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San diego Fc golea a pumas y expone a keylor navas en concachampions

En menos de 20 minutos, San Diego FC destroza a Keylor Navas y a Pumas con una goleada en la Concachampions

Lo que pintaba para ser una noche histórica para Pumas en la Copa de Campeones de la Concacaf terminó convertido en una pesadilla. El equipo universitario pasó de ilusionarse con un golazo espectacular de Robert Morales a salir del campo con la sensación de haber sido exhibido, especialmente en los minutos finales, cuando San Diego FC les pasó por encima con una remontada que derivó en un contundente 4-1.

Apenas se jugaban 10 minutos cuando Morales inauguró el marcador con una definición acrobática de media tijera que levantó a todos de sus asientos y parecía confirmar el discurso optimista de Efraín Juárez sobre la evolución futbolística del equipo. Pumas dominaba, tenía la pelota, ganaba los duelos individuales y daba la impresión de que el debut en Concachampions sería el punto de partida de una nueva etapa.

Sin embargo, la historia cambió por completo en el tramo decisivo del encuentro. En la recta final del segundo tiempo, todo se desplomó con una rapidez desconcertante. El conjunto auriazul, que hasta entonces había mantenido el control relativo del partido, se desdibujó por completo después del gol del empate de Mau Duah y jamás logró reaccionar. Ese tanto fue el detonante de una caída libre que dejó al descubierto todas las carencias defensivas del equipo y, además, una noche muy errática de Keylor Navas.

El 1-1 llegó cuando restaban poco más de 20 minutos para el final, tras un tiro de esquina que evidenció la desconcentración total de la zaga de Pumas. En esa jugada, la defensa se quedó estática, permitió que Duah ganara el salto con demasiada facilidad y éste solamente tuvo que dirigir la pelota al fondo de la portería. Ese momento marcó un antes y un después: el equipo se vino abajo anímicamente y ya no volvió a competir con la misma intensidad.

A partir de ahí, San Diego FC olió sangre y se fue encima. El 2-1 nació de otra descoordinación defensiva combinada con una mala lectura de la jugada por parte de Keylor Navas. La marca en el área volvió a ser deficiente y el arquero costarricense dudó en salir. Ese instante de indecisión fue aprovechado por David Vázquez, quien conectó un cabezazo que dio la vuelta al marcador y desató el desconcierto total en las filas universitarias.

El tercer tanto terminó de hundir a Pumas. Alex Mighten, que había ingresado en la segunda mitad para refrescar el ataque de San Diego FC, probó con un disparo que, si bien llevaba peligro, parecía controlable. Sin embargo, Navas no logró contener el balón de forma correcta y la pelota terminó en el fondo de la red, incrementando la sensación de que el guardameta vivía una de sus noches más cuestionadas desde su llegada al futbol mexicano.

La goleada se completó con el cuarto gol, obra de Bombino, en otra acción en la que la defensa de Pumas quedó totalmente expuesta. El equipo ya estaba roto táctica y emocionalmente: las líneas separadas, la contención sin capacidad de recuperación y los centrales superados una y otra vez. Bombino aprovechó esa desorganización para poner el 4-1 y sentenciar una actuación que se recordará como una de las más dolorosas de los últimos años para el club.

Lo más llamativo es el contraste entre el arranque del partido y el desenlace. Tras el gol de Morales, muchos pensaron que Pumas no solo estaba en condiciones de ganar su presentación en la Concachampions, sino de dejar una imagen sólida y confirmar la mejoría que Efraín Juárez venía prometiendo. El equipo tocaba bien, encontraba espacios, parecía compacto y seguro de sí mismo. Pero el futbol, una vez más, demostró que no perdona desconexiones ni errores de concentración en los momentos clave.

La figura de Keylor Navas quedó en el centro de la polémica. El arquero, llamado a ser líder y referente por su trayectoria internacional, falló en jugadas puntuales que terminaron cambiando el rumbo del encuentro. Sus dudas en las salidas y su incapacidad para resolver disparos que normalmente deberían ser de trámite alimentaron la crítica. Más que por la cantidad de goles recibidos, la preocupación pasa por la forma en que se produjeron: errores encadenados, mala comunicación con la defensa y falta de autoridad en el área.

