Patología específica del codo y la muñeca en el tenis

Professional tennis players who returned to the elite after chronic wrist injuries

Historias reales de vuelta a la élite tras una muñeca hecha polvo

Del quirófano a semifinales de Grand Slam

Cuando oyes “lesión crónica de muñeca” piensas en final de carrera. Sin embargo, varios tenistas de top‑100 en los últimos años han demostrado lo contrario. Entre 2021 y 2024, según informes de la ITF y resúmenes médicos de circuito, alrededor del 8‑10 % de las bajas largas (más de 3 meses) en singles estuvieron relacionadas con la muñeca; de ese grupo, cerca del 40 % logró volver al menos una vez al top‑50 tras dos temporadas. No son mayoría, pero tampoco milagros aislados. Hay casos de jugadores que, después de una segunda cirugía, recuperaron velocidad de saque y revés a dos manos gracias a cambios técnicos muy finos y a un trabajo obsesivo de fuerza específica del antebrazo, incluso compitiendo mejor en pistas duras que antes de la lesión.

Casos concretos: patrones que se repiten

Si miras en detalle tres o cuatro historias recientes, verás un guion parecido. Tenista top‑30, molestias “soportables” en la muñeca dominante, infiltraciones para poder seguir jugando, calendario lleno y, al final, ruptura parcial o daño crónico del cartílago. Pausa forzada, dudas sobre la operación y, lo más duro, el miedo a perder el golpe que les daba de comer. En varios casos la vuelta empezó en challengers, con rankings por encima del 150, partidos a tres sets para “probar sensaciones” y muchas derrotas al principio. Pero gracias a una rehabilitación muñeca para tenistas profesionales bien planificada y a una gestión agresiva de los puntos protegidos, algunos regresaron al cuadro principal de Grand Slams en menos de 18 meses, adaptando estilos: más juego hacia la red, menos intercambio pesado cruzado.

Decisiones difíciles: cuando el tratamiento estándar no basta

Más allá del reposo y los antiinflamatorios

El gran problema con la lesión crónica de muñeca en tenistas tratamiento clásico es que suele quedarse corto para el nivel profesional. Reposo, hielo y antiinflamatorios funcionan para el jugador de club, pero para sostener servicios de más de 200 km/h no es suficiente. En los últimos años se ha normalizado el uso de estudios biomecánicos de alta velocidad para analizar el momento exacto de estrés en la articulación: empuñadura, ángulo de la raqueta, uso del cuerpo en el saque. Algunos pros se dieron cuenta de que el dolor aparecía solo al golpear liftado extremo en el revés cruzado; cambiando el patrón táctico (más paralelo, más slice) redujeron carga sin perder agresividad. Es un enfoque menos glamuroso que una nueva terapia de moda, pero marca la diferencia en el calendario de 11 meses que tiene el circuito.

La operación: cuándo sí y qué esperar realmente

Operar la muñeca da miedo por una razón simple: si sale mal, se acabó la carrera. Por eso, antes de entrar a quirófano, muchos pasan por segundos y terceros diagnósticos, comparando criterios de los mejores especialistas en lesión de muñeca para tenistas. Aun así, hay situaciones en las que ya no hay margen. Cuando hablamos de operación de muñeca tenista tiempo de recuperación real no son solo las 8‑12 semanas que dice el parte médico; para volver a ganar partidos de nivel ATP/WTA, la media está más cerca de los 9‑14 meses. Los primeros 3 meses se van en recuperar movilidad sin dolor, los siguientes en fuerza y coordinación fina. Lo que casi nunca se cuenta es el peaje mental: reaprender a confiar en un golpe que ha sido tu talón de Aquiles, sabiendo que cada error genera la duda de si la articulación está al límite otra vez.

Soluciones menos obvias que marcan el retorno

Ajustes técnicos microscópicos con impacto gigante

Muchos de los regresos exitosos se apoyan en decisiones que desde fuera parecen menores. Cambiar de raqueta a un modelo con menor rigidez, subir un par de kilos la tensión de cuerdas o variar el grip del revés para descargar torsión de la muñeca pueden reducir la carga pico sin que el rival lo note. Varios jugadores que volvieron al top‑50 tras dolencias crónicas reportaron mejoras objetivas en los datos de spin y velocidad del forehand con simples ajustes en la preparación del brazo y el uso de la cadera. Estos cambios se diseñan con cámaras de alta velocidad y sensores en la empuñadura, algo que hace diez años sonaba a ciencia ficción. Es la típica solución “poco sexy” que casi nunca sale en rueda de prensa, pero que alarga carreras y permite entrenar más días seguidos sin pasar factura.

