Guillermo Almada amarrado con América: revelan la duración y el plan de su contrato con las Águilas
El ciclo de André Jardine en el América llegó a su fin. A partir de este miércoles 3 de junio, la directiva decidió poner punto final a la etapa del estratega brasileño, pese a presumir un histórico tricampeonato de Liga MX. Los tropiezos recurrentes en torneos internacionales y los tropiezos en el ámbito local terminaron por desgastar la relación, hasta que ambas partes consideraron que lo más conveniente era separar caminos y abrir un nuevo proyecto para el conjunto azulcrema.
En medio de este cambio de rumbo, el nombre elegido para encabezar la reconstrucción es el de Guillermo Almada. El técnico uruguayo ya se encuentra en la Ciudad de México y, aunque aún falta el anuncio oficial del club, todo está encaminado para que se convierta en el nuevo Director Técnico del América y tome posesión del banquillo en Coapa en los próximos días.
Durante la emisión del programa «Cuadro Titular» de FOX, un panel de analistas abordó la inminente llegada de Almada al conjunto americanista. Fue Rubén Rodríguez quien adelantó no solo el inminente anuncio, sino también los primeros detalles del acuerdo entre el entrenador y la institución capitalina. De acuerdo con la información revelada, Almada firmará un contrato por dos años, con opción a uno más, un periodo que le permitiría desarrollar un proyecto de mediano plazo.
El propio Rodríguez reveló que el América y el técnico uruguayo han alineado sus intereses en torno a una idea central: darle un rol protagónico a la cantera. La intención es replicar, en la medida de lo posible, el modelo que Almada implementó con éxito en Pachuca, combinando la presencia de extranjeros dinámicos y funcionales con una base sólida de futbolistas formados en casa. Ese mismo enfoque se buscaría trasladar ahora a Coapa, apostando por un América más fresco, con intensidad y con jóvenes listos para competir al máximo nivel.
La filosofía de Almada encaja con esta apuesta. A lo largo de su paso por la Liga MX, se ha ganado la reputación de entrenador que no teme dar oportunidades a jugadores jóvenes, siempre que estos respondan con disciplina, intensidad y compromiso táctico. En Santos Laguna y, sobre todo, en Pachuca, quedó claro que el uruguayo privilegia equipos ofensivos, con mucha presión tras pérdida, movimientos constantes y un futbol propositivo sin renunciar al orden.
Su etapa con los Tuzos marcó un antes y un después tanto para el club hidalguense como para la percepción de Almada en el futbol mexicano. Bajo su gestión, Pachuca se consolidó como uno de los equipos más competitivos del país, con un estilo reconocible y atractivo. No solo compitió con regularidad en la parte alta de la tabla, sino que también supo coronar ese rendimiento con títulos y actuaciones destacadas.
Entre los logros más importantes de su carrera en México destaca la conquista del Apertura 2022 de la Liga MX, donde su Pachuca dominó con autoridad en la fase final. A ello se suma el título de la Concacaf Champions Cup, trofeo que reforzó el prestigio internacional de la institución hidalguense y terminó de colocar a Almada como uno de los técnicos más respetados del continente. Estos éxitos han sido fundamentales para que un club de la exigencia del América apueste por él.
Ahora, el reto se eleva varios peldaños. Tomar las riendas del América significa convivir con una presión permanente: no solo se trata de competir, sino de pelear cada torneo por el campeonato, responder a la expectativa de una de las aficiones más grandes del país y soportar el escrutinio constante de la opinión pública. Almada llega consciente de ese contexto y con la obligación de mantener al equipo en la élite mientras imprime su sello personal.
El contrato de dos años, con opción a uno más, no es un simple detalle administrativo. Ese plazo habla de la intención de la directiva azulcrema de construir un proyecto que vaya más allá de los resultados inmediatos. Aunque en el América los títulos son innegociables, se busca darle a Almada el tiempo suficiente para reestructurar el plantel, consolidar una base de jóvenes de cantera y ajustar el modelo de juego hasta encontrar una versión sólida y competitiva en todos los frentes.
Uno de los ejes del nuevo ciclo será precisamente la revalorización de la cantera. Coapa históricamente ha producido futbolistas de alto nivel, pero en los últimos años la presión por ganar de inmediato ha llevado, en ocasiones, a privilegiar la contratación de refuerzos sobre el desarrollo interno. Almada llega con la encomienda de equilibrar esa balanza: combinar fichajes puntuales -extranjeros con dinámica, intensidad y perfil acorde a su idea- con canteranos que puedan dar el salto al primer equipo sin perder competitividad.
En términos tácticos, se espera que el América de Almada sea un conjunto agresivo, con vocación ofensiva y una presión asfixiante en campo rival. Sus equipos suelen caracterizarse por laterales profundos, mediocampistas con recorrido constante y delanteros con mucha movilidad. Este ADN podría transformar la manera en la que las Águilas se plantan en el terreno de juego, pasando de un equipo más pragmático y de control de ritmos bajo Jardine, a uno que busque someter al rival desde la intensidad y la velocidad.
El desafío también incluye la gestión del vestidor. Almada deberá integrar a figuras consolidadas con jóvenes en ascenso, administrar egos y roles dentro del equipo y, al mismo tiempo, convencer a los referentes de que el nuevo modelo de juego es el camino para seguir conquistando títulos. La armonía interna será clave para que la transición entre el ciclo de Jardine y el de Almada no venga acompañada de una caída abrupta en resultados.
Otro punto a considerar es la exigencia de los torneos internacionales. Una de las críticas que terminó por pesar en el cierre del proceso de Jardine fueron precisamente las derrotas en competencias fuera de la Liga MX. Con el historial de Almada en torneos de la región y su experiencia reciente conquistando títulos continentales, la directiva espera que el América recupere protagonismo más allá de las fronteras del futbol mexicano.
De cara a los próximos torneos, la planeación deportiva tomará un papel central. Con la llegada del nuevo técnico, se revisará la plantilla para determinar quiénes encajan en la idea de juego, qué posiciones requieren refuerzos y qué jóvenes están listos para dar el salto. El objetivo es que el equipo no solo mantenga su capacidad competitiva en el corto plazo, sino que cuente con una estructura sólida que permita pelear por campeonatos de forma sostenida.
La afición, por su parte, se encuentra entre la ilusión y la exigencia. El nombre de Guillermo Almada genera expectativa por su estilo ofensivo, su capacidad para potenciar jugadores jóvenes y los resultados que lo avalan en la Liga MX. Sin embargo, en una institución como el América, el margen de tolerancia es reducido: la entrega de un proyecto a mediano plazo no elimina la obligación de competir desde el primer día por los primeros puestos de la tabla y por el título.
En suma, la llegada de Guillermo Almada al banquillo del América, con un contrato de dos años y opción a uno más, marca el inicio de una nueva etapa en Coapa. Un periodo en el que la apuesta no solo pasa por ganar, sino por hacerlo con un sello propio, devolviendo a la cantera un papel central y construyendo un equipo capaz de responder a la histórica exigencia de las Águilas tanto en México como en el plano internacional. El reto está lanzado y el proyecto ya tiene nombre y fecha de arranque.
