«No puedo educar a todos»: Carlos Hermosillo responde a la afición del América tras el choque ante Toluca
Carlos Hermosillo, hoy analista de televisión y recordado como uno de los goleadores más contundentes del futbol mexicano, volvió a colocarse en el centro de la conversación tras criticar con dureza el comportamiento de algunos aficionados del América después del duelo ante Toluca en la Liga MX 2026.
El exdelantero, conocido como el «Grandote de Cerro Azul», construyó su leyenda principalmente con Cruz Azul, pero también fue figura y campeón con las Águilas en la década de los 80, etapa en la que se consagró como uno de los máximos artilleros del club de Coapa. Esa doble pertenencia le da un peso especial a sus opiniones cuando se refiere a cualquiera de las dos instituciones.
A pesar de su pasado americanista, Hermosillo ha demostrado que no le tiembla la voz al momento de cuestionar al equipo azulcrema. Esta vez, sus observaciones llegaron después del partido en el que el América, dirigido por el brasileño André Jardine, se impuso 2-1 a los Diablos Rojos del Toluca, actuales bicampeones de la Liga MX. El encuentro terminó caliente, con polémica dentro y fuera de la cancha y con miradas puestas en las posibles sanciones para Helinho y Antonio Mohamed.
Hermosillo utilizó su cuenta de X para expresar su molestia no solo por lo sucedido en el campo, sino sobre todo por las reacciones de una parte de la afición americanista, que lo atacó por sus comentarios críticos sobre el accionar del equipo y de algunos protagonistas del duelo.
«A estos americanistas que insultan, que agreden, me dan mucha risa, pero les agradezco que me escriban», publicó el exgoleador. «Ojalá entiendan que debe ser con respeto, pero yo no puedo educar a todos. Como dije, no iba a pasar absolutamente nada en las sanciones de lo que pasó en el América vs Toluca. En fin, viva México…».
El exseleccionado nacional, mundialista en Estados Unidos 1994, fue más allá y grabó un video que también compartió en la misma red social, en el que envió un mensaje más directo a quienes lo atacaron por sus críticas.
«Quiero decirles algo a estos americanistas soberbios, que insultan, que agreden», señaló. «Me dan mucha risa, de verdad. A ustedes solamente les gusta que hablen bien de su equipo y hay que decir las cosas como son. Yo estoy en la tele no para ser palero de nadie, es para decir lo que veo. Ni siquiera de Cruz Azul, porque a Cruz Azul también lo he cuestionado o he hecho comentarios fuertes».
Hermosillo enfatizó que su función como analista no es quedar bien con las aficiones, sino ofrecer una lectura honesta de lo que ocurre en la cancha. Recordó que, al igual que criticó al América, ha señalado errores y malas decisiones en otros clubes, incluso en aquellos con los que tiene un vínculo emocional y una historia ganadora, como Cruz Azul o Necaxa, con el que también fue campeón de Liga MX.
Además, el exdirector de la CONADE pidió a los aficionados mirar el partido con una perspectiva más amplia, sin fanatismos desmedidos. «Decirles que vean bien», insistió. «Sí, al jugador de Toluca (Helinho) lo van a suspender, yo creo que lo van a suspender. Si al Turco Mohamed, a este gran técnico, el mejor técnico ‘mexicano’, también lo van a castigar, por supuesto que lo van a suspender».
En ese sentido, Hermosillo subrayó que el foco no debe ponerse solo en las sanciones, sino en todo lo que ocurrió en el terreno de juego, incluidos los comportamientos de los futbolistas del América. «Pero también vean lo que sucedió en la cancha y sean objetivos, no pasionales», recalcó. «No sean groseros, se puede decir sin faltar al respeto, porque yo no le falto al respeto a nadie; simplemente digo lo que veo y lo que siento. Que tenga la verdad absoluta, no sé, pero es mi opinión».
La polémica se encendió precisamente por ese contraste entre la visión del exjugador y la de muchos aficionados azulcremas, quienes interpretan cualquier crítica como un ataque directo a su club. Para Hermosillo, esa reacción es un síntoma de algo más profundo: la dificultad de separar la pasión por los colores de un análisis sereno del juego y del comportamiento de sus protagonistas.
El caso también reabre el debate sobre el rol de los exfutbolistas en los medios. Hermosillo representa un tipo de comentarista que no teme confrontar a los equipos «grandes», incluso si formó parte de su historia. Esa postura le ha ganado respeto entre algunos sectores, pero también rechazo entre quienes esperan que un ídolo del club se mantenga siempre alineado al discurso oficialista o condescendiente.
Otro punto que deja en evidencia esta confrontación es el ambiente en redes sociales alrededor del futbol mexicano. Las descalificaciones personales, los insultos y la violencia verbal se han normalizado al punto de que cualquier señalamiento técnico o táctico se convierte rápidamente en una guerra de bandos. Hermosillo, al reconocer que «no puede educar a todos», lanza también un mensaje de resignación ante ese clima hostil, aunque mantiene su postura de seguir opinando sin filtros.
El encuentro América-Toluca tampoco ayudó a calmar las aguas. La victoria de los de Coapa, sumada a las decisiones arbitrales y a los roces entre jugadores y cuerpo técnico, alimentó la narrativa de la polémica. De ahí que las miradas se centraran en lo que la Comisión Disciplinaria haga o deje de hacer con Helinho y con Antonio Mohamed, figura clave en los banquillos y señalado por su carácter explosivo.
Hermosillo advirtió desde el principio que, a su juicio, las sanciones no serían tan severas como muchos esperaban. Ese pronóstico provocó aún más molestia entre quienes consideraban que el América había sido víctima y no parte del problema. Para el exdelantero, sin embargo, el análisis debe ser parejo: si se castiga al rival, también hay que revisar con el mismo rigor el comportamiento del equipo de casa.
Detrás de sus declaraciones también hay una defensa del criterio profesional del analista. Hermosillo insiste en que su papel en pantalla no es el de «porrista» ni defensor ciego de determinadas camisetas, sino el de alguien que conoce el vestidor, la presión y las reglas no escritas del futbol, y que a partir de esa experiencia se atreve a señalar lo que a muchos incomoda.
El episodio deja una lección incómoda para la afición: la grandeza de un club también se mide por la capacidad de aceptar críticas y reconocer errores, incluso en la victoria. El América, acostumbrado a vivir bajo los reflectores, genera amores y odios extremos, pero esa intensidad no debería traducirse en ataques personales hacia cualquiera que cuestione algo del equipo.
Para figuras como Hermosillo, la línea es clara: se puede debatir, disentir y discutir de futbol, pero sin cruzar el límite del respeto. De lo contrario, se pierde de vista lo esencial: el juego, el análisis y la posibilidad de mejorar. Mientras tanto, el «Grandote de Cerro Azul» parece decidido a mantener su estilo frontal, aunque eso signifique seguir enfrentándose, una y otra vez, a la parte más radical de la afición azulcrema.