Por qué cada vez vemos más lesiones de codo en tenistas junior
Si pasas un par de fines de semana seguidos en torneos juveniles, empiezas a notar un patrón inquietante: codos vendados, adolescentes que se tocan la parte interna del codo después del servicio, padres buscando “hielo rápido” entre partidos. No es casualidad. En los últimos diez-quince años ha subido el volumen de partidos, la exigencia del ranking y la intensidad de los entrenamientos, mientras que el descanso y la fuerza específica no siempre han seguido el mismo ritmo. El resultado lógico es un aumento de lesiones de codo en juniors que, biomecánicamente, todavía están en fase de crecimiento óseo y adaptación tendinosa. Entender cómo el calendario de torneos y la carga de entrenamiento se combinan para disparar el riesgo es clave si queremos que estos chicos lleguen sanos a los 18, y no quemados a los 15.
Qué está pasando exactamente en el codo de un junior cuando “algo no va bien”
El codo de un tenista joven sufre sobre todo en dos zonas: la parte interna (epicóndilo medial y placa de crecimiento, típica “lesión del lanzador” o del servicio) y la parte lateral (epicóndilo lateral, más asociado al revés y al control de la raqueta). En edades de 11 a 15 años, las placas de crecimiento aún no están cerradas, lo que hace que el hueso y los cartílagos sean relativamente más vulnerables que en un adulto. Cuando encadenas semanas con muchos servicios, derechas liftadas y poca fuerza estabilizadora del hombro y la escápula, se produce un desequilibrio: el tejido blando se adapta lento y el estímulo mecánico es brutal. A esto súmale cambios de raqueta, cordaje más tenso “para tener más control” y pelotas pesadas en pistas lentas: la receta perfecta para irritar tendones y cartílagos. Por eso la prevención de lesiones de codo en tenistas junior no puede basarse sólo en “calentar un poco y estirar después”; tiene que atacar estas causas biomecánicas de raíz, cuidando la técnica, la fuerza y la progresión de cargas con la misma seriedad con la que se mira el ranking.
Cómo un calendario de torneos mal planificado dispara el riesgo de lesión
En la práctica, el problema no es jugar torneos, sino la planificación de calendario de torneos para tenistas junior sin respetar tiempos de recuperación. Veamos un ejemplo real que se repite mucho: jugador de 13 años, categoría sub-14, jugando entre 25 y 30 semanas de torneo al año, a menudo con doble cuadro (individual y dobles) y, en vacaciones, incluso dos torneos seguidos sin semana de descanso entre medio. En números, eso puede significar más de 70–80 partidos oficiales al año, sin contar los entrenamientos de alta intensidad ni los partidos de práctica. El codo nunca termina de recuperarse de la carga de servicio del fin de semana anterior, y ya está de nuevo sometido a picos de estrés jueves, viernes y sábado. Cuando esto se mantiene durante meses, el tejido deja de adaptarse y empiezan los microdaños acumulados que vemos luego como dolor persistente, pérdida de potencia en el saque o necesidad de cambiar la mecánica del golpe para “escapar del dolor”, lo que termina generando compensaciones en hombro y muñeca.
Bloque técnico: qué entendemos por “carga” y por qué el codo la sufre
Cuando hablamos de carga no es sólo cuántas horas entrena el chico. En ciencias del deporte usamos el concepto de carga externa (número de servicios, cantidad de golpes de derecha, velocidad media de la bola, superficie de juego, duración de los rallies) y carga interna (frecuencia cardiaca, percepción subjetiva de esfuerzo, fatiga muscular, calidad del sueño, dolor residual). El codo está especialmente expuesto a la carga externa ligada al servicio y al golpe de derecha: en un entrenamiento típico de 90 minutos, un junior competitivo puede realizar fácilmente entre 150 y 250 servicios si hay trabajo específico, y más de 400 golpes de derecha en tareas de patrón abierto. Si se repite esta dosis cuatro o cinco veces por semana, más los partidos del fin de semana, hablamos de más de mil servicios y varios miles de golpes a la semana en algunos periodos de la temporada. Sin un servicio de evaluación de carga de entrenamiento en deportistas juveniles que permita ajustar estos volúmenes según la fase de crecimiento, el historial de dolor y el calendario de competición, estamos jugando con fuego aunque el chico “aguante” durante un tiempo.
