más allá del marcador y del nuevo tropiezo, quedó claro que la figura del equipo sigue siendo sin discusión Keylor Navas. Ya en el torneo anterior había sido determinante para que Pumas alcanzara la Gran Final ante Cruz Azul, con intervenciones clave en momentos de máxima presión. Una vez más, en esta edición, el arquero demostró que su jerarquía no se limita a volar bajo los postes: también asume la responsabilidad en los penales, habla, ordena y empuja a sus compañeros.
El contraste es evidente. Mientras Navas responde partido tras partido, el funcionamiento colectivo de Pumas deja muchas dudas. Falta claridad en la generación de juego, se notan desajustes defensivos y el equipo suele depender demasiado de las manos -y ahora también del pie- de su portero estrella. Esta dependencia es un síntoma claro de un proyecto que aún no encuentra solidez ni identidad futbolística consistente.
Para un arquero de talla internacional como Keylor, acostumbrado a escenarios de máxima exigencia, no es extraño asumir este tipo de roles protagónicos. Ha vivido noches de Champions, finales, tandas de penales decisivas. Esa experiencia se nota cuando camina hacia el manchón: transmite serenidad en un plantel que por momentos luce nervioso y falto de confianza. Ese liderazgo silencioso, pero firme, es uno de los pocos activos positivos que hoy puede presumir el club.
Desde la óptica del aficionado, la situación es ambivalente. Por un lado, hay orgullo de tener a un guardameta de la categoría de Navas, capaz de ser la figura incluso en contextos adversos. Por otro, existe una enorme frustración al ver que, pese a sus esfuerzos, el equipo se queda corto una y otra vez en los torneos de la región. No basta con tener una estrella bajo los tres palos si el resto de las líneas no acompaña.
Este tipo de eliminaciones debería encender las alarmas en la directiva y el cuerpo técnico. La Leagues Cup no solo es un escaparate internacional, también un termómetro del nivel real del plantel ante rivales de otra liga. Cuando un arquero se convierte en tu mejor cobrador de penales y, aun así, no te alcanza, el mensaje es claro: hacen falta ajustes profundos, en planificación, en refuerzos y en trabajo táctico.
Al mismo tiempo, el rendimiento de Keylor envía otra señal: todavía tiene cuerda para competir al máximo nivel y mantener un estándar de élite. Su profesionalismo, su forma de asumir los momentos claves, e incluso el atrevimiento de lanzar el primer penal, hablan de un futbolista que no se esconde pese al contexto complicado. Esa actitud puede ser el punto de partida para reconstruir el vestidor, siempre que el resto del equipo y la estructura del club estén dispuestos a acompañar.
En el corto plazo, Pumas tendrá que utilizar esta eliminación como un punto de reflexión. No se trata solo de lamentar el resultado, sino de entender por qué, pese a contar con una figura como Navas, el equipo no consigue dar el salto de calidad. El fútbol moderno exige bloques compactos, automatismos y variantes de juego; depender exclusivamente de un portero salvador es insostenible a largo plazo.
De cualquier manera, si algo quedó claro tras el duelo ante Columbus Crew es que Keylor Navas sigue siendo un crack, incluso cuando se trata de anotar. En medio del desastre colectivo, su penal perfecto y su atajada posterior fueron un recordatorio de que el talento y la personalidad pueden sobresalir aun en los momentos más grises. Para Pumas, el reto ahora será estar a la altura del nivel de su líder y dejar de convertir los torneos internacionales en una pesadilla recurrente.
