Liga MX 2026: Para el Ruso Brailovsky, el único Clásico del América sigue siendo contra Chivas
Daniel «Ruso» Brailovsky, histórico del Club América como futbolista y también como entrenador, volvió a dejar clara su postura en torno a la eterna discusión sobre los clásicos del conjunto azulcrema. En la antesala de un nuevo enfrentamiento ante Cruz Azul en el Clausura 2026, duelo que muchos catalogan como «Clásico Joven», el exjugador se mostró firme: para él, el clásico que realmente cuenta es frente a las Chivas de Guadalajara.
El contexto no puede ser más especial. América se prepara para uno de sus partidos estelares del fin de semana ante La Máquina, en el marco del regreso del Estadio Azteca a la Liga MX, después de reabrir sus puertas con el choque entre la Selección Mexicana y Portugal a finales de marzo. La cartelera, el escenario y la rivalidad alimentan la narrativa, pero Brailovsky prefiere poner las cosas en su lugar desde la perspectiva histórica.
«Todos los equipos quieren tener un clásico contra América. Que si el Clásico Joven, que si el del Periférico… pero el Clásico que yo conozco realmente es contra Guadalajara», apuntó el Ruso, dejando claro que, a su juicio, solo uno de todos esos choques merece la etiqueta máxima. Para él, lo demás entra en la categoría de rivalidades fuertes, pero no alcanza el peso del llamado Clásico Nacional.
Brailovsky subrayó que sus palabras no son un desplante hacia Cruz Azul o Pumas, sino una cuestión de jerarquía futbolística y tradición. «Con mucho respeto lo digo: Chivas y América es el clásico más importante. A veces uno de los dos puede llegar en mal momento, pero ese sigue siendo el Clásico Nacional. Respeto lo que piensen los demás, pero para mí es comparable únicamente con lo que significa Boca contra River», señaló, apelando a una de las rivalidades más emblemáticas del planeta para dimensionar lo que implica el choque entre azulcremas y rojiblancos.
El exvolante recordó que la animadversión deportiva entre América y Cruz Azul ha crecido notablemente con el paso de los años. Finales memorables, eliminaciones dolorosas y marcadores históricos han alimentado ese pique, al punto de que una parte de la afición y de los medios lo ha adoptado como «Clásico Joven». Lo mismo ocurrió, explicó, con Pumas en la década de los ochenta, cuando la rivalidad entre universitarios y americanistas se intensificó gracias a planteles competitivos y partidos decisivos.
Sin embargo, pese a reconocer que se trata de enfrentamientos de alto voltaje, Brailovsky establece una línea divisoria clara. América-Cruz Azul y América-Pumas son duelos de orgullo, de tradición reciente muy fuerte, pero no alcanzan, según su visión, el simbolismo y la carga histórica del enfrentamiento ante Chivas. «La rivalidad entre América y Cruz Azul ha crecido y bastante. Como en los ochentas creció la rivalidad de América y Pumas, pero no es comparable con el Clásico Nacional. Es mi opinión personal y no la voy a cambiar, porque siento que es también lo que piensa gran parte de la gente», recalcó.
El regreso del Estadio Azteca al calendario de la Liga MX le añade una capa más a esta discusión. Cada vez que América pisa la cancha del Coloso de Santa Úrsula ante Cruz Azul o Pumas, resurgen los debates sobre qué partidos merecen la categoría de clásicos. Para muchos aficionados jóvenes, que han vivido finales recientes entre La Máquina y las Águilas, es natural elevar ese choque a la máxima categoría. No obstante, voces con el peso histórico de Brailovsky insisten en que la esencia del club está ligada, ante todo, al antagonismo con el Rebaño Sagrado.
Detrás de esta postura hay también una lectura de identidad. América y Chivas representan polos opuestos en varios sentidos: uno se asocia con la inversión fuerte, el papel de «villano» y el protagonismo mediático, mientras que el otro enarbola la bandera de jugar solo con futbolistas mexicanos y se presenta como un símbolo tradicionalista. Es ese choque de filosofías, más allá de la tabla de posiciones, lo que convierte cada edición del Clásico Nacional en un evento que paraliza al país.
En cambio, las rivalidades con Cruz Azul y Pumas se han edificado con base en ciclos específicos. Con La Máquina, los duelos por título y las remontadas han dejado heridas abiertas que hacen que cada nueva cita tenga olor a revancha. Con los universitarios, la rivalidad se disparó en los ochenta, cuando ambos clubes eran protagonistas habituales y contaban con figuras de enorme peso. Son historias intensas, pero, para quienes vivieron varias generaciones del futbol mexicano, todavía están un escalón por debajo del América-Chivas.
La visión de Brailovsky también toca un punto sensible para el americanismo: la necesidad de mantener una jerarquía clara en el imaginario del club. Al afirmar que «todos quieren un clásico contra América», el argentino naturalizado mexicano señala cómo el conjunto de Coapa se ha convertido en el equipo al que todos aspiran a medir con vara de clásico. Pero precisamente por ello, sostiene, no se puede banalizar el concepto y llamar clásico a cualquier rivalidad que se vuelva atractiva por una racha de partidos.
De cara al Clausura 2026, los resultados del América en sus distintos clásicos y partidos de alta rivalidad serán observados con lupa. Cada tropiezo ante Cruz Azul o Pumas avivará el debate sobre cuál es el adversario más incómodo, mientras que una victoria ante Chivas siempre tendrá un sabor único para el aficionado. La afición azulcrema sabe que puede tolerar un mal marcador ante otros rivales, pero una derrota frente al Rebaño suele dejar marcas más profundas, tanto en el vestidor como en las gradas.
Además, el regreso del Estadio Azteca como escenario central de estos partidos ayudará a reactivar la mística de los grandes duelos. Para varios futbolistas jóvenes, será una primera oportunidad de vivir un Clásico Joven o un choque contra Pumas en un Azteca renovado. Sin embargo, aquellos que sueñan con quedar en la historia del club saben que su consagración definitiva suele llegar, casi siempre, en un Clásico Nacional bien jugado y bien ganado.
En este contexto, las palabras del Ruso funcionan también como un recordatorio para las nuevas generaciones de aficionados y jugadores: los clásicos no se inventan de un día para otro ni se basan solo en la moda o en campañas recientes. Se construyen con décadas de enfrentamientos, símbolos compartidos y significados que van más allá del marcador. Y, para Brailovsky, ese lugar de privilegio, cuando se habla del América, solo lo ocupa el duelo ante las Chivas de Guadalajara.
Así, mientras Cruz Azul y Pumas se preparan para sus respectivos enfrentamientos contra las Águilas, la discusión sobre qué partido merece el título de clásico seguirá viva. Pero, al menos desde la óptica de una de las voces más autorizadas del americanismo, la respuesta es clara: hay muchas rivalidades, pero Clásico, con mayúscula, solo hay uno.