Gestión del calendario y de la superficie

Otra decisión clave, que suele chocar con el ego competitivo, es recortar el número de torneos y elegir superficies “amigas” para la muñeca. Algunos profesionales que venían de fracturas por estrés o problemas de cartílago abandonaron casi por completo la tierra batida pesada de primavera durante una o dos temporadas, priorizando pistas duras medias y hierba, donde los impactos son más cortos y previsibles. Al mismo tiempo, redujeron dobles y exhibiciones, algo que afecta a los ingresos pero protege la articulación. Curiosamente, los datos internos de rendimiento de varias academias de alto nivel muestran que, tras este tipo de recorte, la ratio de victorias en torneos clave aumenta, porque el jugador llega más fresco a los Masters 1000 y Grand Slams. El retorno a la élite, en estos casos, se construye más con el calendario que con la épica.

Métodos alternativos y complementarios que sí usan los pros

Fisioterapia deportiva 2.0 y trabajo fuera de pista

La fisioterapia deportiva para lesión de muñeca en tenis ha cambiado bastante. Ya no se trata solo de ultrasonidos y masajes. Los jugadores top trabajan con fisios que hacen test de fuerza isométrica, utilizan bandas elásticas inteligentes y combinan protocolos clásicos con ejercicios de estabilidad del hombro y de la escápula. Varios casos de recuperación exitosa tienen en común un enfoque “de cadena completa”: se corrige la postura, se refuerza el core y se entrena la pronación del antebrazo en movimientos controlados parecidos al saque. Además, algunos equipos incorporan neuroentrenamiento: tareas de coordinación ojo‑mano y reacción con luces o pelotas de distinto color, para que el cerebro mejore la toma de decisiones y reduzca gestos forzados en bola de presión. No es magia, pero sí una forma de añadir capas de protección a una articulación castigada.

Terapias alternativas: qué se queda y qué se descarta

En el circuito se prueban casi todas las modas: ondas de choque, plasma rico en plaquetas, acupuntura, vendajes neuromusculares, incluso protocolos de respiración para modular el dolor. Los resultados son mixtos, pero algunos elementos se han consolidado. El uso puntual de inyecciones biológicas, por ejemplo, parece ayudar a acelerar fases concretas de la cicatrización, siempre y cuando se combine con descanso y carga progresiva. La acupuntura y ciertas técnicas manuales se usan más para controlar el dolor entre partidos que como “cura definitiva”. Lo que separa a los que vuelven a la élite de los que se quedan a medias no es encontrar una terapia milagrosa, sino saber qué funciona para su caso concreto y tener la disciplina de medirlo: dolor antes y después, rango de movimiento y capacidad de entrenar varios días seguidos sin recaídas.

Datos recientes: qué está pasando en el circuito

Tendencias de los últimos tres años

Entre 2022 y mediados de 2024, los reportes médicos de ATP, WTA y la ITF muestran una ligera subida en las lesiones de muñeca relacionadas con el revés a dos manos y con el aumento de velocidad de bola en pista dura. En torneos de máximo nivel, la proporción de retiradas por problemas de muñeca pasó de alrededor del 5 % al 7 % de todas las bajas registradas. En el mismo periodo, más de una docena de jugadores y jugadoras que habían salido del top‑100 por problemas crónicos en la articulación consiguieron regresar a la élite (top‑50) al menos durante una parte de la temporada. Los datos completos de 2025 aún no están publicados, pero las tendencias apuntan a que veremos más casos de carreras “interrumpidas y retomadas”, porque el circuito es más exigente y, a la vez, la calidad de diagnóstico y tratamiento ha mejorado claramente en los últimos años.

Lado práctico: consejos de vestuario para profesionales

Lo que hacen (de verdad) los que consiguieron volver

1. Ajustan el entrenamiento antes que la medicación: menos volumen de golpes pesados, más calidad y más énfasis en fuerza del antebrazo y estabilidad del hombro.
2. Controlan obsesivamente la carga: minutos en pista, número de saques, tipo de superficie; usan diarios de dolor de 1 a 10 para decidir cuándo parar.
3. Invierten en equipo: raquetas algo más flexibles, cuerdas que absorben mejor el impacto y grips que permitan sujetar con menos tensión.
4. Hablan claro con su staff: entrenador, fisio y médico en la misma mesa para diseñar un plan común, sin promesas vacías de “en dos semanas estás listo”.
5. Redefinen su juego: más variedad de efecto, slices, subidas a la red y patrones que exprimen la táctica en lugar de depender solo de la potencia bruta.

Plan largo plazo: pensar en años, no en semanas

La clave de las historias que terminan bien es que asumen desde el principio que la muñeca no volverá a ser “como nueva”, sino “suficientemente buena” para competir arriba. Eso implica tomar decisiones impopulares: saltarse torneos que dan muchos puntos, renunciar a dobles cuando estás jugando fino, o cambiar un revés que te acompañó desde la infancia. A nivel mental, los que mejor regresan trabajan con psicólogos deportivos para separar el miedo razonable a la recaída del pánico paralizante. Entienden que una recaída puntual no significa fracaso del plan, sino información para ajustar cargas. En resumen, volver a la élite tras una lesión crónica de muñeca no es cuestión de heroísmo aislado, sino de encadenar muchas decisiones inteligentes durante meses hasta que, un día cualquiera, la muñeca deja de ser el centro de tu atención y vuelves a pensar solo en ganar puntos.