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Richard ledezma se aferra a méxico y sueña con el mundial 2026

Richard Ledezma no mira atrás: se aferra a México y sueña con el Mundial 2026

Richard Ledezma vive uno de los momentos más brillantes de su carrera. El mediocampista de Chivas fue protagonista en la goleada de la Selección Mexicana sobre Islandia en el estadio La Corregidora, donde abrió el marcador y firmó una actuación que lo coloca de lleno en la conversación rumbo al Mundial de 2026. Lejos de dudar, el jugador reafirma que no se arrepiente de haber elegido al Tri y se visualiza defendiendo la camiseta mexicana en la próxima Copa del Mundo.

Desde su aterrizaje en Guadalajara, Ledezma comenzó a llamar poderosamente la atención. Su técnica, visión de juego y capacidad para aparecer en el área rival hicieron que rápidamente se ganara un lugar en el once rojiblanco y, con ello, los reflectores de la selección mayor. Javier Aguirre no tardó en tomar nota: lo convocó para los primeros amistosos de enero, le dio los 90 minutos ante Panamá y ahora lo repitió ante Islandia, donde el mediocampista respondió con creces.

El duelo contra los islandeses fue mucho más que un amistoso para él. Representó una especie de confirmación. Ledezma no solo marcó el primer gol de la goleada, sino que fue uno de los motores futbolísticos del Tri en medio campo, mostrando personalidad, precisión en el pase y llegada al área. Al finalizar el encuentro, no ocultó su emoción y reiteró que su decisión de jugar por México es firme y definitiva.

«Estoy muy contento por el gol hoy y vamos a ver la lista final. Para mí es un orgullo representar a México», expresó el jugador de Chivas, destacando que el tanto anotado en La Corregidora es una especie de recompensa a su apuesta por el Tri. Insistió en que está «muy contento y muy feliz por escoger a México», una frase que sintetiza su sentir actual y su compromiso con el proyecto de la selección.

Durante semanas se especuló que Ledezma no estaba del todo convencido de jugar para México, en parte por su pasado en categorías juveniles de otra selección y por el tiempo que tardó en hacerse oficial su cambio. Sin embargo, el propio futbolista se encargó de desmentir esa versión al recordar la charla que sostuvo con Javier Aguirre. Según cuenta, el problema nunca fue la falta de decisión, sino un tema meramente administrativo.

«Eso no es verdad, lo que no tenía era el pasaporte mexicano. Allá en Europa no lo tenía y cuando vino a buscarme Chivas lo tenía que sacar», aclaró, poniendo punto final a las dudas. El retraso en su proceso obedeció a trámites de documentación, no a indecisiones sobre su futuro internacional. Una vez resuelto el tema del pasaporte, el camino hacia el Tri quedó despejado.

Ledezma, nacido en Estados Unidos pero de raíces mexicanas, dejó claro que su vínculo con México viene desde la infancia. Más allá de los papeles, siempre se sintió identificado con el país y sus colores. De hecho, explicó que desde niño tuvo claro que quería vestir la camiseta del Tri, una convicción que su actual compañero en Chivas, Efraín Álvarez, conoce de primera mano.

«El ‘Efra’ sabe, nos conocemos desde niños y él sabe que siempre quise representar a México», contó el mediocampista, revelando que su sueño no es reciente ni resultado de una oportunidad coyuntural. Su deseo de jugar con el Tri se venía cocinando desde hace años, moldeado por sus raíces familiares, su entorno y su conexión emocional con el futbol mexicano.

El paso definitivo llegó hace aproximadamente un mes, cuando el jugador del Guadalajara inició ante la FIFA el trámite conocido como «One Time Switch». Esta figura permite a los futbolistas con doble nacionalidad cambiar de selección una única vez, siempre y cuando cumplan ciertos requisitos y, en algunos casos, hayan jugado previamente para otra selección en categorías juveniles. Ledezma completó el proceso y ahora puede representar de manera permanente al combinado mexicano.

Este cambio de selección no solo le abre la puerta al presente inmediato, sino que lo coloca en una ruta muy clara hacia el gran objetivo que se ha trazado: estar en la Copa del Mundo de 2026. Con México como una de las sedes del torneo, la motivación es doble. No solo se trata de jugar un Mundial, sino de hacerlo «en casa», ante una afición que ya ha comenzado a adoptarlo como uno de los suyos.

Su impacto en Chivas ha sido clave para catapultar sus opciones. En el club rojiblanco ha encontrado continuidad, confianza y un entorno que potencia su mejor versión. Esa regularidad se ha trasladado a la selección, donde se ha mostrado cómodo y adaptado al estilo que busca imprimir Javier Aguirre. Para el técnico, contar con un mediocampista capaz de generar juego, pisar ambas áreas y ofrecer variantes tácticas es un lujo, y Ledezma entra perfectamente en ese perfil.

Con el Mundial 2026 a la vista, la competencia interna en el Tri será feroz, sobre todo en el mediocampo, donde se acumulan talentos jóvenes y experimentados. Ledezma lo sabe y por eso no se conforma con un buen partido ante Islandia. Su objetivo es sostener el nivel con Chivas cada fin de semana, seguir destacando en las convocatorias y convertir las oportunidades en argumentos sólidos frente al cuerpo técnico.

Más allá del aspecto deportivo, su caso refleja un fenómeno cada vez más frecuente: futbolistas con doble nacionalidad que deben elegir a qué país representar en la élite. Ledezma optó por México con plena convicción y, al hacerlo, envía un mensaje claro: el proyecto del Tri sigue siendo atractivo para jugadores formados en el extranjero pero con raíces mexicanas, que ven en la selección una vía para consolidar sus carreras al más alto nivel.

El mediocampista entiende que su decisión lo compromete a responder dentro del campo. A partir de ahora será juzgado no solo por su talento, sino por su capacidad para ser determinante en los momentos clave. Su gol ante Islandia fue un primer paso, una carta de presentación ante una afición exigente que, sin embargo, sabe reconocer el esfuerzo y el compromiso de quienes defienden la camiseta con entrega.

Ledezma también se convierte en un ejemplo para jóvenes futbolistas que crecen entre dos culturas, dos idiomas y dos sistemas futbolísticos. Su historia muestra que es posible respetar ambas identidades, pero elegir una camiseta por convicción sentimental y deportiva. En su caso, México no es solo una bandera deportiva, sino la concreción de un sueño de infancia que ahora empieza a tomar forma en el máximo escaparate del futbol.

Con el Mundial en el horizonte y una generación de relevo empujando con fuerza, el mediocampista de Chivas sabe que no hay margen para la relajación. Cada entrenamiento, cada minuto en la Liga MX y cada juego con el Tri cuentan en la carrera por un lugar en la lista final. Él ya dio el paso más importante: cerrar definitivamente la puerta a cualquier otra selección y abrazar la camiseta verde.

Hoy, Richard Ledezma se ve en el Mundial 2026. No lo plantea como una ilusión lejana, sino como una meta alcanzable si mantiene el nivel, evita las lesiones y sigue creciendo en un entorno donde se siente pleno. Para México, sumar a un jugador con su perfil, convencido de la causa y en plena madurez futbolística, representa una gran noticia de cara a la Copa del Mundo que se jugará en su territorio.

En La Corregidora, su gol fue el inicio de una goleada. En su carrera, puede ser el punto de partida de una etapa definitiva: la de consolidarse como uno de los nuevos referentes del Tri y confirmar que su decisión de elegir a México no solo no tiene marcha atrás, sino que está destinada a marcar una huella importante en el futuro inmediato de la selección nacional.