«Alberola Rojas es un sinvergüenza y un ladrón… es penal a Mbappé»: el arbitraje que desata la furia en México y sacude a LaLiga EA Sports 2026
El partido entre Real Madrid y Girona, que terminó 1-1 y complicó seriamente las opciones de los blancos en la pelea por el título frente al Barcelona, no solo dejó un resultado amargo en el campo. También desató una tormenta mediática por el arbitraje de Alberola Rojas, especialmente por el penalti no señalado sobre Kylian Mbappé, acción que encendió la polémica en España y fuera de ella.
En el programa +90 de Fox Sports México, el analista Carlos Sequeyro lanzó una de las críticas más duras que se recuerdan recientemente contra un colegiado de LaLiga. Su discurso fue directo, acusador y sin matices, cuestionando no solo la decisión en la jugada de Mbappé, sino incluso la integridad del árbitro.
Según Sequeyro, la jugada polémica es «clarísima» y no admite interpretación: para él es penalti incuestionable sobre Mbappé. En su análisis, subrayó que Alberola Rojas tenía total conciencia de lo que estaba ocurriendo en el área y, aun así, decidió no pitar la pena máxima, algo que el comentarista interpretó como una intención deliberada de perjudicar al Real Madrid.
El analista recordó además una acción del primer tiempo en la que Mbappé fue amonestado en una jugada que, a su juicio, era muy similar. «Este sinvergüenza sabe que es penal, además amonestó a Mbappé en una jugada en el primer tiempo idéntica. O es o no es», criticó con dureza, insistiendo en la falta de coherencia del colegiado.
Sequeyro también cargó contra las decisiones tomadas en los fuera de juego. Señaló un caso concreto en el que, según su visión, Mbappé estaba claramente habilitado por tres metros, mientras que el jugador adelantado era Vinicius por el lado opuesto, y aun así se sancionó un fuera de lugar. Para el comentarista, este tipo de acciones refuerzan la idea de un arbitraje errático y perjudicial para el Real Madrid.
La crítica no se quedó solo en la calidad técnica de las decisiones. El tono subió aún más cuando el analista habló de la necesidad de una investigación formal sobre Alberola Rojas. «No, es un sinvergüenza este hombre. De verdad, hay que investigarlo», sentenció, antes de lamentar que, según él, desde la dirigencia madridista exista una excesiva confianza en los organismos internacionales.
Sequeyro afirmó que Florentino Pérez estaría demasiado tranquilo confiando en que los grandes entes del fútbol internacional puedan corregir las injusticias arbitrales, algo que para él no se ajusta a la realidad. «La FIFA no le va a ayudar, está ahora con el Mundial, no le importa ahora el Real Madrid, aunque mande un documento gigante con todas las arbitrariedades que hay en el fútbol español», aseguró, dando a entender que el club blanco se encuentra desprotegido ante este tipo de situaciones.
Sin embargo, el análisis no se limitó a culpar al árbitro. Hubo también autocrítica hacia el rendimiento del Real Madrid, que no consiguió imponerse a un Girona valiente y ordenado. Sequeyro recalcó que, más allá de la jugada polémica, el equipo de Arbeloa ofreció un nivel futbolístico por debajo de lo esperado para un candidato al título.
«Hoy el Madrid juega mal al fútbol, sí que juega mal», reconoció sin rodeos. En su opinión, algunos nombres propios quedaron especialmente señalados. Camavinga fue uno de los futbolistas más cuestionados por el analista, quien llegó a afirmar que «no puede ser titular en el Real Madrid» con el nivel que mostró en este encuentro.
Mbappé, protagonista de la jugada del penalti no sancionado, tampoco se salvó del examen. Para Sequeyro, el francés estuvo lejos de su mejor versión. Lo describió como «muy tibio» y «muy desatinado con el balón», con problemas para definir bien las ocasiones que tuvo. Vinicius, por su parte, tampoco ofreció la chispa habitual, y se le vio menos determinante de lo habitual en los últimos metros.
Jude Bellingham fue otro de los señalados, aunque con matices. El analista reconoció su esfuerzo en la recuperación de balones cerca del área rival, pero criticó la falta de claridad en el último pase. «Bellingham muy precipitado, por más que recuperó muchos balones cerca de la frontal, pero no da buenos pases. No está bien el Madrid. Esa es una realidad», apuntó, antes de volver a la acción que lo indignó: «pero eso es penal, hombre, por Dios».
En la visión de Sequeyro, el desarrollo del partido pudo haber sido completamente distinto si Alberola Rojas hubiera señalado el penalti. Su relato es claro: se marca la pena máxima, hay expulsión, Mbappé ejecuta, el Madrid gana el partido… y, aun así, el título de Liga acabaría en manos del Barcelona. Según él, el problema de fondo del Real Madrid en esta temporada no es solo el arbitraje, sino errores propios acumulados.
«Este partido, tiene que marcar el penal, la expulsión, lo tira Mbappé y gana el partido el Madrid. Y el Barça gana la Liga, porque el Madrid no ha hecho bien las cosas. Es otra cosa, no hay que confundirlo», explicó, separando lo que considera fallos arbitrales puntuales de la gestión general del equipo blanco a lo largo del curso.
