Patología específica del codo y la muñeca en el tenis

Miguel herrera y su posible regreso al américa: datos, polémicas y realidad

¿Miguel Herrera de regreso al América? Datos, polémicas y el trasfondo de la «campaña» televisiva

La presencia de Miguel «Piojo» Herrera en la pantalla volvió a encender un debate que parecía archivado: ¿es real la posibilidad de que vuelva a dirigir al América o todo responde a una estrategia mediática que choca con su rendimiento reciente en los banquillos?

El ex técnico de la Selección Mexicana en Brasil 2014 fue presentado como «refuerzo estelar» en la transmisión de TUDN y Televisa durante el amistoso de la Selección Mexicana en el Estadio La Corregidora de Querétaro, ante Islandia, duelo de preparación rumbo al Mundial de 2026 para el equipo dirigido por Javier «Vasco» Aguirre.

Más allá de su aparición junto a comentaristas y exfutbolistas como Andrés Vaca, David Faitelson, Ricardo La Volpe, Miguel Layún, Mauricio Ymay y Gibrán Araige, lo que realmente generó ruido fue verlo instalado también en el palco de la televisora durante el partido de la Jornada 8 del Clausura 2026 entre América y Tigres, disputado en el Estadio de la Ciudad de los Deportes.

En ese juego, para colmo, el América fue exhibido en casa: derrota 1-4 ante los Tigres de la UANL, otro club al que ya dirigió el propio Herrera. La imagen del «Piojo» en el palco, mientras su ex equipo era goleado y su actual técnico, André Jardine, era objeto de críticas, fue la chispa perfecta para alimentar toda clase de teorías.

América a la baja y la sospecha de un «plan» para relevar a Jardine

El momento deportivo del América explica parte del escándalo. Tras haber llevado al club al histórico primer tricampeonato en torneos cortos, André Jardine atraviesa su etapa más complicada como entrenador azulcrema. El rendimiento del equipo ha caído, los resultados ya no son tan contundentes y han surgido voces que piden un cambio de ciclo en el banquillo.

En paralelo, la contratación de Herrera como figura de TUDN y su presencia física en el palco de la empresa que a la vez es dueña del América alimentaron la lectura de que todo podría formar parte de una operación gradual: reposicionar mediáticamente al «Piojo» como el «hombre de la casa» para reabrirle la puerta de Coapa y poner en duda la continuidad del estratega brasileño.

Sin embargo, más allá del ruido, el gran obstáculo para esa narrativa son los números del propio Herrera desde su última salida del América. Los datos duros no lo favorecen y contrastan con la imagen de técnico ganador que dejó en el club.

La última etapa de Herrera en América y la polémica despedida

Miguel Herrera cerró su segunda etapa en el América el 21 de diciembre de 2020, y lo hizo en medio de otro escándalo. Su adiós llegó tras la eliminación en semifinales de la Liga de Campeones de la Concacaf ante el LAFC.

Aquella noche fue expulsado después de protagonizar una bronca con integrantes del banquillo rival, episodio recordado también por la famosa imagen de su ojo enrojecido. Ese incidente, sumado a anteriores polémicas de disciplina y comportamiento, llevó a la directiva a poner fin a su ciclo, más allá de los títulos y buenos momentos que había acumulado.

Desde entonces, el relato que lo rodea combina una nostalgia por el entrenador que llevó al América a ser protagonista constante, con una lista creciente de episodios y resultados que han debilitado su figura en el fútbol mexicano.

Las malas gestiones posteriores: Tigres, Xolos y Costa Rica

Tras dejar el América, el «Piojo» tuvo oportunidades de alto perfil que, lejos de reposicionarlo como técnico top, terminaron por erosionar su prestigio.

Primero vinieron sus pasos por Tigres y por Xolos de Tijuana en la Liga MX. Más tarde, su aventura con la Selección de Costa Rica. Ninguno de estos proyectos logró consolidarse como un éxito contundente. En lugar de eso, dejaron la sensación de un técnico atrapado entre su pasado glorioso y una realidad donde ya no consigue imponer su sello con la misma efectividad.

En Tigres se le exigía mantener al equipo en la élite y pelear siempre por el título. La irregularidad, las dudas tácticas y algunas decisiones polémicas lo alejaron de esa expectativa. En Tijuana, un proyecto que en teoría podía servirle para relanzarse acabó por profundizar las dudas sobre su capacidad para transformar planteles complejos.

Su paso por la selección de Costa Rica tampoco dejó grandes resultados. Lejos de encarrilar a una selección que necesitaba un salto de calidad, la etapa de Herrera se caracterizó por la inconsistencia y la ausencia de un proyecto claro a largo plazo.

Los números del «Piojo» tras América: victorias y puntos que no convencen

Más allá de percepciones, su desempeño reciente puede resumirse en una estadística que pesa demasiado para un club como el América. Desde su salida azulcrema, Herrera ha dirigido:

– 125 partidos
– 48 victorias
– 31 empates
– 46 derrotas

Es decir, solo el 38.4% de esos encuentros terminaron con triunfo para sus equipos. Para un entrenador que aspira a regresar al banquillo del club más exigente del país, se trata de una cifra, como mínimo, preocupante.

