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André jardine, frustrado tras el américa vs olimpia, promete más gol

André Jardine termina frustrado el América vs Olimpia y promete recuperar el gol de las Águilas

El América volvió a dejar dudas sobre su versión más poderosa. En el Estadio de la Ciudad de los Deportes, las Águilas no pasaron de un 0-0 frente a Olimpia, en la vuelta de la Copa de Campeones de la Concacaf. El empate sin goles fue suficiente para asegurar el boleto a los octavos de final, pero dejó un sabor amargo en el entorno azulcrema y, sobre todo, en su técnico, André Jardine, quien no ocultó su molestia por la falta de contundencia.

Aunque el objetivo deportivo principal se cumplió —seguir con vida en el torneo internacional—, el rendimiento ofensivo volvió a quedarse corto. Desde el arranque del Clausura 2026, el América ha batallado para convertir su dominio en el marcador, y el duelo ante Olimpia fue un nuevo capítulo de esa misma historia: posesión, ocasiones a cuentagotas y una sensación permanente de que al equipo le falta colmillo en el área rival.

Jardine hizo una autocrítica abierta tras el encuentro. Reconoció que no basta con clasificar si el equipo no refleja en la cancha el peso de la institución que representa. Para él, no marcar un solo gol en casa, sin importar el rival ni el contexto, es motivo suficiente para salir inconforme. El estratega subrayó que la exigencia del club obliga a algo más que a cumplir con lo mínimo.

El técnico brasileño explicó que la frustración no se reduce únicamente al resultado, sino al estándar que maneja el vestidor: América está obligado a ir siempre por la victoria y por el espectáculo ofensivo. Jugar para ganar implica, en su visión, ir siempre de cara al arco y traducir las llegadas en goles. Cuando eso no ocurre, la sensación colectiva es de decepción, incluso en noches donde se consigue el pase a la siguiente ronda.

Jardine admitió que el equipo no está acostumbrado a marcharse del campo sin celebrar al menos una anotación. Comentó que esa incomodidad se percibe en todos los niveles: futbolistas, cuerpo técnico y afición. La ausencia de gol en este partido se suma a una tendencia que viene arrastrando desde que arrancó el Clausura 2026, y que ya se convirtió en uno de los puntos prioritarios a corregir.

En su análisis, el entrenador fue claro: el planteamiento permitió controlar el juego, pero no se tradujo en efectividad frente al arco. Habló de un equipo que cumplió con lo básico, pero que se quedó a medio camino en la toma de decisiones en los últimos metros. Para él, el gran pendiente es transformar esa intención ofensiva en real peligro, algo que —reconoce— no se vio en la medida esperada ante Olimpia.

Jardine también señaló que, en esta ocasión, la inspiración ofensiva brilló por su ausencia, sobre todo en sus atacantes. Explicó que hubo momentos en los que el equipo movió bien la pelota y encontró espacios, pero el desequilibrio individual y la claridad en la definición no aparecieron. Cuando las individualidades que suelen resolver partidos no están finas, el margen de error se reduce drásticamente, y eso fue lo que terminó ocurriendo.

A pesar del tono crítico, el técnico no perdió de vista el lado positivo: América mantiene la consistencia defensiva y demuestra solidez para competir en dos frentes. Sin embargo, insistió en que no se conformará con un equipo que solo cumpla en la pizarra, sino que buscará un cuadro que imponga condiciones a partir del ataque, acorde a la historia y a la exigencia del club.

De cara a lo que viene, Jardine dejó claro que el trabajo inmediato estará centrado en recuperar la puntería y afinar la coordinación en el último tercio del campo. Señaló que el cuerpo técnico ya identificó varios aspectos puntuales a mejorar: la toma de decisiones al borde del área, los movimientos sin balón de los delanteros y la agresividad para atacar los espacios. La idea es que el equipo no solo genere más ocasiones, sino que las convierta con una frecuencia que devuelva la confianza a los hombres de ataque.

El brasileño también habló del reto mental que atraviesan sus delanteros. Cuando la racha sin gol se alarga, el peso psicológico empieza a jugar en contra: se fuerza la jugada, se acelera el disparo y se pierde la tranquilidad para definir. Por ello, además del trabajo táctico, el cuerpo técnico pretende fortalecer el aspecto emocional del grupo, recordándoles el nivel que han mostrado en otros torneos y devolviéndoles la seguridad para encarar al portero rival.

