«Me encantaría enfrentar a Cruz Azul en el Banorte»: DT de LAFC elogia a La Máquina y la señala como favorita en Concachampions
Cruz Azul y Los Ángeles FC afinan detalles para su choque en los Cuartos de Final de la Concacaf Champions Cup, una de las eliminatorias más atractivas de esta edición por el nivel reciente de ambos conjuntos. En la antesala de la serie, el técnico del LAFC, Marc Dos Santos, no solo se deshizo en elogios hacia La Máquina, sino que también dejó claro su deseo: jugar el partido de vuelta en el recién reinaugurado Estadio Banorte, antes conocido como Estadio Azteca.
El estratega del equipo angelino, que milita en la Major League Soccer, reconoció que le seduce la idea de vivir una atmósfera de alto voltaje en el Coloso de Santa Úrsula, escenario ya probado en la reinauguración con el duelo entre la Selección Mexicana y Portugal. A partir de ese partido surgió la gran incógnita: ¿utilizará también Cruz Azul este inmueble en Concachampions, de la misma forma en que América lo hará en su serie ante Nashville?
Actualmente, el compromiso de vuelta entre cementeros y angelinos está calendarizado para celebrarse en el Estadio Cuauhtémoc de Puebla, sede alterna que se ha convertido en una auténtica fortaleza para Cruz Azul tanto en la Liga MX como en la Concacaf Champions Cup. Sin embargo, el vínculo contractual de La Máquina con el Estadio Banorte se extiende hasta 2028, por lo que siempre queda abierta la posibilidad de que en futuras fases -o incluso con un ajuste de último momento- el mítico recinto de Santa Úrsula vuelva a albergar un juego del conjunto celeste en este torneo.
En una entrevista televisiva, Dos Santos dejó muy clara su postura sobre dónde le gustaría jugar:
Como entrenador y como aficionado al futbol, me encantaría enfrentar a Cruz Azul en el Banorte. Es uno de esos estadios que marcan la historia de este deporte. Pero entiendo la situación y sé que, se juegue donde se juegue, va a ser un gran partido.
Más allá de su preferencia por la sede, el director técnico portugués-canadiense fue tajante al hablar del favoritismo en la eliminatoria. Lejos de victimizarse o de intentar recargar la presión en su rival como estrategia mediática, Dos Santos apuntó directamente a los números y al contexto reciente del torneo continental:
Aquí en Los Ángeles es como un mini México. Sabemos que habrá una enorme cantidad de aficionados de Cruz Azul en el estadio, es algo normal porque es un club muy grande. Y, siendo sinceros, ellos llegan como favoritos. Para mí, los favoritos son siempre los que ya ganaron la competición. Cruz Azul la conquistó el año pasado y LAFC nunca ha levantado la Concachampions. Somos conscientes de la dificultad. Tendremos que estar al 100% si queremos competir esta llave.
El técnico del LAFC subrayó que no solo pesa el título vigente de Cruz Azul en la Concacaf Champions Cup, sino también el momento futbolístico del plantel que dirige Nicolás Larcamón. Para Dos Santos, el conjunto cementero combina un estilo intenso, orden defensivo y variantes ofensivas que lo convierten en uno de los equipos más peligrosos del continente a doble partido.
La serie está programada para iniciar en Estados Unidos este martes 7 de abril, con la ida en casa del LAFC, y la vuelta se disputará el 14 de abril, en territorio mexicano, donde se definirá al primer semifinalista del torneo. Se trata de una llave que, en palabras del propio entrenador angelino, puede romperse por detalles mínimos: una desconcentración, una pelota parada mal defendida o una decisión arbitral en momentos clave.
El debate sobre la sede del partido de vuelta no es solo un tema logístico, sino también emocional. El Estadio Banorte, antiguo Azteca, guarda una carga simbólica enorme para el futbol mexicano. Volver a verlo con Cruz Azul en un duelo internacional sería un guiño a la historia, recordando las épocas en que el coloso albergaba noches inolvidables de Copa de Campeones. Para LAFC, jugar ahí significaría medir fuerzas no solo contra el campeón vigente, sino contra el peso de un escenario mítico.
