«América está condicionando el arbitraje»: cuestionan la postura de Guillermo Almada tras la eliminación de la Leagues Cup
La eliminación del América en las semifinales de la Leagues Cup no solo dejó malestar por el resultado. Las declaraciones de Guillermo Almada, quien señaló directamente al árbitro Erik Yair Miranda y al VAR, provocaron críticas entre analistas que consideran que el técnico uruguayo está otorgando demasiado protagonismo a las decisiones arbitrales.
El encuentro disputado en Carson, California, estuvo marcado por varias jugadas polémicas. El América fue superior durante buena parte del compromiso, generó las ocasiones más claras y tuvo posibilidades suficientes para llegar al descanso con una ventaja de dos goles. Sin embargo, la falta de contundencia mantuvo con vida al Monterrey, que terminó aprovechando el desenlace dramático del partido.
La actuación del cuerpo arbitral fue cuestionada por distintos sectores. Hubo decisiones discutibles a lo largo de los 90 minutos y, especialmente en la recta final, algunas acciones perjudicaron al conjunto azulcrema. Aun así, la crítica principal hacia Almada no se relaciona con señalar errores concretos, sino con convertir al arbitraje en la explicación central de la eliminación.
En el programa «Cuadro Titular», Claudia García sostuvo que el América suele adoptar una postura diferente cuando las decisiones arbitrales lo favorecen. Según su análisis, después de una victoria el equipo acostumbra destacar el esfuerzo colectivo, la dificultad del encuentro y el rendimiento de sus futbolistas, pero rara vez reconoce que una jugada polémica pudo influir en el marcador.
La comentarista consideró que la reacción cambia por completo cuando el club se siente perjudicado. En esos casos, aparecen los reclamos, las acusaciones y la idea de que el árbitro fue el principal responsable del resultado. Para García, el América también debería asumir una posición autocrítica y reconocer que en ocasiones obtiene beneficios de errores que no son mencionados públicamente.
Fernando Cevallos añadió que las palabras de Almada podrían condicionar la percepción sobre los próximos partidos del equipo. A su juicio, si las Águilas ganan, el mérito recaerá en el trabajo de los jugadores; pero si pierden, cualquier decisión polémica podría interpretarse como parte de una supuesta persecución arbitral contra el cuadro capitalino.
La crítica apunta a una posible presión anticipada sobre los colegiados. Cuando un entrenador instala el discurso de que su equipo está siendo perjudicado, cada error posterior corre el riesgo de analizarse bajo esa misma perspectiva. Esto puede aumentar la tensión en los partidos y desviar la atención de los aspectos futbolísticos que sí dependen directamente del plantel.
Almada cuenta con experiencia y prestigio suficientes para realizar una evaluación más amplia. El América tuvo momentos de dominio, controló amplias fases del juego y dispuso de oportunidades para resolver la eliminatoria antes de llegar a los penales. La ausencia de eficacia frente a la portería rival fue tan importante como las decisiones arbitrales en el desarrollo del resultado.
El Monterrey consiguió el pase a la final desde el punto penal. Rodolfo Cota no logró detener ninguno de los lanzamientos, mientras que Alan Cervantes falló su disparo para el América. Hugo Cuypers convirtió su penalti y confirmó la clasificación regiomontana, dejando a las Águilas fuera de la lucha por el título internacional.
La derrota prolongó además la sequía del América, que acumula 11 años sin conquistar un trofeo internacional. El resultado representa un golpe para el proyecto encabezado por Almada, aunque no elimina los avances mostrados por el equipo durante la temporada ni el trabajo de reestructuración que realiza la institución.
Una eliminación en penales siempre contiene un componente de incertidumbre. La ejecución, la concentración y la capacidad del guardameta pueden definir una serie en cuestión de minutos. Por ello, atribuir toda la responsabilidad al árbitro puede resultar insuficiente y limitar el análisis de los errores propios.
El América también deberá revisar su comportamiento en los minutos decisivos. El equipo tuvo ocasiones para ampliar la ventaja, pero no consiguió cerrar el partido cuando controlaba el trámite. En competiciones de eliminación directa, perdonar al rival suele tener consecuencias, especialmente cuando el marcador permanece abierto hasta el final.
Ahora, el conjunto dirigido por Almada disputará el partido por el tercer lugar frente al Club León. El encuentro está programado para el domingo 6 de septiembre en el Shell Energy Stadium de Houston, Texas. Aunque ya no estará en juego el campeonato, el duelo servirá para cerrar su participación en la competición y recuperar sensaciones antes de volver a México.
Después de ese compromiso, las Águilas concentrarán sus esfuerzos en el torneo Apertura 2026. El equipo marcha como superlíder y pretende consolidar una reestructuración deportiva que, pese al tropiezo internacional, ha mostrado resultados positivos. La prioridad será mantener la regularidad, mejorar la contundencia y evitar que las polémicas externas afecten el rendimiento colectivo.
Para lograrlo, el América necesitará combinar autocrítica y personalidad. Reclamar errores arbitrales es válido cuando existen jugadas claramente discutibles, pero el discurso debe complementarse con una revisión honesta de las oportunidades desperdiciadas, las decisiones tácticas y la ejecución de los futbolistas.
La eliminación puede convertirse en una lección importante para el proyecto de Almada. Si el equipo logra transformar la frustración en aprendizaje, llegará mejor preparado a los próximos desafíos. Si, por el contrario, mantiene el arbitraje como argumento principal ante cada tropiezo, aumentará la presión y se alejará del análisis profundo que exige un club con sus objetivos.