Si se revisa el rendimiento en puntos, el panorama no mejora mucho. En esos 125 partidos hubo 375 puntos en disputa; los equipos de Herrera sumaron solamente 175, lo que se traduce en una efectividad de 46.7%.

En otras palabras: gana menos de 4 de cada 10 partidos y apenas suma algo menos de la mitad de los puntos posibles. Para una directiva que se ha acostumbrado en los últimos torneos a ver al América en la cima de la tabla, esos números son difíciles de vender como la solución a una eventual crisis.

Polémicas constantes: el otro gran «lastre» de Herrera

La figura de Herrera no solo se valora por resultados deportivos; su comportamiento también pesa, y mucho. Desde aquel famoso altercado en el aeropuerto con un comentarista hasta las discusiones en zona técnica y los enfrentamientos verbales con rivales, la carrera del «Piojo» está marcada por capítulos extracancha que el América ya conoce demasiado bien.

En una institución que ha intentado, en los últimos años, proyectar una imagen más controlada y profesional, la idea de volver a convivir con ese tipo de controversias no es un detalle menor. El club sabe que con Herrera llega también un paquete de tensión mediática y disciplinaria que puede estallar en cualquier momento.

Sumar a esto el hecho de que, desde su última salida, sus equipos no han mostrado un salto táctico o una evolución clara en su idea de juego, complica aún más la argumentación de quienes lo promueven como la mejor opción para sustituir a Jardine.

¿Por qué algunos medios insisten en su regreso?

La poderosa combinación de historia, carisma y rating ayuda a explicar por qué ciertos espacios insisten en colocar a Herrera en el radar del América. El «Piojo» es un personaje mediático: habla fuerte, genera titulares, polariza y mantiene el foco de atención.

Para la televisión, colocar su nombre cerca de un banquillo tan mediático como el de Coapa es una fórmula segura para generar conversación. La narrativa del «hijo pródigo que podría volver a casa» funciona bien en términos de audiencia, aunque choque frontalmente con su realidad reciente como entrenador.

Además, su pasado en América incluye títulos, liderazgos y un estilo de juego ofensivo que en su momento conectó con la afición. Esa memoria colectiva facilita que muchos olviden, o minimicen, que el último tramo de su carrera dista bastante de aquel pico de rendimiento.

El contraste con Jardine: resultados presentes vs. mitos del pasado

André Jardine no atraviesa su mejor momento, pero su currículum reciente con el América sigue siendo notable: un tricampeonato histórico en torneos cortos y un equipo que, más allá de los baches, ha sido competitivo.

La presión típica del entorno americanista hace que cualquier tropiezo active rumores de sustitución. Sin embargo, si se compara fríamente el presente de Jardine con los resultados de Herrera desde 2020, el brasileño sigue teniendo una ventaja evidente en cuanto a rendimiento y estabilidad.

El gran dilema para la directiva no es elegir entre un técnico que guste más a la tribuna y otro que genere menos ruido, sino decidir con base en datos y proyección. Apostar por Herrera sería, hoy, más un movimiento emocional y mediático que una apuesta respaldada por su efectividad reciente.

¿Tiene sentido un tercer ciclo del «Piojo» en Coapa?

Un hipotético regreso de Herrera al América requeriría responder varias preguntas clave:
– ¿Aceptaría el club volver a convivir con sus polémicas constantes?
– ¿Está dispuesto a sacrificar parte de la estabilidad institucional por una figura que siempre vive al límite emocional?
– ¿Sus ideas de juego siguen siendo competitivas en una Liga MX que ha cambiado de dinámica y exigencias?

Además, un tercer ciclo corre el riesgo de desgastar definitivamente la relación: cuando un técnico vuelve y no alcanza, al menos, el nivel de éxito anterior, la nostalgia se transforma rápidamente en frustración. La historia del fútbol está llena de regresos que terminaron erosionando la imagen de ídolos del banquillo.

Lo que dicen los números: América no tendría motivos deportivos para buscarlo

Si se parte de un criterio donde los datos y la efectividad son el eje de las decisiones, el panorama es claro:
– Menos del 40% de victorias desde que salió de América
– Menos del 50% de los puntos posibles obtenidos
– Proyectos fallidos o decepcionantes con Tigres, Xolos y Costa Rica

En ese contexto, cuesta trabajo justificar, desde una óptica estrictamente profesional, que el América vea en Miguel Herrera la solución a sus problemas actuales. Puede ser útil como analista, como figura mediática o como parte de una narrativa televisiva, pero sus credenciales recientes como entrenador no corresponden al nivel que exige un club que se ha acostumbrado a pelear títulos de manera constante.

El tiempo dirá si la dirigencia americanista se deja seducir por la nostalgia y la presión del entorno o si se mantiene firme en un modelo que, con altibajos, la ha llevado a dominar la Liga MX en los últimos años. De momento, los hechos y los números inclinan la balanza lejos de un nuevo ciclo del «Piojo» en el banquillo azulcrema.