Con el boleto a octavos de final en el bolsillo, el enfoque se desplaza inmediatamente a uno de los partidos más importantes del calendario: el Clásico Nacional ante Chivas. Jardine fue prudente al hablar del rival, evitando entrar en demasiados detalles, pero sí dejó en claro que el rendimiento mostrado en cuanto a intensidad y orden debe mantenerse, elevando al mismo tiempo la cuota ofensiva.

El entrenador recalcó que, frente a Chivas, América no puede darse el lujo de mostrar la misma falta de contundencia. Un Clásico se decide muchas veces por pequeños detalles, y llegar con un ataque poco fino puede costar caro. Por eso, el objetivo es sostener la consistencia que el equipo ha tenido en cuanto a estructura y solidez, pero sumarle un toque extra de agresividad y de eficacia frente al arco.

Jardine aseguró que, desde el día siguiente al partido ante Olimpia, el cuerpo técnico se volcará en ajustar mecanismos y preparar un plan de juego que potencie el talento ofensivo del plantel. La idea es que el equipo salga al campo ante Chivas con la determinación de dominar el juego y, sobre todo, de reflejarlo en el marcador. En su discurso, la promesa es clara: el América debe volver a ser un equipo que vive del gol, no solo del control del balón.

Otro punto que el entrenador considera clave es mantener la consistencia a lo largo de los 90 minutos. Contra Olimpia, hubo tramos donde el América perdió ritmo e intensidad en la presión, lo que permitió que el rival se acomodara. Ante un rival como Chivas, esos lapsos de desconexión pueden ser letales. La consigna es sostener un nivel alto de concentración y energía, sin regalar minutos.

Jardine también valora la importancia de conectar nuevamente con la afición a través del juego. Sabe que el hincha americanista no solo exige victorias, sino una propuesta ofensiva clara, protagonista y ambiciosa. Un América que gana, pero que no convence, siempre quedará bajo la lupa. Por eso, el técnico se compromete a encontrar el equilibrio entre resultados y espectáculo, consciente de que el gol es el puente más directo hacia la comunión con la grada.

En cuanto al plantel, el brasileño confía en la calidad de sus piezas para revertir la falta de contundencia. Considera que cuenta con delanteros y mediocampistas capaces de marcar diferencias, y que esta racha sin tantos es más un bache puntual que un problema estructural. No obstante, insiste en que la solución no pasa solo por esperar que la fortuna cambie, sino por trabajar cada detalle en los entrenamientos: definición, centros, jugadas a balón parado y coordinación en el área.

El cuerpo técnico también analiza posibles variantes tácticas para potenciar el ataque. Desde modificar la disposición de los extremos, hasta ajustar el rol del mediapunta o sumar más presencia en el área con llegadas desde segunda línea. La intención es que el equipo no sea predecible y pueda encontrar diferentes caminos al gol dependiendo del contexto del partido y del tipo de defensa que tenga enfrente.

En el ámbito de la Concacaf, avanzar a octavos sin recibir gol en este partido permite a Jardine rescatar un punto importante: la solidez defensiva. En eliminatorias, no encajar también es una forma de competir. Sin embargo, el propio técnico admite que América no puede refugiarse únicamente en ese argumento. Un club acostumbrado a ser protagonista en la región debe aspirar a dominar a sus rivales tanto en el juego como en el marcador.

De fondo, el mensaje que deja Jardine tras el 0-0 contra Olimpia es doble. Por un lado, reconoce que el paso a la siguiente ronda cumple con una parte de las expectativas. Por el otro, asume que el América actual todavía está lejos de su techo y que la versión que todos esperan ver pasa inevitablemente por un equipo más contundente, agresivo y decidido en el área rival.

El técnico azulcrema, visiblemente inconforme al finalizar el partido, se comprometió a trabajar para que el equipo recupere su instinto goleador. Sabe que el tiempo para ajustar es corto, que el calendario no da tregua y que el próximo examen es de máxima exigencia. Pero también confía en que, si logran mantener la consistencia mostrada en otros aspectos del juego y sumarle ese “toque de ofensividad” del que habla, el América puede reencontrarse pronto con el gol y con la versión dominante que su afición reclama.