Cómo la carga de entrenamiento diaria se suma al calendario… y el codo paga la factura
Muchos entrenadores piensan en las cargas de lunes a viernes y en los torneos como “otra cosa”, pero para el codo del jugador es simplemente más impacto acumulado. Si un junior de 14 años entrena tenis 5–6 días a la semana, más preparación física 2–3 veces, y encima compite casi todos los fines de semana en temporada alta, no hablamos sólo de cantidad, sino de la falta de picos y valles en el plan. El tejido del codo necesita ciclos donde la carga baje para poder repararse; eso casi nunca ocurre si constantemente se cambian de un torneo a otro sin microciclos de descarga. En la práctica veo calendarios donde el jugador tiene: lunes técnica, martes puntos, miércoles físico fuerte, jueves servicio y restos intensos, viernes puntos, sábado y domingo torneo. No hay ni un día realmente ligero para la articulación del codo, sólo pequeños ajustes. Si a esto sumas tareas mal diseñadas, por ejemplo mucho resto de primer servicio de adultos con bolas pesadas o trabajo excesivo de servicio a máxima potencia sin progresión, es cuestión de semanas que aparezca dolor o rigidez matutina.
Señales tempranas de sobrecarga en el codo que nunca deberíamos ignorar
En muchos casos, las lesiones de codo serias en juniors no aparecen “de un día para otro”, sino que el cuerpo avisa con señales que se pasan por alto por miedo a perder puntos o ritmo competitivo. Algunos signos de alarma habituales: dolor en la parte interna o externa del codo al final de los entrenamientos, necesidad de “sacudir” el brazo tras el servicio, dificultad para enderezar completamente el codo por las mañanas, caída repentina de la velocidad de saque o de la precisión sin explicación técnica clara, y necesidad de tomar antiinflamatorios para poder jugar torneos. Si estas señales se mantienen más de dos semanas durante una etapa de alta carga, el riesgo de pasar de una molestia manejable a una lesión estructural se dispara. Justamente por eso los programas de entrenamiento para evitar lesiones de codo en jóvenes deportistas incluyen no sólo ejercicios físicos, sino protocolos claros para reportar y registrar el dolor en una escala simple de 0 a 10 después de entrenamientos y partidos, de forma que entrenador, fisio y familia tengan datos y no dependan del “hoy me duele, mañana ya veremos”.
Bloque técnico: datos orientativos de volumen seguro (y cuándo empezar a preocuparse)
No existe una cifra mágica válida para todos, pero la literatura y la experiencia clínica permiten dar rangos orientativos. En jugadores de 11–13 años, se considera prudente no superar bloques de más de 60–80 servicios dirigidos por sesión, con un máximo de 250–300 servicios a la semana en periodos normales de entrenamiento, y evitar más de dos días consecutivos de trabajo intenso de saque. Entre los 14 y 16 años, estas cifras pueden subir, pero siempre observando dolor y respuesta al día siguiente. A nivel de torneos, una regla práctica útil es limitar a 3–4 semanas consecutivas de competición antes de introducir al menos una semana de microdescarga, donde se reduzca al menos un 30–40 % el volumen total de golpes y se eliminen trabajos de servicio máximos. Si un jugador supera sistemáticamente estos límites y empieza a reportar dolor de 3/10 o más en el codo después de las sesiones, es el momento de parar y revaluar, no de “apretar los dientes” porque se acerca un torneo importante.
Cómo diseñar un calendario de torneos que proteja el codo sin frenar el desarrollo
La buena noticia es que no hace falta “jugar menos a toda costa” para cuidar el codo, sino jugar de forma más inteligente. La planificación de calendario de torneos para tenistas junior debería partir de tres preguntas sencillas: cuáles son los 4–6 torneos realmente prioritarios del año, en qué periodos del año el jugador tiende a estar más cansado (exámenes, viajes largos, cambio de categoría) y qué ventanas vamos a reservar sí o sí para el trabajo físico y técnico sin competir. A partir de ahí, se distribuyen los torneos secundarios dejando semanas libres entre bloques, se evita encadenar tres semanas seguidas de alta exigencia y se diseñan pequeños “picos” de forma. Lo fundamental es entender que cada torneo extra que se añade a última hora (porque “el chico está jugando bien”) tiene un coste de carga para el codo y para todo el sistema. En la práctica, muchos técnicos de alto nivel manejan algo así como una “cuota de torneos” anual según edad y madurez, y se mantienen firmes incluso si el entorno presiona para jugar más; paradójicamente, estos jugadores suelen llegar más lejos porque acumulan más años sanos, no porque juegan más torneos a los 13 años.
