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Lionel messi en newells: el ambicioso proyecto de rosario para 2027

Newell’s Old Boys sueña en grande: el club de Rosario trabaja en un proyecto de enorme envergadura para intentar convertir en realidad una de las imágenes más deseadas por los hinchas argentinos: ver a Lionel Messi jugando oficialmente en la Primera División de su país, y hacerlo con la camiseta rojinegra con la que dio sus primeros pasos.

La idea no es un simple deseo romántico ni una declaración para la tribuna. En el seno de la institución rosarina se está diseñando un plan integral que va mucho más allá de lo deportivo, con el objetivo de crear el contexto ideal para que Messi considere cerrar su carrera profesional en el mismo lugar donde comenzó su historia como futbolista infantil.

El horizonte temporal ya está marcado: el primer semestre de 2027. Ese es el período sobre el que trabaja la dirigencia leprosa, coincidiendo con la etapa posterior a lo que podría ser el último gran desafío mundialista de Messi con la selección argentina, el Mundial que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. Si todo sigue el curso previsto, el capitán albiceleste intentará entonces conquistar su segundo título consecutivo y el cuarto en la historia de la selección.

Juan Manuel Medina, vicepresidente de Newell’s, fue claro al explicar el estado actual de las gestiones. Según sus palabras, ya se está trabajando con vistas a 2027 para intentar que Messi vuelva a vestir los colores rojinegros, pero hoy no existe ningún acuerdo ni compromiso formal del jugador. Todo se encuentra en una fase de diseño, planificación y proyección, en la que se evalúan las condiciones necesarias para dar ese salto.

Lo más llamativo es que la propia dirigencia reconoce que el proyecto no se restringe únicamente a Newell’s. Se habla de un plan que involucraría a toda la ciudad de Rosario, a las autoridades provinciales e incluso a estructuras más amplias del fútbol argentino. El regreso de Messi al país no sería solo una operación deportiva: sería un acontecimiento social, económico y cultural con impacto nacional.

En ese contexto, la infraestructura aparece como un eje central. El club sabe que para atraer a un futbolista de la dimensión de Messi, incluso en el tramo final de su carrera, necesita ofrecer instalaciones de primer nivel: estadio modernizado, predio de entrenamiento acorde a estándares internacionales, logística impecable, seguridad y un entorno profesional robusto. No se trata solo de seducir con el corazón, sino con un proyecto sólido y competitivo.

A esto se suma la exigencia deportiva. Si Messi regresa a Argentina, difícilmente lo haga a un equipo sin aspiraciones. Newell’s trabaja con la idea de armar un plantel capaz de pelear campeonatos, disputar copas internacionales y sostener un estilo de juego ambicioso. La presencia del mejor jugador del mundo exigiría un contexto donde él pueda seguir compitiendo al máximo nivel posible y no solo participar a modo de homenaje.

Detrás de este plan hay también una deuda emocional con la historia. Newell’s fue el club en el que Messi jugó en divisiones inferiores antes de partir a Europa. Su talento ya despuntaba en las canchas rosarinas cuando, a los 13 años, surgió la oportunidad de viajar a España para unirse a las fuerzas básicas del Barcelona. Ese quiebre marcó para siempre su trayectoria: se convirtió en leyenda en Europa, pero nunca llegó a debutar profesionalmente en el fútbol argentino.

La razón principal de aquella partida temprana estuvo relacionada con su tratamiento médico. El Barcelona fue la institución que se comprometió a cubrir la terapia hormonal necesaria para acompañar su crecimiento físico, un costo que representaba una barrera para su familia y para los clubes de su entorno. Esa decisión de los blaugranas inclinó la balanza y, a comienzos de 2001, toda la familia Messi se mudó definitivamente a la ciudad catalana.

Ese cambio radical de vida abrió la puerta a una carrera inigualable: múltiples Balones de Oro, Champions League, ligas, copas nacionales y, con el tiempo, la ansiada consagración con la selección argentina, coronada con la Copa América, la Finalissima y el Mundial de Catar 2022. Paradójicamente, todo ese recorrido extraordinario tuvo como punto de partida un chico que soñaba en los campos de entrenamiento de Newell’s, pero que nunca pudo estrenar esa camiseta en un partido oficial de Primera.

Hoy, ya consagrado y en una etapa distinta de su carrera en Inter Miami, el escenario es muy diferente. Messi ha manifestado en más de una ocasión su vínculo afectivo con Rosario y con Newell’s, aunque siempre con cautela a la hora de hablar de un eventual regreso. El proyecto que impulsa el club intenta justamente transformar ese lazo emocional en algo concreto, ofreciendo un plan que resulte atractivo no solo para él, sino para su familia y su entorno profesional.