El ataque frontal a Alberola Rojas llegó a su punto máximo cuando Sequeyro lo calificó abiertamente como un «ladrón». Justificó esa expresión apelando a la literalidad del reglamento: «Las reglas son las reglas, eso es penal. Tienes que marcar lo que hay. Si no, entonces estamos condicionando el reglamento». A partir de ahí, fue más allá y recordó otros episodios que, bajo su óptica, también modificaron el desarrollo de la competición.
Entre esos antecedentes señaló una expulsión que, según él, fue «regalada» al Barcelona en otro partido reciente. Planteó un escenario en el que, si esa tarjeta roja no se hubiera producido, el marcador habría terminado en empate y la distancia en la tabla no sería tan amplia. Para el analista, todas estas decisiones arbitrales, sumadas, terminan afectando de forma directa la lucha por el título en LaLiga EA Sports 2026.
Sequeyro tampoco pasó por alto las carencias del Real Madrid con balón. Remarcó que al equipo le faltó «punch», esa capacidad de imponerse en los momentos clave y gestionar los tiempos del partido. En su diagnóstico, el conjunto blanco no tuvo control del juego ni claridad en la circulación, algo que facilitó que el Girona se mantuviera siempre dentro del encuentro.
El repaso individual continuó con otros nombres. El ingreso de Arda Güler no cambió el guion del partido: «Entra Guler, no pesó», resumió, decepcionado por la escasa influencia del joven talento turco. También apuntó que Bellingham «no se combinaba bien», mientras que Mbappé, más allá de la jugada polémica, «se veía hasta torpe», lejos del delantero imparable que se espera en las noches importantes.
Valverde y Brahim tampoco escaparon a las críticas. Para Sequeyro, el uruguayo apareció poco, sin la energía habitual que suele darle al mediocampo, y Brahim «no pesó en el partido», sin capacidad de desequilibrar ni entre líneas ni en el regate. Todo ello le llevó a cuestionar la alineación inicial planteada por Arbeloa, dejando claro que, desde su punto de vista, el planteamiento de partida no fue el adecuado.
En ese sentido, el analista expresó que le hubiera gustado ver a Gonzalo desde el inicio, apostando por una configuración diferente en el once. Incluso sugirió que Mbappé podría haber comenzado el partido desde el banquillo, para entrar como revulsivo en el segundo tiempo y aprovechar su frescura física contra una defensa más desgastada. «Otro tipo de cosas, mal en el funcionamiento, pero eso no quita para que sea un penal», insistió, reforzando la idea de que el mal juego del equipo no justifica la omisión arbitral.
Uno de los ejes centrales de su discurso fue la separación entre el nivel futbolístico del Real Madrid y las decisiones de Alberola Rojas. Para Sequeyro, ambas cuestiones son independientes: el Madrid puede jugar mal y seguir siendo víctima de un arbitraje que considera abiertamente desfavorable. «También nos acostumbramos a que, como el Madrid no gana, le marcamos lo que sea», reflexionó, criticando una tendencia a cargar todas las responsabilidades sobre el conjunto blanco.
Su conclusión fue rotunda: «Este señor Alberola es un sinvergüenza, lo tienen que investigar y suspender, es un ladrón con todas las letras. Otra cosa es que el Madrid no juegue bien al fútbol, eso son dos cosas diferentes». En su lectura, la actuación del árbitro no solo condicionó el resultado del partido, sino que se inscribe en una serie de decisiones que, poco a poco, van modelando la clasificación de la Liga.
Más allá de la dureza del comentario, el caso vuelve a abrir el debate sobre el uso del VAR y el criterio arbitral en las grandes ligas. Episodios como el penalti no señalado a Mbappé alimentan la discusión sobre la uniformidad en la aplicación del reglamento, la transparencia en las decisiones y el peso que estas jugadas tienen en competiciones donde el margen entre el campeón y el subcampeón puede ser de solo unos puntos.
Para el Real Madrid, este tipo de polémicas se suman a una temporada llena de altibajos. Entre lesiones, rendimientos irregulares y ajustes tácticos, el equipo ha perdido puntos clave que lo han alejado de un Barcelona más constante. En este contexto, cada error -ya sea arbitral o propio- se magnifica, y choques como el del Girona se convierten en símbolos de lo que pudo ser y no fue.
Al mismo tiempo, la figura de Mbappé queda en el centro del huracán. Por un lado, por ser la víctima de la acción más discutida del partido; por otro, porque su rendimiento individual aún genera dudas en los momentos decisivos. La sensación es que el francés todavía no ha logrado ofrecer de forma continua el impacto determinante que se esperaba de su llegada a la Liga española.
El papel de entrenadores como Arbeloa también entra bajo la lupa, especialmente en lo que tiene que ver con la gestión de la plantilla en partidos de alta exigencia. La elección de titulares, los cambios tardíos o poco influyentes y la dificultad para encontrar variantes cuando el plan inicial no funciona son elementos que se suman al análisis global de la temporada madridista.
En definitiva, el empate ante el Girona dejó mucho más que un 1-1 en el marcador. Destapó la indignación de analistas como Carlos Sequeyro, reavivó las críticas al arbitraje de Alberola Rojas, expuso las carencias futbolísticas del Real Madrid y volvió a encender el eterno debate sobre la justicia en el fútbol de élite. Mientras la clasificación avanza y el Barcelona se acerca al título, el eco de frases como «es un sinvergüenza y un ladrón… es penal a Mbappé» seguirá resonando en la conversación sobre LaLiga EA Sports 2026.