Patología específica del codo y la muñeca en el tenis

Racket grip size and handle thickness: how they influence tennis elbow in club players

Por qué el mango de la raqueta manda sobre tu codo

El dolor de codo en jugadores de club casi nunca aparece “de la nada”: suele ser la suma de mala técnica, exceso de carga y, muy a menudo, un mango de raqueta mal elegido. El diámetro del grip determina cómo se activa la musculatura del antebrazo, cuánto aprietas la empuñadura y cómo se transmite la vibración al codo. Si el mango es demasiado fino, tiendes a sobreagarrar y a forzar los extensores; si es demasiado grueso, reduces la movilidad de muñeca y generas palancas desfavorables en el impacto. Entender este equilibrio biomecánico es clave antes incluso de buscar una raqueta de tenis para evitar dolor de codo, porque muchas molestias se resuelven ajustando el mango y no cambiando todo el marco.

En jugadores de club, que no entrenan fuerza específica, un simple error de talla del mango puede ser la diferencia entre jugar tres días seguidos y parar un mes por epicondilitis. Y lo peor es que casi nadie lo revisa con un criterio sistemático: se copia el grip del amigo, se cree al vendedor sin pruebas o se compra “por sensaciones” en cinco golpes de prueba.

Paso 1: Entender qué hace exactamente el grosor del mango

El grosor del mango modifica tres variables clave: el nivel de activación muscular del antebrazo, la amplitud de movimiento de muñeca y la forma en que las vibraciones se absorben o se transmiten al codo. Un mango fino obliga a un cierre más intenso de la mano para estabilizar la raqueta; esto aumenta la tensión en los tendones extensores y flexores, justo los implicados en el codo de tenista. Un mango excesivamente grueso limita la pronación y supinación del antebrazo, reduce la capacidad de acelerar la cabeza de la raqueta y suele llevar a impactos tardíos que cargan el codo. Por eso, cuando hablamos de mejor grosor de grip para codo de tenista, en realidad estamos hablando de encontrar el punto medio donde el agarre es firme pero no forzado, y la muñeca se mueve libremente sin perder control.

Un indicador muy casero pero útil: si después de un partido notas más cansancio en el antebrazo que en las piernas, es probable que el mango no esté ayudando.

Paso 2: Cómo medir de forma práctica tu tamaño de mango

El método clásico usa la distancia desde el pliegue medio de la palma hasta la punta del dedo anular, pero en jugadores de club es más efectivo combinar medición y sensación funcional. Primero, mide esa distancia con una regla; te dará una referencia del rango de grip “teórico”. Después, prueba mangos dentro de ese rango haciendo movimientos reales de golpeo: derechas, reveses y saques a media intensidad. Observa dos cosas: si puedes cerrar la mano sin que los dedos se monten unos sobre otros y si, al acelerar, la raqueta se siente estable sin necesidad de apretar más. Si dudas entre dos tallas, prioriza la que te permita relajar el agarre sin perder seguridad, porque luego siempre podrás aumentar un poco el diámetro con un overgrip. Evita decidir solo por lo que pone en la etiqueta; cada marca tiene formas de mango ligeramente distintas y eso modifica la sensación real en la mano.

Si en el calentamiento ya notas que “estrangulas” la empuñadura, ese grip no es tu talla.

Errores típicos de principiantes al elegir mango

El error más frecuente es elegir un mango demasiado fino “porque se siente más manejable”. A corto plazo parece que controlas mejor la raqueta, pero a medida que sube la intensidad, empiezas a agarrar cada vez más fuerte para que la cabeza no baile, y ahí es cuando se dispara la sobrecarga en el codo. Otro fallo habitual es copiar el grip de un jugador profesional sin tener ni su fuerza ni su técnica: lo que para un tenista de élite es un ajuste fino, para un jugador de club puede ser una receta directa de tendinitis. Finalmente, muchos principiantes cambian de marco, miran decenas de raquetas de tenis para epicondilitis precios y especificaciones, pero mantienen exactamente el mismo mango inadecuado, repitiendo el problema con un modelo nuevo y creyendo que la culpa es solo del peso o de la rigidez.