Para Newell’s, tener a Messi aunque sea por un semestre o una temporada implicaría una revolución deportiva y económica. La llegada del astro multiplicaría ingresos por venta de entradas, abonos, productos oficiales y derechos de transmisión. La ciudad de Rosario se convertiría en epicentro turístico y mediático, con impacto directo en hoteles, comercio y servicios. No es exagerado pensar en un antes y un después para la economía local si el plan se materializa.

El fútbol argentino, por su parte, encontraría en este proyecto una oportunidad histórica para reposicionarse a nivel global. Contar con Messi compitiendo en el torneo local, incluso si es por un tiempo limitado, significaría una exposición sin precedentes. Transmisiones a todo el planeta, patrocinadores internacionales y un potencial crecimiento en la valoración de la liga serían efectos casi inmediatos.

Ahora bien, las incógnitas son múltiples. La planificación apunta a 2027, pero el estado físico y el deseo personal de Messi en ese momento serán determinantes. A sus 39 años, dependerá de cómo se sienta, de sus objetivos familiares y del desgaste acumulado tras tantos años de élite. Tampoco se puede descartar que surjan otras ofertas tentadoras en ligas emergentes o que decida dar un paso al costado del fútbol profesional definitivamente.

Otro punto clave es el papel de Inter Miami y la MLS. El actual contrato, las posibles extensiones y los proyectos personales y comerciales que tiene en Estados Unidos influirán fuertemente en cualquier decisión. Messi no es solo un futbolista; es una marca global con múltiples compromisos y acuerdos, lo que vuelve aún más compleja cualquier mudanza, por más que se trate de un retorno sentimental a sus raíces.

Dentro de Newell’s, la dirigencia entiende que el aspecto emocional puede ser la carta más fuerte, pero no la única. Se trabaja en reforzar la identidad del club, potenciar las divisiones inferiores, modernizar la gestión y transmitir la imagen de una institución ordenada y sostenible. Mostrar que el proyecto es serio y duradero, más allá de la figura de Messi, es esencial para que toda la operación no se vea como un simple golpe de efecto.

La rivalidad histórica con Rosario Central también da un matiz especial al posible regreso. Ver a Messi en el clásico rosarino sería un capítulo aparte en la historia del fútbol argentino. Sin embargo, el mensaje institucional insiste en no reducir todo al folclore: el objetivo central es consolidar a Newell’s como una referencia del fútbol nacional, con o sin Messi, y que la eventual llegada del astro actúe como acelerador de ese proceso.

Hay, además, una dimensión simbólica. Para muchos hinchas, la historia de Messi quedó inconclusa en el fútbol argentino. Su idolatría se construyó a distancia, primero en Barcelona y luego con la selección. Verlo con la camiseta de un club local sería una especie de cierre poético, una forma de reconciliar esa ausencia inicial con un último capítulo cargado de significado.

El futbolista, por supuesto, ha forjado su mayor vínculo de pertenencia con Barcelona, donde pasó prácticamente toda su vida adulta. Pero el arraigo a Rosario, a su barrio y a sus afectos nunca desapareció. De ahí que Newell’s apueste a esa fibra íntima, sin convertirla en presión pública, sino en un llamado respetuoso a compartir un último tramo del camino.

Para que el “mega proyecto” prospere, será crucial la articulación con las autoridades locales y provinciales. Mejoras en los accesos al estadio, seguridad reforzada, planes de transporte en días de partido y regulación de la actividad comercial alrededor del club son temas que inevitablemente ingresarían en la agenda pública si Messi pisa el césped del Coloso Marcelo Bielsa en un encuentro oficial.

En paralelo, el aspecto mediático demandará una estrategia específica. El interés de cadenas de televisión, productoras y plataformas sería masivo, por lo que Newell’s y el fútbol argentino deberán prepararse para gestionar derechos de imagen, coberturas internacionales y acuerdos comerciales complejos, intentando equilibrar el beneficio económico con la preservación de la identidad y el respeto al protagonista.

Más allá de todas las variables, lo que hoy existe es un plan en construcción, una hoja de ruta que Newell’s quiere tener lista para el momento en que Messi y su entorno evalúen su futuro. El club pretende que, si el jugador decide cerrar su carrera en Argentina, encuentre en Rosario un proyecto serio, competitivo y a la altura de su figura.

El tiempo dirá si ese sueño compartido se transforma en realidad. Por ahora, Newell’s avanza silenciosa pero decididamente en el diseño de un mega proyecto que aspira a unir pasado y futuro: el chico que se fue de Rosario a los 13 años para transformarse en leyenda mundial, y el campeón del mundo que podría volver para escribir su último capítulo vestido de rojinegro, en la tierra donde todo comenzó.