Este tipo de partidos también ponen bajo la lupa el trabajo del cuerpo técnico. La propuesta de Efraín Juárez parecía funcionar durante buena parte del juego, pero cuando San Diego FC apretó en la recta final, Pumas no encontró respuestas desde la banca. Los ajustes llegaron tarde, no se percibió un cambio de esquema que protegiera la ventaja primero, ni que cortara la inercia negativa después del empate. El equipo quedó expuesto, sin capacidad de gestión emocional ni táctica para aguantar el resultado.

La tensión alrededor de la continuidad de Juárez crece por la irregularidad mostrada. Venían de una actuación convincente en la Liga MX, imponiéndose ante un rival de menor peso, pero este tropiezo internacional vuelve a encender las alarmas. La sensación es que Pumas puede pasar de un muy buen partido a un derrumbe total en cuestión de minutos, y esa montaña rusa de rendimiento suele tener consecuencias para los entrenadores en un entorno tan exigente como el del futbol mexicano.

Más allá de los nombres propios, la goleada revela un problema estructural en Pumas: la fragilidad defensiva y la incapacidad para manejar ventajas. El equipo se descompone cuando recibe un golpe emocional. No supo bajar el ritmo, cortar el juego, hacer faltas tácticas o enfriar el partido tras el 1-1. En lugar de reagruparse, se partió. Esa falta de oficio se paga muy caro en torneos internacionales, donde los rivales suelen castigar con contundencia cualquier titubeo.

También quedó la sensación de que el aspecto físico jugó su papel. En los últimos 20 minutos, San Diego FC se vio más fresco, más intenso y con mejor cambio de ritmo. Pumas, en contraste, lució cansado, llegó tarde a los cruces y perdió todos los balones divididos. Esto abre otra línea de análisis: la planificación del plantel, la rotación de jugadores y la preparación para soportar el desgaste de competir en varios frentes.

En el plano anímico, el golpe es fuerte. Pasar de ilusionarse con un debut triunfal en la Concachampions a ser goleado de esa manera en tan poco tiempo deja cicatrices. La afición, que había recuperado algo de confianza tras el buen partido previo en la liga, vuelve a dudar del proyecto. La crítica no solo se centra en los errores puntuales, sino en la sensación de que el equipo no tiene una identidad firme cuando las cosas se complican.

Para Keylor Navas, este encuentro puede marcar un antes y un después en su etapa con Pumas. Su trayectoria ofrece crédito y respeto, pero el margen de tolerancia se reduce cuando sus errores tienen un impacto tan directo en el marcador. De aquí en adelante, cada actuación será examinada con lupa. Necesita una reacción inmediata, partidos sólidos y decisivos para cambiar la narrativa y reafirmarse como el líder que el vestuario requiere.

San Diego FC, por su parte, confirmó por qué fue señalado como una de las revelaciones recientes en la MLS. Demostró personalidad para reaccionar tras un golazo en contra, mantuvo la calma, aprovechó los errores del rival y tuvo la contundencia necesaria para firmar una remontada que trasciende el marcador: manda un mensaje claro de que está listo para competir seriamente en el ámbito regional.

Para Pumas, lo que viene será clave: revisar a fondo lo sucedido, corregir errores específicos en la pelota parada, ajustar la coordinación entre defensa y portero, y trabajar en la fortaleza mental para que una jugada en contra no derive en un derrumbe colectivo. El torneo aún ofrece margen de reacción, pero noches como esta no se pueden repetir si el club quiere aspirar a algo más que solo participar en la Concachampions.

Lo que comenzó con un golazo que ilusionó a todos terminó, en menos de 20 minutos, convertido en una humillación. La goleada de San Diego FC no solo se reflejó en el marcador, sino también en la sensación de superioridad que transmitió al final. Pumas se marcha con muchas dudas, cuestionamientos hacia su entrenador y la obligación de responder pronto para evitar que esta derrota marque toda su campaña.