No obstante, el Estadio Cuauhtémoc tampoco es un terreno sencillo para los visitantes. Cruz Azul ha sabido transformar la casa del Puebla en un bastión: se ha adaptado rápido a la cancha, a la altura y al entorno, y ha logrado que su afición lo haga sentir como si fuese su hogar natural. Para un club mexicano grande, la marea azul se hace notar en cualquier ciudad, y Puebla no ha sido la excepción. En ese contexto, la «fortaleza improvisada» puede resultar igual de intimidante que el Banorte.
En el plano futbolístico, el duelo ofrece un contraste interesante. LAFC, acostumbrado a un estilo dinámico y vertical en la MLS, intentará sacar ventaja de la localía en la ida, imponiendo ritmo alto y buscando castigar con su ataque en transición. Cruz Azul, por su parte, suele mostrarse sólido atrás y eficiente en la gestión de los tiempos del partido, sabiendo cuándo acelerar y cuándo dormir el juego, algo clave en eliminatorias internacionales.
Para Larcamón, el reto no consiste solo en refrendar el título continental, sino en mostrar que su proyecto puede sostener un nivel competitivo alto ante rivales de distintas ligas y estilos. Para Dos Santos, en cambio, el desafío es romper la barrera psicológica de enfrentar al campeón defensor y demostrar que LAFC está listo para pelear de tú a tú con los gigantes de la región. Ambos técnicos llegan con ideas claras, planteles competitivos y la presión de una afición que exige resultados inmediatos.
El factor afición jugará un papel determinante, tanto en Los Ángeles como en México. El propio Dos Santos admitió que, en su estadio, el ambiente se parecerá mucho a un juego en campo neutral: la presencia masiva de seguidores de Cruz Azul en California, sumada a la hinchada local del LAFC, promete un clima intenso desde el primer minuto. En la vuelta, sin importar si es Cuauhtémoc o Banorte, La Máquina contará con un entorno mayoritariamente favorable, algo que suele pesar cuando se cierran las llaves.
Detrás de sus elogios, el técnico del LAFC también lanzó un mensaje interno: reconocer a Cruz Azul como favorito sirve para mantener a su plantel enfocado y sin exceso de confianza. En lugar de caer en declaraciones estridentes, Dos Santos optó por la mesura, admitir la jerarquía del rival y plantear el cruce como una oportunidad para medir el verdadero techo competitivo del club angelino.
Para la propia Concacaf Champions Cup, esta serie representa mucho más que unos simples Cuartos de Final. Enfrenta a un histórico del futbol mexicano, actual campeón del torneo, frente a uno de los proyectos más sólidos y mediáticos de la MLS. El ganador no solo avanzará a semifinales, sino que enviará un mensaje directo sobre qué liga se impone en el terreno internacional en este momento: la mexicana o la estadounidense.
Mientras se acerca el 7 de abril, la duda sobre el Estadio Banorte añade un condimento extra a la narrativa. Dos Santos ya dejó claro su sueño: vivir una noche de Concachampions en el renovado coloso capitalino, con Cruz Azul enfrente, en un escenario de gran historia continental. Sea en Puebla o en Santa Úrsula, lo que está garantizado es que la llave entre LAFC y La Máquina tiene todos los ingredientes para convertirse en una de las mejores de esta ronda: un campeón vigente, un aspirante ambicioso, entrenadores con ideas claras y estadios que prometen atmósferas electrizantes.
En ese contexto, la frase del técnico angelino resume el espíritu de la eliminatoria: le encantaría enfrentar a Cruz Azul en el Banorte, sabe que La Máquina es la favorita, pero no renuncia a la idea de dar el golpe. Y si algo ha enseñado la historia de la Concachampions, es que en 180 minutos, la etiqueta de «favorito» puede derrumbarse con un solo error… o consolidarse con una gran noche en un estadio legendario.