Si llevas años usando la misma talla sin revisarla, asume que es probable que no sea la óptima para tu estado físico actual.

Paso 3: Uso inteligente de overgrips y soluciones anatómicas

El overgrip no es solo una cuestión de tacto o estética; es la herramienta más simple para ajustar milimétricamente el grosor efectivo del mango. Cada overgrip añade de media entre 0,3 y 0,6 mm de diámetro, dependiendo del material y del grado de acolchado. Para un jugador con molestias iniciales de codo, empezar ajustando con uno o dos overgrips puede marcar una enorme diferencia en la carga tendinosa por golpe. Si tu mano es muy huesuda o tienes antecedentes de lesiones, tiene sentido valorar comprar overgrip anatómico para dolor de codo, porque estos modelos redistribuyen la presión en puntos concretos de la palma y reducen picos de tensión. Eso sí, añadir capas sin control puede terminar creando un mango irregular que obligue a compensar con la muñeca, así que cada cambio debe ir seguido de un periodo corto de prueba con atención a las sensaciones en el antebrazo.

Cuando notes que el overgrip se aplasta mucho o se desplaza, cámbialo; un grip deformado también altera la biomecánica.

Señales de que tu configuración actual está dañando tu codo

Si al día siguiente de jugar sientes un dolor punzante en la parte externa del codo al levantar una botella o al girar la manilla de una puerta, es una alerta clásica de sobrecarga. Otra pista clara es notar cosquilleo o fatiga desproporcionada en el antebrazo a mitad de sesión, incluso cuando el resto del cuerpo va sobrado. También es sospechoso tener que aflojar y volver a apretar el agarre constantemente porque la raqueta parece escaparse de la mano. En todos estos casos, antes de pensar en dejar el tenis, conviene revisar de forma crítica el grosor del mango, la dureza del grip y la forma de la empuñadura, ya que pequeños ajustes pueden reducir significativamente la transmisión de impacto y vibración al codo.

Cuando el brazo te obliga a “pensar en el codo” en cada golpe, es que algo en la configuración no está funcionando.

Paso 4: Personalización del mango y prevención avanzada

Más allá de la talla estándar, la personalización del mango permite adaptar la sección (más rectangular o más redondeada) y el balance entre acolchado y firmeza. Los mangos de raqueta personalizados para prevenir lesiones de codo se diseñan precisamente para repartir mejor la presión en la mano, optimizar el ángulo de la muñeca y suavizar el retorno de vibración. Esto es especialmente útil en jugadores de club que entrenan poco pero juegan partidos intensos el fin de semana, porque el tejido tendinoso no tiene el mismo nivel de adaptación que el de un competidor habitual. Un especialista puede modificar el mango con capas de material denso, resinas o fundas termorretráctiles, ajustando tanto el grosor general como las aristas, de modo que la empuñadura favorezca un agarre relajado en los golpes dominantes del jugador (por ejemplo, derecha liftada o revés a dos manos).

Si notas que sujetas distinto en cada golpe para sentirte cómodo, probablemente tu forma actual de mango no se ajusta a tu estilo real de juego.

Consejos prácticos para jugadores de club con riesgo de epicondilitis

No esperes a tener dolor intenso para revisar el mango; trátalo como revisas las cuerdas o las zapatillas. Cuando pruebes una nueva configuración, reduce el volumen de juego durante una o dos semanas y observa la respuesta del brazo. Si ya has tenido lesiones, combina la revisión del mango con una carga menor de raquetas rígidas y cuerdas duras, en lugar de limitarte a buscar raquetas de tenis para epicondilitis precios más bajos pensando que todas son equivalentes. Además, entrena un agarre más suelto: muchos jugadores creen que el control viene de apretar fuerte, cuando en realidad proviene de la estabilidad de la muñeca y del punto de impacto adelantado. Por último, si cambias el grosor del mango, avisa a tu entrenador para que pueda ajustar pequeños detalles técnicos que a menudo se descolocan tras una modificación del grip.

Un cambio bien hecho se nota en que, después de jugar, piensas más en el partido que en tu codo.