Elementos clave de un entrenamiento que cuida el codo del junior
No basta con restar torneos si el día a día de la pista sigue castigando el codo. Los programas de entrenamiento para evitar lesiones de codo en jóvenes deportistas bien diseñados comparten varios elementos, y la mayoría son muy aplicables en clubes normales, no sólo en centros de alto rendimiento. Lo que marca la diferencia es la coherencia y la constancia, no tener el último gadget. Es útil pensar el entrenamiento de la semana como un “presupuesto de estrés” para el codo, donde el servicio y los golpes intensos “gastan” más, y las sesiones técnicas suaves, la movilidad y el trabajo de piernas “gastan” menos. A partir de ahí se ajustan volúmenes y se decide dónde “invertir” esfuerzo.
Algunos puntos prácticos que deberían estar siempre presentes:
– Trabajo regular de fuerza de hombro, escápula y antebrazo (2–3 veces por semana, 20–25 minutos) con gomas, mancuernas ligeras y ejercicios isométricos.
– Control específico del volumen de servicio por semana, anotando días con carga alta, media y baja para evitar picos repentinos.
– Calentamiento estructurado de al menos 10–15 minutos con movilidad dinámica de hombro y codo, en lugar de entrar directamente a pelotear fuerte.
Errores habituales que destrozan el codo sin que nadie se dé cuenta
En consultas y clubes se repiten una serie de patrones que llevan al codo al límite sin que entrenadores ni familias vean el problema hasta que es demasiado evidente. Uno de los más comunes es usar la misma raqueta pesada o con mucha rigidez que emplea un adulto profesional de referencia, creyendo que así el junior “tiene más potencia y estabilidad”, cuando en realidad el pico de carga por impacto aumenta de forma considerable en una articulación aún inmadura. Otro error serio es mezclar de forma desordenada torneos en tierra batida muy lenta, donde cada punto implica más golpes a alta intensidad, con semanas de pista dura muy rápida, sin ajustar tiempos de recuperación. Por último, hay clubes donde el ranking interno o la presión por subir en torneos nacionales hace que los chicos jueguen partidos extra casi todos los días, al terminar el entrenamiento, sumando 60–90 minutos más de impacto al codo cuando ya está fatigado, lo que multiplica el riesgo de lesión.
Bloque técnico: el papel de la técnica de servicio y del crecimiento
La técnica del servicio es uno de los factores más infravalorados en la salud del codo. Un ángulo demasiado cerrado entre brazo y antebrazo en la fase de aceleración, una transferencia insuficiente de piernas y tronco (el famoso “sacar sólo con el brazo”), o una pronación tardía generan picos de torque muy altos en el codo medial. En jugadores en estirón de crecimiento (a menudo entre los 11–13 en chicas y 12–15 en chicos), la coordinación global cambia temporalmente: el centro de masas se desplaza, la longitud de palancas aumenta, y el cuerpo necesita “reaprender” el gesto. Si en ese periodo se mantiene el mismo volumen de servicios y partidos sin revisar la técnica, las placas de crecimiento del codo pagan el precio. Por eso, en estos meses críticos, es recomendable reducir un 20–30 % el volumen de servicio y centrarse más en repeticiones técnicas de baja intensidad, además de incluir revisiones técnicas en vídeo y sesiones breves específicas con entrenadores formados en biomecánica básica del saque.
