«Es un invento de la televisión»: cuestionan la importancia del Clásico Joven entre Cruz Azul y América
El enfrentamiento entre Cruz Azul y América es uno de los partidos que más expectativa genera en el futbol mexicano. Sin embargo, no todos consideran que pueda recibir la etiqueta de clásico. Para algunos analistas, se trata de una rivalidad relevante y con numerosos antecedentes, aunque todavía lejos de la tradición histórica que distingue a otros duelos del país.
La discusión volvió a cobrar fuerza después de que Fernando Cevallos pusiera en duda la legitimidad del llamado Clásico Joven. Durante el programa *Cuadro Titular*, el periodista afirmó que el nombre fue impulsado por la televisión y que el encuentro no debe colocarse al mismo nivel que los clásicos Tapatío, Regio o Nacional.
«América contra Cruz Azul ni siquiera es un clásico», sostuvo Cevallos. En su opinión, ambos clubes son instituciones grandes y sus partidos suelen ser importantes, pero eso no basta para convertirlos en una rivalidad histórica. También recordó una declaración de Guillermo Ochoa, quien en su etapa con América señaló que, para él, el único clásico verdadero era el duelo contra Chivas.
El origen de la rivalidad entre Cruz Azul y América
Aunque Cruz Azul actualmente está identificado con la Ciudad de México, sus orígenes se encuentran en el estado de Hidalgo. El club se trasladó a la capital en 1971 y comenzó a disputar sus partidos como local en el Estadio Azteca, recinto que también era la casa del América.
En la temporada 1971-1972, ambos equipos se enfrentaron en la final del campeonato. La Máquina se impuso con contundencia por 4-1 y conquistó el título. Ese resultado marcó el comienzo de una rivalidad que, con el paso del tiempo, se fortaleció por la cercanía geográfica, la importancia de sus planteles y la frecuencia con la que coincidieron en partidos decisivos.
Durante la década de los setenta, Cruz Azul se convirtió en uno de los equipos dominantes del futbol mexicano. Sus enfrentamientos contra América empezaron a despertar una atención especial entre los aficionados y los medios de comunicación.
¿Quién bautizó al duelo como Clásico Joven?
El término «Clásico Joven» apareció varios años después de aquella primera final. En mayo de 1980, durante la jornada 36 de la temporada 1979-1980, el cronista Gerardo Peña utilizó esa denominación para describir el choque entre dos de las instituciones más populares del país.
La expresión hacía referencia a que se trataba de una rivalidad relativamente reciente en comparación con otros clásicos mexicanos. Con el tiempo, el apodo se incorporó al lenguaje habitual de las transmisiones, los periódicos y los aficionados, hasta convertirse en una marca reconocible dentro de la Liga MX.
Para sus detractores, precisamente ese origen mediático demuestra que el nombre no surgió de una tradición popular prolongada. Para sus defensores, en cambio, todos los clásicos necesitan una construcción histórica y el paso de los años termina consolidando la identidad de la rivalidad.
Las cinco finales entre Cruz Azul y América
El duelo ha alcanzado una relevancia especial porque ambos clubes se han enfrentado en cinco finales del torneo mexicano. Esta cifra lo convierte en la final más repetida de la Liga MX.
La primera de esas series se disputó en la campaña 1971-1972, con triunfo de Cruz Azul por 4-1. Posteriormente, América tuvo la oportunidad de tomar revancha en la temporada 1988-1989 y se quedó con el campeonato después de superar a La Máquina.
En el torneo Clausura 2013, los equipos protagonizaron una de las finales más dramáticas de la historia reciente. Cruz Azul parecía tener el título en sus manos, pero América empató en los últimos minutos del partido de vuelta y terminó imponiéndose en la tanda de penaltis.
La cuarta final se jugó en el Apertura 2018. En esa ocasión, América venció nuevamente a Cruz Azul y confirmó su dominio en las series decisivas entre ambos clubes. El quinto capítulo llegó en el Clausura 2024, cuando las dos instituciones volvieron a disputar el campeonato en una final marcada por la tensión y la expectativa nacional.
Estos antecedentes explican por qué el partido ocupa un lugar destacado en el calendario. No se trata únicamente de un duelo entre equipos populares: también existe una historia de títulos, eliminaciones, remontadas y momentos polémicos.
Palencia defiende la importancia del enfrentamiento
Juan Francisco Palencia, exjugador y canterano de Cruz Azul, rechazó la idea de que la rivalidad sea una simple creación publicitaria. Mientras se debatía la posible asistencia al estadio para un próximo encuentro, el exfutbolista argumentó que el peso del partido se demuestra en la reacción que provoca entre los aficionados.
Según Palencia, la cobertura de los medios, la expectativa por llenar el estadio y la polémica que aparece cada vez que ambos equipos se enfrentan son elementos suficientes para confirmar que existe una rivalidad auténtica. Su postura sostiene que un clásico no depende exclusivamente de su antigüedad, sino también de la pasión que genera en el presente.
Además, la rivalidad se alimenta de la coincidencia de sus aficiones en la capital del país. Durante años compartieron el Estadio Azteca como escenario habitual, una circunstancia que aumentó la cercanía y la tensión entre los seguidores.
¿Qué necesita un partido para ser considerado clásico?
No existe una definición única de clásico en el futbol. Algunas personas toman en cuenta la proximidad geográfica, como ocurre en el Clásico Regio entre Monterrey y Tigres. Otras valoran la identidad cultural y regional, característica del Clásico Tapatío entre Chivas y Atlas.
También hay enfrentamientos cuya importancia nace de la popularidad nacional y de la rivalidad institucional, como el América-Chivas. En el caso de Cruz Azul y América, los principales argumentos son el número de aficionados, la cantidad de finales disputadas y la continuidad de los partidos de alto impacto.
La antigüedad es otro factor relevante, pero no necesariamente definitivo. Una rivalidad puede consolidarse con rapidez si los equipos se encuentran de manera habitual en instancias decisivas. Los resultados, las controversias arbitrales y las figuras que participan también contribuyen a construir una identidad propia.
Una rivalidad que sigue vigente
Más allá de la discusión sobre el nombre, América contra Cruz Azul continúa siendo uno de los partidos más atractivos del futbol mexicano. Cada enfrentamiento suele tener repercusiones en la tabla, en la lucha por el título y en el estado de ánimo de sus respectivas aficiones.
La etiqueta puede ser debatida, pero la expectativa es difícil de negar. Cuando ambos clubes se enfrentan, aumentan la cobertura mediática, la conversación entre los seguidores y la presión sobre los futbolistas. Esa capacidad para generar interés durante varias décadas es una de las principales razones por las que muchos aficionados sí consideran legítimo el Clásico Joven.
Al final, la clasificación depende de la perspectiva de cada persona. Para unos, solo existen los clásicos con profundas raíces regionales o culturales. Para otros, una rivalidad se convierte en clásica cuando acumula historia, finales memorables y una respuesta constante del público. En ese sentido, Cruz Azul y América todavía pueden ser discutidos por su denominación, pero difícilmente pueden ser considerados un partido cualquiera.