Cómo encajar la fisioterapia en la rutina de un tenista junior (incluso si “no le duele mucho”)
La fisioterapia no debería entrar en escena sólo cuando “ya no se aguanta el dolor”. Integrar fisioterapia para lesiones de codo en jugadores de tenis junior de manera preventiva es una de las mejores inversiones que puede hacer una familia si el calendario y la carga son altos. No se trata de sesiones eternas, sino de revisiones periódicas cada 6–8 semanas en periodos de mucha competición y quizá una vez al mes en etapas de entrenamiento intensivo. Estas sesiones permiten detectar rigideces en la musculatura del antebrazo, déficits de movilidad en el hombro que obligan a cargar más en el codo, o descompensaciones de fuerza entre lado dominante y no dominante. A partir de ahí, el fisio prescribe ejercicios sencillos de autocuidado, enseña al jugador a usar el hielo o el calor de forma adecuada y marca criterios claros de cuándo parar o modificar tareas de entrenamiento. Cuanto antes se integren estas herramientas en la cultura del jugador, más natural será tomar decisiones de salud incluso en momentos de presión competitiva.
Qué hacer si el codo ya duele y el calendario está lleno
La situación más delicada, pero también muy habitual: el jugador tiene molestias claras de codo, el calendario está cargado de torneos importantes y nadie quiere “bajarse”. En estos casos hay que ser muy pragmáticos. Primero, medir el dolor y el impacto funcional: ¿duele sólo en ciertos golpes o también en reposo?, ¿hay pérdida de fuerza de agarre?, ¿aparece inflamación visible tras los partidos? Después, hay que ser honestos con el calendario: quizá no se trata de cancelar toda la temporada, pero sí de recortar torneos secundarios y priorizar la recuperación. Ajustar el entrenamiento también es clave: reducir el volumen de servicio, evitar ciertos ejercicios de alta intensidad (por ejemplo, derechas de pie fijo a máxima potencia) y aumentar el trabajo de piernas, táctica y toma de decisiones para seguir mejorando como jugador mientras el codo se recupera. Muchas veces, con 3–4 semanas de ajustes bien hechos y apoyo fisioterapéutico, el jugador puede volver a competir a buen nivel, mientras que si se ignoran las señales, se acaba forzando una parada obligatoria de varios meses.
La importancia de medir, no sólo “intuir”, la carga en juniors
Uno de los avances más útiles de los últimos años ha sido pasar de “creo que entrenamos bastante” a cuantificar qué está pasando realmente con la carga. Hoy, aunque no se disponga de tecnología avanzada, se puede implementar de forma simple un servicio de evaluación de carga de entrenamiento en deportistas juveniles basado en registros diarios o semanales: minutos de tenis, tipo de sesión (técnica, puntos, físico), percepción de esfuerzo en una escala sencilla y presencia de dolor en codo, hombro o espalda. Estos datos se revisan cada semana para detectar tendencias, como acumulaciones de tres días seguidos de alto esfuerzo justo antes de un torneo, o aumentos bruscos de volumen tras un periodo de exámenes escolares. En contextos con más recursos, se pueden añadir sensores de raqueta que cuenten el número de golpes y servicios, o herramientas que midan la carga interna. Lo esencial es que entrenador, fisio y familia hablen el mismo idioma y tomen decisiones con base objetiva, reduciendo la probabilidad de que el codo del jugador “reviente” por una suma de pequeñas decisiones mal alineadas.
Resumen práctico: cómo bajar el riesgo de lesiones de codo sin frenar la progresión
Al final, proteger el codo de un tenista junior no es cuestión de un truco milagroso, sino de combinar varias decisiones sensatas día tras día. Ajustar el calendario para que haya bloques de entrenamiento sin torneo y semanas de descarga real, limitar los picos de volumen de servicio, vigilar de cerca las señales tempranas de dolor, y apoyar todo esto con fuerza específica y acompañamiento de fisioterapia marcan una diferencia enorme a medio plazo. La prevención de lesiones de codo en tenistas junior se vuelve mucho más eficaz cuando se entiende que el objetivo no es llegar “a tope” a un torneo concreto a los 13 años, sino llegar fuerte, sano y con margen de mejora a los 18. Si se asume esta perspectiva, el calendario y la carga dejan de ser una carrera desenfrenada y se convierten en herramientas al servicio del desarrollo integral del joven deportista, en lugar de ser la causa silenciosa de una lesión que podría haberse evitado con un poco más de planificación y paciencia.